Ollas u oyas: un sistema de riego eficaz y económico
Todo sobre estas ollas de riego para utilizarlas correctamente
Contenido
Cada vez oímos hablar más de las ollas u oyas. Ya utilizados en la Antigüedad, estos sistemas de riego para enterrar o para clavar tienen múltiples ventajas. Resultan más económicos, ecológicos y eficaces que la mayoría de los sistemas de riego tradicionales actuales.
Las ollas u oyas pueden utilizarse tanto en el huerto como en el jardín ornamental, en invernadero o para plantas en maceta.
Ya sean compradas o hechas en casa, veamos cómo funcionan y cómo utilizarlas bien en el jardín para un riego eficaz.
→ Descubre nuestro tutorial para fabricar una olla casera para regar el jardín.
Ollas u oyas: ¿qué son?
Las ollas no son un invento moderno, ya que se habrían utilizado desde hace varios miles de años, ya en la Roma antigua. Su nombre significa «olla» o «marmita» en español y, en realidad, no son más que depósitos de agua.
El nombre oyas, también muy habitual, se refiere a una marca registrada, que comercializa cerámicas de riego que utilizan el sistema de las ollas.
La olla es, por tanto, un método de riego que funciona gracias a recipientes bien enterrados o bien colocados cerca de las plantas y permite cubrir sus necesidades hídricas. Fabricados en arcilla o cerámica microporosa, dejan que el agua se difunda poco a poco por capilaridad, en cuanto el sustrato de alrededor se seca.
Las ollas siempre disponen de una tapa o de una parte superior desmontable, que facilita el llenado. Esta tapa también limita la evaporación del agua y evita la entrada de cuerpos extraños, insectos, hojas, etc.
Las raíces de las plantas se desarrollarán naturlamente cerca de las ollas y absorberán el agua que necesitan.

Tinaja de riego (foto Thamizhpparithi Maari – Wikimedia)
Ver también
Riego del jardín: ¿cómo hacerlo?¿Por qué utilizar ollas para regar las plantas?
9 ventajas de las ollas de riego en el jardín
Si las ollas tienen tanto éxito en los últimos años es porque son sistemas de riego eficaces y con numerosas ventajas. Veamos 9 buenas razones para adoptarlas en el jardín.
- Un riego dirigido sin estrés hídrico: el agua se difunde poco a poco muy cerca de las raíces de las plantas, de forma suave y con regularidad. Este riego en profundidad, y no en superficie, también limita el desarrollo de malas hierbas.
- Menos choques térmicos: el agua de riego dentro de la olla se templa y se adapta a la temperatura del suelo mientras hidrata lentamente las plantas, evitando así grandes diferencias de temperatura.
- Plantas más sanas: este método suave de riego mejoraría significativamente el vigor de la planta y también su autonomía, al permitirle desarrollar raíces en profundidad y extraer el agua por sí misma. Este sistema también reduce el riesgo de enfermedades, ya que el follaje de las plantas sensibles, como la tomate con el mildiu, no se moja durante el riego. Por último, incluso podría influir en el sabor de las hortalizas, mucho menos cargadas de agua.
- Un sistema autónomo durante varios días, e incluso semanas, según el clima y el tamaño de las ollas.
- Ahorro de tiempo: el riego es rápido y sin horarios rígidos. No es necesario esperar a las horas extremas del día para evitar la evaporación.
- Ahorro de agua frente a un riego convencional. El riego es dirigido para que la planta aproveche toda el agua destinada a ella. Los fenómenos de evaporación se reducen, incluso pueden ser inexistentes, sobre todo si las ollas se combinan con un acolchado superficial.
- Una solución ecológica: más allá del ahorro de agua, las ollas están hechas de materiales naturales (arcilla o cerámica), sin sustancias tóxicas ni nocivas para el medioambiente.
- Gran adaptabilidad a todo tipo de jardines y suelos: las ollas funcionan igual de bien en tierras arcillosas que en tierras pobres. En los Suelos arenosos y pedregosos muy drenados, evita que el agua de riego se desperdicie al escurrirse demasiado rápido en profundidad. Por el contrario, en suelos pesados evitará el riesgo de estancamiento de bolsas de agua en las raíces. Además, el sistema también se adapta al tiempo: en caso de lluvia, si la tierra ya está húmeda, la olla conservará su agua hasta que vuelva la sequía.
- Último argumento a su favor, quizá accesorio, pero notable: son sistemas bastante estéticos (¡mucho más que una manguera de riego convencional!). Aportan un toque natural a veces muy discreto y algunas versiones incluso están esmaltadas o decoradas.

(foto Pauline Samain – Wikipedia)
Inconvenientes de este sistema de riego
Tras esta larga lista de ventajas, hablemos de los pocos inconvenientes inherentes al uso de ollas u oyas en el jardín.
Aunque existen modelos de distintos tamaños, el diámetro de las ollas requiere un mínimo de espacio y reduce, sin duda, el espacio disponible para la plantación. Lo ideal es planificar su colocación antes de los cultivos, lo que además evitará dañar las raíces de las plantas en el momento de la instalación.
En caso de siembra, será indispensable un riego superficial mientras germinen los primeros retoños.
Según la superficie a cubrir y el número de plantas a regar, el uso de ollas puede resultar bastante costoso. Pero, sin ser un manitas experto, es perfectamente posible fabricarlas uno mismo con poco presupuesto, siguiendo por ejemplo nuestro tutorial para ollas pequeñas y grandes.
Por último, el sistema no es totalmente autónomo, ya que los recipientes necesitan rellenarse con regularidad, sobre todo en caso de sequía prolongada. No obstante, pueden combinarse perfectamente con sistemas de riego automático, como los de goteo.

Algunos jardineros fabrican sus propias ollas utilizando macetas de terracota (foto steveilott – Flickr)
¿Cómo utilizar ollas u oyas?
Las ollas son muy fáciles de usar. Para ello:
- planta o entierra tus ollas al pie de la planta
- levanta la tapa y luego llena el recipiente de agua hasta el borde
- ciérrala bien y deja que la magia actúe
¿Cómo elegir tus ollas de riego?
La elección de las ollas depende de las necesidades de las plantas en cuestión y de la zona a cubrir. Un árbol frutal necesitará, evidentemente, un recipiente más grande que una planta de tomate. Por el contrario, una planta en maceta podrá conformarse con una olla pequeña de menos de un litro.
También el modo de cultivo determina la forma de las ollas. Pueden utilizarse tanto en interior como en exterior, tanto en el jardín ornamental como en el huerto, en invernadero o en jardineras. Las formas de jarra o de maceta clásicas para enterrar están más bien reservadas al terreno abierto, mientras que las formas de embudo o conos para plantar resultarán perfectas para el cultivo en maceta.
¿Para qué cultivos?
Las ollas se adaptan a la mayoría de los cultivos, pero algunas familias de plantas son la excepción, como las hortalizas de raíz, cuyo crecimiento podría verse alterado por la proximidad de una olla. También es el caso de las plantas que necesitan que su sustrato se seque entre dos riegos y no soportan la humedad permanente, como las suculentas.
Algunos consejos de mantenimiento
Para mantener tus ollas en buen estado de funcionamiento, te recomendamos algunos gestos sencillos de mantenimiento.
Utiliza agua limpia para no ensuciar las paredes de las ollas ni alterar su porosidad natural. Prefiere el agua de lluvia para limitar los efectos de la cal (o utiliza un antical para agua de riego).
Sé cuidadoso al utilizar herramientas de jardín cerca de las ollas, para no correr el riesgo de dañarlas.
Finalmente, antes de la llegada del invierno:
- desentierra las ollas instaladas en los cultivos anuales, para limpiarlas (con jabón negro, por ejemplo) y guardarlas a salvo de las heladas hasta la temporada siguiente
- protege las ollas que se quedan en tierra (jardín ornamental, vergel…) con un acolchado grueso y deja de rellenarlas de agua para evitar cualquier riesgo de heladas y fisuras.
- Suscribirse
- Contenido
Comentarios