5 formas de multiplicar tus plantas gratis
Todo sobre las diferentes técnicas de propagación, sus ventajas e inconvenientes
Contenido
Las plantas se multiplican gratis y casi sin esfuerzo en el jardín, ya sea de forma espontánea o mediante la intervención del jardinero. Hacer esquejes, acodo, división, siembra o incluso injerto son opciones para obtener nuevas plantas.
Hagamos un repaso de estas diferentes técnicas de propagación vegetativa. Veamos juntos las ventajas e inconvenientes de cada técnica, para que puedas elegir la más adecuada para cada una de tus plantas.
Sea cual sea el método elegido, te recomendamos trabajar siempre con herramientas bien afiladas y previamente desinfectadas, para evitar cualquier transmisión de enfermedades entre tus plantas.
Hacer esquejes
Hacer esquejes es un método de propagación que permite obtener clones fieles de una planta, a partir de uno de sus fragmentos.
Para ello se utiliza una parte de la llamada planta madre (tallo, hoja, raíz), que crecerá de forma autónoma recreando una planta completa, con partes aéreas y sistema radicular. La nueva planta conservará todas las características de la planta madre: color, forma, etc.
Hacer esquejes permite por tanto multiplicar casi hasta el infinito una variedad existente, por ejemplo para formar un seto. Esquejar también permite renovar ejemplares envejecidos, que tienden a perder cualidades estéticas o a ser menos productivos.
Distinguimos los esquejes de tallo (herbáceos, semi-leñosos, en madera dura), los de hoja y, más raramente, los de raíz. Cada tipo de esqueje se realiza en un periodo distinto del año, según el segmento y la especie vegetal de que se trate.
Para que tus esquejes tengan éxito, elige siempre trozos de planta sanos, vigorosos y libres de enfermedades. Si llevan frutos, flores o capullos, elimínalos para que el esqueje pueda concentrarse en la formación de raíces. Así también se limita la evaporación natural a través de las partes aéreas.
Para maximizar las probabilidades de éxito, también puedes usar hormona de enraizamiento para hacer esquejes, que facilita el enraizado y acelera la cicatrización del esqueje.
Una vez cortado, el esqueje puede ponerse en cultivo en terreno abierto, en maceta con un sustrato ligero y bien drenado, o simplemente en un recipiente con agua. La técnica de hacer esquejes en atmósfera húmeda suele ofrecer las mejores probabilidades de éxito. Para ello, basta con usar una botella o una bolsa de plástico colocadas alrededor del esqueje plantado en tierra, para recrear condiciones favorables de calor y humedad, como en un Mini invernadero.
Para saber más, consulta nuestras fichas «Hacer esquejes: todo lo que debes saber sobre las distintas técnicas y nuestros consejos» y «¿Qué es un esqueje de raíz?».

Técnica de esqueje en agua o esqueje en sustrato
Ventajas e inconvenientes
Los +
- Fácil de realizar, incluso para jardineros principiantes
- Probabilidades de éxito bastante altas
- Reproduce fielmente las características genéticas de la planta madre
- Adecuado para la propagación de numerosas especies vegetales
- Posible obtener varias plantas nuevas a partir de una sola planta
Los –
- Requiere disponer de una planta madre
- Se necesita un mínimo de cuidados y vigilancia para tener éxito con los esquejes
Plantas adecuadas para hacer esquejes
Numerosas especies de plantas pueden esquejarse:
- las vivaces, como el brezo, el sedum, el agastache, la salvia, los coralitos, la lavanda, …
- las trepadoras, como la pasiflora perfumada, la hiedra, la madreselva, el lúpulo, …
- los arbustos, como la adelfa, la hortensia, el celindo, el abutilón, la deucia, …
- los pequeños frutales como las frambuesas comunes, …
- las plantas de interior, como el pothos, las suculentas, la tradescantia, la sansevieria…
Para seguir profundizando:
El acodo
El acodo es una técnica que consiste en inducir el desarrollo de raíces en un tallo de la planta. A veces el acodo se produce de forma espontánea en la naturaleza, cuando el tallo de un vegetal permanece en contacto con el suelo durante un tiempo prolongado. Una vez desarrolladas las raíces, la nueva planta se separa, es decir, se desprende de la planta madre.
Como al hacer esquejes, por tanto obtenemos un clon perfecto de la planta inicial.
El acodo puede realizarse por enterramiento en tierra (para plantas con tallos largos y flexibles), en aéreo (para plantas cuyos tallos se doblan con dificultad sin romperse), en serpenteo (para plantas con tallos muy flexibles que permiten crear puentes) o por Surco (para arbustos multitronco). Cada método dependerá del tipo de planta que se vaya a acodar. El periodo adecuado también varía según la técnica empleada.
Elige siempre un tallo sano y vigoroso, retirando las hojas para que la planta pueda concentrarse en el desarrollo del sistema radicular.
Una vez desarrolladas las raíces, al cabo de unos meses, utiliza una herramienta de corte para separar la nueva planta de la planta madre. Después, podrá replantarse en maceta o directamente en terreno abierto.
Para saber más, consulta nuestra ficha de consejos « El acodo: ¿cómo se hace? ».

A la izquierda, acodo de un ciruelo (foto solylunafamilia-Flickr); a la derecha, principio del acodo
Ventajas e inconvenientes
Los +
- Sencillo de realizar, incluso para jardineros principiantes
- Altísimas probabilidades de éxito, ya que la planta desarrolla raíces mientras sigue alimentándose de savia desde la planta madre
- Reproduce fielmente las características genéticas de la planta madre
- Permite propagar plantas poco adecuadas para hacer esquejes
- Adecuado para la propagación de numerosas especies de vegetales
- Posibilidad de obtener varias plantas nuevas a partir de una sola
- Requiere poco material
- Exige poca atención y cuidados
Los –
- Necesidad de disponer de una planta madre
Plantas adecuadas para el acodo
El acodo es especialmente adecuado para plantas leñosas, de tallos flexibles. Pero las técnicas aéreas o por Surco también permiten acodar especies de tallos más rígidos. Así, puedes acodar fácilmente:
- vivaces, como brezo, el tomillo, …
- arbustos ornamentales, como lila, viburnos, dafne, hibisco, …
- frutales, como higuera, Membrillero de flor, grosellero, …
- trepadoras, como clemátide, glicinia, parra virgen, rosal trepador, …
- plantas de interior, como ficus, drácena, árbol del caucho,…
Para ir más allá:
División
La división permite renovar el tocón de una planta perenne que tiende, con la edad, a despoblarse, a expandirse en exceso o a ralentizar su crecimiento y floración. La planta dividida podrá así regenerarse y ganar espacio.
La división consiste en separar en dos o más partes el cepellón del sistema radicular de una planta, con el fin de obtener varios fragmentos nuevos idénticos. Una vez dividida, los tocones pueden replantarse en terreno abierto o en macetas.
La división se realiza en plantas ya bien establecidas (varios años de cultivo), durante el periodo de latencia, por lo general a comienzos de la primavera o a finales de otoño.

División de tocón
Ventajas e inconvenientes
Ventajas:
- el método de propagación más rápido
- sencillo de realizar, incluso para jardineros principiantes
- altísimas probabilidades de éxito, ya que la planta ya dispone de un sistema radicular
- reproduce fielmente las características genéticas de la planta madre
- mantiene y estimula una planta madre envejecida
- permite obtener varias plantas nuevas rápidamente
Inconvenientes:
- requiere disponer de una planta madre
- solo puede realizarse tras varios años de cultivo
Plantas adecuadas para la división
Las plantas perennes en matas o con raíces carnosas se adaptan especialmente a la propagación por división. Es el caso, por ejemplo:
- de vivaces de flor, como los nenúfares, los geranios vivaces, los lirios de día, los ásteres, …
- de gramíneas, como el carex, la molinia, el panicum, …
- de bulbosas o plantas con rizomas, como los bambúes, los iris, los lirios africanos, las dalias, el cebollino, …
- de plantas de interior, como Calathea, Maranta, …
Ver también
Desbaste de plántulasSiembra
Al igual que el acodo, la propagación de una planta por siembra se produce de forma espontánea en la naturaleza o en el jardín. Para un jardinero, observar cómo una planta crece desde la semilla hasta su maduración es, sin duda, lo más satisfactorio.
La siembra se realiza bien recolectando las semillas de una planta, bien comprándolas por internet, en centros de jardinería o tiendas especializadas. Puedes elegirlas en diferentes formatos, en paquetes o en cintas, por ejemplo. Si deseas recolectar tus propias semillas más adelante, procura elegir variedades con semillas reproducibles (no F1).
La siembra es menos fiable que otros métodos de propagación, ya que no garantiza obtener exactamente la misma variedad de plantas. Ofrece probabilidades de éxito que varían según la especie en cuestión y requiere condiciones particulares para germinar correctamente. Pueden aparecer problemas de mal del semillero o plántulas que se ahilan.
Para las siembras en interior, este método también requiere un mínimo de material: macetas o semilleros, sustrato adecuado, pulverizador, etiquetas, eventualmente un mini invernadero, etc.
A lo largo del crecimiento de tus siembras serán necesarias varias etapas: aclareos, trasplantes, cuidados diversos… Pero al seleccionar de antemano los ejemplares con mejor desarrollo, te aseguras de obtener plantas nuevas robustas y duraderas.
Existen muchos métodos distintos para realizar siembras: en semillero o en maceta, a voleo, en hoyo, en línea… Dependen sobre todo del tipo de plantas y de tu jardín.
Te aconsejamos respetar bien los periodos de siembra en función de los vegetales y de su ciclo natural. No obstante, las siembras pueden adelantarse si dispones de un lugar resguardado sin heladas, incluso con calefacción, como un invernadero o una Veranda.

Realización de siembras
Para saber más, consulta nuestras numerosas fichas de consejos dedicadas:
- « Hacer siembras en macetas »
- « La siembra en semillero »
- « La siembra en línea »
- « La siembra en hoyo »
- « ¿Cómo realizar con éxito la siembra a voleo? »
- « ¿Cómo sembrar en una bandeja alveolada? »
- « ¿Cómo sembrar semillas en cinta? »
- « Sembrar las semillas en terreno abierto »
- « Sembrar a temperatura cálida o en cama caliente »
- « Siembra de semillas anuales: cómo realizarla con éxito, en terreno abierto o en semillero »
Ventajas e inconvenientes
Los +
- La mejor manera de multiplicar las plantas anuales
- Bastante sencilla de realizar
- Técnica económica
- Gratificante y lúdica, ya que permite observar el ciclo completo de una planta
- Permite obtener gran cantidad de plantas, ideal para crear rápidamente macizos, macetas, rocallas, etc.
- Obtención de plantas nuevas fuertes, vigorosas y adaptables
Los –
- Menos fiable, ya que puede dar lugar a hibridaciones o cruces
- La tasa de éxito depende de varios factores
- Requiere algo de material
- Requiere paciencia, observación y cuidados
Plantas adecuadas para la siembra
Las plantas anuales son los vegetales más adecuados para la propagación por siembra, pero las bienales, vivaces e incluso algunos arbustos también son buenos candidatos:
- las flores, como los girasoles, los cosmos, los claveles chinos, los guisantes de olor, …
- las hortalizas, como los tomates, los pepinos, las calabazas, los rábanos, …
- las aromáticas, como la albahaca, el perejil, el cilantro, …
- las vivaces, como Delphinium, las digitales, los lupinos, …
- los arbustos, como la Buddleia, la Weigela, el hibisco, …
- pero también los árboles, como el roble, el abedul, el ciruelo, el tejo, …
Para ir más allá:
El injerto
El injerto permite multiplicar fielmente una variedad hortícola o asociar las cualidades de dos variedades.
Para ello utilizamos un portainjerto seleccionado por diversas cualidades (resistencia a las enfermedades, vigor natural, tolerancia a un clima o a un tipo de suelo particular), que aportará el sistema radicular. Sobre este portainjerto se implanta, y después se suelda, un injerto apreciado por sus cualidades ornamentales o gustativas (flores, frutos, hojas), que constituirá las partes aéreas.
Para injertar una planta, una ramita o una yema del injerto se implanta directamente en los tejidos del portainjerto. Este método es uno de los más técnicos para multiplicar una planta.
El injerto también permite crear variedades que no existen de forma natural, como los rosales de pie alto o llorones.
Existen varias técnicas de injerto, que varían según la especie a reproducir: injerto de escudete o de incrustación (frutas de hueso), en hendidura (frutales de pepita), en corona (para rejuvenecer una variedad vieja), por aproximación, a la inglesa (más complicada de realizar), etc.
El injerto se realiza con una herramienta específica, que debe ser de buena calidad: la cuchilla de injerto.

Injerto de escudete e injerto en corona
Para saber más, consulta nuestras fichas de consejos dedicadas:
- « Injertar árboles: las diferentes técnicas »
- « Qué es un portainjerto y cuál elegir »
- « Para qué sirve una cuchilla de injerto o un cuchillo de injertar »
Ventajas e inconvenientes
Los +
- Permite multiplicar vegetales que no pueden serlo de forma fiable y fiel por siembra o hacer esquejes
- Obtención de una nueva planta robusta, resistente y productiva, que combina las cualidades genéticas de dos variedades
Los –
- Técnica más bien profesional, que requiere conocimientos y experiencia
- Requiere material especializado
- Los ejemplares injertados pueden ser frágiles en el Punto de injerto y tener una vida útil más corta
Plantas adecuadas para el injerto
Las plantas que generalmente se injertan son:
- los frutales, como los perales, ciruelos, cítricos, la vid, …
- los rosales híbridos modernos
- las hortalizas de fruto, como los tomates, las Pimientas, las Berenjenas, los Melones, …
Para ir más allá:
- « Plantas de hortalizas injertadas »
- « ¿Por qué se injertan los árboles frutales? »
- « ¿Por qué se injertan los rosales? »
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