Desde hace algunos años, las gallinas han conquistado los jardines y ¡mejor que mejor! Ponen buenos huevos frescos, reducen la cantidad de residuos y, además, dan vida al jardín de forma muy bucólica. Aun así, para proteger tus plantaciones de sus incansables escarbados y porque más vale un rincón propio que invadir el de los demás, conviene prever un recinto.
Como anécdota, al principio, neorrurales e ingenuos, dejábamos que nuestras gallinas vivieran en libertad hasta que la convivencia se complicó. Muy confiadas, entraban en casa con regularidad y, a la hora de acostarse, en lugar de volver al gallinero, se acomodaban en el alféizar de la ventana. Cansados de tener que acostarlas cada noche y temiendo que acabaran tiradas en el sofá o poniendo en un armario mal cerrado, en seguida habilitamos un recinto... ¡“ajardinado”, por favor!
Así que, si tú también eres un feliz propietario de gallinitas, aquí tienes una selección de árboles y arbustos para crearles su pequeño paraíso.
En el recinto, las gallinas necesitan seguridad


1) manzano en el huerto frutal 2) espino amarillo 3) Acebo 4) Madreselva del Himalaya 5) Morera blanca 6) serbal de cazadores 7) saúco 8) Aronia
Perros callejeros, zorros y también garduñas son habituales en el campo. En nuestro caso, en lugar de colocar una malla alta enterrada y/o electrificada, cerramos de manera sencilla y optamos por dejar crecer las zarzas. Su Vegetación densa y espinosa ofrece una protección eficaz. Sin embargo, su crecimiento desmesurado exige podas frecuentes. Como alternativa, para asegurar el recinto, piensa en los arbustos de seto defensivo: el Pyracantha, Acebo y el espino amarillo son perfectos.
Las gallinas cogen piojos… ¡y el gallinero también!
Las gallinas pueden coger piojos, que se instalan en su plumaje (los “piojos masticadores”), pero también en el gallinero. Por experiencia, puedo asegurar que los ácaros rojos son una auténtica pesadilla. Estas diminutas criaturas invaden su alojamiento y, al caer la noche, atacan a las aves. Para evitarlos o, al menos, reducir el riesgo, además de bicarbonato de sodio o “bi-poux”, utilizamos varias hierbas aromáticas secas a modo de hojarasca: menta, lavanda, tanaceto y también Artemisa. Es una protección natural bastante eficaz.
A las gallinas les gusta el sol, pero también la sombra. Y además, son golosas…
A las gallinas les encanta tanto tomar el sol en primavera como echarse la siesta a la sombra en verano… un poco como nosotros, pero sin mojito.
Lo ideal es instalar las gallinas en un huerto frutal porque no tienen rival a la hora de encontrar parásitos, incluida la temida polilla de la manzana (y también, aviso para apicultores, la avispa asiática, a ver aquí). Si no hay huerto frutal, plantar un árbol de sombra es todo un detalle. La Morera blanca, perfecta en el sur, y el serbal de cazadores proporcionan frescor y, además, fruta comestible para las gallinas. El problema es que un árbol necesita algunos años para dar sombra: de crecimiento mucho más rápido, el Saúco negro resulta una opción.
En lugar de estos árboles, o como complemento, también puedes plantar distintos arbustos frutales como: Aronia arbutifolia, Madreselva del Himalaya, groselleros, Común frambuesas u otros frutos del bosque rojos. A las gallinas les encantan y les aportan vitaminas muy valiosas.
Por último, en el huerto, siempre se siembran demasiadas lechugas: no requieren mucho trabajo, no cuestan nada y hacen las delicias de nuestras 8 gallinitas... ¡de lujo!
Para saber más:
- Pequeña enciclopedia de la gallina y del gallinero - Michel Audureau - Terre Vivante
- Crío gallinas en mi jardín - Michel Audureau - Ulmer
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