Plantar clemátide herbácea
En terreno abierto o en macetas, técnicas y consejos
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Las clemátides herbáceas, no leñosas, son poco o nada trepadoras. En su mayoría, son vivaces de vegetación anual muy densa, formando matas frondosas o bonitas plantas cubresuelos. Magníficas y muy floríferas, de porte sencillo y campestre, permiten densificar y hacer florecer fácil y rápidamente los macizos con sus campanillas o sus flores estrelladas y perfumadas.
¿Te animas a probar en el jardín estas plantas insuficientemente conocidas? Síguenos: aquí te damos todos los consejos para plantar clemátides herbáceas como es debido.

En verano, nubes de pequeñas flores blancas y perfumadas de Clematis recta
¿Cuándo plantar clemátides herbáceas?
- Te aconsejamos plantar clemátides herbáceas en otoño, de septiembre a noviembre. Tendrán tiempo de arraigar para poder florecer a partir de la primavera o del verano siguiente, según las especies y variedades.
- También pueden plantarse en primavera, pero en ese caso vigila el riego hasta que su sistema radicular recién instalado pueda desarrollarse.
Ver también
Clemátides: Plantar, podar y cuidar¿Dónde plantar clemátides herbáceas?
- Plántalas en terreno abierto a pleno sol o bajo sombra ligera en región cálida y seca. Atención, algunas especies, como Clematis heracleifolia, son plantas de borde de bosque y prefieren una exposición a media sombra. Procura adaptar la ubicación a las condiciones de cultivo requeridas para las diferentes especies, así como a su desarrollo en madurez
- Las clemátides herbáceas lucen magníficas en arriates de vivaces y arbustos o en taludes junto a otras plantas de aspecto romántico, natural y silvestre. También puedes cultivarlas en macetas o en jardineras
- Plántalas en un suelo drenado y abonado regularmente
- No es necesario plantar con el pie a la sombra y la cabeza al sol en todas las especies. Comprueba bien las condiciones de cultivo particulares de cada una. Si procede, puedes colocar una teja plana delante del tocón o instalar plantas cubresuelos al pie.

Durante la plantación de tus clemátides herbáceas, procura adaptar su ubicación a su desarrollo futuro. Aquí: clematis integrifolia y Clematis Saphyra ‘Estrella’
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¿Cómo plantar clemátides herbáceas?
En terreno abierto
1) El material necesario:
- Una horca o una pala
- un trasplantador
- una o varias clemátides herbáceas
- arena gruesa o grava
- sustrato, estiércol bien descompuesto o compost. También puedes añadir un puñado de polvo de huesos o de sangre seca, abonos de fondo que beneficiarán el arraigo de tu clemátide.
2) La preparación:
Elige la ubicación de tu clemátide teniendo en cuenta su desarrollo futuro y la exposición. Para plantar una clemátide en una maceta de 2 o 3 litros, haz un hoyo de plantación con una profundidad y una anchura equivalentes a unas 1,5 veces el tamaño de la maceta. Después, afloja la tierra del fondo del hoyo de plantación con la horca.
Si tu suelo no es lo bastante drenante y rico, prepara una mezcla de 1/3 de arena de río gruesa o grava, 1/3 de sustrato, estiércol o compost y 1/3 de tierra de jardín. Si tu suelo es excelente y drenante, puedes plantar tu clemátide directamente sin ningún aporte.
3) La Plantación:
Para un resultado muy vistoso, te aconsejamos plantar tus clemátides herbáceas en grupos de 3 o 5 para obtener una floración en masa. Piensa en asociar distintas variedades para escalonar las flores de mayo a octubre.
- Remoja tus clemátides, ya fuera de su maceta, durante unos minutos. Si están muy secas, no dudes en dejarlas en remojo más tiempo para rehidratarlas bien
- Si los cepellones presentan raíces enmarañadas, desenreda las raíces con cuidado
- Coloca tu clemátide en el hoyo de plantación. Sitúa el cepellón a una profundidad de 5 cm por debajo del nivel del suelo, para fomentar nuevos brotes que surgirán en la base de la planta. Algunas especies a veces tardan un poco en fijarse, porque echan raíces en profundidad antes de desarrollarse. ¡Pero tu paciencia se verá ampliamente recompensada más adelante!
- Rellena con la tierra retirada o con la mezcla, apisona y riega ligeramente.

La plantación de las clemátides herbáceas en el jardín debe hacerse en un suelo rico y drenante
En macetas
1) El material nécessaire:
- una clemátide herbácea
- una maceta de al menos 40 cm de profundidad y anchura
- bolas de arcilla o grava
- tierra de jardín, arena y sustrato a partes iguales
2) La Plantación:
- Coloca una capa de bolas de arcilla o de grava en el fondo de la maceta para un drenaje eficaz
- Mezcla la tierra, la arena y el sustrato
- Pon sustrato en el fondo de la maceta
- Coloca tu clemátide
- Cubre con sustrato y riega con cuidado
→ El consejo de Sophie: Toma precauciones al manipular los cepellones durante la plantación. Las raíces de las clemátides son bastante frágiles.
Ver también
7 clemátides perfectas en macetas¿Cómo cuidar las clemátides herbáceas?
- Las primeras semanas tras la plantación, será necesario un riego regular, pero moderado, para conservar la frescura del suelo o del sustrato en macetas. No obstante, atención: como el principal enemigo de la clemátide es la humedad, el suelo no debe encharcarse nunca. Un suelo o un sustrato demasiado húmedos pueden provocar su marchitado y, posteriormente, su muerte.
- En primavera, antes de la vegetación inicial, recortar los tallos a 20-30 cm, manteniendo algunas yemas en los tallos lignificados. Esta poda permite mantener una forma bonita de la planta y conservar una silueta bien densa.
- Para las especies semitrepadoras, se pueden poner en espaldera sobre un soporte (espaldera o malla, por ejemplo) sin apretarlas hasta que se sujeten por sí mismas gracias a sus zarcillos. También se pueden dejar en libertad sobre el suelo, a conveniencia.
- Cuando las clemátides terminan la floración, los frutos forman pequeños penachos plateados característicos. Dejarlos en la planta para prolongar su efecto decorativo.
→ El consejo de Sophie : Los tallos podados se esquejan fácilmente. Plantar en el jardín o en macetas trozos que lleven 2 a 3 yemas. Enraizarán con bastante facilidad, lo que permite multiplicar las clemátides favoritas.
- Acolchar las clemátides en febrero con compost de jardín o estiércol bien descompuesto, evitando el contacto directo con los tallos.
- Para las clemátides herbáceas en macetas: regar regularmente para que el cepellón no se seque nunca por completo. Aportar abono completo en primavera y en verano.
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