
Invernada de plantas de charca
Proteger, guardar y volver a colocar plantas acuáticas sensibles a las heladas
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Muy populares, las plantas de charca suelen ser plantas ornamentales exóticas, especies o variedades procedentes de zonas ecuatoriales o australes. Por ello, requieren una atención muy especial cuando llega el otoño para poder sobrevivir en nuestras latitudes. Descubre nuestros consejos para protegerlas durante el invierno y ayudarles a atravesar la mala temporada con tranquilidad.
¿Qué plantas acuáticas hay que proteger al llegar el otoño?
Las plantas exóticas implantadas en la charca ornamental apenas toleran los cambios de estación bruscos y las temperaturas negativas que los acompañan. En cuestión de pocos días, estas decaen. Habrá que resignarse a cambiarlas de sitio en la charca (colocarlas a mayor profundidad) o, directamente, meterlas en una estancia libre de heladas destinada a su invernada.
Entre estas, cabe citar: los papiros (Cyperus papyrus), los lotos (Nelumbo nucifera), los jacintos de agua (Eichhornia crassipes), pontederias (Pondeteria cordata), lechugas de agua (Pistia stratiotes) y ciertas especies de nenúfares (Nymphea sp.), en particular las especies exóticas.
¡Jacintos de agua, lechugas de agua y nenúfares híbridos deberán pasar el invierno en interior sin falta!

Nenúfares, Lotos, Jacinto de agua, Pontederia cordata, Papiro
¿Cuándo y cómo proceder?
Cuando los boletines meteorológicos otoñales empiecen a anunciar noches con temperaturas por debajo de 10 grados, habrá que ir pensando en poner a resguardo tus plantas acuáticas frioleras.
Procederemos de manera lógica para protegerlas:
Acondicionar un espacio de invernada
Antes de retirar las plantas flotantes y las que están en contenedores de la charca, hay que preparar el espacio y dejar listos los recipientes que recibirán tus plantas. El lugar debe ser luminoso, limpio y con temperatura ambiente constante. Una Veranda o un invernadero adosado son ideales por la luminosidad, pero pueden enfriarse en invierno. En ese caso, recuerda calentarlos lo justo para que estén a salvo de las heladas.
El alféizar de una ventana del salón o de la cocina puede ser suficiente si no tienes Veranda.

La elección de los recipientes
Casi todo puede servir como recipiente para tus plantas: cubos, acuarios viejos, cubos de basura, palanganas, bañeras… Solo la profundidad de los recipientes es limitante.
El mantenimiento
Durante estos largos meses, el mantenimiento se limitará a añadir agua (templada) para compensar la evaporación. No olvides vigilar la aparición de podredumbres en tus plantas. Para prevenir este inconveniente, coloca unos trozos de carbón vegetal en el agua para una acción antifúngica. No hace falta aportar un abono líquido durante este periodo; las plantas no crecerán durante el invierno.

Cyperus Papyrus (© Andrea 44)
Preparar las plantas antes de sus cuartos de invierno
El caso de las plantas flotantes
Estos vegetales (exóticos o no) suelen ser muy prolíficos durante la primavera y el verano. Su biomasa puede incluso invadir toda la charca si el jardinero no la controla. Podrás seleccionar una parte para resguardarla en un lugar cálido y, a tu pesar, dejar que el resto se deteriore. Coloca esquejes vigorosos en un recipiente y retira el resto (especies exóticas) de la charca. Retira las hojas muertas o los tallos a punto de florecer para no agotar la planta. Evita llevar directamente estas plantas sobrantes al compost o al punto limpio: provocaría la muerte de miles de pequeños animales, incluidas ranas. Déjalas 24 h en la orilla para que estos regresen a la charca para la invernada.
Plantas en cuestión: el miriófilo acuático (Myriophyllum brasiliense), el jacinto de agua (Eichhornia crassipes), la lechuga de agua (Pistia stratiotes)…
Las plantas acuáticas en recipientes
Estas plantas se “limpiarán” antes de meterlas en casa: se retirará todo lo muerto, dañado o enfermo de la maceta (hojas, tallos, rizomas…) y la Materia orgánica presente en la base. Elimina también las yemas florales que agotarían la planta a finales de temporada. Por último, recuerda dejar escurrir los recipientes cerca de la charca para permitir que los pequeños animales y otras larvas acuáticas regresen a su hábitat.
Caso por caso
- En general, muy resistentes, los nenúfares soportan bastante bien el frío; sin embargo, el hielo puede acabar con sus rizomas. En la naturaleza, los nenúfares de nuestras latitudes entierran sus raíces a más de 50 cm de profundidad para escapar de las heladas. Habrá que imitarlos para preservar los nuestros colocando los recipientes a esa profundidad mínima. Si la profundidad de agua es insuficiente, colócalos en el interior de casa como se ha indicado más arriba. Por tanto, no es obligatorio meter todos los nenúfares. Solo los híbridos de Nymphea de flores azules son muy sensibles a las heladas, al igual que el famoso nenúfar gigante, Victoria cruziana. Estas variedades no soportan en absoluto las temperaturas negativas, por lo que es necesaria una invernada en un lugar cálido para conservarlas.
- Otras plantas acuáticas poco rústicas podrán sobrevivir al invierno si se bajan al fondo. Citemos, por ejemplo, el Iris ensata, el Espárrago de El Cabo (Aponogeton dystachios) o el acoro de los pantanos (Acorus calamus). El loto y los papiros deberán encontrarse imperativamente bajo 80 cm de agua o, en su defecto, trasladarse a casa.

Victoria curziana (© Ettore Balocchi)
En cuanto a las plantas autóctonas
Es evidente que todas nuestras plantas autóctonas (presentes naturlamente en nuestras regiones) apenas necesitan protección una vez iniciado el otoño. En efecto, la mayoría de nuestras plantas palustres pasarán el invierno en forma de rizoma, tocón o tapiz en el fondo del agua, a la espera del regreso de la primavera.
Como mucho, puede limitarse la violencia de la congelación del agua gracias a “flotadores” que permitirán que los intercambios gaseosos continúen entre el aire y nuestras plantas autóctonas. Estos flotadores pueden tomar la forma de botellas vacías, troncos de madera, balones…
Estas plantas adaptadas a nuestros climas y al hielo pueden quedarse en su sitio. Aconsejamos no tocar el follaje que se seca con la disminución de la luminosidad otoñal. Los carex, los lirios y otras eneas agradecerán conservarlo durante algunos meses más.
Estas hojas y tallos secos protegerán el interior del tocón de los rigores del invierno. Podrás retirarlos en primavera para evitar el exceso de materia orgánica en el agua.

Typha es completamente autóctona
Para ir más allá
Algunas plantes acuáticas que se venden en el comercio se han vuelto invasoras y muy perjudiciales para los ecosistemas acuáticos de nuestras regiones. Las elodeas canadienses, la ludwigia de flores grandes, la hidrocotila ranunculoide, los miriófilos y el jacinto de agua plantean (entre otras) enormes problemas a las vías navegables y a los medios acuáticos de agua dulce, hasta llegar a asfixiarlos por completo. ¡No las liberes en el medio ambiente!
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