Cómo cuidar los iris

Cómo cuidar los iris

y obtener hermosas flores

Contenido

Modificado el 23 de octubre de 2025  por Alexandra 12 min.

Los iris son plantas perennes elegantes y robustas, apreciadas por sus flores espectaculares de colores variados y su follaje gráfico. Fáciles de cultivar, aportan un toque de encanto atemporal a los jardines, ya sea plantados en macizos, en bordillos o incluso en rocallas. Para disfrutar de una floración generosa año tras año, es necesario un mínimo de atención.

Entre la elección del emplazamiento, el cuidado estacional, la división de rizomas y la gestión de los pequeños problemas de cultivo, unos gestos simples bastan para mantener tus iris en plena salud. En este artículo, descubre todos los consejos prácticos para cuidar tus iris, favorecer su floración y prolongar su brillo a lo largo de las estaciones.

Invierno, Primavera, Verano, Otoño Dificultad

¿Cuáles son las necesidades de los iris?

Los iris son plantas perennes robustas, pero para que ofrezcan cada año una floración deslumbrante, es esencial entender bien sus necesidades. Existen numerosas variedades de iris, cada una con sus preferencias en cuanto a condiciones de cultivo. El iris más conocido y cultivado es el Lirio azul (Iris germanica), apreciado por sus grandes flores coloridas y su follaje en forma de espada.

El Lirio azul necesita exposición a pleno sol (al menos seis horas de luz directa al día) para florecer bien. La falta de luminosidad puede provocar una floración menos abundante y tallos más débiles. También aprecia un suelo bien drenado, porque la humedad estancada es su enemiga: puede provocar la pudrición de los rizomas. Un suelo ligeramente alcalino y moderadamente fértil es ideal. A diferencia de otras plantas con flores, el iris de jardín no aprecia suelos demasiado ricos, que favorecen el follaje en detrimento de las flores.

Si cultiva otras variedades de iris, como el Lirio de Siberia o el Iris pseudacorus, atención, porque sus necesidades son diferentes. El iris de Siberia (Iris sibirica), más fino y delicado, ofrece flores elegantes, a menudo azules o violetas. Tolera mejor suelos ligeramente húmedos y se adapta a condiciones algo menos soleadas. En cuanto al iris de agua (Iris pseudacorus), es ideal para zonas húmedas como los bordes de charcas o jardines pantanosos, con sus flores amarillas brillantes que atraen la mirada. También existen Iris pigmeos (Iris pumila), perfectos para rocallas o bordes, que florecen temprano en primavera y resisten bien a la sequía.

¿Como cuidar los iris?

Riego

Lirio azul es resistente a la sequía y teme especialmente el exceso de humedad. Por ello, no conviene regarlo en exceso, sobre todo si está plantado en suelo poco drenante. Por lo tanto, basta con regarlo, en promedio, una vez cada tres semanas durante el verano. Al realizar esta operación, evite mojar el follaje para no favorecer la aparición de enfermedades.

Fertilización

Los iris no son plantas exigentes, sin embargo, fertilizantes mejorarán aún la abundancia de su floración.

Recomendamos usar compost, bien equilibrado y bien maduro o un fertilizante completo del comercio, pobre en nitrógeno (los fertilizantes demasiado nitrogenados favorecerían el follaje en detrimento de las flores). Esta operación de fertilización puede realizarse dos veces al año, antes de la floración (en marzo) y después de la floración.

Désherbage et paillage

Deshierbe con cuidado y de forma regular la zona donde están plantados sus iris. En efecto, dejar crecer la hierba a los pies de sus plantas contribuiría a mantener una humedad permanente, nociva. Le recomendamos intervenir a mano en lugar de con una herramienta afilada que podría dañar los rizomas.

Para evitar que la hierba vuelva a crecer, puede utilizar acolchado, pero debe estar siempre adaptado: un acolchado orgánico, compuesto de hojas muertas o hierba bien seca, es aceptable en regiones cálidas y secas, pero debe evitarse en las regiones más húmedas, ya que su descomposición podría hacer pudrir sus iris. Prefiera, en este caso, un acolchado mineral de tipo puzolana roja o gravier.

Taille

De numerosos jardineros nos preguntan si hay que podar los iris. Aquí van nuestros consejos:

  • Pendant la floración, enlevez régulièrement les fleurs fanées, antes de que produzcan semillas, lo que podría agotar la planta innecesariamente.
  • Cuando una espiga floral está totalmente marchita, puede podarla con unas tijeras de podar, es decir, recortarla en la base de la mata.
  • Después de la floración, deje las hojas en su lugar, ya que es la época en la que la planta reconstitute sus reservas en su bulbo o rizomas.
  • Sólo cuando las hojas estén completamente secas podrá retirarlas, poco a poco.

Más información Iris

Cómo cuidar los iris

¿Cuándo y cómo dividir los iris?

La división de los iris es una etapa esencial para mantener plantas vigorosas y una floración abundante. Con el tiempo, los rizomas se acumulan, formando mechones densos que limitan la producción de flores. Dividir los iris permite rejuvenecerlos, mejorar su salud y favorecer nuevas floraciones espectaculares.

¿Cuándo dividir los iris?

El periodo ideal para dividir los iris se sitúa entre julio y septiembre, después de la floración. En ese momento, la planta ha reconstituido sus reservas, y las nuevas divisiones tendrán tiempo de enraizarse antes del invierno. Puede dividir sus iris aproximadamente cada cuatro años.

¿Cómo dividir los iris?

A continuación, los pasos a seguir para una división exitosa:

  • Desentierra la mata de iris con una horca, levantando delicadamente el cepellón para no dañar los rizomas.
  • Limpia los rizomas quitando la tierra alrededor de las raíces para ver claramente su estado.
  • Separa los rizomas rompiendo o cortando las secciones a mano o con un cuchillo limpio y bien afilado. Conserva los rizomas jóvenes y firmes, dotados de raíces sanas y de algunas hojas.
  • Elimina las partes dañadas o secas, así como los rizomas viejos que se han vuelto menos productivos.
  • Poda el follaje a unos 15 cm de altura para reducir la evaporación y facilitar la reanudación de las plantas.
  • Replántalos colocando los rizomas a medio enterrados, la parte superior ligeramente expuesta a la luz. Sepáralos a 30 cm para dejarles espacio para desarrollarse.
  • Riega ligeramente después de la plantación para favorecer el enraizamiento, evitando el exceso de agua que podría provocar la pudrición.

Esta operación simple garantiza no solo la salud de tus iris, sino que también te permite multiplicarlos fácilmente para embellecer otros rincones del jardín o regalarlos alrededor.

Para dividir bien tus iris, encontrarás toda la información útil en la ficha: Multiplicar Iris germanica!

Cuidar y mantener los iris

Las enfermedades y plagas del Iris

Los iris son plantas sólidas y vigorosas, pero a veces pueden verse afectadas por ciertas enfermedades, especialmente cuando no se cumplen adecuadamente las instrucciones de plantación.

Entre ellas:

  • Heterosporium es una enfermedad causada por un hongo que se caracteriza por manchas ovales y marrones en las hojas, que acaba por secarse por completo. Esta patología se ve favorecida por una combinación de calor y humedad. Si observa estos síntomas, corte y queme las hojas afectadas para limitar la expansión de la enfermedad, luego aplique un fungicida, por ejemplo con la Mezcla bordelesa o con azufre.
  • La pudrición de rizomas se observa también en jardines con suelo húmedo. Para evitarlo, plántelos poco profundamente y sobre un montículo, en un suelo previamente drenado y evite dañar los rizomas al intervenir (desherbar, división, etc.). En cuanto observe los primeros signos de pudrición, retire las partes afectadas cortándolas cuidadosamente con un cuchillo desinfectado.
  • La roya del iris puede constelar el follaje de tus plantas de pequeñas manchas rojas-anaranjadas. Una vez más, es un hongo el causante. Para remediarlo, corte las hojas dañadas sin esperar y use un fungicida para deshacerse de él. Para más información, no dude en consultar nuestras recomendaciones en nuestra ficha: Deshacerse de la roya.

Por último, las babosas y caracoles disfrutan mordisqueando las hojas y rizomas de iris. Para proteger sus plantas, puede esparcir ceniza de madera o serrín alrededor de ellas para hacer una barrera. No obstante, el uso de un anti babosas biológico suele ser la solución más eficaz.

¿Por qué mi iris no florece?

Un iris que no florece o que se desarrolla mal suele ser víctima de un problema ligado a su plantación o a su cuidado. Afortunadamente, al identificar la causa, es posible corregir la situación para volver a obtener flores hermosas.

A continuación, las principales causas por las que un iris no florece:

Falta de sol

Los iris necesitan mucha luz para florecer abundantemente. Una exposición de al menos 6 horas de sol directo al día es indispensable. Si están plantados a la sombra parcial o en una zona demasiado sombreada, su floración quedará comprometida. Solución: traslada tus iris a un lugar más soleado, idealmente orientado al sur o al suroeste.

Suelo inadecuado: demasiado pesado, demasiado pobre o demasiado ácido

Los iris no aprecian suelos demasiado compactos, que retienen la humedad, ni suelos demasiado ácidos o pobres en nutrientes. Un suelo mal drenado puede también provocar la pudrición de los rizomas, impidiendo que la planta se desarrolle.
Solución: desentierra tus iris, afloja el suelo añadiendo arena o grava para mejorar el drenaje, y añade un poco de compost maduro para enriquecer la tierra. En caso de suelo demasiado ácido, realiza aportes progresivos de cal, por ejemplo en forma de Dolomita, para reequilibrar el pH.

Uso de un abono nitrogenado demasiado rico

Si tus iris producen un follaje exuberante pero ninguna flor, puede deberse a un exceso de nitrógeno, a menudo presente en abonos nitrogenados demasiado ricos. El nitrógeno favorece el crecimiento de las hojas en detrimento de la floración.
Solución: deja de aportar abono nitrogenado. No hay mucho más que hacer que esperar: cuando la planta haya consumido el exceso de nitrógeno, volverá naturalmente a su ciclo de floración. Para el futuro, privilegia un abono pobre en nitrógeno y más rico en fósforo y en potasio, que favorece la floración.

Divisiones poco frecuentes

Con el tiempo, los iris forman mechones densos donde los rizomas se ahogan mutuamente, limitando la producción de flores. Es una causa frecuente de floración reducida en iris descuidados.
Solución: piensa en dividir tus iris cada 3 a 5 años, preferentemente a finales del verano, después de la floración. Esta operación revitaliza la planta, le devuelve espacio para desarrollarse y estimula la producción de nuevas flores.

¿Por qué mi iris se vuelve azul?

Puede ocurrir que un iris cambie de color a lo largo de los años, con flores que se vuelven progresivamente azules o violetas, aunque originalmente eran de otro tono. Este fenómeno puede parecer extraño, pero no se trata de una degeneración de la planta. La causa más frecuente está relacionada con siembra natural.

De hecho, si no cortas las flores marchitas, estas producen semillas que caen al suelo y germinan, dando lugar a nuevas plantas. Estos iris jóvenes derivados de siembra natural no son clones del pie madre: resultan de una recombinación genética, a menudo dominada por genes responsables de tonalidades azules o violetas, colores muy presentes en el patrimonio genético de los iris. Por eso, las nuevas flores pueden diferir en color, volviendo a tonalidades «salvajes» o dominantes.

Este fenómeno es meramente natural y no afecta la salud de la planta. Sin embargo, si este nuevo color no te agrada, la única solución es arrancar los rizomas de las plantas afectadas. Si aún tienes iris de la variedad de origen, se recomienda hacer una selección durante la floración, eliminando únicamente las plantas de colores indeseables. Para evitar este problema en el futuro, piensa en eliminar las flores marchitas antes de que se conviertan en semillas. Esto limitará la propagación de siembra natural y preservará el color original de tus iris.