
¿Cómo eliminar los dientes de león del césped?
Técnicas y consejos
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Adorados por los polinizadores pero poco apreciados por la mayoría de los jardineros, los dientes de león (del género Taraxacum) no dejan a nadie indiferente. Colonizan fácilmente los macizos y el césped. Descubre nuestros consejos para limitar su presencia en el jardín.

Los dientes de león anuncian la primavera… ¡y las tareas de desherbado!
¿Por qué les gusta tanto mi jardín a los dientes de león?
Los dientes de león son plantas cosmopolitas y muy resistentes. En un entorno natural no alterado, una planta no brota ni prospera por casualidad. Si tu jardín está invadido por esta bonita flor de floración primaveral, es que encuentra el lugar a su gusto.
Estos vegetales de la familia de las margaritas (de la familia de las asteraceae) apreciarán especialmente los suelos pesados (arcillosos), compactados, bien expuestos al sol, ricos en materia orgánica y donde las gramíneas sean escasas (césped con calvas).
Estas condiciones se dan muy a menudo cerca de las viviendas (suelos removidos por las obras, pisoteo de los usuarios del jardín, uso de abonos orgánicos…).

Raíces pivotantes de los dientes de león
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Mejor dejarlo claro desde el principio, deshacerse por completo del diente de león es muy complicado. Esta planta se dispersa por medio de sus semillas aladas que pueden recorrer grandes distancias gracias al viento. Además, dada la preocupante desaparición de los insectos en nuestros países occidentales, sería una pena recurrir a herbicidas que matan tanto a las plantas como a sus huéspedes.
Por tanto, preferimos sugerirte métodos mecánicos y también preventivos, y cuidar mejor el suelo para que sea menos propenso a acoger dientes de león.

Control mecánico
- Si dispones de un poco de valor, de un buen cuchillo para desherbar y de una superficie razonable que tratar, el desherbado manual es eficaz siempre que se actúe correctamente y antes de la fructificación.
- Debes extraer la raíz al menos en dos tercios de su longitud para evitar que la planta rebrote.
- Hay que intervenir antes de que las flores den paso a las pequeñas semillas plumosas que tanto les gusta soplar a los niños. Esto evitará que la planta se siembre de manera natural sin fin.

A base de esfuerzo… un medio que consume tiempo pero eficaz
- Escarificar el césped a comienzos de primavera ayuda al suelo a respirar y lo descompacta ligeramente. Lo que favorece el césped en detrimento del diente de león. También es posible caminar de vez en cuando por el jardín con zapatos con púas, que tendrán un efecto oxigenante para el suelo.
- Cuando un césped se siembra de forma densa y queda bien espeso, a menudo resulta imposible para esta especie hacerse hueco frente a la competencia de las gramíneas. Procura resembrar los huecos de tu césped si con el tiempo se ‘apolilla’.
- La peor de las falsas buenas ideas sería pasar el motocultor. ¡No harías más que empeorar la situación al fragmentar las raíces en decenas de trozos!
- Si tienes la suerte de tener gallinas, déjalas pasear por las zonas infestadas por esta planta: se darán un festín con la parte aérea y, de paso, debilitarán los dientes de león.

Tratamientos naturales
Existen varios remedios de la abuela que excluyen los productos químicos agresivos. Por ejemplo:
- Rociar unas gotas de vinagre al pie del diente de león tras retirar las flores y las hojas en roseta. El objetivo es poner el vinagre en contacto con la raíz, que absorberá el líquido y hará que la planta se marchite rápidamente. No te excedas con las cantidades porque luego no crecerá nada.
- La sal gruesa también es un remedio eficaz, pero úsala con moderación ya que en dosis demasiado altas es tóxica para el suelo. Espolvorea una pizca de sal en la base del collar tras retirar asimismo hojas y flores. Riega para diluir la sal.
- El agua hirviendo es un método que permite aprovechar el agua de cocción. En lugar de tirarla por el fregadero, vierte el agua aún caliente al pie de un diente de león. La planta decaerá y podrás resembrar unas semillas de césped en su lugar, rascando ligeramente la tierra.

¡No dejes que los dientes de león suban a semilla!
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En conclusión
Diente de león se utiliza desde hace siglos en farmacopea y en cocina. A menudo malquerido, diente de león sin embargo ayuda a descompactar el suelo gracias a su raíz primaria, que ejerce una acción mecánica eficaz. Esta permitirá que el agua penetre en el suelo y evite el encharcamiento. Su papel en la naturaleza es, por tanto, reparar suelos compactados.
También ejerce una acción muy positiva sobre los insectos polinizadores del jardín, que acudirán a alimentarse del polen y del néctar producido en abundancia por la miríada de pequeñas flores que componen el capitulo.
A la vez comestible, anuncio de la primavera, melífero y reparador de tu suelo: no merece necesariamente el ensañamiento del jardinero.
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