Las señales de que una gallina está sana
Observar a sus gallinas es fundamental para saber si están en forma.
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Las gallinas tienen la reputación de ser animales especialmente resistentes y sólidos, sobre todo si disfrutan de un gallinero acogedor y bien cuidado, y de una alimentación adecuada y variada. Además, como son muy listas, tienden a no mostrar nada si sufren alguna enfermedad. Simplemente e instintivamente, para protegerse de posibles depredadores que pudieran aparecer por allí. Por eso, es importante realizar un examen regular y atento de sus gallinas.
Cada día, usted abre y cierra el gallinero para soltar o guardar a sus gallinas. Esta es, por tanto, la oportunidad de observar a sus gallinitas, tanto su comportamiento como su metabolismo y su aspecto. Y una gallina sana muestra señales que no engañan… Check-up (buena) salud completo de sus gallinas en varios aspectos importantes.
Un actividad diaria intensa
Una gallina sana se dedica a sus ocupaciones diarias habituales. Es decir, pasa los días picoteando en busca de un insecto para darse un festín, escarbando la tierra y tomando baños de polvo para eliminar los parásitos.
Además, una gallina que se encuentra bien se expresa cacareando y muestra sociabilidad con sus congéneres (¡una sociabilidad variable según su carácter!) y también con usted. Por la mañana, al despertarse, sale corriendo al exterior; por la tarde, regresa al gallinero sin dificultad. También se sube a posarse para hacer su aseo y cuidar su plumaje.

Una gallina sana picotea, escarba la tierra y toma baños de polvo
Si conoce bien a sus gallinas, sabrá que tienen temperamentos y caracteres muy distintos. Algunas son “hiperactivas”, otras más tranquilas… Un comportamiento cambiante debe vigilarse.
Por el contrario, una gallina que se aísla, permanece encogida y está apática debe alertarle.
Un apetito bien acículo
¡Una gallina sana tiene buen apetito! Durante todo el día, una gallina se alimenta. Primero con un alimento completo a base de distintos cereales como el trigo, el maíz, la cebada, la avena… que les das cada día. La ración diaria equivale aproximadamente a 100 a 150 g.
También se lanzará a los restos de mesa que le ofrezcas, sin olvidar lo que le pica en la naturaleza: pequeños insectos o moluscos, hierbas y bayas, semillas de todo tipo. En invierno, también puedes completar su alimentación con papillas o sopas calientes. En resumen, una gallina que se siente bien come con regularidad y con apetito.

Una gallina que se alimenta con normalidad está en plena forma
Una gallina enferma tiende a rechazar los alimentos y a comer menos. Sin embargo, en algunas enfermedades, las gallinas no pierden el apetito. Al menos en los primeros signos.
Además de la ingesta de comida, la hidratación es importante. Una gallina bebe mucho: del orden de 250 a 400 ml al día, y hasta 500 ml si hace mucho calor.
Si deja de alimentarse y de beber, es una mala señal.
Un aspecto coqueto y cuidado
Es a menudo por su físico y su apariencia por lo que detectarás la buena forma de tus gallinas ponedoras. Y en este sentido, entra en juego todo: tanto el plumaje como el ojo, las patas, la cresta o los barbillones…
- Las plumas de tus gallinas deben estar abullonadas, lisas y limpias. Una gallina sana limpia regularmente su plumaje con el pico para eliminar los parásitos. Salvo durante el periodo de muda, las gallinas no deben presentar zonas sin plumas o punteadas, ni un plumaje apagado y erizado.
- Los ojos están vivos, son brillantes, curiosos, bien abiertos y sin costras ni secreciones que corran. Un ojo turbio o vidrioso es una señal de alerta temprana de enfermedad o ceguera.
- La cresta y los barbillones muestran un color bien rojo. La cresta es vigorosa y erguida. Los barbillones no deben presentar manchas ni palidez.
- Las patas están limpias (¡salvo cuando el tiempo es de lluvia!) con escamas lisas, sin hinchazones ni heridas, y las uñas bien afiladas.
- La cloaca está limpia

Plumaje abullonado, ojo vivo, barbillones y cresta rojos, patas lisas y limpias… tu gallina está bien
Dejecciones normales
¡Sí! los excrementos de una gallina son un verdadero indicador del estado de salud de una gallina. En general, los excrementos de la mañana al levantarse son relativamente líquidos, más bien de color marrón claro. En realidad, se trata de las heces cecales, procedentes de los cecOS, pequeños órganos situados en el recto, que son ricos en una importante flora bacteriana. Aproximadamente, cada 10 deposiciones, se expulsan las heces cecales.
Luego, durante el día, mientras la gallina se alimenta, las heces se vuelven más formadas y voluminosas, pastosas y densas, sin depósito acuoso, de color gris verdoso con algunas marcas blancas. Estas trazas blanquecinas, totalmente normales, corresponden a la orina y están concentradas en sales de ácidos úrico.

Las heces de una gallina normalmente están salpicadas de blanco, que no es otra cosa que la orina.
A partir de ahí, en cuanto las heces cambian de color o se vuelven líquidas, conviene preocuparse, porque indican la presencia de parásitos o bacterias, de una infección o de una alimentación poco equilibrada.
Si quieres aprovechar estas heces, te explico en un artículo anterior cómo utilizarlas como abono en el huerto.
Una puesta regular
En plena fuerza de la edad (entre unos 6 meses y 3 años), una gallina, bien alimentada y con un entorno adecuado, pondrá entre 150 y 300 huevos al año, según la raza. Después, pondrá menos para detenerse definitivamente hacia los 8 años. Aun así, el invierno y la muda pueden reducir naturalmente la puesta, que volverá a su ritmo normal una vez que termine esta etapa.

Una gallina que pone regularmente (fuera de la muda y de la temporada invernal) no tiene problemas de salud.
Al contrario, la detención brusca de la puesta puede ser señal de enfermedades, de una infestación de parásitos o de la proliferación de bacterias. A menudo, esta detención va acompañada de otros signos negativos, como la apatía, el aislamiento o las dificultades para desplazarse.
Un canto melodioso
No es un secreto para nadie: el gallo canta. Pero la gallina también, sobre todo después de haber puesto su huevo. A primera vista, este canto invitaría al gallo a venir a fecundar a la gallina. En efecto, el huevo siguiente (que ella ya lleva en su interior) sería fecundable solo entre 15 y 20 minutos después de la puesta del anterior.
En resumen, este canto debe ser melodioso, armonioso y, sobre todo, sin ronquera ni molestias respiratorias (que además pueden detectarse en otros momentos del día).
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