Particularmente apreciada por sus frutos negros, dulces y ligeramente ácidos, que aparecen a finales de verano, la mora o zarza es un arbusto retoñador muy frecuente en la naturaleza. También existen muchas variedades cultivadas que se distinguen por la ausencia de espinas, su excelente rendimiento o la calidad gustativa de sus frutos. Formando un arbusto tupido, muy vigoroso, con ramillas retoñadoras y desordenadas, cuando la cultivas en el jardín, la zarza te conviene entutorarla y guiar sus tallos sobre un soporte. Esto permite controlar su crecimiento, facilitar la recolección y el mantenimiento, y darle un aspecto más cuidado y estético. Te explicamos con detalle cómo enrejarlas de forma eficaz para optimizar su cultivo y disfrutar de una buena cosecha de moras.
Para saber más, descubre nuestro vídeo sobre el enrejado de las moras, así como nuestra ficha completa sobre el cultivo de las moras.
¿Por qué enrejar la mora?
El enrejado ofrece las siguientes ventajas:
- Optimizar el espacio : los zarzales pueden volverse invasivos si no se controlan. El enrejado permite organizarlos y aprovechar mejor el espacio disponible en tu jardín. Así, los zarzales ocupan menos sitio cuando están enrejados.
- Mejorar la producción : guiando los tallos de forma estructurada, permites que cada ramilla reciba más luz y aire, lo que favorece una mejor fructificación.
- Facilitar el mantenimiento : el enrejado hace más fácil la poda y el cuidado de los tallos, y también permite aplicar con mayor comodidad tratamientos naturales contra las enfermedades.
- Simplificar la cosecha : con los tallos bien sujetos a los soportes, los frutos se ven más y es más fácil recogerlos, sin tener que buscar entre una jungla de ramas espinosas.
- Embellecer el jardín : una zarza enrejada tiene un aspecto mucho más decorativo que si creciera de forma desordenada y extendida sobre el suelo.

El material necesario
Antes de empezar, asegúrate de contar con todo el material necesario para un enrejado con éxito:
- Tutores o una espaldera (enrejado) : puedes usar estacas de madera o de metal, siempre que sean lo bastante robustas como para soportar el peso de los zarzales ya maduros.
- Una cuerda o bridas flexibles : para atar los tallos sin dañarlos. Por ejemplo, puedes usar hilo o rafia.
- Guantes de jardinería, si cultivas moras con espinas, para proteger tus manos de los roces.
- Un podador para cortar los tallos muertos o dañados antes de atarlos.
¿Cómo enrejar la mora?
Instalar el soporte
Si tu mora está colocada contra un muro, puedes fijar simplemente allí una espaldera sobre la que hacerla trepar, o cables horizontales sujetos al muro mediante ganchos.

Si la mora se planta en el jardín, sin adosarla a un muro, instala postes de madera o de metal para crear un soporte sobre el que pueda crecer. Usa dos postes resistentes (o más, según el número de plantas de mora que tengas), separados entre 2 y 3 metros. Entre esos postes, tensa varios hilos horizontales a distintas alturas (aproximadamente 50 cm, 1 m y 1,5 m).

Elegir los tallos a enrejar
La mora produce cada año tallos largos y flexibles, pero no todos deben enrejarse. Primero hay que identificar los tallos principales y eliminar los que sean demasiado débiles o estén dañados.
- Localiza las ramillas más vigorosas, que estén bien desarrolladas y sanas. Serán las que aporten más frutos el año siguiente.
- Usa un podador para eliminar todos los tallos rotos, enfermos o muertos. Así, la planta podrá concentrar su energía en las ramas productivas.
Atar los tallos
Cuando hayas seleccionado los tallos que vas a conservar, llega el momento de atarlos al soporte. Atar los tallos principales a cada lado de los hilos horizontales con un hilo. La idea es separar unos tallos de otros para maximizar la exposición al sol y al aire. Ata los tallos cada 30 a 40 cm, pero deja un poco de holgura para que puedan seguir engrosando.

¿Cómo cuidar una mora enrejada?
Después de enrejar la mora, hay que vigilar y ajustar regularmente los tallos a medida que crece:
- Cada invierno, poda los tallos que han fructificado. Las moras producen sus frutos en las ramillas del año anterior. En invierno, elimina los tallos que dieron fruto este año para dejar espacio a los nuevos brotes.
- En primavera, cuando aparezcan los nuevos tallos, será importante guiarlos y atarlos correctamente para que la planta se mantenga bien ordenada.
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