El frío otoñal se va instalando poco a poco en el jardín y algunas especies de aves ya han emprendido el vuelo hacia tierras más templadas para pasar el invierno. Más pendientes del tiempo que de la limpieza, han dejado por el camino tus cajas nido, con todas sus cosas: plumas, pajas, ramillas y, a veces, excrementos. Conviene aprovechar esta ausencia para hacer una revisión y una buena limpieza antes de que vuelva la temporada de nidificación. Tus futuros inquilinos con plumas agradecerán encontrar un lugar limpio y sin parásitos para hacer su nidada. Este desempolvado también puede ser una actividad didáctica para los peques aprendices de jardinero. Así que, equípate con tus mejores guantes y con un cepillo, aquí tienes nuestros trucos y consejos para limpiar bien una caja nido para aves.

¿Por qué limpiar una caja nido?

Algunas aves no volverán a una caja nido si no se ha limpiado el nido anterior. Preferirán construirlo en otro lugar. Es el caso, por ejemplo, de los gorriones, el petirrojo y los carboneros y herrerillos. Y es que el nido viejo puede albergar parásitos como los piojos de las aves, además de enfermedades. Al limpiarlo, les permitirás anidar en buenas condiciones y contribuirás a la buena salud de las aves.

Otras aves, como los páridos (carboneros y herrerillos), se preocupan menos y pueden hacer su nido directamente encima del antiguo. Al elevar así su nido, acercan a los polluelos al orificio de salida. El joven polluelo deja de estar a salvo de una mala caída o del ataque de un depredador.

Esta gran limpieza también permite comprobar el estado de los anclajes y la impermeabilidad de la caja nido.

Posado en el orificio de entrada de su caja nido, un carbonero lleva orugas a sus polluelos

¿Cuándo limpiar una caja nido?

Algunas especies de aves abandonan el nido ya en agosto, pero otras hacen puestas tardías y ocupan el lugar hasta finales de septiembre. Mejor esperar hasta octubre, incluso noviembre, para limpiar las cajas nido sin temor a molestar a nuestros amigos emplumados y a sus pequeños. Así estarán listos para acoger nuevos nidos desde finales del invierno.

Evita, si es posible, limpiar las cajas nido durante el invierno. En efecto, pueden servir de refugio a pequeños mamíferos e insectos que temen el frío, como mariquitas, algunas abejas solitarias, roedores y murciélagos. Estos pequeños refugios también pueden servir de dormidero nocturno a aves no migratorias. Así que, antes de actuar, tómate un tiempo para observar si están libres. Y si tus cajas nido están ocupadas en invierno, piensa en hacer una limpieza rápida a comienzos de la primavera.

Atención: algunos pajarillos del jardín, como el carbonero común, suelen cubrir sus huevos durante la incubación. En general, no toques nunca durante el periodo de nidificación.

Las cajas nido pueden convertirse en hoteles para insectos durante el invierno

¿Qué material hace falta?

¿Cómo limpiar?

1- Ponte los guantes y una mascarilla para evitar inhalar polvo;

2- Desengancha la caja nido de su soporte;

3- Abre la trampilla desmontable de la caja nido;

4- Vacía el contenido de la caja nido con un palo o una palita. Atención, ¡no metas directamente las manos en el interior! De hecho, otros ocupantes pueden refugiarse en este acogedor nido, como un insecto que pica, una oruga o una culebra pequeña;

5- Cepilla tanto el interior como el exterior para eliminar los residuos. No olvides destapar el pequeño orificio de evacuación de agua, muy útil en caso de fuertes inclemencias;

6- Comprueba el estado de las tablas y la impermeabilidad del tejado, y repara con clavitos si hace falta;

7- Desinfecta el interior. Para ello, existen varias técnicas:

  • Puedes simplemente limpiar las tablas con agua hirviendo. Si hay presencia de roedores, se puede añadir un 10% de lejía. Aclara después con agua limpia;
  • Algunos jardineros no dudan en pasar el soplete para eliminar los parásitos. Es una técnica que también se utiliza para limpiar gallineros;
  • Otros se limitan a pincelar las paredes interiores con esencia de tomillo o de serpol.

8- Deja secar la caja nido al sol para evitar la formación de moho;

9- Si el exterior de la casita necesita mantenimiento, úntalo con aceite de linaza. Evita pintar o aplicar lasur para decorar las cajas nido. Y es que las distintas especies de aves silvestres prefieren madera natural, sin tratar, y no aprecian los colores vivos;

10- Antes de suspender la casita, comprueba la solidez del gancho de fijación y las bisagras;

11- Cierra de nuevo la trampilla e instala tu caja nido para aves a resguardo de los vientos dominantes y de posibles molestias.

Nota: No dudes en limpiar también los bebederos y comederos para aves del jardín.

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