Plantar un árbol en Santa Catalina: un ritual que (re)descubrir
El 25 de noviembre se acerca… Plantar un árbol es un acto simbólico
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Indudablemente, el otoño ya está aquí. Y el invierno se anuncia, a su vez. Es el ciclo inmutable de la naturaleza. Para los jardineros, la fecha del 25 de noviembre, correspondiente a Santa Catalina, destaca. Marcada en rojo en los calendarios agrícolas, celebrada con extravagantes peinados amarillos y verdes por los solteros mayores de 25 años, y sobre todo respaldada por un refrán popular, esta fecha encierra a la vez un gesto ancestral y un significado profundo.
En efecto, mucho más que una simple recomendación de jardinería, plantar un árbol en Santa Catalina se entiende como un auténtico ritual simbólico que permite dirigir la mirada hacia el futuro y comprometerse con la preservación de nuestro medio ambiente. Cuando la sabiduría del campo se une a la ecología y a la creencia en un futuro radiante.
Detrás de un refrán, la sabiduría campesina
En Santa Catalina, toda madera echa raíces». Este famoso refrán, seguramente conocido por todos los jardineros, veteranos o aficionados, no procede de una superstición ni de ninguna creencia en particular. Ni mucho menos de la casualidad. Es el resultado de varios siglos de observación de la naturaleza y del ciclo vegetal por parte de nuestros antepasados. Una observación que se ha formalizado en unas pocas palabras, que no siempre entienden los jardineros modernos. De todos modos, Santa Catalina sigue siendo la época ideal para plantar árboles.
Un periodo de reposo vegetativo
A 25 de noviembre, la mayoría de los árboles y arbustos de hoja caduca ya han perdido sus hojas. En concreto, han entrado en un periodo de reposo vegetativo o dormancia invernal. Esto significa que han finalizado su ciclo de crecimiento estival. La savia ya no circula hacia las hojas y la planta concentra sus reservas nutritivas en las raíces y en la madera. Esta es la razón fundamental por la que este periodo del 25 de noviembre es propicio para plantar árboles y arbustos. ¿Por qué?
- El árbol, en ausencia de hojas, no necesita movilizar su energía para la fotosíntesis ni para la evapotranspiración. Así, sufre mucho menos traumatismo y menos estrés durante el arranque y el trasplante.
- Un plantón de árbol o arbusto tendrá todo el invierno para desarrollar su sistema radicular. En un suelo fresco y húmedo, pero todavía no helado en profundidad, las raíces pueden ramificarse con calma y anclarse firmemente.
- Cuando llega la primavera y la savia empieza a subir, el árbol, ya bien enraizado, está listo para brotar con fuerza. Aprovecha una mejor recuperación y un crecimiento más vigoroso que si se hubiera plantado más tarde.
Dicho esto, no hay que lanzarse al pico el 25 de noviembre, bajo una lluvia intensa o con un frío cortante. Este periodo ideal se prolonga hasta marzo, porque el estado de dormancia dura todo el invierno.
Una tradición para árboles en raíces desnudas
Históricamente, el refrán se refería específicamente a la práctica del esqueje en madera seca, también llamado esqueje en madera dormida. Este método consistía en introducir en la tierra un simple tallo lignificado y desprovisto de hojas para que echara raíces. Con el paso de los siglos, el dicho se amplió, abarcando la plantación de árboles y arbustos en general. Y, en particular, los vegetales que se venden en raíces desnudas. Para saber más sobre el esqueje en madera dormida: El esqueje en madera seca: ¿cuándo y cómo hacerlo?
Más ampliamente, el 25 de noviembre hace referencia a la plantación de árboles, frutales, rosales y arbustos ornamentales en raíces desnudas. Estos plantones, arrancados de terreno abierto, deben replantarse con rapidez, durante su periodo de dormancia. Así, pueden sobrevivir con más facilidad a este cambio brusco. Para ir más allá: Plantar árboles y arbustos en raíces desnudas

El 25 de noviembre marca el inicio de las plantaciones de raíces desnudas
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10 buenas razones para plantar un árbolLa plantación de un árbol: un gesto simbólico
Más allá del aspecto puramente hortícola, plantar en Santa Catalina es un gesto altamente simbólico. El árbol, por esencia, es un símbolo universal: el de la vida, la fuerza, la conexión entre el cielo y la tierra, y el tiempo que pasa…
El árbol, el símbolo del arraigo en la vida
Plantar un árbol no es un acto inocente. Santa Catalina marca el inicio del invierno, un periodo en el que la naturaleza parece dormida. Sin embargo, sigue viviendo, solo que de forma diferente. Plantar un árbol en este momento exacto es confiar un bien preciado y una vida nueva a esa naturaleza que parece haberse retirado.
Gracias a este árbol que va a arraigarse en el suelo, el ser humano demuestra que crece hacia el futuro. En efecto, este joven árbol, aunque esté privado de hojas, aunque esté en dormancia, aunque esté expuesto a las inclemencias y al frío, volverá a renacer en primavera.
Por último, en muchas culturas, se planta un árbol para celebrar un acontecimiento de la existencia, como un nacimiento, un matrimonio o incluso un fallecimiento. El árbol se convierte, así, en un árbol de vida y en un testigo de una historia familiar o personal, transmitida a las generaciones futuras. Porque quizá ahí está lo esencial…

Plantar un árbol es celebrar la vida y transmitir
Un símbolo de longevidad
Entonces, sí, se planta un árbol para uno mismo. Para embellecer el jardín, dar sombra, ofrecer cobijo y alimento a los pájaros y a los insectos, recoger sus frutos… Pero esta plantación va mucho más allá de ese gesto sencillo. Al poner un árbol en la tierra, uno se inscribe en la durabilidad. El árbol que plantamos hoy solo dará su sombra y sus frutos en una época en la que quizá el jardinero ya no esté. Pero sus hijos, sus nietos, u otras personas, hombres y mujeres, podrán disfrutarlo.
Con este ritual de Santa Catalina, no estamos en la inmediatez ni en lo efímero. Estamos en la longevidad, en el compromiso, en la transmisión.
Plantar un árbol: un gesto ecológico
En el contexto actual de crisis climática y de pérdida de biodiversidad, el ritual de Santa Catalina adquiere una resonancia nueva. Plantar un árbol se convierte en un acto ecológico y reivindicativo. De hecho, cada árbol plantado es un gesto para la preservación de nuestro entorno.
El árbol permite luchar contra el calentamiento climático, ya que contribuye a reducir los gases de efecto invernadero en la atmósfera. En efecto, un árbol absorbe y almacena CO2 y libera oxígeno en exceso. Gracias a esta capacidad, el árbol se convierte en un sumidero de carbono, esencial para la regulación del clima.
Un árbol, también es un pilar de la biodiversidad, porque ofrece refugio, alimento y hábitat a una multitud de insectos, aves y micro-organismos. Al plantar especies locales y adaptadas, se recrean ecosistemas resilientes.
Un árbol también puede ser un recurso alimentario. Al plantar árboles frutales, se avanza hacia una forma de autonomía alimentaria.
Además, algunos municipios y mancomunidades convierten esta fecha en un periodo de movilización colectiva y de ciudadanía ecológica. A modo de ejemplo, en 2025, la Metrópolis de Lyon, que cuenta con 58 municipios, lanzó una operación de distribución gratuita de 2000 árboles para plantar en casa. El objetivo es vegetalizar el área metropolitana para refrescar el territorio. ¡La entrega de los árboles tuvo lugar el 22 de noviembre!
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¿Cuál es la buena época para plantar un árbol?¡No tomes la guía al pie de la letra para conseguir una plantación de éxito!
Si el refrán hace claramente referencia al 25 de noviembre, la plantación de tus árboles puede esperar… En efecto, ¡Santa Catalina no hace milagros! El éxito de la plantación de los árboles no depende únicamente del calendario.
Conviene tomar algunas precauciones:
- Evitar plantar si el suelo está helado o completamente empapado y saturado de agua. Es imprescindible esperar al deshielo o a mejores condiciones climáticas para contar con un suelo drenado y no demasiado frío. En concreto, si la tierra se pega a tus botas o está dura como una piedra, mejor espera un periodo más propicio.
- El refrán se aplica sobre todo a los árboles y arbustos de hoja caduca, así como a los ejemplares en raíces desnudas. En cambio, los coníferas y los árboles y arbustos de follaje persistente se benefician de una plantación un poco más temprana, en octubre, o más tardía, en marzo.
- La plantación debe ser esmerada: hay que cavar un hoyo lo bastante ancho y profundo, si es posible unos días antes de la plantación. Después, afloja bien la base del hoyo y añade un poco de compost o estiércol bien descompuesto. Durante la plantación, elimina los trozos de raíces dañadas o maltratadas con un sécateur desinfectado, praliniza las raíces, no entierres nunca el cuello y riega abundantemente para expulsar el aire alrededor de las raíces.
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