El dipladenia, también llamado mandevilla, es una planta trepadora de flores espectaculares que ilumina jardines y terrazas. ¿Quieres multiplicar tus dipladénias y que tus seres queridos también disfruten de ellas? El esquejado (por esquejes) es una técnica sencilla y económica que te permitirá obtener nuevas plantas de forma gratuita. Sigue nuestra guía detallada y descubre todos los secretos de un esqueje que sale bien.

Un pequeño apunte sobre el Dipladenia
El dipladenia, también conocido bajo el nombre de mandevilla o mandeville, es una planta trepadora tropical que cautiva por su floración espectacular y su crecimiento vigoroso. Originario de Sudamérica, este arbusto ornamental es muy apreciado por sus grandes flores con forma de trompeta, disponibles en una variedad de colores brillantes como el rojo, el rosa, el blanco y el amarillo. Su follaje verde oscuro, brillante y persistente contribuye aún más a su atractivo, convirtiendo el dipladenia en una elección popular para enrejados, pérgolas y como planta en maceta en terrazas y balcones. Además de su belleza, el dipladenia destaca por su resistencia y por la capacidad de prosperar en condiciones de calor y sequía, una vez bien establecido.
El esquejado (por esquejes) del dipladenia ofrece varias ventajas, lo que lo hace accesible incluso para jardineros aficionados. Esta técnica permite conservar las características específicas de la planta madre, garantizando que las nuevas plantas reflejen fielmente las cualidades estéticas y de crecimiento de los ejemplares originales. El esquejado también es económico, ya que evita tener que comprar plantas nuevas. Además, este método favorece la multiplicación rápida de la planta, permitiendo a los jardineros llenar rápidamente su espacio de jardín con estas magníficas flores.

Elección y preparación de los esquejes
El Dipladenia se multiplica por esquejes herbáceos en mayo o semi-leñosos en agosto.
Para esquejar un dipladenia, es fundamental elegir tallos jóvenes, pero lo bastante maduros, normalmente los del año en curso, que presenten un crecimiento sano y vigoroso. Los tallos ideales son los que no tienen flores y tienen varios nudos (puntos de los que emergen las hojas), ya que estas zonas favorecen la formación de nuevas raíces. Prioriza los tallos situados en la parte superior de la planta, porque se benefician de una mejor exposición a la luz y suelen estar más sanos y ser más robustos, aumentando así las probabilidades de éxito del esquejado.
Para preparar de forma eficaz un esqueje de dipladenia, corta un tallo sano de unos 10 a 15 cm de longitud, usando un podador (sécateur) limpio y bien afilado para realizar un corte limpio justo por debajo de un nudo. Retira las hojas inferiores para evitar que se empapen en el agua o en el sustrato de esquejado, dejando solo unas hojas en la parte superior para asegurar la fotosíntesis. Esta preparación ayuda a que el esqueje concentre su energía en la formación de nuevas raíces, al tiempo que reduce el riesgo de pudrición o enfermedades.
El mensajito de Oli: para maximizar el éxito del esquejado, asegúrate de usar herramientas de corte limpias y desinfectadas para evitar la transmisión de enfermedades y elige tallos sanos y vigorosos como esquejes.

Técnica de esquejado
Elección del sustrato
El enraizamiento de los esquejes de dipladenia empieza por seleccionar un sustrato ligero y bien drenado, idealmente una mezcla específica para esquejado que favorezca la aireación y la humedad necesarias para el desarrollo de las raíces. Rellena una maceta con tu sustrato, procurando humedecerlo de manera uniforme antes de la plantación para crear un entorno favorable al enraizamiento sin dejarlo encharcado, ya que el exceso de humedad podría provocar la pudrición de los esquejes.
Plantación de los esquejes
En el momento de plantar, introduce con cuidado el esqueje en el sustrato a una profundidad suficiente para que se sostenga de pie sin soporte, generalmente hasta el primer conjunto de hojas que queda. Compacta ligeramente el sustrato alrededor de la base del esqueje para eliminar las bolsas de aire y asegurar un buen contacto entre el esqueje y el sustrato, algo crucial para el inicio del enraizamiento.
Si es quejas varias variedades, el etiquetado de cada maceta o recipiente es indispensable para evitar liarse... bueno, para evitar mezclar los dipladénias.
Nota bene : La aplicación de hormona de esquejado, aunque es opcional, puede aumentar significativamente las probabilidades de éxito al estimular el crecimiento de las raíces. Para ello, sumerge el extremo cortado del esqueje en polvo o en solución de hormona antes de plantarlo, lo que favorecerá un enraizamiento más rápido y vigoroso.
Cuidado de los jóvenes esquejes
Riego
El riego debe realizarse con moderación: el sustrato debe mantenerse húmedo, pero no empapado, para evitar la pudrición de las raíces. Un riego ligero en cuanto la superficie del sustrato empiece a secarse suele ser suficiente; ajusta la frecuencia según la temperatura ambiente y la evaporación.
Ubicación
Los esquejes de dipladenia o mandevilla se desarrollan bien en un ambiente luminoso y cálido, pero sin exposición directa al sol intenso, que podría quemar los brotes jóvenes. La temperatura ideal se sitúa entre 20°C y 25°C, condiciones en las que el crecimiento es óptimo. Evita las corrientes de aire frío y los cambios bruscos de temperatura, que pueden estresar los esquejes.
¡El gran error! : un fallo habitual que conviene evitar es no dar importancia a la luz indirecta. En efecto, la exposición directa al sol puede deshidratar los esquejes, mientras que la falta de luz debilita su crecimiento.
Nivel de humedad
Un nivel de humedad alto facilita el enraizamiento y el crecimiento de los esquejes. Puedes aumentar la humedad alrededor de los esquejes colocando la maceta en un mini invernadero o cubriendo la maceta con una bolsa de plástico transparente (esqueje a presión, “ahogado”), procurando ventilar de forma regular para evitar la acumulación de moho. Asegúrate de que la bolsa no toque las hojas para permitir una circulación de aire suficiente.
Vigilancia constante
Es esencial vigilar de forma regular los esquejes y las plantas jóvenes para detectar cuanto antes señales de plagas y enfermedades, que pueden comprometer seriamente su desarrollo y el éxito global del esquejado. Actuar con rapidez identificando y retirando los esquejes que pudieran estar afectados permite proteger la salud del resto de plantas.
Trasplante de los jóvenes esquejes
Los esquejes de dipladenia están listos para trasplantarse cuando se observan signos evidentes de un crecimiento sano, especialmente la aparición de nuevas hojas y el desarrollo de un sistema radicular robusto, normalmente a las pocas semanas de la plantación. Una señal clara de que ha llegado el momento del trasplante es cuando las raíces empiezan a asomar por el fondo de la maceta de esquejado, lo que significa que han buscado espacio para expandirse. ¡Pero no te pongas demasiado impaciente!
Para trasplantar las plantas jóvenes de dipladenia, empieza preparando la nueva maceta. Elige un sustrato rico y bien drenado para llenar tus macetas, asegurándote de que sean lo bastante grandes como para acoger el crecimiento futuro de las raíces. Si decides plantarlas en terreno abierto, asegúrate de que el suelo esté suelto y enriquecido con compost o estiércol bien descompuesto para favorecer un buen arraigo. Haz un agujero lo bastante grande para acomodar el cepellón de raíces sin comprimirlo.
Retira con cuidado el esqueje de su maceta inicial evitando dañar las raíces. Coloca el esqueje en la nueva maceta o en el agujero preparado, ajustando la profundidad para que la base del tallo quede a nivel del suelo. Rellena con sustrato, compacta ligeramente alrededor de la base para eliminar bolsas de aire y riega abundantemente para ayudar a que las raíces se establezcan en su nuevo entorno.
¡No demasiado rápido! La aclimatación de los esquejes trasplantados a su nuevo entorno es crucial para reducir el impacto del trasplante, especialmente al pasar del interior al exterior. Esta transición gradual, a lo largo de una o dos semanas, permite que las plantas jóvenes se adapten progresivamente a las variaciones de temperatura, luz y viento.

Material necesario
- Podador (sécateur) o tijeras de jardín limpias y afiladas
- Hormona o polvo de esquejado (opcional)
- Macetas limpias
- Sustrato de esquejado y trasplante
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