Humedad del suelo en el jardín: ¿cómo definirla?
¿Demasiada o poca agua? ¡Es un problema!
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La humedad del suelo es un dato indispensable cuando se cultiva un jardín. El agua es un elemento esencial para la vida de las plantas: árboles, arbustos, vivaces, anuales e incluso hortalizas y frutales. Si no hay suficiente, habrá que regar a menudo y, si hay demasiada, habrá que drenar el suelo. Antes que nada, convendrá conocer el suelo para saber si es naturlamente demasiado húmedo, demasiado seco o bien fresco, por lo tanto bien drenado. Pero ¿cómo evaluar el nivel de humedad del suelo? ¿Qué implica tener un suelo demasiado húmedo o, por el contrario, demasiado seco? Vamos a verlo en esta ficha de consejos.
Algunas definiciones relativas a la humedad del suelo
El mundo del jardín tiene su propio lenguaje y a veces es complicado saber de qué hablamos cuando leemos o escuchamos a los expertos en jardinería. Más o menos nos hacemos una buena idea de qué es un suelo húmedo o un suelo seco. En cambio, con el suelo fresco, la cosa es mucho más difusa. He aquí, en pocas palabras, de qué se trata:
- Suelo húmedo: un suelo húmedo retiene el agua en el suelo, sobre todo en invierno. Es el caso de las tierras pesadas y muy arcillosas. Los suelos húmedos se encuentran en los puntos más bajos, pero también en ambientes naturlamente húmedos como antiguos pantanos. Un suelo húmedo no es necesariamente una maldición. Buen número de plantas se acomodan a este tipo de terreno, como las plantas de ribera y de ambientes húmedos, por supuesto, pero también las plantas de follaje exuberante;
- Suelo fresco: un suelo fresco es un suelo bien drenado en el que el agua circula bien. El agua evita estancarse en invierno y penetra bien en el suelo en verano durante las precipitaciones. Un suelo fresco acoge más o menos todo tipo de plantas. Es el mejor suelo para cultivar un huerto;
- Suelo seco: un suelo seco es un suelo que no retiene en absoluto el agua. En pocas palabras, está demasiado drenado. Este tipo de suelo se encuentra en terrenos arenosos, rocosos o pobres (poco húmedos). Los suelos secos son pobres, porque los elementos nutritivos no se retienen. En estos suelos conviene elegir plantas adaptadas a la sequía con un sistema radicular muy profundo. La flora mediterránea o las plantas exóticas de zonas cálidas y secas crecen allí de maravilla.
La humedad de un terreno se define ante todo por las características físico-químicas del suelo (contenido de arcilla, tasa de humus…), pero también por la vida del suelo, el relieve del terreno y el clima. En un suelo con buena estructura, las partículas se agrupan en agregados para que el aire, los nutrientes y, lo que aquí nos importa, el agua puedan circular con facilidad, pero no demasiado rápido.

Un suelo húmedo, fresco o seco no albergará el mismo tipo de plantas
¿Por qué la humedad es un factor importante?
Simplemente porque no todas las plantas tienen las mismas necesidades de agua. Algunas se sienten a gusto en un suelo húmedo y pesado, mientras que otras se han adaptado a suelos secos y pobres. En lo que respecta a los suelos frescos, por tanto bien drenados, la gama vegetal es más amplia. Por eso, todos los jardineros tienden generalmente a una mejora estructural del suelo mediante la incorporación de materia orgánica, compost, estiércol… con el fin de mejorar el drenaje y la calidad del suelo en su conjunto.
Un suelo demasiado húmedo provocará una disminución de la actividad de los microorganismos del suelo, una reducción de la absorción de elementos nutritivos y una ralentización del crecimiento de las raíces. Si es tu caso, sigue los consejos de François para mejorar el drenaje de tu suelo.
Un suelo demasiado seco no retendrá ni el agua ni los elementos nutritivos, lo que provocará retrasos de crecimiento e incluso la muerte de las plantas no adaptadas. Si es tu caso, sigue los consejos de Alexandra para mejorar tu terreno haciéndolo más fértil y menos seco.

Se puede mejorar la estructura de un suelo enmendándolo con compost, estiércol, etc
¿Cómo medir la humedad del suelo?
Los agricultores utilizan sondas que se clavan en el suelo a cierta profundidad para evaluar con precisión el grado de humedad del terreno. También existen sondas que se encuentran en centros de jardinería para jardineros, pero a menudo son imprecisas, e incluso totalmente ineficaces.
Sin embargo, nada como la observación y la experiencia del jardinero.
- Si quedan charcos durante varios días tras una lluvia intensa, la tierra es esponjosa y forma cordones compactos cuando la haces rodar en el hueco de tus manos y ciertas plantas higrófilas (epilobios, consueldas, ranúnculos rastreros o Egopodios) prefieren crecer allí naturlamente: tu suelo es (demasiado) húmedo;
- Si la tierra se desmenuza cuando la haces rodar entre tus manos, el suelo parece siempre seco y en él crecen naturlamente plantas de suelo seco y pobre (gordolobo, sedum, cardo corredor, euforbio…): tu suelo es (demasiado) seco.

A la izquierda, un suelo con tendencia arcillosa; a la derecha, un suelo seco tipo rocalla
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