
Seto de rosales: las 10 mejores variedades
Nuestra selección para embellecer y crear particiones en tu jardín
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Menos denso que un seto tradicional, pero también más estético y más colorido, el seto de rosales se presenta como una alternativa sumamente interesante para delimitar espacios. Aunque no bloquea del todo las miradas indiscretas y deba plantarse en un lugar poco expuesto al viento, sigue siendo una elección muy habitual por su carácter a la vez alegre y decorativo.
El rosal para seto puede ser compacto, alcanzar hasta 1,50 m de altura e incluso más, y además mostrarse muy resistente: propiedades imprescindibles para construir en el jardín una separación totalmente natural, eficaz y duradera. En cuanto a los colores, puedes jugar con matices de rojo y rosa, pero también con blanco, amarillo, púrpura y muchos otros tonos. Y si te encantan los agradables aromas que desprenden las flores, debes saber que los setos de rosas pueden difundir una amplísima gama de fragancias.
No necesitas tener buena mano para instalar tu seto de rosales; bastará con seguir algunos consejos propios de la plantación, en particular respecto al espacio entre cada planta, con el fin de favorecer el desarrollo de las rosas y su floración.
Después, bastará con cortar de vez en cuando las flores marchitas y podar las ramas muertas: un mantenimiento muy sencillo para un seto que te maravillará con el paso de las estaciones, al ritmo de la floración y de las variaciones de color.
¿Dudas sobre la elección de especies? Descubre 10 rosales para seto específicamente seleccionados para ti, con algunos consejos para cuidarlos.
La rosa rugosa 'Rubra': una belleza sencilla y notable a la vez
Alcanza una altura de aproximadamente 1,25 metros en su madurez (hasta 1,50 metros), el rosal rugosa ‘Rubra’ también se conoce a veces como «rosal de Japón». Desde junio y hasta mediados del otoño, despliega flores magníficas de un fucsia muy llamativo, con el punto justo de perfume, caracterizadas por la presencia de pétalos gofrados.
Esta variedad se presenta como una de las pocas, en el ámbito de los rosales botánicos, en ser trepadora – y por tanto perfectamente compatible con el proyecto de un seto de rosales. Considerado un rosal florífero, el rosal rugosa seduce por su robustez y su generosidad. Mejor aún, también produce frutos que basta con desgranar para preparar deliciosas jaleas caseras.
Idealmente, este rosal se planta en marzo o en octubre, y se adapta perfectamente a todos los climas. Se considera una alternativa al alcance de todos los jardineros, incluidos los aficionados: basta con eliminar las ramas viejas después del invierno, al menos una vez cada dos años.
En el ámbito de las rosas antiguas, también puede citarse el rosal antiguo ‘Grootendorst’, que se desarrolla bien con mucha rapidez para convertirse en un bonito arbusto y que alcanza fácilmente más de un metro de envergadura (y 1,50 metros de altura).

Rosal rugosa ‘Rubra’
Rosal botánico Rosa glauca: para un seto alto y majestuoso
El rosal botánico Rosa glauca, o rubrifolia, alcanza una altura de 2,50 metros en la madurez, lo que lo convierte en una alternativa perfecta para un seto de rosales generoso. El tono de su follaje es un punto fuerte indiscutible: entre los reflejos elegantemente azulados (incluso purpúreos) y el rosa de sus pequeñas flores, sin olvidar la aparición en invierno de pequeños frutos decorativos rojos, se disfruta de una profusión de colores maravillosos durante todo el año.
Además, su carácter robusto y resistente hace de este arbusto una elección estratégica para un seto de rosales: resiste muy bien el pleno sol y también en situaciones de Media sombra.
El riesgo de enfermedades es bastante bajo en este rosal; sin embargo, si observas la aparición de manchas en hojas, basta con retirarlas rápidamente para evitar problemas. Deberás regar generosamente tras la plantación. Una vez establecido, no requiere ningún cuidado ni poda especial. Sin embargo, si deseas mantener un porte bien compacto, puedes podar en primavera, una vez pasados los riesgos de heladas, pero suprimirás la floración.
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El rosal de grandes flores 'Queen Elisabeth': para amantes de los grandes clásicos
¿Te da miedo elegir un rosal para seto del que te canses al cabo de unos años? En ese caso, apuesta por los grandes clásicos. Con el rosal de flor grande ‘Queen Elisabeth’, te apoyas en un valor seguro, un clásico atemporal en toda regla.
A la madurez, alcanza una altura bastante modesta de entre 1 y 1,2 metros. En cambio, resulta más imponente a lo ancho, pues ofrece una envergadura de hasta 60 cm, sin contar que algunos tallos a veces pueden rozar 1,80 m.
Sin perfume, estas rosas son perfectas para quienes desean un seto bonito pero discreto, entre elegancia y sobriedad. El color rosa claro de las flores y su gran tamaño hacen de esta variedad una de las especies más apreciadas para confeccionar bonitos ramos.
Conviene precisar que el rosal ‘Queen Elisabeth’ se caracteriza por un porte bastante irregular. No por ello deja de ser duradero; además, muestra un porte vigoroso y robusto, incluso frente a climas más difíciles.
Muy resistente a las enfermedades, esta rosa debe podarse para una mejor floración, cuando las ramas hayan florecido. Prevé también una poda preparatoria en otoño, antes de la poda principal de primavera.

El célebre rosal ‘Queen Elisabeth’
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¡Ayuda, mi rosal se está degenerando!Rosal trepador 'Trier': para un resultado sobrio y elegante
Trepadora y deliciosamente perfumada, la variedad ‘Trier’ reúne todas las cualidades de un rosal para seto. Seduce por el bonito contraste que ofrecen el follaje oscuro y las flores blanco crema que desvelan un centro amarillo.
Este rosal forma parte de los imprescindibles para un seto, sobre todo por su vigor y su compatibilidad con todo tipo de suelos. El porte natural se presenta como un verdadero punto fuerte, lo que permite asociarlo fácilmente con otras variedades para jugar con los colores y las formas.
Si plantas en grupos de tres, lograrás formar un solo arbusto aún más generoso… y puedes repetir este esquema múltiples veces a lo largo del espacio en el que quieras crear un seto.
Se aprecia mucho el rosal ‘Trier’ por su sencillez de mantenimiento. Muy resistente a todas las enfermedades, basta con podar de vez en cuando algunas ramas cortas y algunas ramas largas.

Flores del rosal trepador ‘Trier’
El rosal arbustivo 'Centenaire de Lourdes': para una floración abundante
Con sus hermosas rosas redondas y sutilmente perfumadas, el rosal arbustivo ‘Centenaire de Lourdes‘ es conocido por su excelente nivel de floración. Entre junio y octubre, muestra bonitas flores muy densas, con un aroma a rosa muy agradable en el momento de abrirse. Las flores adquieren un tono pastel con el paso de los días, lo que te permite no cansarte nunca de tu seto de rosas, siempre diferente en su aspecto… ¡pero siempre encantador!
Esta variedad se presta especialmente bien a los jardineros principiantes. Fácil de cultivar, te bastará con respetar una densidad de plantación de 1 por m2 y podar severamente los tallos a un cuarto de su longitud a finales del invierno.
Alcanzando 1,90 metros de altura, tu rosal para seto tendrá una envergadura en la madurez de unos 90 cm y, sobre todo, un crecimiento rápido… ¡Una muy buena elección para los impacientes!
Rosal David Austin 'Wild Eric'®: para un seto de aroma embriagador
Directamente derivado de Rosa rugosa, el rosal inglés ‘Wild Eric’® se distingue por su increíble vigor: logra desarrollarse bien sin problemas en todas las condiciones climáticas, es resistente al frío y a las enfermedades e incluso llega a subsistir cuando se planta en suelos pobres.
Cada flor desprende un aroma delicioso y luce un magnífico tono rosa de una impresionante profundidad. Donde muchas variedades se desarrollan con dificultad, puedes contar con él.
Alcanza por lo general 1,25 metros de altura; conviene podar esta variedad a finales del invierno, acortando los brotes a 3-5 yemas por encima del suelo. Incluso los jardineros principiantes pueden lograr excelentes resultados con este rosal fácil de mantener.
El rosal antiguo 'Joseph’s Coat': para una bonita paleta de colores durante todo el año
Inicialmente amarillas, las flores del rosal antiguo ‘Joseph’s Coat’ se vuelven anaranjadas, luego rojas y, por último, de un rosa púrpura. A lo largo del año, esta asombrosa variedad te ofrece una paleta de colores, todos ellos de gran atractivo.
Muy generoso, este rosal para seto alcanza 1,80 m de altura y 1,50 m de envergadura. Florece especialmente en torno al mes de junio, y esta floración se prolonga durante todo el verano hasta los primeros meses del otoño (octubre, noviembre), cuando el suelo se mantiene fresco. Más sorprendente aún, las partes de las flores que no están expuestas a los rayos del sol conservarán un color claro, pues la fotosensibilidad es muy marcada en este rosal en particular.
Este rosal antiguo ‘Joseph’s Coat’ tolera bastante bien todo tipo de suelos y presenta muy buena resistencia a las enfermedades. Aunque la poda no es indispensable, puede ser útil a finales del invierno. Acuérdate de respetar una densidad de plantación de 3 por m2.

Los colores cambiantes del rosal ‘Joseph’s Coat’
El rosal antiguo Marguerite Hilling: para un estilo deliciosamente campestre
El porte tupido del rosal antiguo ‘Marguerite Hilling’ constituye un argumento de peso para quienes desean un seto de rosales generoso. El color de los pétalos oscila entre el rosa fresco en el interior y el malva en la parte exterior, con un corazón de estameñas finamente doradas.
Esta especie seduce por su floración continua, aún más intensa al principio y al final del verano. Bien proporcionado en su madurez, alcanza 1,25 m de altura y 1,50 m de envergadura.
Este rosal ligeramente perfumado debe plantarse a pleno sol ou en una zona de sombra ligera. El riego será copioso al principio, luego regular durante las primeras semanas. Después, bastará con realizar una poda indispensable para retirar la madera vieja y evitar que el rosal se debilite.
Rosal arbustivo 'Astrid Lindgren': para aunar delicadeza y generosidad
Las flores del rosal arbustivo ‘Astrid Lindgren’ desprenden un delicado aroma a frambuesa, a la vez que lucen un bonito color rosa, bastante acidulado al abrirse y más pálido en la madurez. El nivel de floración de esta especie ya ha sido galardonado con premios en toda Europa, ¡se trata de una especie muy reconocida!
Si sueñas con un seto de rosas que combine varias variedades, ten en cuenta que puedes componer un macizo con otras alternativas como abelias enanas, celindas o, por ejemplo, salvias arbustivas.
En la madurez, el rosal arbustivo ‘Astrid Lindgren’ alcanza una altura de 1,80 metros y una envergadura de 1,20 metros. Para disfrutar de esta generosidad propia de esta variedad, acuérdate de retirar regularmente las flores marchitas para estimular la aparición de nuevos retoños floríferos. A finales de invierno, no olvides también podar severamente los tallos (aproximadamente un cuarto de su longitud inicial).
Rosal de flores agrupadas 'La Sevillana'®: para un seto denso y vistoso
¿Sueñas con rosales para seto de colores vibrantes? En ese caso, la variedad ‘La Sevillana’® responderá sin duda a todas tus expectativas. Considerado excepcionalmente florífero, este arbusto se convierte en el aliado imprescindible de quienes buscan un seto denso y estético a la vez.
Dotado de la prestigiosa etiqueta alemana ADR, este rosal ha sido aclamado por su resistencia a las enfermedades, a los parásitos y a la contaminación. A modo de información, las variedades candidatas se prueban en 11 estaciones distintas durante 3 años, sin tratamientos fitosanitarios… Una prueba más de la robustez del rosal ‘La Sevillana’®.
A madurez, este rosal alcanza una altura y una envergadura de aproximadamente 1,10 metros. Crece rápidamente y también seduce por su ligero perfume, a la vez discreto y sutil. A lo largo del periodo de floración, se recomienda eliminar las flores marchitas con la mayor frecuencia posible. Se aconseja una poda anual, cuando las heladas invernales hayan terminado, idealmente a principios de la primavera.
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