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10 vivaces con floración a comienzos de otoño

10 vivaces con floración a comienzos de otoño

¡Descubre nuestra selección!

Contenido

Modificado el 30 de octubre de 2025  por Alexandra 8 min.

¡La llegada del otoño no significa el fin de las flores en el jardín! Algunas vivaces alargan la temporada y continúan ofreciendo flores muy bonitas a comienzos de otoño: ásteres, anémonas del Japón, crisantemos, sédums, saxífragas… ¡sin olvidar las gramíneas! No dudes en combinar estas vivaces entre sí para componer macizos espectaculares. Puedes acompañarlas con los bonitos tonos rojo anaranjado de los follajes otoñales (arces japoneses, Parrotia persica, Liquidambar, evónimo alado, cornejo rojo…) y con bayas decorativas (callicarpa, evónimo, viburno…). Descubre nuestra selección de las 10 vivaces más bonitas que florecen desde finales de septiembre – principios de octubre hasta mediados de noviembre… para disfrutar de una bonita transición hacia el otoño/invierno.

Descubre también nuestro pódcast sobre las flores de otoño más bonitas:

Dificultad

Ásteres

Con sus numerosas flores pequeñas estrelladas, con forma de margaritas o margaritas silvestres, los ásteres son insustituibles para iluminar los macizos otoñales! Producen capitula formados por diminutas flores tubulares amarillas, en el centro, rodeadas por numerosas flores liguladas, que parecen pétalos. Estas se presentan en tonos blancos, rosas, malvas o azules, según las variedades. Los ásteres son plantas muy resistentes, que prosperan al sol en un suelo ordinario, fresco y drenante. Su floración ligera y vaporosa aporta un bonito efecto de volumen en los macizos.

Para una floración otoñal, la elección es amplia: puedes elegir entre Aster novi-belgii y Aster novae-angliae, perfectos en borduras mixtas coloridas, entre Aster cordifolius y Aster ericoides, cuya floración aireada encontrará fácilmente su lugar en un jardín de estilo naturalista, entre Aster dumosus o Aster amellus… Te recomendamos, por ejemplo, Aster cordifolius ‘Blue Heaven’, que ofrece flores azul claro muy bonitas, Aster novae-angliae ‘Rosa Sieger’, de flores rosas, Aster ericoides ‘Esther’, de flores rosa suave – malva, o Aster novae-angliae ‘Herbstschnee’, de flores blancas.

La floración de Aster ericoides 'Esther'

Las delicadas flores rosa suave – malva de Aster ericoides ‘Esther’

→ Para saber más, consulta nuestra ficha completa sobre los ásteres

Anémonas japonesas

Las anémonas del Japón figuran entre las vivaces más bellas de finales de verano y comienzos de otoño. Se aprecia su estilo muy sencillo y natural, elegante. Producen flores simples o dobles, bien abiertas, con un corazón de estameñas amarillas rodeado de pétalos gráciles, de color blanco, rosa o púrpura. Las anémonas del Japón son plantas fáciles de cultivar, que se desarrollan bien a media sombra, en un suelo fresco y húmedo.

Para una floración entre agosto y noviembre, te recomendamos especialmente las variedades ‘Pamina’, que ofrece flores rosas dobles y alcanza hasta 80 cm de altura, ‘Little Princess’, de flores simples y rosas, que no supera los 50 cm de altura, o ‘Pretty Lady Maria’, de flores blancas. Descubre también la bella anémona ‘September Charm’, que ofrece una floración muy generosa, con flores de un bonito rosa nacarado y puede alcanzar hasta 1 m de altura.

Las flores de las anémonas del Japón

La floración delicada de Anemone hupehensis ‘Little Princess’

→ Para saber más, descubre nuestra ficha completa sobre las anémonas del Japón

Más información Vivaces de floración tardía

Los crisantemos

Antaño asociado a la floración de los cementerios, ¡el crisantemo merece con creces un lugar en el jardín! Esta bella vivácea otoñal ofrece una floración muy colorida, con flores redondeadas, simples o en pompones, formadas por numerosos pétalos en tonos cálidos: amarillo, anaranjado, rojo, rosa… Existe una infinidad de variedades: no te costará encontrar algunas que armonicen con tus macizos. El crisantemo es muy resistente y prospera a pleno sol, en un suelo ordinario y drenante.

Te recomendamos, por ejemplo, el crisantemo ‘Brennpunkt’, con flores muy dobles de color rojo profundo cobrizo; el crisantemo ‘Citronella’, que ofrece flores en pompones de amarillo vivo; el crisantemo ‘Herbstbrokat’, con flores de bronce anaranjado; o el crisantemo ‘Poésie’, cuyas flores, primero blancas, se vuelven después de un amarillo suave.

La floración otoñal de los crisantemos

Las flores de los crisantemos ‘Herbstbrokat’ (foto cattan2011) y ‘Poesie’

→ Para saber más, descubre nuestra ficha sobre los crisantemos

La eulalia

Originaria de Asia, la eulalia es una bella gramínea estructurante, imponente, también conocida como eulalia. Forma grandes matas erguidas, compuestas por hojas largas y finas, flexibles y muy gráficas. Florece a finales de verano o comienzos de otoño, entre agosto-septiembre y noviembre, y entonces produce espiguillas en abanico que se abren por encima de la mata. Las espiguillas muestran bellos reflejos plateados, dorados o pardo rojizos. Según la variedad, la eulalia alcanza entre 60 cm y 3 m de altura. Las hojas de la eulalia son caducifolias; se secan en otoño pero permanecen en la planta y así siguen decorativas durante buena parte del invierno.

La eulalia se adapta a todo tipo de suelos, pero prefiere una situación soleada. Es fácil de cultivar y poco sensible a las enfermedades. Encuentra fácilmente su lugar en un jardín naturalista y silvestre, pero también en un jardín contemporáneo o en un borde mixto.

Para una floración de comienzos de otoño, recomendamos especialmente el Miscanthus giganteus y el Miscanthus sinensis, que se presenta en numerosas variedades, algunas con follaje estriado (Miscanthus sinensis ‘Zebrinus’, Miscanthus sinensis ‘Gold Bar’…). Asimismo, algunas variedades presentan un follaje que adquiere bellísimos colores otoñales.

La floración otoñal de Miscanthus sinensis 'Zebrinus'

El follaje variegado y las espigas florales de Miscanthus sinensis ‘Zebrinus’

→ Para saber más, descubre nuestra ficha completa sobre la eulalia

Saxífragas

Las saxífragas son bonitas y pequeñas vivaces que forman rosetas de hojas a ras del suelo, sobre las cuales se alzan pequeñas flores estrelladas, blancas o rosas. Según las especies, estas flores pueden ser solitarias o reunirse en inflorescencias vaporosas, muy ligeras. Son mayoritariamente plantas de montaña, que crecen en paredes rocosas, acantilados o en sotobosque. Son muy resistentes y poco sensibles a las enfermedades, aunque temen sobre todo la humedad estancada.

Para una floración de septiembre a noviembre, elige las saxífragas cortusifolia o fortunei. Son especies asiáticas que se dan bien en sotobosque o en Rocalla sombreada, en Suelo fresco, ligero y rico en humus. Tienen hojas más grandes que otras especies y ofrecen una floración vaporosa y estrellada. Algunas son muy originales, como la saxífraga ‘Black Ruby’, ¡de hojas negras y flores rosas! Puedes combinarlas, por ejemplo, con el follaje decorativo de coralitos, carex, hiedras y helechos.

Las pequeñas flores estrelladas de la saxífraga fortunei

La floración ligera y vaporosa de Saxifraga fortunei (foto Tanaka Juuyoh)

→ Para saber más, descubre nuestra ficha completa sobre las saxífragas

Los Sedum

Los sedum son plantas suculentas, provistas de hojas gruesas que les permiten almacenar agua y elementos minerales, y por lo tanto resistir la sequía. Son plantas ideales para un jardín sin mantenimiento, ahorrador de agua y abonos. Ofrecen una gran diversidad, con numerosas especies de las formas y colores más variados. Para una floración a comienzos de otoño, te recomendamos los sedum de porte erguido, que ofrecen grandes hojas coronadas por unas inflorescencias densas y redondeadas (a diferencia de los pequeños sedum tapisantes, que no superan los 10-15 cm de altura). Descubre, por ejemplo, la variedad ‘Stardust’, de flores blancas, ‘Herbstfreude’, de flores rosas, ‘Thunderhead’, con flores púrpuras y hojas oscuras. Encontrarán fácilmente su lugar en un macizo de vivaces o en bordillos de camino, a pleno sol y en un suelo perfectamente drenado para proteger sus raíces de la humedad estancada.

La floración otoñal de Sedum 'Carl'

Las flores rosas del Telefío o Sedum spectabile ‘Carl’

→ Para saber más, no dudes en consultar nuestra ficha sobre los sedum

Ceratostigma

Ceratostigma, antes llamado Plumbago, reúne plantas perennes y arboritos que producen flores de color azul genciana, de cinco pétalos. Para una floración de comienzos de otoño, elige el Ceratostigma willmotianum, un pequeño arbusto, de porte flexible y extendido, que alcanza 1 m de altura y 1,50 m de envergadura. De septiembre a noviembre produce bellas flores azules prolongadas por un tubo rojizo. Es resistente hasta −10 °C y se desarrolla bien al sol, en suelo bien drenado, más bien pedregoso, neutro a calcáreo. También puedes optar por el Ceratostigma griffithii, un pequeño arborito de Porte extendido, que no supera 80 cm de altura, y cuyas ramas rojas llevan hojas persistentes verdes marginadas de púrpura, sobre las que destacan con elegancia sus flores de un azul intenso. También aprecia las exposiciones cálidas y los suelos drenantes, y será perfecto para vestir un talud o una rocalla.

La floración de Ceratostigma

Ceratostigma willmottianum da flores azules muy bonitas

→ Para saber más, descubre nuestra ficha completa sobre el ceratostigma

Schizostylis

Schizostylis coccinea, también llamado Lirio de río, es una bella vivácea originaria de Sudáfrica, muy apreciada por sus flores rojas estrelladas. Forma flores en copa abierta, de 2 a 5 cm de diámetro, muy elegantes, formadas por seis pétalos finos. Es una planta vigorosa que se desarrolla bien a partir de un tocón retoñando por la raíz y forma hojas largas y finas, acintadas, de verde medio, persistentes en regiones de clima suave. Se extiende progresivamente gracias a sus rizomas, lo que le permite colonizar el espacio lentamente. Aunque la especie tipo presenta flores rojas, existen otras variedades, como ‘Mrs Heggarty’, apreciada por sus flores de rosa suave muy románticas, y ‘Alba’, que se distingue por sus flores blancas, perfectas para crear un ambiente chic y refinado.

Schizostylis prospera a pleno sol, en un suelo rico, de fresco a húmedo. Es ideal para realzar las orillas de una charca, pero también tiene su lugar en macizos otoñales y además puede cultivarse en macetas. Resiste hasta -10 °C.

La floración del Lirio de río

Las flores rojo escarlata de Schizostylis coccinea (foto Leonora Enking)

→ Para saber más, descubre nuestra ficha completa sobre schizostylis

Helianthus

¡Helianthus es una gran vivácea incomparable para aportar luminosidad a un macizo otoñal! Merece plenamente su sobrenombre de Girasol silvestre. Este primo del girasol alcanza, según la variedad, entre 1,30 y 2 m de altura. En lo alto de sus tallos lleva grandes flores amarillo dorado, con forma de margaritas, que pueden ser flores simples o flores dobles, según el número de pétalos que las componen. Es una planta vigorosa, perfectamente resistente (hasta -20 °C) y fácil de cultivar. Prospera a pleno sol, preferentemente en un suelo fresco y drenante, aunque acepta crecer prácticamente en cualquier sitio. Si es posible, colócala en un lugar resguardado del viento para evitar que este tumbe sus tallos altos. En cuanto a las variedades, te recomendamos Helianthus decapetalus ‘Plenus’, que luce hermosas flores bien dobles, así como Helianthus salicifolius, de flores simples. Intégralos en un borde mixto o en un macizo de estilo naturalista, acompañados de gramíneas y vivaces de porte suelto.

Floración de Helianthus

Las flores dobles de Helianthus decapetalus ‘Plenus’ y las flores simples, de estilo muy natural, de Helianthus salicifolius (foto Manuel M.V.)

→ Para saber más, descubre nuestra ficha completa sobre Helianthus

Muhlenbergia capillaris

Muhlenbergia capillaris es una gramínea que de septiembre a noviembre forma unas preciosas espigas florales, muy vaporosas, que se elevan por encima del follaje. Tienen un bonito tono rosado y captan la luz con elegancia. Muhlenbergia aporta mucha ligereza a los macizos. Tiene hojas perennes, muy finas, que confieren a la mata un efecto aireado y vaporoso. Esta bonita gramínea mide unos 50 cm de alto, y hasta 1 m cuando está en flor, con 60 cm de envergadura. Es una planta arquitectónica y gráfica, perfecta para un jardín de estilo naturalista, en compañía de flores delicadas y muy aéreas, como las de los ásteres, de Helianthus salicifolius o de las anémonas japonesas. Prospera a pleno sol, en un suelo drenante, incluso seco y pedregoso: teme el exceso de humedad, que puede pudrir sus raíces. No dudes en mezclar un poco de arena gruesa o de grava con la tierra antes de plantarla.

La floración de Muhlenbergia

Las espigas vaporosas de Muhlenbergia capillaris (foto S.P. Yang)

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