¿Cómo trasplantar tus plantas sin causarles daños?
Multiplicación, preparación, transporte y cuidados de tus plantas en caso de mudanza
Contenido
Mudarse implica muchos preparativos, organización y a menudo un poco de estrés. Gestionar bien las cajas con el menaje de cocina, la ropa, los juguetes, la decoración… pero también las plantas. Ya tenga un jardín o plantas de interior que trasladar, los desastres llegan rápido: maceta rota, planta dañada, agua de riego derramada… Todo eso son situaciones que conviene evitar para mantener las plantas sanas y en plena forma.
Descubra aquí nuestros consejos para gestionarlas y, después, transportarlas de forma eficiente y sin estrés.

Los preparativos antes de mudarte de plantas
Si tiene la suerte de poder organizarse varias semanas, incluso varios meses antes de su mudanza, ya podrá poner en marcha parte de los preparativos para sus plantas.
El orden y la selección
Es lo primero que debe hacer. La idea es separar las plantas que va a conservar teniendo en cuenta distintos elementos.
- La organización de su mudanza. ¿Tendrá la posibilidad de hacer varios viajes o dispone de un camión lo bastante grande para transportar todas sus pertenencias? ¿La mudanza se hará en avión / en contenedor? ¿Sus cosas tendrán que estar guardadas en un box durante varios días? Si recurre a un transportista profesional, ¿acepta ocuparse de los vegetales (teniendo en cuenta que el seguro de daños a menudo no cubre bien las plantas)? Si llega a un país nuevo, ¿las plantas se pueden importar allí?
- El nuevo espacio en el que va a instalarse. ¿Será más pequeño o más grande? ¿Qué otras limitaciones de cultivo habrá (clima, exposición, tipo de suelo, etc.)?
- La salud de las plantas. Lo ideal es quedarse solo con plantas sanas, que no corran el riesgo de contaminar a sus compañeras durante la mudanza cuando todas estén reunidas. Además, las plantas que ya estén debilitadas por una enfermedad o por parásitos tendrán todavía más dificultades para soportar el traslado. También piense en la sensibilidad de las plantas al movimiento para conservar únicamente aquellas que tengan más probabilidades de aguantar el transporte.
Así podrá decidir qué plantas conservar y de cuáles despedirse. Después, tendrá varias opciones:
- regalarlas a familiares o asociaciones;
- dejarlas en el lugar para su «sucesor»;
- venderlas, si lo desea.
El trasplante de las plantas del jardín
Si tiene un jardín y quiere recuperar algunas plantas, es posible. No obstante, hay algunos aspectos que deberá tener en cuenta.
- Si es inquilino, debe dejar el jardín en un estado similar al que tenía. Si una planta ya estaba allí antes de su llegada, debería seguir estando en el mismo lugar cuando se vaya. Si piensa retirar una planta que ha cultivado durante su periodo de alquiler, tenga también en cuenta los posibles daños estéticos (huecos más o menos importantes) y organícese para dejar un espacio limpio. Normalmente, en cualquier caso habrá tenido que obtener el permiso del propietario con antelación para plantar un árbol o un arbusto, e incluso para acondicionar un huerto o un macizo, en función del contrato.
- Si es propietario y vende su vivienda, la mayoría de los precontratos de compraventa indican que el vendedor se compromete a dejar los árboles, arbustos, plantas y flores en el terreno en el caso de un jardín privado. Por lo tanto, deberá o bien retirar las plantas correspondientes antes de la visita de los compradores, o hacer que se indique en el precontrato de venta qué plantas va a recuperar.
- Hay plantas para las que el trasplante no es posible, porque no soportan que las muevan una vez que ya están establecidas. Con frecuencia tienen un sistema radicular profundo, lo que las hace difíciles de extraer sin causarles daños. Por ello, la operación podría hacer que se debiliten o se queden sin vigor. Esto ocurre, en particular, con los arbustitos mediterráneos (lavanda, romero, tomillo…), del acanto, las peonías, las helleboros o también los dafnes.
Tanto si hablamos de árboles, de arbustos, de rosales o de vivaces, el trasplante se realiza idealmente entre principios de otoño y principios de primavera (fuera del periodo de heladas). Esto coincide, de hecho, con la época en la que la mayoría de los vegetales están en reposo vegetativo. Si ya tiene su nueva vivienda, puede trasladar directamente los vegetales a su nuevo jardín. Si no es así, tendrá que conservarlos en macetas. Prepare, por tanto, recipientes del tamaño adecuado, un sustrato de jardinería de calidad y materiales drenantes (bolitas de arcilla, grava, fragmentos de teja…). También tendrá que asegurar un riego regular de las plantas trasplantadas, mientras puedan volver a plantarse en terreno abierto. También puede optar por envolver el cepellón con una tela de yute grande o con un plástico grueso si las plantas están destinadas a volver a colocarse rápidamente en tierra: el objetivo es que las raíces no se sequen.
Como complemento, no dude en leer nuestro artículo « Trasplantar árboles, arbustos, rosales y vivaces: ¿cuándo y cómo? ».
La multiplicación
Si no puede llevarse algunas plantas (demasiado grandes, plantadas en terreno abierto…), pero le gustaría seguir disfrutando de ellas en su nueva vivienda, puede perfectamente hacer esquejes. Es un método de multiplicación que permite obtener clones perfectos de las plantas madre, conservando todas sus características. Es bastante fácil de lograr y funciona con muchas plantas: cactus y plantas suculentas, arbustos, plantas de interior, plantas trepadoras, vivaces, etc. No dude en hacer varios esquejes de la misma planta para tener soluciones de respaldo en caso de que alguno no prospere.
Si es necesario, además, descubra nuestro artículo « Hacer esquejes: todo lo que debes saber sobre las distintas técnicas y nuestros consejos».
También puede recuperar plantas que hayan echado brotes o proceder a una división.

Hacer esquejes a sus plantas demasiado grandes para que vuelvan a crecer más adelante
Ver también
¿Cómo trasplantar una planta de interior?Proteger las plantas: algunas precauciones a tener en cuenta
Unos días antes de la mudanza, podrás empezar a preparar y a embalar tus plantas para protegerlas de cara a su traslado.
Los cuidados que debes dar
Empieza con una ligera poda de mantenimiento, especialmente en los ejemplares más grandes, para facilitar su manipulación. Asegúrate de usar herramientas de corte bien afiladas y desinfectadas entre cada cambio de plantas. Esto reduce el riesgo de propagación de enfermedades. Elimina los brotes dañados, los tallos demasiado largos y las flores marchitas.
También riega generosamente todas tus plantas con antelación, pero nunca el mismo día de la mudanza. Tendría como consecuencia que la tierra se vuelva más pesada (y, por tanto, el peso de las plantas), pero también favorecería el riesgo de goteo de savia. Hazlo al menos con 3 o 4 días de antelación. Vacía bien todos los platillos que haya antes de moverlas. Por el mismo motivo, las plantas en maceta que dejes al exterior se trasladarán a un lugar protegido de la lluvia.
La protección de las macetas
Para gestionar las macetas más frágiles (de barro cocido, de cerámica), que además pueden resultar bastante pesadas, tendrás dos opciones:
- trasplantar la planta a un recipiente de plástico adecuado;
- proteger la maceta con papel de burbujas, papel kraft, cartones, espuma de recuperación, periódicos viejos, una sábana que ya no uses, etc.
Coloca las macetas más pequeñas en cajones o en cartones, asegurándote de que queden bien sujetas para que no choquen entre sí.
Las macetas más grandes saldrán ganando si las apoyas sobre soportes con ruedas, para facilitar el traslado.
Si te preocupa que algunas macetas se vuelquen y hagan caer tierra sobre tus cosas durante la mudanza, puedes colocar encima un trozo de bolsa de plástico o de cartón, simplemente recortado para dejar pasar las partes aéreas de la planta.
Asimismo, si piensas que algunas bandejas podrían desensamblarse durante el transporte, no dudes en atarlas con cinchas.
La protección de las partes aéreas
El follaje de las plantas y, en general, las partes aéreas pueden atarse al nivel de los tallos para ocupar menos espacio y limitar el riesgo de roturas. También es posible colocar tutores como complemento, para mantenerlas de forma más sólida. Las partes más frágiles también pueden protegerse con velos de invernada.
Si tienes que trasladar plantas espinosas, puedes cubrirlas durante el transporte con una toalla gruesa o con papel de periódico para no hacerte daño.

Planifica la poda de tus plantas de exterior antes de mudarte
El transporte de las plantas durante una mudanza
No escatimes en las protecciones para que tus plantas queden bien sujetas, se mantengan erguidas y evites que se vuelquen o se estropeen. Usa cartones, revistas o incluso cajas de huevos.
Por motivos de logística, es preferible colocar las plantas en último lugar en el camión. Así, por un lado, evitas que se aplasten con el resto del contenido a medida que se va cargando. Además, podrán descargarse las primeras.

Los cuidados posteriores al traslado para las plantas
Corrientes de aire, cambios de temperatura, oscuridad, variaciones de la humedad… tantos sobresaltos que vivirán tus plantas durante la mudanza. Para ayudarlas después de esta prueba, sácalas del camión lo antes posible y retira las protecciones. Colócalas en un lugar luminoso y a una temperatura adecuada. Si los sustratos están secos, procede a un riego. También puedes pulverizar con agua el follaje de las plantas que agradecen la humedad, mientras les encuentras a cada una un sitio perfectamente adaptado. Si es necesario, haz un aporte ligero de abono para favorecer la recuperación.
Las plantas de exterior, por su parte, deberán trasplantarse lo antes posible (fuera del periodo de heladas o de ola de calor).
Los días posteriores a la mudanza, inspecciona regularmente tus plantas para detectar rápidamente señales de algún problema posible: presencia de parásitos, amarilleamiento, pérdida de hojas, etc. Actúa con rapidez aislando la planta afectada.
¡Te deseamos mucha suerte y ánimo con tu mudanza!
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