¿Observas tu césped y sueñas con ver un macizo de vivaces floríferas o de arbustos? Pero ya te duelen la espalda solo de pensar en toda esa hierba que hay que retirar y en las horas de escarda que te esperan. Sin embargo, existe un método bien más fácil para transformar una parte de tu césped en un macizo fértil, poco a poco, ¡pero seguro! Esta técnica, inspirada en la permacultura, permite crear un macizo rico utilizando materiales que puedes encontrar fácilmente en tu jardín. Y sin destrozar la zona lumbar. ¡Sigue nuestro tutorial y te contamos todo!

macizo fértil

¿Cuándo crear tu macizo fértil?

La época ideal para crear un macizo nuevo es el otoño. Esta estación ofrece condiciones climáticas favorables, con el suelo aún caliente, una humedad que aumenta y un césped que entra progresivamente en reposo vegetativo. Además, los residuos verdes que se utilizarán aquí tendrán tiempo para descomponerse durante el invierno, para obtener una tierra rica en la primavera siguiente.

A tener en cuenta: también puedes crear tu macizo en primavera o a finales de verano, pero ten presente que los materiales orgánicos tardarán más tiempo en descomponerse. Así, el suelo podría no estar tan rico para la primera temporada de plantación y la lucha contra el césped será más complicada.

Material necesario:

Para llevar a cabo este proyecto, necesitarás algunas herramientas y materiales básicos:

  • Un herramienta de borde: como una media luna, para delimitar el macizo.
  • Residuos del jardín: como los cortes de césped, hojas secas, paja, restos del huerto y ramas trituradas.
  • Compost (descompuesto o no) para enriquecer el suelo.
  • ¡Tiempo! Es valioso para dejar descomponerse los distintos elementos.

Paso 1: delimitar el macizo

  • Para empezar, dibuja los contornos de tu macizo futuro usando una herramienta adecuada, como una media luna o un instrumento similar. Este primer paso es esencial para definir claramente el espacio destinado al macizo.
  • Después, retira una franja de tierra en el contorno del macizo futuro, procurando escavar a unos 10 cm de profundidad y 20 cm de ancho. Sí, aquí hay un poco de esfuerzo, pero es la única parte “pesada”. ¡Ánimo! Además, esta acción tiene varias ventajas:
    • En primer lugar, permite separar claramente el macizo del césped circundante, evitando así la propagación de raíces y de hierbas indeseables.
    • Además, esta zanja actúa como una barrera natural, facilitando la gestión y el mantenimiento del macizo al delimitar su perímetro.
delimitar los macizos
  • Por último, coloca estas bandas de tierra y de hierbas retiradas en el centro de este macizo futuro. Al descomponerse, la hierba y las raíces enriquecerán la tierra, contribuyendo así a la fertilidad y a la estructura del suelo en esta nueva zona de cultivo. Además, el macizo quedará más elevado, lo que facilita su mantenimiento, el drenaje del agua y su delimitación.
coloca estas bandas de tierra y de hierbas retiradas en el centro de este macizo futuro

Paso 2: cubrir la zona con materiales orgánicos

  • Después de delimitar el macizo, es el momento de recubrirlo con materiales orgánicos. Usa (y recicla) tus residuos de jardín: cortes de césped, hojas secas, paja, restos del huerto, peladuras de verduras de cocina, triturado, BRF, etc. También puedes añadir compost descompuesto o no.
  • Podrás aumentar estos aportes a medida que avance la temporada, para obtener una capa gruesa, de al menos 20 cm, que ahogue el césped existente e impida que vuelva a crecer dentro del macizo.
  • Además, estos residuos verdes y marrones se descompondrán de forma progresiva, enriqueciendo el suelo con nutrientes esenciales. Este método de compostaje en superficie favorece la creación de un suelo rico y fértil, ideal para cultivar diversas plantas. ¡Listo para conseguir hermosas floraciones futuras o cosechas provechosas para el huerto!
acolchado

Paso 3: dejar actuar el tiempo

Deja que la capa orgánica se descomponga de forma natural durante el invierno. En la primavera siguiente comprobarás que el suelo se habrá vuelto más suelto y rico, listo para la plantación. Puedes airearlo un poco más con una biohorquilla (grelinette).

Consejo para suelos pobres y difíciles de trabajar: si observas que tu tierra aún no es lo bastante rica y suelta en primavera, añade más compost y más acolchado, y espera unos meses más, hasta el otoño siguiente, es decir, un total de un año.

Paso 4: plantar en el macizo enriquecido

En primavera, cuando el suelo esté listo, empieza con la plantación de tus bulbos, vivaces o arbustos. No olvides elegir plantas adecuadas para tu suelo enriquecido, teniendo en cuenta tu zona climática. Plántalas respetando la separación y las necesidades específicas de cada especie.

plantaciones

Paso 5: seguir enriqueciendo tu macizo

  • Para preservar la fertilidad de tu macizo, sigue enriqueciendo añadiendo, en primavera y en otoño, compost bien maduro sobre la superficie. Rasca el suelo con un rastrillo para facilitar su integración.
  • El acolchado orgánico, con materiales como la paja o las hojas secas, ayuda a conservar la humedad y a limitar las malas hierbas, aportando además elementos nutritivos extra al suelo al descomponerse.