A fuerza de ampliar una y otra vez los macizos, las zonas de césped se han ido reduciendo año tras año como un caramelo al sol. El tiempo dedicado a cortar el césped se ha reducido a un tercio, para alegría de mi marido, a quien le toca esta tarea. Dicho esto, aunque la superficie herbácea ahora es más bien modesta, sueño con un cortacésped manual. Y, de paso, sueño con que todo mi pueblo adopte el cortacésped de mano y la buena y vieja guadaña al mismo tiempo... Nada de ruidos, nada de olores... sí, ya lo sé, ¡soñar es gratis! Aquí van mis 5 excelentes razones para pasarse a un cortacésped mecánico.

El cortacésped manual es económico

Os voy a dar un titular para abrir boca: ¡el cortacésped manual es económico! Increíble, ¿verdad? Ya en serio, el hecho de que no consuma ni energía fósil no renovable ni electricidad es un punto que pesa mucho en mi balanza. Como cualquier equipo de jardín, el cortacésped de mano requiere una inversión inicial pero, a igualdad de gama, sale más barato que un cortacésped motorizado. Pero lo que yo veo, personalmente, son los ahorros indiscutibles a largo plazo y una independencia total del petróleo. La única energía que se gastará es la de la tableta de chocolate negro con cortezas de naranja que te tomes un rato antes. ¡Hay que cargar pilas!

Por último, el coste de mantenimiento es insignificante y su vida útil, más larga que la de otros cortacéspedes.

cortacésped manual
Cortacésped manual de sistema helicoidal

Los nuevos cortacéspedes manuales son ligeros y manejables

Sigue siendo una herramienta práctica, ligera y fácil de manejar, sin renunciar al rendimiento. No hace falta descoyuntarse el hombro para arrancarlo, ¡ni cables ni alargadores para alimentarlo! El corte también es de calidad. Todo gracias a su sistema helicoidal, un cilindro provisto de cuchillas que arrastran las briznas de hierba para seccionarlas limpiamente en lugar de triturarlas. Por cierto, los ingleses han entendido bien las ventajas de este dispositivo y, por si te lo preguntas, el famoso cortacésped inglés es un cortacésped helicoidal (aunque, según el modelo, los hay manuales, de gasolina o eléctricos). ¡No me deis las gracias, es gratis! Sabed también que cuanto más regular sea el corte, más estético será el efecto.

Añadiría que ocupa poco espacio y cabe fácilmente en un rinconcito del garaje o de la caseta de jardín.

El cortacésped manual es ecológico

Sin gasolina, por tanto sin contaminación y sin malos olores, ¡demostrado! Como decía antes, la única energía que se utiliza es la humana. El cortacésped manual no tira de energías fósiles ni eléctricas. Por otra parte, si no hay combustible, no hay emisiones contaminantes, por lo tanto, ningún impacto nocivo en el equilibrio de la naturaleza y, en consecuencia, en la salud humana. Sí, el consumo de un solo cortacésped puede parecer insignificante. Pero si lo extrapolamos a escala planetaria... ¡para echarse a temblar!

El cortacésped manual necesita poco mantenimiento

De hecho, solo hay dos cosas que hacer para su mantenimiento:

  • darle un manguerazo (eventualmente con un cepillo suave), al cilindro cada 4 o 5 cortes como mínimo;
  • engrasar la cadena de transmisión de vez en cuando, como en una bici, punto.

Olvidémonos del cambio de aceite del motor, de la gasolina o de sustituir bujías. El sistema está tan simplificado que reemplazar o reparar el mecanismo es coser y cantar. En cuanto al afilado, tampoco hay problema, porque se hace automáticamente. Me explico: las cuchillas se afilan naturalmente cada vez que giran y se desgastan sobre la contracuchilla. Solo hay que hacer un pequeño ajuste si hace falta, apretando la contracuchilla en dirección de la hélice.

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Hay días así... con un cortacésped manual, ¡se acabaron los problemas!

El cortacésped manual es silencioso

He dejado lo mejor para el final. Dado que carece de motor, el cortacésped manual es silencioso: adiós a la contaminación acústica, ¡una maravilla! Así se puede cortar el césped temprano por la mañana, tarde por la noche, en domingo, en festivos, en plena noche a la luz de la luna o con un frontal. En este último caso, es posible que tus vecinos te miren con otros ojos, pero es un detalle, ¿verdad?

Tampoco puedo evitar pensar en la fauna del jardín. El ruido de nuestras máquinas motorizadas perturba al mundo vivo en su conjunto. Se ha demostrado que la contaminación acústica enturbia la comunicación de las aves o incluso la polinización, por ejemplo.

En conclusión, el cortacésped manual es, en mi opinión, una excelente alternativa en los pequeños jardines. Es económico, respetuoso con el medio ambiente y duradero, sin renunciar a la eficacia, siempre que, claro está, se respeten las condiciones de uso.