Cocones de abejas albañiles polinizadoras: ¿por qué y cómo usarlas en el jardín?
Insectos auxiliares valiosos
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El interés creciente por la biodiversidad ha puesto en el punto de mira a actores esenciales de nuestros jardines: los insectos auxiliares. Para ayudar a la polinización de las plantas, nada mejor que las abejas maçonas o osmies. A diferencia de las abejas domésticas, no viven en colonias y no producen miel, pero sí son capaces de polinizar una gran cantidad de flores en muy poco tiempo. Estas polinizadoras, con un modo de vida solitario, desempeñan un papel crucial en el equilibrio ecológico y en la salud de las plantas. Este artículo explora las razones por las que el uso de capullos de abejas maçonas es beneficioso para tu jardín y ofrece consejos prácticos para integrarlos de forma eficaz. Al adoptar estas prácticas, no solo contribuyes a la preservación de las especies polinizadoras, sino también a mejorar la producción frutal y floral de tu jardín, participando activamente además en la protección de la biodiversidad.
¿Qué son estas abejas albañiles?
Las osmias rojizas, también conocidas como abejas constructoras o con el nombre científico de Osmia bicornis, son polinizadores que están presentes de forma natural en Francia y que contribuyen activamente a la biodiversidad. Estas abejas solitarias no forman colonias y no crean enjambres. Ponen sus huevos en tallos huecos, en agujeros o en los intersticios entre las piedras.
Se adaptan con facilidad a todo tipo de entornos, urbanos o rurales, y pueden recibirlas en un jardín, en un balcón o incluso en el alféizar de una ventana, donde siempre encontrarán con qué alimentarse.
Las osmias rojizas son muy tranquilas, no son agresivas y aprecian los refugios para insectos que se ponen a su disposición. Ponen sus huevos y almacenan alimento para su descendencia en tubos de bambú, tallos huecos o agujeros de ladrillos. Es al buscar su comida cuando polinizan, de paso, las flores. Después, cierran los tubos construyendo un muro de arcilla, de ahí su nombre de abejas constructoras. Pasan el verano, el otoño y el invierno protegidas dentro de los tubos, y los capullos eclosionan en primavera cuando el sol las calienta.

Una osmia protegida de las inclemencias
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Estas abejas son muy eficaces para polinizar las plantas, incluso más que las abejas domésticas, pero no producen miel. Cada abeja maçonera puede polinizar hasta 40 000 flores. Frecuentan una gran variedad de plantas, desde flores y hortalizas hasta arbustos, incluyendo árboles frutales como los manzanos, perales, cerezos, y pequeños frutos como las fresas, grosellas, frambuesas, así como árboles como los robles, sauces y avellanos.

¡Una osmia puede visitar hasta 40 000 flores!
¿Qué ventajas?
- Las osmias rojizas se alimentan en temperaturas más frescas que las abejas comunes, lo que las convierte en polinizadoras ideales al principio de la temporada.
- Estas abejas no son ni invasivas ni molestas: no se sienten atraídas por la comida o las bebidas dulces, solo las flores son de su interés. Por lo tanto, puedes instalarlas cerca de tu vivienda, incluso en un alféizar, y comer en la terraza sin miedo. También puedes instalarlas en un balcón.
- Los machos no tienen aguijón y, aunque las hembras sí, en tamaño pequeño, no son agresivas y solo pican muy rara vez, por ejemplo, si se las aplasta.
- El ciclo de vida de las abejas solitarias (abejas de albañilería) es fascinante y su cría constituye un proyecto pedagógico interesante. Pasa por las etapas de huevo, larva, crisálida y adulto. Los capullos pueden colocarse a partir de marzo y el desarrollo de las abejas puede observarse hasta las vacaciones de verano.

Las osmias se entregan en forma de capullos
Restricciones
- No se recomienda instalarlas a más de 1200 m de altitud.
- No es posible instalarlas en las islas (Córcega, por ejemplo).
¿Cómo plantarlos?
Las poblaciones de abejas solitarias se entregan en un tubo de cartón provisto de un tapón, en la fase de capullos. Los capullos están adormecidos y despertarán al cabo de algunos días o semanas de haberlos colocado en su jardín. Hay que manipularlos con precaución para no dañarlos.
Para instalar abejas solitarias, es necesario habilitarles espacios para poner sus huevos justo al lado de donde desea instalarlas. Ellas construyen sus nidos en agujeros de 0,5 a 1 cm de diámetro y lo bastante profundos. Estos espacios pueden ser agujeros en muros, ladrillos o ramas huecas, tubos de bambú, o agujeros perforados en trozos de madera, por ejemplo.
Por lo tanto, puede conseguir un nicho para abejas solitarias formado por tubos de bambú o por trozos de madera perforados, o bien preparar y/o fabricar usted mismo sus futuros refugios.
→ Consulte nuestra ficha de consejos: Acoger a los insectos del jardín, 7 refugios para construir tú mismo. Ahí encontrará un tutorial sencillo para fabricar un refugio para osmias.
El nicho debe colocarse en un lugar soleado y protegido de la lluvia, a al menos 50 cm del suelo. Así, es posible colgarlo de una pared o colocarlo en un alféizar. No se recomienda fijarlo a un árbol. Una vez preparado el nicho, solo hay que fijar el tubo que contiene los capullos en el nicho o lo más cerca posible, manteniéndolo protegido de las inclemencias, y evitando que pueda ser llevado por animales.
Una vez fijado el tubo, solo hay que retirar el tapón del tubo. Es importante no mover el nicho una vez que hayan comenzado las eclosiones, ya que las abejas no lo encontrarían. Puede trasladarse con prudencia cuando termine su actividad, en otoño o en invierno.

Puede construir fácilmente un pequeño refugio para las osmias
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