Peral de flor, peral de hoja de sauce: plantación, cultivo, cuidados

Peral de flor, peral de hoja de sauce: plantación, cultivo, cuidados

Contenido

Modificado el 16 de octubre de 2025  por Jean-Christophe 14 min.

Peral de flor en pocas palabras

  • Perales de flor ofrecen una abundante floración blanca en primavera, así como un follaje caduco que se tiñe de tonos cálidos en otoño.
  • Resistentes a las heladas y a la sequía, y poco sensibles a las enfermedades, además, su mantenimiento es reducido y no requieren poda.
  • Fáciles de cultivar y de crecimiento bastante rápido, se adaptan a casi todos los suelos y también pueden crecer en macetas.
  • Grandes arbustos de pleno sol o de media sombra ligera, su silueta elegante y su porte contenido permiten integrarlos en numerosos tipos de jardín.
Dificultad

La palabra del experto

Los perales de flor, también llamados perales ornamentales, perales japoneses o perales de China, son primos de Pyrus communis, el Peral desglosado en diferentes variedades cultivadas por el sabor de sus frutos. Los perales ornamentales, como Pyrus calleryana ‘Chanticleer’, son por su parte utilizados por su generosa floración primaveral blanca y a menudo perfumada, así como por su follaje ligero, que se tiñe de magníficos tonos cálidos antes de caer, a finales de otoño. Otras especies lucen un follaje plateado y un porte grácil, capaces de rivalizar con un olivo en tallo, ¡con un plus de rusticidad! Pyrus salicifolia es un ejemplo perfecto.

Los perales de flor son, en efecto, resistentes a las heladas hasta al menos -20 °C, y aceptan todo tipo de suelo, siempre que no sea demasiado calizo. Poco voluminosos y de crecimiento relativamente rápido, son además menos propensos a enfermedades que las especies frutales y requieren un mantenimiento más sencillo. Su porte elegante, más o menos piramidal o fastigiado, la sombra ligera que proporcionan y su facilidad de cultivo (incluso en maceta) terminan por convertirlos en pequeños árboles imprescindibles para jardines de todos los tamaños o las terrazas, incluso para jardineros con poca experiencia.

Descripción y botánica

Documento de identidad

  • Nombre latino Pyrus
  • Familia Rosáceas
  • Nombre común peral de flor, Peral de hoja de sauce, peral de China, peral japonés
  • Floración primavera
  • Altura 5 a 15 m x 3 a 9 m
  • Exposición sol, Media sombra clara
  • Tipo de suelo todo tipo, no demasiado calcáreo
  • Rusticidad muy buena (-20 °C de media)

Los perales, cuyo nombre botánico es Pyrus, reúnen especies frutales (Pyrus communis, Pyrus pyrifolia o “Nashi”…), bien conocidas por su pulpa jugosa, pero también variedades de gran valor decorativo, que se denominan indistintamente Perales de hoja de sauce, perales de flor, perales de China o también perales del Japón (Pyrus calleryana y sus distintos cultivares, Pyrus salicifolia, Pyrus betulifolia…).

Estos grandes arbustos o pequeños árboles pertenecen, al igual que los manzanos o las rosas, a la familia de las Rosáceas. Crecen de forma espontánea en la Eurasia templada (China, Taiwán…) y en el Norte de África.

Al igual que los manzanos en flor, los perales de flor también producen frutos, de tamaño mucho más reducido que sus primos del huerto, y aunque son comestibles, su dureza y aspereza les confieren un escaso valor gustativo. Estas pequeñas peras, de 1 a 3 cm de diámetro de media, pueden ser bronce, rojizas, canela, doradas o verdes y constituyen una fuente de alimento apreciable para la pequeña fauna del jardín.

Si los perales ornamentales son tan populares, es por su abundante floración primaveral blanca o ligeramente teñida de rosa, por su follaje verde grisáceo que a menudo persiste hasta bien avanzada la temporada, y por las tonalidades otoñales que adquieren las hojas al final del ciclo. Los colores abarcan entonces una amplia gama, del amarillo dorado al rojo escarlata, pasando por diferentes matices de burdeos, oro, anaranjado o púrpura, mezclándose a veces en un mismo pie. Pyrus salicifolia ‘Pendula no cambia de color, pero su largo follaje plateado y su porte llorón la convierten en una elección de primera en el paisajismo. Su aire mediterráneo representa, además, una alternativa muy interesante para jardineros cuyo clima demasiado riguroso no permite cultivar un Olivo en tallo.

peral de flor

Pyrus salicifolia – ilustración botánica

La gran mayoría de los perales ornamentales son caducos, a excepción de especies como Pyrus kawakamii. El follaje, verde grisáceo, va sostenido por pecíolos largos, y la más mínima brisa hace susurrar agradablemente las ramas, que proyectan una Sombra ligera. Las hojas, de 4 a 8 cm de longitud, son alternas, lustrosas y de forma oval más o menos alargada, con bordes ligeramente dentados (salvo en Pyrus salicifolia). El follaje de Pyrus betulifolia, como su nombre indica, imita al del abedul.

Las ramas suelen ser espinosas, aunque algunas variedades presentan un carácter inerme, como ‘Bradford’ o ‘Aristocrat’. La corteza del peral es pardo oscura y agrietada.

Los perales de flor, cuyo crecimiento es bastante rápido (Pyrus pyraster, el Peral silvestre, es algo más lento), no suelen ser árboles de gran tamaño. Los más imponentes pueden culminar en torno a 15 m, pero muchas especies y variedades son de porte más modesto, y presentan un menor volumen en el suelo. Así, variedades como Pyrus calleryana ‘Chanticleer’ o ‘Redspire’ rara vez superan los 10 metros y ofrecen un porte estrecho, piramidal a fastigiado, por tanto poco voluminoso. Pyrus ussuriensis (el peral de Manchuria) se eleva solo hasta 9 m pero presenta una extensión mayor (7 m). Pyrus kawakamii muestra un porte redondeado de 9 m en todos los sentidos, y es una especie que se presta bien al Enrejado. Con una extensión equivalente, Pyrus calleryana ‘Bradford’ es de los más altos (15 m). Entre los perales ornamentales más pequeños, cabe citar Pyrus betulifolia (7 m x 5 m) o Pyrus salicifolia ‘Pendula’ (5 m x 4 m). Por último, la especie botánica cercana al peral común, Pyrus pyraster, alcanza 15 m de alto por 8 m de ancho.

Estas dimensiones variables dan lugar a portes bastante diversificados, algunos mucho más columnares, otros de forma cónica, piramidal u ovalada. En todos los casos, existe una variedad para todos los tamaños y configuraciones de jardín.

La floración de los perales se produce en primavera, por lo general antes del follaje. Los botones, de rosa más o menos intenso, se abren en umbelas de flores simples con 5 sépalos, soldados en la base, y 5 pétalos, blancos o ligeramente teñidos de rosa; cada flor mide de 3 a 5 cm de diámetro. Una veintena de estameñas adorna el corazón de las flores, cuyos estilos (partes afinadas que prolongan los ovarios) están soldados, a diferencia de lo que se observa en los manzanos. Algunas variedades están agradablemente perfumadas, mientras que otras se consideran poco agradables al olfato, con Pyrus calleryana ‘Bradford’ a la cabeza.

Los frutos carnosos maduran en otoño. Son de forma redondeada (semejantes a pequeñas manzanas) y más o menos alargados. En realidad son falsos frutos, que los botánicos denominan piridios. El fruto verdadero se reduce a lo que comúnmente llamamos el corazón, que contiene las semillas (las pepitas), encerradas en 5 lóbulos carpelares.

peral de flor

Pyrus calleryana ‘Chanticleer’: porte, flores y follaje otoñal

Aunque el mayor interés de estos árboles reside en su floración y sus colores otoñales, la Fructificación es interesante por el alimento que aporta a ciertos animales del jardín.

Al ser alógamos, los perales requieren Polinización cruzada para un buen cuajado. Por tanto, se aconseja verificar que haya otro peral en las proximidades (en tu terreno, en casa de un vecino…), o plantar uno, a fin de favorecer la Fertilización. La presencia de un peral de hoja de sauce cerca de especies cultivadas por sus frutos es asimismo garantía de una mejor polinización para estas últimas. Para saber más, no dudes en consultar nuestro artículo sobre la polinización de los árboles frutales.

Puede ocurrir que el árbol se siembre de manera natural, y las siembras así obtenidas pueden dar ejemplares diferentes del pie madre, pero interesantes (¡o no!) por sus cualidades ornamentales.

En algunas regiones de Estados Unidos, con Condiciones climáticas diferentes a las nuestras, Pyrus calleryana ‘Bradford’ se ha catalogado como invasora, debido a su propensión a sembrarse de forma incontrolada. Incluso a veces se propone a los habitantes ofrecerles un árbol alternativo si se deshacen del presente en su jardín. Sin embargo, no es un problema al que nos enfrentemos en nuestras latitudes.

Los perales de China soportan sin inmutarse -20 °C y resisten bien la Sequía una vez establecidos. Su enraizamiento profundo les confiere, además, una buena resistencia al viento. ‘Bradford’ vuelve a ser la excepción, pues sus ramas se rompen con facilidad bajo la nieve o las rachas, lo que limita su vida útil más que en otras variedades.

El cultivo en maceta (de buen tamaño) es posible, y los perales de flor pueden así encontrar sitio en una terraza, por ejemplo. Al tener las raíces menos espacio en una maceta, las dimensiones del árbol se verán reducidas.

Algunas variedades populares

Pyrus calleryana Chanticleer   - Peral de flor

Pyrus calleryana Chanticleer   - Peral de flor

Una de las referencias entre los perales de flor. ¡Abundante floración, realzada por un elegante porte cónico, pequeñas peras que persisten durante mucho tiempo y colores otoñales dignos de una puesta de sol!
  • Periodo de floración Abril, Mayo
  • Altura en la madurez 10 m
Pyrus salicifolia Pendula - Peral de hoja de sauce

Pyrus salicifolia Pendula - Peral de hoja de sauce

Un aspecto digno de un olivo en tallo, con romanticismo y rusticidad añadidos. Su porte llorón y su follaje plateado aportan suavidad y elegancia al jardín.
  • Periodo de floración Junio, Julio
  • Altura en la madurez 5 m
Pyrus pyraster - Peral silvestre

Pyrus pyraster - Peral silvestre

Una especie silvestre y, sin embargo, bastante rara, conocida por su longevidad, su bella floración y el rojo intenso de su follaje en otoño.
  • Periodo de floración Mayo, Junio
  • Altura en la madurez 15 m

Más información Peral ornamental (Pyrus)

Plantación del peral de flor

¿Dónde plantar?

Los Perales ornamentales son de Cultivo fácil y, debido a su buena rusticidad, pueden plantarse prácticamente en todo el territorio. Aprecian las exposiciones abiertas y soleadas (también la media sombra), sin llegar a ser abrasadoras. Gracias a su enraizamiento profundo, favorece un suelo no superficial, más bien rico, fresco pero drenado. Toleran algo de caliza, pero evita los suelos muy alcalinos.

¿Cuándo plantar?

El mejor periodo de plantación es el otoño, pero un formato en contenedor permite plantarlo todo el año, salvo en periodos de heladas y siempre que el aporte de agua sea suficiente durante los primeros meses.

¿Cómo plantar?

Plantación en terreno abierto de un peral de flor entregado en contenedor

  1. Remoja la maceta en un gran volumen de agua, hasta la saturación del sustrato.
  2. Mientras tanto, cava un hoyo el doble de ancho y profundo que el tamaño de la maceta.
  3. En suelos pobres, añade una pala de compost.
  4. En zonas ventosas, planta un tutor robusto en el hoyo, en el sentido del viento (es decir, al oeste del tronco si los vientos dominantes vienen de ese lado). ¿Dudas de la utilidad de un tutor? En nuestro blog, Olivier te ofrece todos los consejos sobre el tutor para árboles.
  5. Saca el cepellón de su contenedor, raspa ligeramente el sustrato para asegurarte de que las raíces no estén dañadas (si es necesario, realiza pequeños cortes con unas tijeras de podar limpias) y de que estén bien orientadas hacia el exterior.
  6. Coloca un poco de tu mezcla en el fondo del hoyo, sitúa el cepellón (junto al tutor si lo has puesto) y rellena con la tierra extraída.
  7. Asienta al pie y forma un alcorque para canalizar el agua hacia las raíces. La superficie del sustrato debe quedar al ras del nivel del suelo.
  8. Riega abundantemente (unos 10 litros), incluso si llueve, para expulsar posibles bolsas de aire alrededor de las raíces.
  9. Aplica mantillo en al menos 5 cm (hojas secas, cortezas, compost…).
  10. Si has colocado un tutor, sujeta el tronco con una atadura flexible.

Plantación en terreno abierto de un peral de flor entregado a raíz desnuda

  1. Cava un hoyo 2 a 3 veces más ancho y profundo que el tamaño del sistema radicular de tu ejemplar.
  2. Vierte un poco de la tierra extraída (si procede, mezclada con sustrato) en el fondo del hoyo, formando un montículo en el centro.
  3. Comprueba que las raíces de tu ejemplar no estén dañadas. Recorta ligeramente y con cortes limpios si es necesario.
  4. Prepara un pralinado (mezcla de estiércol de caballo o bosta de vaca bien descompuesta, tierra y agua) o utiliza un pralin listo para usar. La consistencia debe ser más o menos la del barro.
  5. Sumerge las raíces en el pralinado, de modo que queden cubiertas por esta papilla.
  6. Planta inmediatamente tu peral en el hoyo, sobre el montículo que has creado (introduciendo, si fuera necesario, un tutor junto a las raíces, sin dañarlas), procurando que las raíces queden extendidas hacia el exterior.
  7. Mantén el tronco recto mientras rellenas con el resto de la tierra.
  8. Asienta ligeramente y forma un alcorque para concentrar el agua de riego hacia las raíces.
  9. Riega abundantemente (10 litros), incluso si llueve, para poner en contacto la tierra y las raíces.
  10. Aplica mantillo con al menos 5 cm de espesor (hojas secas, mantillo comercial…).
  11. Fija el tronco al tutor con una atadura adecuada.
  12. Comprueba cuidadosamente que a las raíces no les falte agua en las semanas siguientes a la plantación.

Plantación de un peral de flor en un macetero

  1. Elige un macetero de unos 50 cm de lado, provisto de orificios de drenaje.
  2. Coloca una capa drenante en el fondo de la maceta (bolas de arcilla, grava…)
  3. Rellena con un sustrato rico y de buena calidad.
  4. Saca tu peral del contenedor y colócalo en el centro de la maceta, procurando que la parte superior del cepellón quede a unos 5 cm del borde superior de la maceta.
  5. Completa con sustrato, sin enterrar más el cepellón, asienta y riega abundantemente.
  6. Aplica mantillo con corteza, paja de lino u otro material de tu elección.

Mantener, podar y cuidar el peral de flor

Los perales de flor son árboles fáciles de cultivar, y menos sensibles que sus parientes frutales.

Poda

No es imprescindible podar los perales ornamentales. Si es necesario, puedes intervenir al final del invierno (febrero-marzo) para eliminar la madera muerta y reequilibrar las ramas, evitando, eso sí, suprimir las ramas más gruesas, para no contrariar el porte natural del arbusto.

pyrus calleryana

Pyrus calleryana en otoño

Enfermedades y plagas

Más resistentes que las variedades de producción frutal, los perales de China pueden, no obstante, verse afectados ocasionalmente por algunos problemas, sobre todo en malas condiciones de cultivo (falta de aireación, Plantación deficiente, biodiversidad insuficiente, exposición inadecuada…)

  • Minúsculas moscas blancas (Moscas blancas) pueden establecer colonias en las hojas y provocar la aparición de negrilla (una especie de hollín negro y pegajoso). Trata entonces con una pulverización a base de jabón negro.
  • Pulgones y orugas también pueden estar presentes en la planta. En ese caso, un tratamiento biológico a base de aceite de Cinamomo puede limitar los ataques.
  • Mucho más raro, pero también más problemático, el fuego bacteriano, provocado por una bacteria (Erwinia amylovora), puede matar un ejemplar en una temporada. Es, además, un patógeno muy contagioso. Las hojas se secan y se ennegrecen, los brotes jóvenes se encrespan, y las flores mismas pueden verse afectadas, hasta que el mal se propague a las raíces y acabe con el árbol afectado. Es en el momento de la floración, en particular si el tiempo es templado y húmedo, cuando esta bacteria es más susceptible de actuar. No existe tratamiento curativo. En caso de síntomas, corta varios centímetros por debajo de las partes afectadas y quémalas. Si el fuego bacteriano se propaga, no queda otra solución que arrancar y quemar el ejemplar enfermo. Un tratamiento profiláctico (purín de cola de caballo) puede ayudar a tu arbusto a reforzar sus defensas naturales. También es posible una pulverización a base de cobre (en pequeñas cantidades) justo antes de la floración. Si podas tu peral de flor, acuérdate de utilizar unas tijeras de podar limpias y desinfectadas, y de limpiarlas de nuevo cuando pases de un ejemplar a otro. Una vez más, ten en cuenta que el peral de flor es mucho menos sensible al fuego bacteriano que algunos de sus parientes frutales.
  • Por último, pueden aparecer cancros tras trabajos de poda, bajo ciertas condiciones climáticas y en ejemplares envejecidos. Para saberlo todo sobre esta enfermedad, detectar los síntomas y tratar en consecuencia, consulta nuestro artículo sobre el cancro de árboles y frutales.

Multiplicar el peral de flor

Es posible multiplicar peral de flor por siembra, pero conviene priorizar hacer esquejes.

Propagación por siembra.

Los perales ornamentales se siembran de manera natural, y la siembra también puede realizarla el jardinero, pero, debido a una polinización espontánea, los ejemplares obtenidos así rara vez son idénticos a la planta madre. Sin embargo, puedes divertirte recuperando los planteros y planteles y replantarlos en otro lugar (en otoño). Podrás llevarte gratas sorpresas… o no.

Propagación por hacer esquejes

  1. A comienzos de primavera, en verano o a comienzos de otoño, toma un trozo de rama, vigoroso y sano, de unos veinte centímetros, cortando por encima de un nudo o del nacimiento de una rama.
  2. Recorta tu esqueje justo por debajo de un nudo (para eliminar el trozo de rama inferior) y sumerge la base en hormona para hacer esquejes.
  3. Llena una maceta con una mezcla ligera y drenante (por ejemplo, 50 % de sustrato, 50 % de arena gruesa), y haz un orificio previo con un trozo de madera.
  4. Introduce tu esqueje en el sustrato, compacta y riega.
  5. Cubre con una bolsa de plástico y coloca el esqueje en un lugar luminoso pero sin sol directo.
  6. Cuando aparezcan nuevos brotes, retira la bolsa de plástico y vigila el riego.
  7. Cuando el sistema radicular esté bien desarrollado, trasplanta a una maceta más grande o instala tu peral directamente en terreno abierto.

Asociar el peral de flor

Peral de flor se cultiva por su soberbia floración primaveral y por sus suntuosos colores otoñales. Su porte, su resistencia al viento y a las enfermedades lo convierten en una opción de primera para la plantación en alineaciones en zonas urbanas o para enmarcar una gran avenida. También se presta igual de bien a una utilización en aislado, en seto o a la creación de una composición paisajística colorida y favorable a la biodiversidad. Por último, es un excelente aliado en los huertos frutales, donde favorece la polinización de las especies de fruto.

asociar el peral de flor

Un ejemplo de asociación en seto: Viburno, Guillomo, Árbol del amor y Peral de hoja de sauce

  • En macizo, combina por ejemplo tu Pyrus con pequeños arbustos (Forsitia, Fothergilla, Euonymus, Hydrangea, Choisya…) algunos de los cuales ofrecen tanto una floración fresca como tonos otoñales que combinan de maravilla con los del peral. En el estrato inferior, implanta vivaces de floración generosa (Aubriete, Omphalodes, Iberis, Anémonas del Japón, Ásteres…) y de follaje decorativo (Epimedium, Coralitos, Muckdenia…). Imprescindibles, los bulbos de floración primaveral (Narcisos, Tulipanes, Crocos…) no deben hacernos olvidar que otros también florecen en otoño, como los Cólquicos, acompañando así los tonos cálidos del follaje de los Perales a final de temporada.
  • Pyrus salicifolia pendula, con su follaje plateado y su porte llorón, puede sustituir visualmente a un olivo en tallo en las regiones donde el clima es demasiado riguroso para este. Esta especie ya es magnífica como punto focal, en ejemplar aislado, pero también puedes usarla, en suelo drenado, en compañía de Euforbias, Artemisas blancas, de Menta de gato o de Claveles. Algunos bulbos de floración precoz aportarán toques de color al inicio de la temporada.
  • El gris también es un color que permite suavizar y unir entre sí los tonos más marcados, realzándolos especialmente bien. Una combinación que funciona muy bien con los rosales, más aún si integras gramíneas, cuyo porte erguido permite un juego muy interesante de formas y volúmenes.

¿Lo sabías?

  • Pyrus calleryana debe su nombre de especie a un misionero francés, Joseph-Marie Callery, quien la introdujo en Europa desde China a mediados del siglo XIX.
  • Es el único árbol que resistió al derrumbe de las Torres Gemelas en Manhattan durante los atentados del 11 de septiembre de 2001. Descubierto entre los escombros, casi totalmente desmochado y quemado, emitió muy pronto nuevos retoños verdes. Se decidió entonces trasplantarlo a un vivero, donde recibió cuidados esmerados. Finalmente, regresó a «Ground Zero » en 2010, y este « Survivor Tree » se alza de nuevo en el lugar, como símbolo del recuerdo, de la resiliencia y del renacimiento. ¡Toda una prueba de su resistencia y solidez!

Recursos útiles

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