Entre los follajes tornasolados y las fructificaciones decorativas, este otoño nos ha regalado colores excepcionales. Y los colores aún perduran, gracias a la última floración de la temporada, la de Isodon longituba, también llamado Rabdosia longituba. Si aún no la conoces, aquí tienes su presentación y algunos consejos para cultivarla con éxito...

rabdosia-longituba-isodon-longituba

Esta gran vivácea japonesa, originaria de la isla de Honshu, es la última vivácea del jardín en florecer. Esta bella exótica, poco común en nuestros jardines, pertenece a la familia de las salvias. Exótica por el aspecto de la mata que forma, cubriéndose literalmente con una nube de flores tubulares de un azul eléctrico intenso, poco habitual en otras vivaces, Isodon sigue siendo, no obstante, fácil de utilizar.

Si su porte exótico desentona con los demás vegetales del jardín, es una vivácea que podrás combinar con salvias o gramíneas en un jardín naturalista o bien en una maceta grande en una terraza. Fácil de cultivo, le gustan las situaciones luminosas y crece en cualquier buena suelo de jardín; es tan fácil como una salvia o una lobelia.

Requiere, eso sí, una situación cálida y protegida, no porque sea frágil, sino para que sus flores lleguen a término. Su Floración tardía se produce entre finales de octubre y principios de noviembre, cuando en muchas regiones las heladas ya empiezan a hacer acto de presencia. Y, como muchas vivaces herbáceas, sus yemas florales se dañan a partir de -2 a -3 °C.

Por tanto, el lugar de plantación deberá elegirse con la mayor atención; colócala idealmente al sur o al oeste, en un lugar resguardado del viento, entre otras plantas, para ofrecerle el mejor aislamiento térmico. Si, en cambio, vives en una región de clima suave, no se planteará el problema y podrás instalarla donde prefieras.

Tardía para florecer en otoño, también lo es para rebrotar en primavera. De hecho, a menudo es de las últimas en reactivarse... ¡no te preocupes! No obstante, como muchas vivaces tardías, sus hojas jóvenes salen justo cuando las babosas hacen estragos. Vigílala bien hacia el mes de abril y no dudes en esparcir algunos gránulos antilimacos alrededor del tocón de forma preventiva.