Subida a flor
¿Qué es? ¿Cómo evitarlo?
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Cultivar tus hortalizas en el huerto es un verdadero placer, pero también un trabajo de verdad. Mimas las lechugas, cuidas con cariño las zanahorias, les susurras a los rábanos y, de la noche a la mañana, ¡estos ingratos deciden espigarse! ¡Y sin avisar! La cosecha queda comprometida y, muy a menudo, nos deja desanimados, hay que reconocerlo. Pero ¿qué es exactamente el espigado? ¿Se puede evitar? Y si es así, ¿cómo? Síguenos, te explicamos todo sobre el espigado.

Una chirivía espigada
¿Qué es el espigado?
Para entender el espigado, primero hay que conocer las distintas fases de vida de una hortaliza.
Fase 1: el crecimiento
La fase de crecimiento también se denomina fase vegetativa. Es el periodo durante el cual la planta joven desarrolla su sistema radicular y crece. A medida que aumenta de tamaño, la planta almacena sus recursos.
Fase 2: la reproducción
Una vez que la planta ha almacenado suficientes recursos, pasa a la fase de reproducción. La planta desarrolla entonces uno o varios tallos con flores. Las flores aparecen con el objetivo de producir semillas. Es el famoso espigado.
Para el jardinero, el espigado de los cultivos de fruto (por ejemplo, las tomateras y los manzanos) anuncia una futura cosecha de frutos.
Por el contrario, el espigado de las hortalizas de raíz o de hoja (zanahorias, lechugas, etc.) es señal de una cosecha fallida. ¿Por qué? Porque las hortalizas de raíz se vuelven duras y fibrosas. El follaje de las hortalizas de hoja se abate, amarillea y su sabor se vuelve amargo. Por lo tanto, pierden sus cualidades gustativas y nutritivas. En pocas palabras, se vuelven incomestibles. Las hortalizas de hoja y de raíz deben cosecharse antes de que termine la fase de crecimiento.

semillas de puerro
¿Por qué las plantas se espigan?
En la mayoría de los casos, el espigado comienza cuando la planta ha llegado al final de su crecimiento. Ahora bien, ¿qué jardinero no ha sufrido un espigado prematuro? De hecho, entran en juego otros factores. Como la naturaleza es imprevisible, la planta puede sufrir estrés, que la empuja a producir semillas antes de tiempo para asegurar su descendencia. A continuación, una lista no exhaustiva de las causas del espigado:
La madurez de la planta (simplemente):
Como vimos en el primer capítulo, una planta que ha alcanzado suficiente tamaño y grosor tiende a espigarse y a formar semillas de forma natural.
Temperatura
Las variaciones de temperatura pueden precipitar el espigado. Así, días demasiado calurosos, pero sobre todo noches en las que la temperatura no baja de 18 °C, pueden favorecer el espigado.
Del mismo modo, temperaturas anormalmente bajas para la estación durante varios días pueden provocar una floración precoz. Suele ocurrir en las bienales que necesitan un periodo de frío para desencadenar la floración.
Duración del día
El alargamiento de la duración del día, o por el contrario su acortamiento, son indicadores valiosos para una planta. Para algunas, es la señal de que ha llegado el momento de espigarse. Así, la duración del día influye en gran medida en los cambios del ciclo de vida de una planta.
Falta de agua
La falta de agua y la sequía provocan un fuerte estrés en la hortaliza. Algunas plantas dejan de crecer para asegurar la producción de semillas y la supervivencia de la especie.
Competencia vegetal
La calma del jardín no debe engañarte, porque bajo tierra tiene lugar una batalla a nivel de la raíz. ¿El objetivo? Obtener más recursos. El problema surge cuando diferentes hortalizas compiten por los mismos nutrientes. A veces llegan a agotar los recursos del suelo. Lo mismo ocurre cuando plantas con el mismo sistema radicular, a la misma profundidad, se encuentran demasiado juntas. Toda esta competencia radicular provoca estrés y las plantas empiezan a producir semillas.
Suelo demasiado pobre
La falta de nutrientes en el suelo puede provocar estrés en la planta. Ya no dispone de suficientes nutrientes para seguir creciendo. Entonces decide producir sus semillas con las pocas reservas que tiene.

Las lechugas espigan de forma prematura con tiempo caluroso y seco
¿Qué planteros y semilleros de hortalizas se ven afectados?
Aquí tienes una breve lista de hortalizas que espigan:
Hortalizas anuales:
- brócoli
- col china
- coliflor
- espinaca
- lechugas
- canónigos
- rábano
- rúcula
Hortalizas bienales:
- remolacha
- acelga
- zanahoria
- apio nabo
- nabo
- cebolla
- chirivía
- puerro
¿Cómo evitar el espigado?
Planta en temporada
Al plantar o sembrar en el periodo adecuado del año, evitarás el estrés por frío, calor o duración del día en tus hortalizas. Así limitarás su impulso de reproducirse. Confía en la fecha de siembra y de cosecha indicada en el envase, buenos indicadores. Por ejemplo, los rábanos sembrados en verano serán más fibrosos, picantes y espigarán más rápido que en otro periodo del año.
→ encuentra nuestro artículo: ¿Cómo planificar y escalonar tus cosechas?
Lleva un diario de jardín
Llevar un diario de las siembras y de las cosechas es un buen modo de evitar el espigado. Así puedes calcular y prever el periodo de madurez para la cosecha. Confieso que alguna vez he sembrado rábanos y he olvidado en qué fecha lo hice. Dos meses después se espigaron delante de mis narices. En aquel momento, un diario de jardín o un calendario de mis plantaciones me habría evitado este contratiempo.
→ Descubre nuestra ficha sobre el diario de jardín: ¡una herramienta indispensable!
Haz buenas asociaciones
Para evitar la competencia a nivel de raíz y un estrés en las plantas, lo mejor es asociar hortalizas con un sistema radicular diferente. Por ejemplo, el maíz, que posee un sistema radicular superficial, se llevará de maravilla con una calabaza de enraizamiento medio. Podemos asociarlos con judías de enrame que tienen raíces profundas. Así limitamos la competencia y el estrés en nuestras plantas.
→ te lo explicamos, en este artículo, la asociación de cultivos en el huerto

Maíz, judías de enrame y calabaza (Milpa): una asociación reconocida desde hace miles de años
Mantén el suelo siempre rico
Procura tener siempre un suelo rico en nutrientes. Si tu suelo carece de nutrientes, no hay duda de que tus plantas se espigarán de manera precoz. Para evitarlo, haz una rotación de cultivos. Aporta también compost bien maduro una vez al año. También puedes instalar un acolchado compuesto de hierba cortada y hojas secas. En periodo de reposo, también puedes sembrar abono verde que enriquecerá el suelo una vez segado.
Riega regularmente
La falta de agua puede provocar un espigado rápido. Es el caso de las lechugas, que detestan un suelo seco. En caso de calor intenso o de sequía, riega tu huerto al atardecer. Regar por la noche también aporta frescor a tus plantas. Por último, acolcha tus hortalizas: evita la evaporación rápida del agua, conserva la frescura del suelo y permite espaciar los riegos.
Vigila la previsión meteorológica
Al vigilar las previsiones meteorológicas, puedes anticipar cambios de tiempo que pueden provocar el espigado. Por ejemplo, en caso de una ola de frío, podrás instalar un túnel de forzado sobre las zanahorias. Así podrán continuar su crecimiento. Del mismo modo, si se anuncian altas temperaturas, podrás cosechar tus rábanos antes de lo previsto, antes de que se vuelvan duros y picantes.
Reacciona a tiempo
Si paseas regularmente por el huerto, podrás observar el inicio de la aparición del bohordo floral. Si es así, córtalo y cosecha tus hortalizas de inmediato.
Elige variedades resistentes
Algunas variedades de hortalizas resisten mejor a las inclemencias climáticas. Por lo general son más perezosas y no se espigan con rapidez, como la remolacha de mesa ‘Ägyptische Plattrunde’ y la lechuga batavia ‘Reine des Glaces’.
Para ir más allá:
- Si tus plantas se han espigado, aprovecha para recolectar las semillas. Te explicamos cómo hacerlo en nuestra ficha de consejos: producir tus propias semillas, recolectarlas y conservarlas bien.
- En este vídeo, Olivier te explica cómo recolectar tus semillas de flores en el jardín. Puedes aplicar todos sus consejos a las hortalizas que se han espigado.
- Descubre todas nuestras variedades de hortalizas en semillas y también en plantas hortícolas.
- Descubre nuestra ficha sobre el cuaderno de jardín: ¡una herramienta imprescindible!
- Te explicamos, en nuestro artículo, cómo planificar el huerto: rotaciones y asociaciones en 5 etapas
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