¿Cómo acertar con un macizo de follaje?

¿Cómo acertar con un macizo de follaje?

Aporta los follajes más bellos a las zonas sombreadas de tu jardín

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Modificado el 1 de septiembre de 2025  por Gwenaëlle 6 min.

En el jardín, las flores suelen ser efímeras, mientras que las hojas permanecen durante muchos meses e incluso todo el año cuando se eligen perennes. Permiten crear macizos frondosos, exuberantes o íntimos según las variedades elegidas. Helechos, Hostas, Mahonias sin espinas, Farfugiums, Gunneras, Brunneras… el follaje ornamental está presente en muchísimas especies y presenta formas muy diversas. Es muy interesante destacarlo en macizos en las zonas sombreadas del jardín. A menudo son hojas de gran tamaño las que mejor se adaptan a una exposición sombreada o de semisombra: generalmente procedentes de zonas tropicales, estas plantas que prefieren suelos frescos aportan una sensación de profusión vegetal, entre mantas vegetales y volúmenes muy marcados.

Riqueza de colores, formas amplias o recortadas, delicadeza de las texturas… Atrévete a aprovechar todo el potencial del follaje de las vivaces y los arbustos para crear macizos singulares que revelarán las zonas sombreadas de tu jardín. 

Dificultad

Apuesta por la diversidad de formas

La madre naturaleza ha dotado a los follajes de una formidable variedad de formas y tamaños. Pueden colonizar bordillos o pequeños setos bajos en el caso de las plantas menos altas, y componer macizos enteros para las más generosas. Las láminas foliares (parte principal de la hoja) más grandes se encuentran en plantas de origen tropical o que viven en sotobosque: para captar el máximo de luz (a fin de realizar una fotosíntesis óptima) estas plantas han desarrollado una gran superficie foliar. Resultan ideales para aportar mucho volumen y exuberancia, como con las hojas amplias y redondeadas de las hostas (algunas son gigantes), de los Petasites (entre ellas el gigante Petasites giganteus), los Farfugium, etc… 

Aún más generoso, el follaje dividido de las Gunneras es una auténtica invitación a viajar, transportándote a una atmósfera tropical. Si te falta el espacio que reclaman estas sublimes gigantes, los ruibarbos ornamentales (Rheum palmatum), Acanthus, Astilboides y otros Fatsias causarán igualmente mucho efecto. Eso sí, introdúcelos con cuentagotas para que no se pierdan en la composición. 

Estos follajes divididos lucen muy bien combinados con follajes más finos o lineales, por ejemplo los de los helechos, de los Choisyas ‘Aztec Pearl’, de Sorbaria sorbifolia o incluso de Mahonia confusa (‘Soft Caress’, ‘Nara Hiri’), lo que permite crear un contraste marcado dentro de un macizo.

Cuenta también con los follajes lineales y en forma de cinta de numerosas vivaces o bulbosas: estas formas aportan muchísimo dinamismo en los más anchos (Aspidistras, Hedychiums, Zantedeschia aethiopica…), y flexibilidad y ligereza cuando son más finos (Iris foetidus, Hakonechloas, Liriopes, gramíneas…).

Por último, los follajes palmeados o palmatilobulados son útiles si deseas aportar una nota de exotismo aún más marcada: muchas palmeras de dimensiones modestas y resistentes se integran sin problemas en macizos de follaje, como los Sabals enanos o la palmera aguja. El Tetrapanax, en formato XXL, basta para insuflar una profusión vegetal; las Rodgersias y Darmera peltata resultan siempre magníficas en suelo fresco.

Lograrás un buen equilibrio en tu macizo asociando estos follajes de gran presencia con follajes más sobrios (pequeños cubresuelos, geranios vivaces…) que les sirvan de telón de fondo. 

macizo de follaje, hojas grandes

Farfugium japonicum ‘Argenteum, Hosta ‘Empress Wu’, Acanto, Fatsia japonica, Gunnera manicata, Helechos, Aspidistra eliator

Juega con los volúmenes

Todas estas plantas presentan dimensiones muy diferentes, y tendrás que pensar en términos de volúmenes para diseñar un macizo armonioso. Plantarás algunas plantas bajas persistentes en bordillos como los japonizantes Ophiopogons, Carex y Hakonechloas, o bien los delicados geranios vivaces o algunos Bergenias. También puedes introducir como cubresuelos Pachysandra terminalis con follaje dividido, o el exuberante Bégonia grandis de aire exótico, que aporta flores claras y delicadas durante todo el verano, Brunneras de grandes hojas o bien Coralitos y Alquemilas plantados en masa.

La elección es realmente amplia para las plantas más altas que se implantarán en medio o al fondo del macizo: Aros, Euonymus, Fatsias, Choisyas ternata, Nandinas domestica, Mahonias sin espinas, Hebes Verónicas, Loropetalums, Dicksonia antartica y Tetrapanax para aportar altura, etc…. 

Mezcla formas erguidas y arbustivas, como las frondas de helechos y el follaje de un Berberis púrpura o una bola de boj o de Muehlenbeckia, o bien las hojas redondeadas de Hostas con la amplitud exuberante de un Gunnera: es la silueta de las plantas lo que conviene hacer contrastar.

Nandina domestica ‘Obessed Seika’ Brunnera ‘Alexander’s Great’, Dicksonia antartica, cojín de gramíneas, Carex morrowii

Una gama de colores extraordinaria

Los verdes son múltiples en el reino vegetal, y componer un macizo de follaje tiene un gran interés cuando se combinan armoniosamente, creando contrastes y asociaciones.  

A veces abigarrados o manchados de crema, de amarillo o de rosa, estriados o marginados, sus matices van desde el azulado (hablamos de verde glauco) en numerosas hostas, al gris o plateado para Brunneras macrophylla, o bien ácidos (verde amarillo muy luminoso como las Hachonekloa o las inflorescencias de Euphorbia amygdaloides), verde intenso o verde claro, hasta llegar al rojo, púrpura y negro. Es toda esta paleta la que conviene aprovechar en un macizo que pone en escena los follajes. En macizos sombreados, donde se lucen más los grandes follajes, suelen predominar los verdes intensos, los amarillos, los abigarrados y los negros.

Combinando dos o tres matices como máximo se consigue un bonito efecto. Los follajes también pueden evolucionar y tomar tonos distintos según la estación, como las nandinas y las bergenias, que enrojecen con el frío… Son mágicos a la hora de crear un macizo donde se les da luz y protagonismo. Recuerda que los follajes abigarrados (como los de algunas hostas y algunos arces, …) aceptan con gusto un poco más de sol para conservar esa bella característica. Los tonos más marcados, oscuros como el púrpura y el negro, se usarán con moderación, porque tienden a oscurecer el lugar. Los follajes azulados de algunas hostas se sienten a gusto en situaciones de media sombra, porque demasiada sombra disminuye la intensidad de sus colores.  Los follajes abigarrados de amarillo también necesitan un poco más de sol.

Los follajes abigarrados de crema (acanto ‘Whitewater’, Euphorbia polychroma ‘Variegata’, algunas hostas) sirven de nexo entre dos verdes distintos. Ese nexo puede aportarlo una inflorescencia blanca, presente en numerosas plantas de follaje llamativo.

Acanthus ‘Whitewater’, Hosta ‘June’, Brunnera ‘Jack Frost’, Ophiopogon planiscapus ‘Nigrescens’, Euphorbia amygaloides ‘Purpurea’, Loropetalum ‘Pipa’s Red’ , Aucuba japonica

Combina texturas de follaje

¡La textura del follaje es muy rica y también aporta ese toque gráfico a tu macizo!

Hojas aterciopeladas de Brunneras, gofradas de Hydrangea macrophylla ‘Tricolor’ o de Podophyllums, espinosas de acebos o de Mahonia sin espinas, brillantes de aucubas, sedosas de Dicksonias antartica, vaporosas de Asplenium trichomanes, acanaladas de hostas… Hay multitud de texturas que permiten combinarlas entre sí y hacer que contrasten. Coloca hojas con efecto barnizado o mates, coriáceas y flexibles, lado a lado, repitiendo este tipo de motivo con tus plantas favoritas para crear un macizo de follaje atractivo.

La mezcla y la yuxtaposición de hojas finas y más anchas también forman parte de este juego de texturas.

Begonia grandis ‘Envasiana’, Asplenium trichomanes, Choisya ternata ‘Aztec Gold’, Podophyllum ‘Spotty Dotty’, Musa

Algunos consejos de diseño

Si algunas plantas de follaje interesante producen flores, estas suelen ser vaporosas y se funden con el verdor, como los Coralitos, las Mahonias sin espinas o las Serpentinas, y a menudo blancas, que crean cohesión como Choisyas u Hostas. Compón tu macizo introduciéndolas en pequeñas pinceladas (blancas, rosas la mayoría de las veces) y eligiendo un único color de flor; aportarán gracia y mucha dulzura. Las calas, con flores mucho más visibles, son perfectas para realzar el resto de la escena. Si optas por un macizo exótico, las plantas de floración naranja como los Epidmediums, Hedychiums, Hemerocalles o las alstroemerias se usarán en modo monocromático, aportando luminosidad y creando una profusión de verdor gracias a sus follajes generosos.

Aprovecha la luz como revelador de color: coloca algunos follajes muy acanalados, afilados o palmeados a la luz filtrada de la mañana o de la tarde, y juega con la transparencia sobre los grandes follajes de Gunneras, helechos, Begonias grandis, Alocasias…: ¡el sol aporta aún más brillo a estos follajes notables!

A los follajes esencialmente perennes asocia algunos follajes semiperennes y caducos, para disfrutar de los frescos follajes de primavera y renovar tu macizo con el paso de las estaciones.

En clima suave, no dudes en componer con plantas tropicales o sensibles a las heladas que plantarás en terreno abierto (Musas, Coprosmas, Melianthus, Strelitzias, Arundo donax…) y, en suelos encharcados o en charca, compón con Thalias, Papiros, cola de caballo, etc.

Los conos blancos, geométricos y solemnes de las calas no desentonan en un macizo de follajes. Crea juegos de luces para revelar la belleza de los follajes (aquí en los Bégonias grandis y el follaje de una palmera)

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macizo de follajes decorativos