
Cultivar un huerto en clima continental
Adaptarse para lograr un huerto próspero
Contenido
Los climas de tipo continental se caracterizan por sus extremos invernales y estivales. De hecho, las temperaturas pueden ser muy frías en invierno y abrasadoras en verano. Es el caso del clima alsaciano, por ejemplo. Estos grandes contrastes de temperatura a lo largo de las estaciones complican considerablemente la tarea de los jardineros. Sin atención ni rigor, grandes decepciones pueden desalentar incluso a los más motivados. Descubre nuestros consejos para tener éxito con tus cultivos en clima continental.
¿Cuáles son las limitaciones de este tipo de clima?
Los climas continentales o semicontinentales se dan, por definición, en el interior de las tierras no sometidas a las influencias oceánicas. En Francia, las regiones afectadas por este clima son las del noreste. Los veranos son calurosos y los inviernos rigurosos, con un gran número de días de nieve o de heladas. Además, el acumulado anual de precipitaciones no es muy elevado y resulta irregular debido al relieve circundante.
Por último, el suelo de tu jardín tarda más en calentarse en primavera, lo que retrasará tus labores en el huerto.

Veranos muy calurosos, incluso caniculares, lluvias a menudo diluvianas… el clima continental no es clemente con los huertos…
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Diseñar un jardín de montañaMaterial imprescindible
Presta mucha atención a los boletines del tiempo y protege lo que sea necesario. Para ello, necesitarás:
- Mantas térmicas para plantas(principalmente utilizadas en primavera) te permiten proteger tus cultivos y ganar de 2 a 3 grados. También permiten adelantar los cultivos que soportan el frío a la salida del invierno o ante su regreso inesperado.
- Un invernadero es prácticamente imprescindible para diversificar tus cultivos pese al frío y la nieve invernal. También permite instalar una cama caliente en el interior para ganar valiosos grados adicionales. La manta de protección también puede utilizarse dentro de un invernadero frío para proteger del frío, pero también del sobrecalentamiento durante el verano (colocada sobre los cristales del invernadero en este último caso).
- Las mallas de sombreo (de bambú, tela o brezo) son extremadamente útiles para combatir la intensidad del sol en pleno verano. Son especialmente útiles para proteger las hortalizas de hoja.

Mantas térmicas, invernadero y mallas de sombreo resultan muy útiles en clima frío
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Organizar tu huerto en clima continental
Bancal elevado
En clima riguroso, este tipo de instalación te permite tanto luchar contra la sequía como obtener un sustrato de cultivo que se calienta más rápido al final del invierno. Muy de moda en la actualidad, los bancales suelen rellenarse con madera esponjosa y diversos materiales verdes que retienen el agua y producen un ligero calor durante todo el año.
Cama caliente
Aunque hay que tener cuidado de no adelantar en exceso las siembras en este tipo de clima, las camas calientes son una buena solución para mantener tus siembras con calor sin ocupar tu casa. Consiste en apilar una buena capa de materia orgánica (de al menos 30 cm) rica en nitrógeno (estiércol, cortes de césped, restos de cocina…) y empaparla de agua para que aumente de temperatura bajo un marco o un cristal. Solo te queda colocar tus siembras encima de esa capa.
¿Qué plantas elegir?
El clima continental debería llevarte a optar por hortalizas extremadamente rústicas. Algunas serán hortalizas conocidas como «olvidadas».
La mayoría de estas hortalizas tiene una temperatura de germinación baja, lo que te facilitará la nascencia de tus hortalizas.
Citemos los nabos suecos, tupinambos, cardos, acelgas, remolachas, zanahorias, guisantes de grano redondo, habas, puerros, lechugas de invierno, cebollas, nabos, cebollas chalotas…
Las patatas son originarias de los Andes y algunas variedades se adaptan muy bien al clima de montaña, como la deliciosa ‘Amandine’.
No olvidemos seleccionar variedades bien adaptadas al frío, que soportan las heladas o, mejor aún, que saben mejor tras un golpe de frío, como algunas coles rizadas.
Las hortalizas llamadas «perpetuas» también serán una excelente elección. Entre ellas, citemos el puerro perpetuo, el ajo de la vid, el levístico o incluso la col perpetua de Daubenton.

Elige hortalizas y variedades que soporten bien el frío: patatas ‘Amandine’, remolachas, escarolas…
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