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Enfermedades y parásitos del acanto

Enfermedades y parásitos del acanto

Identificación, prevención y soluciones naturales

Contenido

Modificado el 27 de enero de 2026  por Marion 7 min.

Las acantos son plantas perennes apreciadas por su follaje arquitectónico, muy recortado, así como por sus bohordos floridos erguidos, de junio a septiembre. Son perfectos para estructurar el espacio y aportar volumen al jardín.

Son plantas bastante fáciles de cultivar, poco exigentes, vigorosas y resistentes hasta -15 °C. Se desarrollan bien a pleno sol o en media sombra, en un suelo fértil pero bien drenado. Aunque se muestran bastante resistentes, los acantos pueden verse afectados, no obstante, por ciertas enfermedades o parásitos.

Descubramos juntos cómo identificar los problemas de cultivo más comunes, prevenir los riesgos y tratar de forma natural si es necesario.

Y para saberlo todo sobre el cultivo de los acantos, descubre nuestro dossier completo: Acanto: plantar, cultivar y cuidar

Dificultad

El oídio: la enfermedad más común en las acantas

Descripción y síntomas de la enfermedad

El oídio es una enfermedad criptogámica, lo que significa que está causada por un hongo. Este tipo de enfermedades se encuentran entre las más frecuentes en el jardín, ya sea en el huerto, en el frutal, en el jardín de ornamentación o incluso durante el cultivo en maceta. Con frecuencia, es la combinación de calor y humedad la que favorece su aparición y su avance, por eso se ven sobre todo desde la primavera hasta el otoño.

El oídio también se conoce como la «enfermedad del blanco». Este nombre hace referencia a la una de sus principales manifestaciones: un velo blanco o grisáceo de aspecto harinoso. En las acantas, puede aparecer en el follaje, en los tallos, pero también en los botones florales. Todas las partes aéreas pueden verse afectadas.

Se trata de una enfermedad contagiosa: las plantas cercanas pueden infectarse fácilmente a su vez. Además, las esporas del oídio pueden permanecer durante mucho tiempo en el suelo, a veces durante varios años, lo que hace difícil eliminar esta enfermedad.

Los daños causados son, en primer lugar, estéticos, pero con el tiempo la enfermedad puede provocar el secado de las partes aéreas. Provoca la caída de las hojas, la deformación de las flores y de los brotes nuevos.

Prevención

En el caso de las enfermedades criptogámicas, la prevención sigue siendo el mejor reflejo. Los tratamientos curativos, de hecho, no siempre resultan eficaces. Para evitar la aparición del oídio, conviene aplicar algunos consejos:

  1. Cuida las condiciones de cultivo, ofreciendo a tus acantas un entorno adaptado a sus necesidades. Plántalas al sol o en semisombra (especialmente en las zonas más cálidas del sur de Francia), protegidas de los vientos fuertes. Asegúrate de que el suelo esté bien drenado, para que el agua no se encharque. Si es necesario, al momento de plantar añade grava o bolitas de arcilla. Prioriza suelos profundos que no se sequen por completo nunca. Una planta sana es una planta más resistente a las enfermedades y las plagas. Evita también cultivar acantas en una zona previamente infectada por el oídio.
  2. Si cultivas varias acantas, procura respetar buenas distancias de plantación para favorecer la aireación natural. Para las variedades más imponentes, deja al menos 1 metro entre cada ejemplar. Recordemos que la acanta no le gusta que la trasladen, así que es importante elegir el lugar adecuado desde el principio.
  3. Durante el riego, evita al máximo mojar y salpicar el follaje.
  4. Si necesitas podar algunas partes de la planta (hojas dañadas, espiga floral…), utiliza siempre una herramienta de corte bien afilada y desinfectada previamente con alcohol. Esto reduce el riesgo de propagación de enfermedades entre vegetales.
  5. Las acantas prefieren los suelos fértiles. Evita no obstante recurrir a fertilizantes demasiado ricos en nitrógeno, que pueden debilitar la planta y hacerla más propensa a las enfermedades.

Algunos jardineros también recurren a los purines de plantas como prevención. Su eficacia no está científicamente demostrada, pero estas recetas 100% naturales han ganado la reputación de reforzar las defensas inmunitarias de las plantas. Esto ayuda a aumentar su resistencia a las enfermedades. Contra el oídio, se recomiendan sobre todo purines de ortiga y de cola de caballo. Puedes comprarlos en viveros o prepararlos tú mismo siguiendo nuestras recetas:

Tratamientos naturales contra el oídio

Para evitar la propagación de una enfermedad, es imprescindible observar las plantas de manera regular. Esto permite actuar con rapidez desde el inicio de un síntoma identificado. Si notas un velo blanco en tus acantas, empieza cortando de inmediato las partes infectadas. Lleva los restos de poda a un punto de recogida (no los dejes allí y no los pongas en el compost, para evitar que las esporas sobrevivan). Desinfecta bien las herramientas de corte después de usarlas.

La mezcla bordelesa puede utilizarse tanto preventivamente como en tratamientos curativos. Se trata de un polvo a base de sulfato de cobre, que debe diluirse en agua antes de pulverizarlo. Está permitido en agricultura ecológica. Sin embargo, para que no resulte contraproducente favoreciendo el desequilibrio del suelo, es importante usarla de forma puntual y razonada. También existen tratamientos a base de azufre para combatir el oídio.

Por último, los purines de ortiga y de cola de caballo pueden, una vez más, emplearse gracias a las propiedades antifúngicas que se les atribuyen. Deben diluirse en agua (idealmente de lluvia) antes de pulverizarlos sobre las partes afectadas al inicio o al final del día.

Como complemento, descubre nuestros artículos « El oídio o la enfermedad del blanco» y « Todo sobre las enfermedades criptogámicas » .

oidium sobre hoja

El oídio crea un velo gris en las hojas

Los caracoles y las babosas: los principales depredadores de las acantas

Descripción y síntomas

Todo jardinero conoce el apetito devastador de los gasterópodos. El follaje exuberante de las acantas es lo que más puede sufrir. En efecto, los caracoles y las babosas atacan los brotes jóvenes desde el comienzo de la primavera. Si no provocan el decaimiento de una planta adulta, pueden impedir el crecimiento de las más jóvenes.

Prevención contra las babosas y los caracoles

Existen numerosas soluciones preventivas contra los gasterópodos. Cada jardinero tiene su técnica. Podrás optar especialmente por:

  • las trampas de cerveza;
  • las barreras naturales a base de ceniza, tierra de diatomeas o cáscaras de huevo (funcionan en tiempo seco y, sobre todo, con variedades pequeñas de babosas y caracoles);
  • las plantas repelentes (cuya eficacia parece ser variable);
  • la recolección manual de los indeseables, especialmente al atardecer (consume tiempo, pero es eficaz).

Si quieres tratar tus plantas contra las babosas y los caracoles, puedes elegir esparcir desde el inicio de la primavera tratamientos en forma de gránulos. Elaborados a base de fosfato de hierro (Ferramol), se pueden utilizar en agricultura biológica y se considera que no son tóxicos para las mascotas y para los depredadores de los gasterópodos (aves, erizos, etc.). Al actuar como “cortavías” del apetito, este producto hace que las babosas y los caracoles se aíslen y dejen de alimentarse, lo que provoca su debilitamiento.

Si convives con gallinas o con patos del tipo “coureur indien”, también puedes aprovechar sus cualidades de cazadores de gasterópodos (aunque, eso sí, procurando proteger los pies de acanto más jóvenes, por si acaso…).

Por último, recuerda favorecer en el jardín a los depredadores naturales de los caracoles y las babosas: aves, erizos o incluso sapos. Para ello, evita por completo cualquier uso de productos químicos en el jardín, instala refugios y bebederos, mantén zonas salvajes, etc.

babosa

Los caracoles y las babosas les encanta el follaje de las acantas

Los pulgones: otros plagas ocasionales de las acantos

Descripción y síntomas

Forman parte de los otros plagas comunes del jardín. Los pulgones son estos insectos picadores y chupadores que se alimentan de la savia de las plantas. Pueden provocar el enrollamiento de las hojas del acanto y un enlentecimiento de su crecimiento. Y sobre todo, su melaza (la sustancia pegajosa que secretan) favorece el desarrollo del fumagina. Se trata de una enfermedad criptogámica que se identifica por el depósito negro parecido al hollín que deja sobre las partes aéreas; lo que reducirá el proceso natural de fotosíntesis.

Tratamientos naturales contra los pulgones

Aquí también os recomendamos observar regularmente vuestros acantos para poder actuar en cuanto se detecten los primeros indeseables. Si la infestación es leve, basta con retirar a mano los pulgones.

Si necesitas tratar tu planta, prioriza un insecticida natural. El jabón negro resulta bastante eficaz. Se utiliza diluido en agua tibia, en proporción de una a dos cucharadas soperas por litro de agua. Coloca esta mezcla en un pulverizador y pulveriza sobre las partes afectadas a última hora de la tarde.

Recordemos que es necesario dejar pulgones en el jardín para mantener la presencia de sus depredadores naturales, como las mariquitas o las crisopas. Eso es lo que permite conseguir un jardín naturalmente equilibrado, que se autorregula con o sin muy poca intervención humana. Para ello, puedes cultivar plantas como la capuchina, que atraerán naturalmente a los pulgones y los desviarán de los cultivos que conviene proteger.

Como complemento, no dudes en descubrir nuestro artículo: Pulgón: identificación y tratamiento 

pulgones en hoja

Los pulgones se encuentran en el envés de las hojas

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