Puede parecerte muy lejano, pero la vuelta al huerto llegará pronto. En primavera, todos conocemos esos momentos de efervescencia en los que hay que estar en todas partes a la vez. Es alegre, pero a menudo poco productivo… a menos que hayas aprovechado el invierno para planificar tu huerto.
Aquí tienes algunos consejos para anticiparte y organizarte, tanto en el tiempo como en el espacio, ¡todo en 5 etapas!

Primera etapa: hacer la lista de lo que realmente quieres comer
Parece obvio, pero a veces algunos jardineros elaboran largas listas de hortalizas imprescindibles para el huerto. Y, en su ímpetu, incluyen incluso aquellas que no les entusiasman demasiado (¡sí, sí, te lo aseguro!). Elabora, por tanto, una lista razonable que incluya las hortalizas que te gustará ver en tu mesa. Pero no te prives del placer de descubrir incorporando algunas variedades que llevas tiempo queriendo probar y también, por qué no, algunas hortalizas originales, antiguas o exóticas.
Segunda etapa: establecer un calendario de siembra y de plantación
Una vez hecha la lista, prepara una tabla y anota el periodo ideal de siembra o de plantación de cada variedad de hortaliza. Variando los colores, podrás detectar rápidamente lo que convendrá sembrar en semillero o en maceta pequeña, al calor (rojo), bajo cubierta sin calefacción (azul) o directamente en terreno abierto (negro). Puede parecer un poco tedioso; créeme, ¡te evitará perder el tren de la siembra y quedarte sin cosecha!

La planificación, una etapa esencial en un gran huerto
Para principiantes, ten en cuenta que no todas las variedades de una misma hortaliza se siembran en el mismo periodo: por ejemplo, los Guisantes verdes no se siembran en el mismo periodo que los de granos arrugados. Lo mismo sucede con las lechugas: ¡algunas no soportan el calor mientras que a otras les da igual! Consulta siempre las instrucciones indicadas en el sobre o los periodos de siembra recomendados en nuestras fichas de producto.
Tercera etapa: determinar la ubicación futura de cada hortaliza (rotación de cultivos)
Planificar el huerto es también organizarlo en el espacio. Si es tu primer huerto, la cuestión de las rotaciones aún no se plantea, pero ya es hora de pensar en su emplazamiento y en su estilo: ¿en cuadros? ¿En bancales?
En los demás casos, para evitar enfermedades y respetar las necesidades de cada hortaliza, es prudente practicar las rotaciones.

Las rotaciones por tipo de hortaliza
Para lograrlo, tendrás que tener en cuenta los cultivos del año anterior. A menos que tengas una memoria excelente, elabora un plan de rotación: es una herramienta indispensable que consiste, simplemente, en anotar (sobre un plano o asignando un código a cada parcela) la ubicación de los cultivos a lo largo del tiempo. Gracias a esa información, podrás determinar el lugar de tus futuras hortalizas y prever, en consecuencia, los posibles aportes de compost necesarios para las más exigentes.
Cuarta etapa: ¡mézclalo todo para un huerto más productivo!
Con el calendario de siembra y el plano del huerto en la mano, organizar una sucesión rápida de cultivos (en la misma parcela) estará a tu alcance. Requerirá algo de reflexión para estimar el tiempo de ocupación de cada hortaliza, pero producirás más, lo cual es interesante en huertos de tamaño modesto.
Otra técnica consiste en asociar los cultivos entre sí. Tendrás que determinar las mejores asociaciones o cultivos compañeros, pero eso te permitirá ganar en productividad, multiplicar el número de variedades… y, al mismo tiempo, asegurar una protección natural contra enfermedades y parásitos. Y si el paso 3 se te hace cuesta arriba, que sepas que, sin eximirte del todo, ¡podrás relajarte un poco con las rotaciones!

Quinta etapa: ¡las flores… y las aromáticas!
Las flores y las plantas aromáticas son un poco la guinda del pastel… Decorativas, visten los ramos (tanto los de un jarrón como los de la cocina), pero también son muy útiles, porque atraen y alimentan a los polinizadores y ahuyentan ciertas plagas. Así que piensa en incluir su siembra en tu calendario y en reservarles un poco de sitio en el huerto: en un espacio dedicado, en los bordillos de la parcela o entre las hileras; ¡se lo merecen!
¡Y listo! Solo te queda hacer inventario de tu caja de semillas para el huerto… y realizar los pedidos necesarios.
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