A la hora de saborear las hortalizas del huerto, no es raro maravillarse de su sabor y su textura. Y si, además, la planta ha crecido con brío, afrontando todo tipo de dificultades, sería una pena no volver a cultivarla. ¿Por qué, entonces, no producir tus propias semillas, de hortalizas, pero también de flores?

¿Por qué producir tus propias semillas?

Además del aspecto económico, producir tus semillas ofrece varias ventajas :

  • ampliar el número de variedades cultivadas en el jardín, ya que el presupuesto ahorrado puede destinarse a la compra de novedades (¡y nos viene de perlas: las vendemos!).
  • elegir los progenitores de la futura descendencia seleccionando, en la medida de lo posible, los mejores;
  • aclimatar poco a poco, gracias al fenómeno de la mutación natural, una variedad a tu suelo, a tu clima e incluso a tu manera de practicar la jardinería;
  • salvaguardar variedades llamadas «de terruño» que no interesan necesariamente a los obtentores y que, sin embargo, son valiosas;
  • compartir e intercambiar con otros jardineros (mientras siga más o menos permitido…), e incluso transmitir a tus hijos la posibilidad de cultivar su huerto.
producir tus propias semillas

¿Producir tus propias semillas es difícil?

Producir tus propias semillas no es realmente difícil. Requiere tiempo, paciencia y conocer un poco el ciclo de vida de las plantas.

Recolectar las semillas es más o menos sencillo

Para hacer acopio de semillas de eneldo o de hinojo, basta con ir al jardín, bolsa en mano, y sacudir las flores. Recolectar guisantes, judías o habas tampoco requiere un esfuerzo sobrehumano : con un simple desgranado es suficiente. En cambio, recuperar la semilla de tomates o de tomate verde requiere una fermentación previa seguida de un secado minucioso. Por último, producir semillas de Cucurbitáceas puede parecer cosa de niños, ya que son grandes. Pero cuidado, algunas se hibridan entre sí con una facilidad pasmosa, lo que puede acarrear buenas o malas sorpresas. De ello ya hemos hablado aquí.

… y más o menos rápido

La recolección de semillas de plantas anuales se hace en el año, a final de temporada. Pero en el caso de las bienales, como la remolacha o la espinaca, tendrás que esperar varios meses, hasta que la planta florezca y después produzca sus semillas. Para estas plantas, esto supone largos meses de espera (hasta 14 meses para el puerro) durante los cuales las plantas madre ocuparán su lugar en el huerto. Por el contrario, algunas plantas exigen celeridad. Para recuperar las semillas de altramuz, las vainas deben estar bien secas… pero no demasiado, porque tienden a abrirse espontáneamente. Por unos pocos días, ¡solo encontrarás vainas vacías! Lo cual, estarás de acuerdo, es un fastidio cuando se las habías prometido a tu vecina.

Obtener buena semilla: condiciones para tener éxito

Para conseguir semillas de calidad, conviene respetar 3 principios sencillos:

1) Selecciona los mejores ejemplares:

Recolectar tus semillas también implica tomar decisiones: la de los ejemplares o variedades más vigorosos combinada con la de las hortalizas más sabrosas y, asimismo, de aquellas que hayan resistido con brío a las enfermedades. Dejarás, por tanto, de lado los pepinos arrugados por el oídio, los tomates arrasados por el mildiu o esa variedad de rábanos huecos desde muy jóvenes… Y, en general, todas las plantas raquíticas a las que hayas tenido que prodigar mil atenciones. En cuanto a las lechugas, no caigas en la tentación de recolectar semilla de esa variedad que espigó durante tus vacaciones. La ocasión hace al ladrón, cierto, pero si este año no soportaron el calor, ¡lo más probable es que la descendencia herede el mismo comportamiento el próximo año!

2) Recolecta en su madurez y en buenas condiciones

No tengas demasiada prisa : mientras la semilla no esté madura, es demasiado pronto, porque no contará con las reservas necesarias para su germinación. Pero tampoco esperes demasiado… so pena de, como con el altramuz, no encontrar ninguna, bien porque hayan caído, bien porque los pájaros se las hayan comido (los jilgueros, en mi casa, adoran las de los cosmos). Lo ideal es recolectar tus semillas al final de una bonita jornada soleada, así el secado será mucho más corto. Y si, a diferencia de mí, jardineas con la luna, hazlo en luna ascendente, en día de semilla o de fruto.

3) Criba y seca

Si recolectas grandes cantidades de semilla en una sola operación, es necesario un cribado para eliminar los restos vegetales. A escala de un huerto familiar, esta etapa puede hacerse con bastante facilidad. A modo de tamiz, utiliza los coladores de la cocina. Por mi parte, confieso que no soy muy exigente en este punto, al contrario que con el secado.

La etapa de secado de las semillas es determinante para evitar mohos. Para ello, no hace falta tostar tus semillas a pleno sol abrasador. Guárdalas más bien a la sombra, en un lugar bien ventilado, y ten paciencia.

Conservar bien tus semillas

La duración de la capacidad germinativa varía según las hortalizas. En la chirivía o la angélica, es muy corta. Pero incluso en las hortalizas cuyas semillas tienen fama de conservarse mucho tiempo, puede reducirse a la nada por una mala conservación.

Entre los factores que afectan a la conservación de las semillas están la humedad, el calor excesivo y el formaldehído. Esta sustancia tóxica está presente en muebles fabricados con tableros aglomerados. Conserva por tanto tus paquetes en un mueble de madera maciza, a ser posible sin tratar, dentro de cajas de metal o de cartón.

Para conservar bien tus semillas, olvida los recipientes demasiado herméticos y opta por sobres. Puedes utilizar pequeños sobres o fabricar tú mismo tus bolsitas (hay muchos modelos en internet y, en particular, en Pinterest). Yo he optado por las fundas “cristal” de los filatelistas. Son prácticas porque son translúcidas y baratas (unos 5 euros por 100 sobres en formato 5,5 x 7,5 cm). Escribo el nombre de la variedad y la fecha de recolección directamente en el sobre, que cierro con cinta adhesiva reposicionable o "masking tape".

Errores que no debes cometer

1) Recolectar semillas de variedades híbridas F1

Aunque generan debate y, erróneamente, se asimilan a semillas OGM, las variedades híbridas F1 son interesantes por su homogeneidad, su productividad o su resistencia. Lamentablemente, sus cualidades no se transmiten a las generaciones siguientes. Puedes recuperar las semillas, pero no encontrarás las mismas cualidades en la siguiente generación. Incluso puede que no obtengas fruto ni hortaliza alguna.

2) Sacar semilla a partir de frutas u hortalizas del supermercado

La vida está llena de sorpresas. Y a veces, son buenas, incluso haciendo la compra en el supermercado. Un pepino ultracrujiente, un melón deliciosamente perfumado, un tomate sabroso, puede pasar. Entonces, sacar semilla a partir de estas hortalizas, ¿buena o mala idea?

Aunque a veces funcione, diría que más bien es mala idea, por las siguientes razones :

  • estas hortalizas las producen horticultores que, en su mayoría, utilizan variedades híbridas F1 (cf. supra)
  • si Pascal Poot hace crecer tomates sin agua o casi, todo hace suponer que un tomate criado en invernadero, fuera de suelo y con riego permanente dará descendientes algo exigentes, ¿no? En cambio, si frecuentas tiendas o agricultores ecológicos, prueba. Aunque se pueden cultivar variedades F1 en ecológico, tendrás más posibilidades de toparte con una variedad clásica, cultivada de forma tradicional, e incluso “a lo duro”.

Y ya está, sabes todo o casi… ¡No dudes en compartir tus experiencias en los comentarios!

Para ir más allá :