NPK: definición y usos
Abonos NPK: comprenderlos para utilizarlos mejor
Contenido
En cada ficha técnica y en el embalaje de los sacos o recipientes de abonos minerales u orgánicos, siempre aparecen estas tres letras: N-P-K, seguidas de una serie de 3 números. Pero ¿qué pueden significar esas letras y esos números? ¿Es útil para nosotros, los jardineros? Es muy sencillo y te lo contamos todo en esta ficha de consejos.
Un poco de química...
Encontramos inevitablemente esas tres letras N-P-K seguidas de una serie de 3 cifras en cada caja o saco de fertilizante. Si recordamos las clases de química, sabemos que cada elemento químico se simboliza con una o dos letras y se clasifica en la tabla periódica de los elementos o tabla de Mendeléiev. Ejemplo: O para oxígeno, W para wolframio o Na para sodio…
Pues bien, N, P y K no son más que los símbolos químicos del nitrógeno (N), del fósforo (P) y del potasio (K).
Los números que siguen a estas tres letras se refieren al porcentaje en masa de cada uno de estos tres elementos contenidos en el fertilizante. Cuanto mayor sea el número, mayor es la concentración del elemento. Atención a la sobredosificación, sobre todo en fertilizantes químicos.
Ejemplo: un fertilizante NPK 6-6-6 contiene 6% de nitrógeno, 6% de fósforo y 6% de potasio y, por lo tanto, es equilibrado. En cambio, un fertilizante NPK 11-2-3 tendrá una dosificación muy alta de nitrógeno (11%) en comparación con el fósforo (2%) o el potasio (3%); este tipo de abono es de predominio nitrogenado.
Cabe señalar que, por convención, estas tres letras deben escribirse siempre en este orden.
Algunos fertilizantes agrícolas están constituidos únicamente por uno de estos tres elementos: son los fertilizantes simples, a menudo utilizados para corregir una carencia. Otros combinan dos elementos: son los fertilizantes compuestos binarios. Los fertilizantes agrícolas completos, que contienen los 3 elementos N, P y K, se llaman fertilizantes compuestos ternarios. Son los que más encontraremos en nuestros jardines.
Anécdota curiosa: un químico alemán, especializado en química agrícola, definió en 1861 los 4 elementos principales que actúan en el crecimiento de las plantas: potasio (K), nitrógeno (N), oxígeno (O) y fósforo (P). Pues bien, este químico se llamaba Wilhelm… Knop. ¡Qué excelente regla mnemotécnica para recordar sus investigaciones en curso!
Ver también
Abono para el jardín: ¿cómo elegirlo bien?¿Por qué NPK?
El nitrógeno, el fósforo y el potasio son los tres elementos químicos principales en todos los abonos minerales, pero también en los orgánicos. Son macronutrientes o macroelementos. Por eso, naturlamente hemos optado por destacarlos.
- N: el nitrógeno estimula el crecimiento de la parte vegetativa (hojas, tallos, yemas…) y permite la fotosíntesis. Se encuentra, por ejemplo, en el purín de ortiga, los cortes de césped o el cuerno triturado;
- P: el fósforo favorece un buen enraizamiento, pero también es útil para la producción de flores, semillas y frutos sanos. El fósforo también permite una mejor resistencia de la planta frente a enfermedades. Se encuentra en la harina de huesos;
- K: el potasio potencia la acción del nitrógeno y del fósforo. También interviene en la formación y en la pigmentación de flores y frutos. El potasio también aporta una mejor resistencia al frío, a los parásitos y a las enfermedades. Se encuentra en la ceniza de madera.
Pero las plantas también necesitan otros elementos además de los macroelementos NPK. Son los elementos llamados secundarios como el calcio (Ca), el magnesio (Mg) o el azufre (S). Y también ciertos oligoelementos como el hierro (Fe), el zinc (Zn), el manganeso (Mn), el Silicio (Si), el selenio (Se), el boro (Bo), el cobre (Cu) y el molibdeno (Mo). ¡En resumen! No te sorprendas de encontrar algunos de estos elementos químicos en la ficha técnica de tu abono. Algunos abonos NPK están enriquecidos con uno u otro de estos elementos secundarios o con ciertos oligoelementos.

El contenido de nitrógeno, potasio y fósforo será diferente según el tipo de planta
Más información Fertilizantes y abonos
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¿Qué abono NPK elegir?
Según la formulación, el uso de los abonos variará. Más nitrógeno, más potasio o completamente equilibrado: depende de a qué plantas vaya destinado:
- Huerto : un abono rico en potasio, pero que contenga una buena proporción de nitrógeno y fósforo. En resumen, un fertilizante más bien equilibrado;
- Rosales y arbustos de flor : un abono rico en potasio (K) para una floración abundante;
- Árboles y arbustos frutales : un abono rico en potasio y, si es posible, enriquecido con magnesio;
- Plantas en macetas y jardineras : las plantas en maceta sufren rápidamente por falta de nutrientes. Un abono bien dosificado en potasio y fósforo será perfecto para las plantas de flor, mientras que un abono muy rico en nitrógeno convendrá a las plantas de follaje decorativo;
- Césped : lo importante es el crecimiento de las hojas, así que un abono rico en nitrógeno;
- Casos particulares : existen abonos específicos para plantas de interior, cítricos, plantas acidófilas y hortensias…
Para saber más sobre los distintos tipos de abono, consulta todos nuestros consejos para elegir bien en las siguientes fichas:
→ Abonos para jardineras y macetas
Nota bene : un abono o fertilizante químico, orgánico o ecológico, solo nutre la planta y no mejora el suelo. Solo un aporte de compost, estiércol, un buen acolchado (por ejemplo de BRF) o… incluso en algunos casos, dejar simplemente que actúe la naturaleza permite mejorar tu suelo, haciéndolo rico y equilibrado y favoreciendo la vida del suelo.
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