Una amiga parisina, además célebre cronista de jardinería (y aun así excelente jardinera, lo que marca dos diferencias importantes entre nosotros), me decía recientemente: «Me pone de los nervios, no consigo mantener lavanda…»
Fue, hay que decirlo, un inmenso alivio para mí: no era el único que llevaba este secreto vergonzoso: fracasar, de manera repetida, con una de las plantas reputadas como más fáciles en el jardín, la lavanda.
Eso me decidió a hacer un coming out público y a compartir con los jardineros ávidos de sensaciones nuevas este saber hacer específico: ¡cómo fracasar con una lavanda en 5 lecciones!

Claro que no todos partimos en igualdad de condiciones: quienes tienen, como yo, la suerte de vivir en un clima frío y lluvioso, con tierra pesada, tendrán mucha más facilidad para estropear bien una lavanda que quienes tienen la desgracia de vivir bajo el sol de la Provenza.
Pero siguiendo atentamente estos consejos sencillos y prácticos, al alcance de todos, estoy seguro de que muchos lograrán también matar sus lavandas.
Lección n.º 1: para matar lavanda, ¡asfíxiala!
Lavanda viene del sur; le gustan las tierras del sur, pedregosas y drenantes. Detesta los suelos pesados, que hacen pudrir sus raíces en invierno, razón por la cual los buenos jardineros prefieren una plantación en primavera antes que en otoño.
Puede plantarse en terreno pesado, pero entonces requiere un trabajo de drenaje: hoyo de plantación de al menos el doble del tamaño de la maceta, añadido de gravilla o de arenas de río, en su defecto turba.
Así que, para fracasar con tu lavanda, plántala en la temporada equivocada (entre noviembre y febrero, por ejemplo) en una arcilla pesada, que no habrás aligerado ni descompactado, idealmente en un hoyo de plantación demasiado pequeño (si hace falta, da unos furiosos golpes de talón para que entre);
Es un método muy fiable para fracasar con la lavanda, que he practicado mucho en nuestras tierras patateras del Norte.
Una variante bastante perversa de este método consiste en poner tus lavandas en situación de gladiadores de los juegos del circo: planta las lavandas muy apretadas, digamos a 15 cm una de otra: se harán mutuamente sombra y, a fuerza de competir, se debilitarán entre sí; una parte (al menos) de tus plantas acabará muriendo, las otras ennegrecerán, con un efecto de lo más vistoso.
Lección n.º 2: para fracasar con la lavanda, ¡ahógala!
Lavanda no aprecia los excesos repetidos de riego: es una planta de clima mediterráneo.
Para matar la lavanda, riega abundantemente, no solo después de la plantación (lo cual le gusta, como a todas las plantas), sino también a lo largo de toda su (corta) vida: desaparecerá ya en el primer invierno. Para acelerar la ejecución, forma un alcorque de riego que mantenga el cepellón húmedo durante la temporada muerta, ¡éxito garantizado!
Lección n.º 3: para fracasar con la lavanda, ponla a la sombra
Lavanda ama el sol… A la sombra se etiolará, alargará tristemente sus ramas en busca de la luz, no florecerá, o apenas, y morirá rápido.
Plantándola a la sombra (una sombra marcada de verdad; acepta bastante bien florecer en sombra ligera) llegarás a un resultado muy parecido al de la lección anterior. De hecho, puedes combinar las lecciones 1, 2 y 3 para un mejor resultado.
Lección n.º 4: para fracasar con la lavanda, ¡atibórrala!
Acostumbrada a suelos pobres, lavanda se comporta muy mal en un medio rico: come demasiado, engorda, engorda… Y muy pronto se derrumba lamentablemente, dejando un feo agujero negro en el centro.
Este método, menos conocido, está especialmente recomendado a las almas sensibles; permite fracasar con la lavanda (y con muchas otras cosas) con toda la buena conciencia, por exceso de cuidado: plántala en un sustrato rico, generosamente enmendado con compost, completado con una sobredosis regular de abono, a ser posible químico: quizá no la mates, pero sin duda le darás un aspecto bastante monstruoso, de Chernóbil vegetal.
Por lo general, basta con plantarla mal para fracasar. Aun así, por seguridad, en caso de que tu lavanda haga gala de resistencia, aquí va un consejo de mantenimiento:
Lección n.º 5: para fracasar con la lavanda, pódala regularmente en modo «para»
Como la gran mayoría de plantas de follaje perenne, lavanda no aprecia una poda demasiado fuerte ni demasiado corta.
Por supuesto, se pueden cortar sin problema, una vez al año, los bohordos florales secos (y hacer con ellos bonitos ramos perfumados), o algunas ramas jóvenes demasiado exuberantes. Pero no hay que podar la madera: nunca vuelve a brotar sobre la madera vieja.

Así que para fracasar con la lavanda, pódala salvajemente y lo más corto posible: como mínimo la afearás considerablemente y le impedirás florecer correctamente; en el peor de los casos, la matarás. Cabe señalar que incluso en Saint Rémy de Provence este método funciona bien.
Pequeño extra para quienes hayan tenido el valor de leerlo todo, con un método de perezosos que recomiendo especialmente por su sencillez: también se puede fracasar con la lavanda en maceta. Basta con plantarla en una maceta pequeña (digamos de menos de 20 cm) y no regarla. Ciertamente, lavanda no aprecia los excesos de riego, pero no es un cactus: necesita agua, que busca gracias a un sistema radicular profundo. Por esta razón, se establece mal en una maceta pequeña (y detesta por encima de todo ser trasplantada).
Así que puedes fracasar con ella manteniéndola simplemente en el minúsculo macetín en el que venía cuando la compraste, limitándote a olvidar los riegos.
Por último, y para consolar a los torpes que, incluso siguiendo estos sabios consejos, conservan una bonita lavanda perfumada en el jardín: incluso en buenas condiciones de cultivo —sol, terreno drenante, riego moderado—, lavanda no envejece muy bien. Rara vez supera los 10 años, sobre todo en nuestros jardines del norte, y por lo general se vuelve bastante fea tras 5 años: ¡probablemente tendrás ocasión de verla morir algún día!
Descubre todo lo que hay que saber sobre la lavanda para elegir bien, tener éxito en su cultivo, multiplicarla por esqueje o incluso secarla.
Una amiga parisina, además célebre cronista de jardinería (y aun así excelente jardinera, lo que marca dos diferencias importantes entre nosotros), me decía recientemente: «Me pone de los nervios, no consigo mantener lavanda…» Fue, hay que decirlo, un inmenso alivio para mí: no era el único que llevaba este secreto vergonzoso: fracasar, de manera repetida, […]
Quizá ya se habrán dado cuenta, pero, la primavera pasada, los artículos se volvieron más escasos en el blog… Hay que decir que vivimos lo que llamamos, con pudor, "un periodo de fuerte crecimiento", lo que significa que hacía calor, ¡muy calor incluso! Para decirlo claramente, tuvimos la impresión de que todos los jardineros de Francia y Navarra se habían puesto de acuerdo para encargar frenéticamente. Mejor dicho, todo el mundo estaba a tope y hasta el jefe preparaba los paquetes. Por efecto dominó, aquellos que estaban, como yo, algo "escondidos" detrás de sus fichas de consejos, se encontraron respondiendo a los correos de jardineros preocupados, e incluso desesperados ante sus plantas que se mueren. Esta experiencia, a veces agotadora, fue rica en enseñanzas, porque, puedo affirmarlo, ahora sé cómo nuestros clientes hacen morir sus plantas en sus jardines!
Aquí, concretamente, están las cosas como se hacen !
1) Utilizan tierra de brezo, pura, preferentemente.
Usar tierra de brezo, por supuesto, con buena intención: la de dar un sustrato adaptado a las plantas acidófilas (como arces japoneses, rododendros y hortensias...), que necesitan un suelo con tendencia ácida (pH entre 4 y 6,5) para desarrollarse bien. También es una elección lógica porque en la expresión "plantas de tierra de brezo" aparece "tierra de brezo". Además, si la tienda de jardinería de la esquina la vende, es porque hay que usarla. Y, ¡figúrense! no, porque la tierra de brezo es un sustrato que parece haber sido inventado para hacer morir a las plantas.
De hecho, la tierra de brezo, que contiene una parte importante de turba rubia, es ciertamente ácida pero también es muy pobre en nutrientes. Por otra parte, cuando está empapada suele retener a menudo demasiada humedad, y cuando está seca, es casi imposible volver a hidratarla, el agua se desliza por encima pero ya no penetra en el corazón de la planta. Resultado: es imposible regar bien una planta en tierra de brezo pura. Y peor aún, la planta que logre crecer, acabará vegetando y morirá por falta de nutrientes consistentes.
Para saber todo sobre la plantación de arbustos de tierra de brezo, descubra el artículo de Michael:
2) Regan todos los días, un poco... o todos los días, mucho... o, si no, nunca.
El 80% de los problemas de establecimiento se deben al riego excesivo o al riego insuficiente
El problema es que una planta regada en exceso muestra aproximadamente los mismos signos que una planta que no recibe suficiente agua : hojas que se marchitan y acaban cayéndose. Ante estos síntomas, el primer impulso de los jardineros todavía poco experimentados es regar de nuevo, con más frecuencia y de forma más abundante... hasta que la planta muera, o casi. Aquellos que no riegan no suelen hacerse notar: suelen darse cuenta de su negligencia cuando ya es realmente demasiado tarde y no es posible hacer nada para reanimarla. En verdad, creo que sienten algo de vergüenza.
Nuestro consejo para regar correctamente es sencillo: para saber si tu planta necesita ser regada, ¡toca la tierra! Si la tierra está húmeda y tu dedo sale mugoso, es que tiene demasiada agua, detén el riego. Si, por el contrario, tu dedo sale seco y sin tierra, riega, está demasiado seca. Lo ideal es mantener un suelo siempre fresco y flexible donde tu dedo salga ligeramente húmedo con algo de tierra adherida. Y cuanto más caliente y seco, más hay que no regar, sino verificar la humedad a la base de la planta. Ten en cuenta también las necesidades de tus plantas: una lavanda no necesita un suelo siempre húmedo, mientras que las Petasites, plantadas en suelo clásico, sí.

3) Instalan plantas gélidas... donde hiela, con frecuencia y con fuerza.
La noción de rusticidad a veces da lugar a interpretaciones muy personales, al límite de lo fantasioso. Para gran parte de los jardineros, una planta rústica es una planta sólida (un poco como los muebles de nuestros abuelos... hasta aquí todo va bien) capaz de resistir al frío siberiano, en toda Francia (es ahí donde las cosas se complican). En efecto, existen varios grados de rusticidad y una planta no reaccionará del mismo modo en todos los jardines... porque su edad, la exposición y la naturaleza del suelo, el drenaje también tienen su importancia.
Con frecuencia sucede que jardineros optimistas que viven en climas duros como Alsacia, Vosgos o el Aveyron concretan sus sueños de jardín exótico con gran énfasis en Callistemons, Musa basjoo o Gunnera... Generalmente, nos llaman en primavera para avisarnos de la no reanudación de su planta. Y, por supuesto, no podemos hacer nada.
Para evitar este tipo de percances, tómese el tiempo para leer bien las informaciones contenidas en las fichas de las plantas: la rusticidad está claramente indicada. Y para saberlo todo sobre las plantas rústicas y la noción de rusticidad, no dude en consultar nuestro dossier completo:
4) En macetas y jardineras, utilizan tierra de jardín y cuentan con el cielo para regar.
A veces funciona. Frecuentemente, no funciona.
Cultivar plantas en maceta puede parecer más sencillo. En la práctica, no lo es tanto. No solo se requieren recipientes adecuados, sino que hay que, sobre todo, un sustrato de calidad.
¿Qué mejor, entonces, que la tierra del jardín? En efecto, cuando es rica y ligera, funciona. Cuando es pesada, un poco asfixiante o pedregosa y entonces muy drenante, es una historia completamente distinta. En maceta, las plantas deben conformarse con poco: un volumen de tierra reducido y el agua que se les pueda dar, mediante riegos. Por otra parte, su sistema radicular está forzosamente un poco constreñido. Estas plantas son, por tanto, más sensibles a posibles carencias de nutrientes y de agua. Para tener hermosas plantas en maceta, la calidad del sustrato es, por tanto, crucial. En lugar de cavar por aquí y por allá para embellecer tu balcón o terraza, invierte en un sustrato de calidad, nutritivo y que retenga bien el agua. Si es posible, elige gamas de calidad profesional (como Klasmann), y utilízalo puro, sin intentar mezclarlo con combinaciones improbables como: la tierra del jardín de la tía Brigitte + la arena de la obra de al lado + el viejo sustrato para geranios de la vecina de abajo.
Para saber todo sobre los distintos tipos de sustrato y su uso, descubra nuestra ficha de consejos:
Con respecto al riego, no cuentes con el agua que cae del cielo. Aunque inunde tu jardín, hay pocas probabilidades de que eso sea suficiente para cubrir las necesidades esenciales de tus plantas en maceta. ¿Por qué? Porque, con frecuencia, las hojas forman una barrera que impide que el agua de lluvia penetre hasta la tierra y, además, a diferencia del suelo del jardín, las macetas no retienen la humedad durante mucho tiempo. Las plantas en maceta deben regarse, sin exceso, pero cuando lo necesiten (véase más arriba) y, sobre todo, durante todo el año, incluso en invierno, tras un gel severo o si el tiempo está seco.
5) Plantan a toda prisa (mal hecho), en un suelo cementado o, por el contrario, demasiado trabajado y fertilizado.
Confiamos en nuestros clientes, pero, como conocemos bien nuestras plantas, algunos fracasos nos dejan perplejos. Para tenerlo claro, solicitamos una foto de la planta moribunda, en situación. Por decirlo de alguna manera, tenemos una colección de imágenes que nos permitiría abrir un verdadero pequeño museo de horrores jardineros: plantas perennes instaladas en un suelo compacto, visiblemente duro como el cemento, plantas de sotobosque en un suelo pedregoso, arbustos plantados en el césped para los que solo se ha cavado un hoyo del tamaño de la maceta...
Al contrario, algunos se esfuerzan mucho y fertilizan a base de carretadas de estiércol, a veces fresco. El infierno está empedrado de buenas intenciones.
Recordemos una vez por todas: aparte de algunas hortalizas muy golosas como las calabazas, las plantas no necesitan ese tipo de aportes. Y cuando una planta prefiere suelos ricos, hablamos de tierra húmeffera... rica en un húmus que será el fruto de la descomposición lenta de un compost equilibrado, de un buen acolchado de hojas o de residuos verdes... pero, en ningún caso fertilizaciones brutales o demasiado ricas en nitrógeno que, al contrario, las debilitan haciéndolas crecer demasiado rápido o, en el peor de los casos, queman sus raíces.
Las plantas, para desarrollarse bien, necesitan un medio acogedor: tierra, más o menos rica (pero nunca demasiada) al menos bien descompactada. Hay que hacer un agujero cómodo, lo suficientemente ancho, donde pueda extender sus raíces. Piensa, a este respecto, en desenredar ligeramente la maraña radicular antes de plantar. Este gesto simple permitirá a las radículas tomar contacto con su tierra de acogida. Atención también a la competencia: si se recomienda plantar en suelo desherbado, no es solo para hacerte sudar, es para permitir a tus plantitas tomar fuerzas antes de tener que hacer su lugar en el medio, a veces hostil, que es el jardín.
Et si vous pensez qu'il est vraiment difficile de rater la plantation de ses vivaces, n'hésitez pas à prendre quelques leçons !
6) Plantan rododendros en suelo calizo, agaves en suelo húmedo...
Al menos, eso pasa a la gente que intenta todo sin mirar las condiciones: los asesinos de plantas con múltiples fracasos tienen un punto en común: sueñan con lo que no pueden cultivar en casa, como hortensias en suelo calizo, Gunnera o un Sauce japonés de hojas variegadas en suelo seco, agaves en suelo húmedo. El problema es que ejecutan la acción y plantan de todos modos (a veces añadiendo tierra de brezo, cf. punto 1...). Fatalmente, en el mejor de los casos, la planta apenas sobrevive luchando contra la clorosis o el pudrimiento radicular, en el peor, muere. Normalmente es en ese momento cuando llaman a la ayuda al servicio de atención al cliente, para un reemplazo (sí, sí, lo juro).
Errare humanum est, perseverare diabolicum.
Si un tipo de planta no se adapta a tu suelo, a tu clima, deja de empeñarte y adopta La buena planta en el lugar correcto como mantra!
Como para la rusticidad, la información sobre la naturaleza del suelo necesario para cultivar las plantas figura en la ficha de nuestras plantas. Léalas, tíñelas en cuenta o tómese un poco de tiempo para consultar una obra de referencia como "Todas las plantas, para todas las necesidades y todas las situaciones" de Didier Willery.
7) Se entusiasman con una vivácea o un arbusto sin saber exactamente dónde instalarlo.
Una variante leve del punto anterior, este error suele cometerse por jardineros experimentados cuyo jardín ya está a tope… porque ellos también, suelen caer… por una nueva variedad muy encantadora, una especie rara o un flechazo en una feria de plantas. Tres clics y 48 horas después, estos mismos jardineros recorren el jardín, la nueva planta en la mano, en busca de un pequeño hueco. El camino, tras unos 20 minutos de vueltas y desvíos, suele terminar con que encuentran unos pocos centímetros cuadrados para encajarla. En el trayecto, habrán olvidado cuáles son sus exigencias y, a pesar de su experiencia, habrán plantado una planta de sombra, a pleno sol (o viceversa). La planta no morirá necesariamente, pero su follaje podría lucir triste o no florecerá… lo que nos valdrá, sin duda, una pequeña observación.
Moral de la historia: no plantar una planta en el lugar correcto no es patrimonio de los principiantes. Jardineros avisados también pueden hacerlo muy bien...
8) Plantan el día de la entrega, incluso en periodos de canícula o de frío severo… o esperan, mucho.
Nuestras plantas se envían, durante todo el año, en macetas o en godets. Los caprichos del tiempo hacen que lleguen a veces en un periodo poco conveniente: frío severo, calor fuerte o tierra empapada. A riesgo de sacar el pico de hielo y la linterna frontal (se hace de noche temprano en invierno), algunos plantan de todos modos. Vale decir que eso compromete la recuperación.
También vendemos plantas en reposo vegetativo (explicamos por qué en este artículo), sin rastro de vida aparente o con solo algunas hojitas. No voy a extenderme sobre quienes las arrojan al compost con rabia (son raros… y estimo que forman parte de los casos en los que definitivamente no podemos hacer nada) para detenerme en los jardineros ansiosos, que, aunque las condiciones sean idóneas, temen plantar cosas tan pequeñas en el jardín y deciden dejarlas “fortalecerse”. Una vez más, dejar crecer las plantas parte de una buena intención. El problema es doble: las macetas en las que se venden las plantas se quedan rápidamente demasiado pequeñas, los nutrientes se agotan rápidamente y, sobre todo, las plantas en maceta requieren riegos casi diarios. Resultado: las plantas se mueren. Mi consejo: no plantee necesariamente al recibir, sino plantee tan pronto como sea posible.
Por favor, ya no queremos oír de "sé que es rústica, pero aun así voy a esperar a que terminen las Fiestas de la Nieve para plantarla en el jardín" o "Pido ahora, sé que no es el momento, así que la mantendré en maceta y la plantaré en octubre"… o, prométenos, 1) trasplantarla a una maceta mucho más grande, 2) usar un buen sustrato, 3) regarla regularmente, cada vez que haga falta y hasta el trasplante a terreno abierto.
Por último, y por anécdota, sepan que no, dejar que plantas permanezcan en un garaje durante sus vacaciones, incluso con la luz encendida, no es posible!
9) Podan, sin saber ni por qué ni para qué, pero podan !
Para algunos, es una obsesión: hay que podar. No importa cuándo, por qué ni cómo; nada debe exceder entonces, recortan a ras. Si el arbusto es del tipo simpático (Carpe, boj, Lonicera nitida...), las cosas suelen salir bien. Donde la poda plantea problemas, es:
- cuando se poda a ras de arbustos que no lo soportan (como los arces japoneses, los Dafnes, los Forsítias...),
- cuando se poda en el mal momento: al final del invierno para arbustos de floración primaveral o al final de la primavera para arbustos de floración estival u otoño.
Para ser totalmente honestos, una mala poda o una poda excesiva rara vez mata una planta, pero este massacre a la cizalla priva de floraciones y hace perder al arbusto la armonía de su porte natural, lo que es, un poco, lo mismo.
Recuerda: la poda de un arbusto no es necesariamente indispensable. Si no sabes podar, no hagas nada sin informarte.

10) Se angustian.
"No te preocupes, solo tuvo un poco de calor, dale agua""Sí, va a crecer, te lo aseguro" "no, manchas blancas, no es una enfermedad grave", "Es solo un parásito, hay muchos este año".
No, no estás en la consulta de un pediatra, sino en el SAV de Promesse de Fleurs. Como los padres jóvenes, los jardineros desarrollan, todas las clases de angustias. Tienen especialmente miedo a las enfermedades.
Sin embargo, muchos de las “enfermedades” como el oídio en un joven Aster o Bergamota silvestre, un poco de Marsonia en hojas de rosal son como un resfriado en la guardería: normales y benignas. Inútil correr a pulverizar, tratándolas bajo el sol, por ejemplo, ya que harás peor que mejor. Recuerda, las plantas son como niños: necesitan ser criadas en buenas condiciones para crecer, necesitan cariño... pero déjalas vivir su vida, ¡nada peor que estar demasiado mimadas o demasiado cuidadas!
Quizá ya se habrán dado cuenta, pero, la primavera pasada, los artículos se volvieron más escasos en el blog… Hay que decir que vivimos lo que llamamos, con pudor, «un periodo de fuerte crecimiento», lo que significa que hacía calor, ¡muy calor incluso! Para decirlo claramente, tuvimos la impresión de que todos los jardineros de […]
Plantar los bulbos de primavera es una «rutina» de otoño que llevo a cabo concienzudamente cada año. No es lo que más me gusta en el jardín, pero sé que mi constancia será ampliamente recompensada por los primeros días llenos de color.
Si el periodo ideal para plantar bulbos de primavera ya empieza desde hace algunas semanas, prefiero esperar a noviembre para ponerme… En primer lugar, porque aprovecho, los años buenos, los días festivos, pero sobre todo porque, en esa época, una vez que las vivaces menos presentables han sido recortadas (aplico la cabezas de semillas selectivas), lo veo todo más claro. Y, si tengo suerte, consigo encontrar en casa a un niño medio aburrido durante las vacaciones, que me pueda echar una mano.
Veamos, pues, hoy todo lo que hay que saber, o casi; para plantar bien bulbos.
→ Descubra también nuestros consejos de plantación en nuestro podcast de audio:
Consejo n°1 : para plantar bulbos fácilmente : elegir la herramienta adecuada

Durante mucho tiempo me enfadaba al usar la primera plantadora de bulbos que me caía a mano. Ya sabes, esa cosa llamada «automática» cuyo mango de plástico suele deshilacharse al tercer agujero, si trabajas en suelo un poco firme, ¿verdad?
Y entonces, un día, tras ver esta selección, apunté en mi lista de Navidad un verdadero plantador que pudiera terminar con mis 200 agujeros sin romperse… ni romperme la espalda: un plantador de mango largo con un borde sobre el que apoyar el pie. Y ahí todo cambió.
Si plantas de forma menos intensiva, dirígete, al menos, hacia una herramienta bastante gruesa y que sea de una sola pieza. Un buen plantador clásico, usado para las vivaces, puede funcionar muy bien. Siempre será mejor que una herramienta de pacotilla!
Consejo n°2 : para una abundante floración : plantar en el buen momento
El final del verano y el otoño (de septiembre a noviembre) es la mejor época para plantar bulbos de primavera. Para bulbos de floración precoz, como las campanillas de invierno, las Croco, el principio es simple: cuanto antes plantes, mayor será la probabilidad de ver aparecer sus flores temprano en el primer año.
Bulbos de finales de primavera y comienzos del verano, como las Camassias o las Alliums, también pueden plantarse a finales de invierno, pero, plantados en otoño, tendrán más tiempo para establecerse y florecerán mucho mejor.
Para todos aquellos con la planificación de plantación un poco cargada en otoño o que aprovechan las promociones de fin de temporada, sepan que es totalmente posible ampliar un poco la periodo de plantación de bulbos hasta principios del invierno, especialmente si vives en climas suaves.
Por supuesto, la floración será menos espectacular el primer año, pero funciona. Para saber todo, os invito a consultar nuestra ficha de consejo: Plantación tardía de bulbos de primavera
Consejo n°3 : para un verdadero efecto, no escatimar en la cantidad
El interés de los bulbos de primavera, además de calentarnos el corazón al acercarse el fin del invierno, es su capacidad para avanzar el interés de un massif estival. También son muy útiles para florecer sin complicaciones y sin mantenimiento espacios naturales como praderas y huertos. Pero para que sea eficaz, el impacto visual debe ser lo bastante fuerte.
Para los bulbos pequeños, solo existe una solución: plantar en cantidad y en masa. Es válido para los Croco (en español, crocos), los muscari, pero sobre todo para las campanillas de invierno que nunca son tan encantadoras como cuando se mantienen muy apretadas unas contra otras, como un grupo de pequeños pingüinos en la banquisa.

Para saber cuántos bulbos plantar, consulte las distancias de plantación recomendadas en cada una de nuestras fichas de plantas. Es posible que los números parezcan un poco locos, pero corresponden a lo necesario para obtener un efecto real. Este dato se expresa como el número de bulbos por metro cuadrado, pero, por supuesto, no es obligatorio plantar un metro cuadrado de campanillas de invierno. Como seguramente verás en la imagen de arriba, una mancha de 30 cm² (es decir, 60 bulbos) ya ofrece un muy bello impacto visual.
Los bulbos más imponentes como los Allium de flores muy grandes, las Fritillarias imperiales pueden plantarse con menor densidad, ya que son notables de lejos y a menudo ganan al ir acompañados de otras plantas. Si plantas en un macizo existente, estas distancias de plantación tienen menos importancia, pero cuidado con formar grandes manchas plantando tus bulbos de forma agrupada, entre las plantas ya en marcha.

Si plantas en una pradera, lo ideal es optar por bulbos que se naturalizan fácilmente como Narcisos botánicos, Scillas, tulipanes botánicos, fritillarias pintadas… Aquí también podrás plantar algo menos apretado porque año tras año se multiplicarán y entonces crearán un efecto de masa con poco costo. Recuerda la consigna de Pierre: Pequeños bulbos, grandes efectos!

Consejo n°4 : Para una plantación más rápida : elegir la buena méthode
Los bulbos, plantados de 20 o de 200, no se plantan exactamente de la misma forma si queremos ganar tiempo. Si plantas dentro de un macizo ya instalado, estarás obligado a usar un plantador y a plantar de forma aislada. Por el contrario, si quieres crear una bordura específicamente dedicada a estas plantas, te recomendamos más bien este método que consiste en eliminar la hierba en una amplia zona en lugar de plantar de forma aislada:
En este vídeo verás que la hierba se vuelve a colocar. No es obligación: también puedes acolchar con hojas secas o astillas de poda.
Consejo n°5 : Contra la pudrición, cuidar el drenaje y no fertilizar demasiado
No lo repetiremos bastante y, aunque a algunos les gusten suelos húmedos, las plantas bulbosas temen suelos saturados de agua, lo que provoca irremediablemente su pudrición. Por ello, en suelos muy húmedos que retienen el agua, es esencial mejorar el drenaje. Para ello, es muy sencillo: dispones al fondo del lecho o del agujero de plantación una capa de grava o de arena, de unos dos centímetros aproximadamente.
También hay que tener en cuenta que una tierra abonada demasiado recientemente, en exceso o con compost o estiércol no suficientemente maduro también puede favorecer la pudrición de tus bulbos. Si tu suelo es pobre, puedes hacer una aportación de abono, pero deberá:
- ser adecuado (utiliza un fertilizante específico para bulbos; un fertilizante demasiado rico en nitrógeno favorecería el desarrollo del follaje en detrimento de las flores),
- ser moderado, ya que las plantas bulbosas no son "glotonas".
Consejo n°6 : Planter un bulbe en el buen sens, a la buena profundidad, c'est mieux...

El bulbo plantado al revés, es un clásico entre los jardineros novatos. No es nada dramático, porque en la mayoría de los casos, el bulbo es contorsionista y terminará por girarse por sí solo. Es lo que llamamos el géotropismo… pero, si se puede, mejor evitar ese esfuerzo. Para saber en qué sentido plantar tus bulbos, observa cuál es la punta: debe situarse hacia arriba y la plataforma, desde donde partirán las raíces, hacia abajo. Lógico 🙂
Respecto a la profundidad de plantación de bulbos, se suele oír que la profundidad de plantación corresponde a tres veces el diámetro del bulbo… pero también que los bulbos deben plantarse a una profundidad igual a dos veces su altura. Y, por supuesto, existen excepciones que confirman estas reglas.
En lugar de medir bulbos y sacar calculadoras, consulta las indicaciones que se encuentran al final de cada ficha de planta… o conserva las bolsitas hasta el momento de plantar: ¡está anotado!
Consejo n°6 : Gare aux mulots !
Cada año, en primavera, recibimos algunas llamadas de clientes que aseguran que sus bulbos de tulipán no han florecido. Y en la mayoría de los casos, cuando les pedimos que verifiquen el estado de los bulbos, no los encuentran. Y cuando ocurre, aparecen parcialmente roídos. ¿Quiénes son los culpables? ¡Los topillos!
Si tú también tienes que lidiar con los roedores, no corras riesgos: elige bulbos que generalmente no sean atacados o aplica las medidas de protección necesarias. Para saber cómo hacerlo, descubre los consejos de Virginie: “Cómo proteger los bulbos de los roedores”
Y tú, ¿sabes plantar bulbos? ¿Cuál es la moda en tu zona? ¿Quizá tienes trucos para hacer esta tarea un poco menos tediosa... No dudes en compartirlos en los comentarios.
Plantar los bulbos de primavera es una «rutina» de otoño que llevo a cabo concienzudamente cada año. No es lo que más me gusta en el jardín, pero sé que mi constancia será ampliamente recompensada por los primeros días llenos de color. Si el periodo ideal para plantar bulbos de primavera ya empieza desde hace […]
Los tulipanes son, entre los bulbos de floración de primavera, los más fáciles de lograr: bulbos calibrados, normados y prácticamente siempre homogéneos en calidad: son los bulbos fáciles por excelencia; y, sin embargo, también es fácil, con un poco de atención, de frustrar su plantación.
Sigan nuestra guía minuciosamente establecida gracias a una sólida experiencia de primera mano del autor en fracasos diversos y variados, y, de paso, gracias también a la ayuda de numerosos clientes ingeniosos que, por teléfono o correo, me han explicado con vigor sus pequeños secretos que conducen al fracaso.
Lección número 1 : para estropear tus tulipanes, plántalos a finales de la primavera o en verano
Viviendo en Flandes, paso regularmente fines de semana (culturales) en Ámsterdam, y siempre me ha sorprendido ver, en mayo-junio, una plétora de bulbos de tulipanes a la venta en el mercado de flores de Ámsterdam… Durante mucho tiempo me pregunté qué podría salir de eso. Así que finalmente decidí intentar plantar tulipanes holandeses a finales de la primavera, entre otros cultivos locales.
El resultado fue bastante lamentable: un tercio de los bulbos no germinaron, el resto floreció, aproximadamente al mismo tiempo que mis dalias, y la mayoría de mis bulbos no soportó el invierno siguiente.
La abuela y la sabiduría popular dicen: «Los tulipanes se plantan en otoño, preferiblemente en septiembre u octubre».

¡Los tulipanes se plantan en otoño!
Series de pruebas realizadas en la vivero matizan este resultado: los bulbos de tulipanes se instalan mejor si se plantan en otoño; los resultados son aceptables en una plantación invernal, pero se vuelven francamente aleatorios a partir de marzo-abril.
Entonces, para estropear tus tulipanes, plántalos cuando te venga en gana, en abril-mayo cuando están en flor en la casa del vecino y eso te ponga verde de envidia. El resultado será, como máximo, mediocre.
Variante para jardineros distraídos y perezosos: cómpralos en otoño, olvídalos en el garaje durante un año y plántalos al otoño siguiente, fracaso asegurado al 95% ! A menudo recomendamos, a los clientes que nos llaman en enero tras encontrar un paquete de bulbos mal escondido por la mujer de limpieza al fondo del trastero, plantarlos de inmediato: la floración se retrasará un poco, pero será completamente adecuada.
Lección numero 2: para estropear tus tulipanes, clasifica tus bulbos de forma muy rigurosa -y deséchalos todos… o no los clasifiques en absoluto!
Tan adecuada como la primera lección para jardineros latinos, perezosos y procrastinadores como yo, la segunda se recomienda a maniáticos del orden, de la organización, preferiblemente con origen alemán.
Los bulbos de tulipán de cultivo se arrancan mecánicamente, por máquinas con una especie de rastrillos. No es extraordinariamente poético, pero sí eficiente (y es lo que permite no pagar el bulbo a diez euros por unidad).
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Recolección mecánica de bulbos de tulipanes
En el proceso, muchos bulbos pierden su pequeña película protectora color cobre (sin importancia), y algunos quedan ligeramente rallados, a veces superficialmente entallados, sin ninguna consecuencia nefasta para la reanudación del bulbo.
En cambio, el moho es un enemigo muy serio del bulbo de tulipán: en otoño, los bulbos, especialmente si se almacenan en condiciones húmedas, tienden a desarrollar una capa de moho. Si este daño es superficial, basta con pasar un paño para quitarlo, y la recuperación será perfecta. En cambio, si este moho alcanza el interior del bulbo (señal: el moho no se va con un paño), especialmente en la zona del basamento radicular, el bulbo no tiene ninguna posibilidad de recuperación. Peor aún: el moho podría extenderse a otros bulbos de tulipanes cercanos. De hecho, esa es la razón por la que clasificamos manualmente todos nuestros bulbos de tulipanes durante su acondicionamiento; razón por la cual también se recomienda plantar tulipanes en septiembre u octubre: a esa época los bulbos están prácticamente exentos de ataques de moho.
Entonces, para estropear tus tulipanes, desecha todos los bulbos por no conformidad antes de la plantación… O, por el contrario, deja un paquete de bulbos en un lugar húmedo, o, con un poco de suerte, los bulbos se pudrirán en unas semanas.
Lección numéro 3 : para estropear tus tulipanes, plántalos en un lugar inadecuado: sombra profunda, pantano, terreno extremadamente pesado, o zona pedregosa donde no crece nada
El tulipán, fiel a sus orígenes otomanos ama el sol y suelos relativamente drenantes, que no retienen demasiada agua, pero relativamente ricos, para permitir al bulbo rehacer sus reservas tras la floración.
Florece sobre las reservas acumuladas por el bulbo; incluso si las condiciones de cultivo son mediocres, es difícil fallar la primera floración. En cambio, si las condiciones son lo suficientemente malas, el bulbo no podrá rehacer adecuadamente sus reservas después de la floración: así, ya en el segundo año, las flores serán escasas, o inexistentes.
Si bulbo se planta en un sombra total (menos de dos horas de sol al día), las flores serán débiles.
Si bulbo se planta en un terreno muy pesado y húmedo, una parte de los bulbos podría pudrirse ya en el primer año, y el resto en años siguientes.
Si bulbo se planta en un suelo excesivamente seco en primavera, los tulipanes serán enanos, con el follaje amarilleando precozmente, y no volverán a florecer.
A tener en cuenta: no es necesario intentar estropear tus tulipanes plantándolos en un suelo muy ácido o calcáreo: bulbos de tulipán soportan todos los pH; no podrás fallar con este método clásico.
Para los aficionados a la técnica, es interesante notar que no todos los tulipanes resisten por igual a condiciones difíciles.
Los tulipanes botánicos (pequeñas tulipanes que mantienen un parentesco lejano con sus antepasados naturales) son muy resistentes. Duran muchos años incluso en una situación de sombra en tierra pesada. Se naturalizan tan pronto como las condiciones son adecuadas. Muy difícil de fallar, ¡un verdadero reto!
Los tulipanes hortícolas antiguos (p. ej.: Flores de Lis, Triunfo) son bastante resistentes. Duran 3 años aproximadamente en condiciones de cultivo mediocres, 7 a 10 años en buenas condiciones de cultivo. Difícil de fallar.
Los tulipanes dobles (tulipanes con flores de peonía) suelen ser globalmente frágiles, su durabilidad va de 2 a 5 años según las condiciones de cultivo. Bastante fáciles de fallar.
En síntesis, para estropear tus plantaciones de tulipanes:
- Si vives en la mitad norte de Francia: planta variedades recientes de flores dobles en un terreno pesado y húmedo en sombra muy densa. Y si el invierno es seco, riega abundantemente para garantizar el fracaso.
- Si vives al sur: planta las mismas variedades, en un terreno pobre y pedregoso, sin apenas riego, y cruza los dedos para un primavera muy seca; garantía de fracaso.
Lección numéro 3 : para estropear tus tulipanes, plántalos al revés, o demasiado profundo, o no lo suficiente
Los tulipanes tienen un punto alto (la pequeña punta) y un base (la zona aplanada desde la que partirán las raíces); plantados al revés, punta hacia abajo y raíz hacia arriba, tendrán muchísima dificultad para asomar… En toda honestidad, debo admitir que no he practicado nunca este método. Pero sé que funciona, habiendo tenido que atender a un cliente furioso por la mala calidad de nuestros bulbos. Había plantado cuidadosamente sus bulbos cabeza abajo…

Variantes de estropear:
- Versión maniaca: plantar sus bulbos demasiado profundos (resultado: tulipanes enanos… o incluso ninguna tulipa). Es un método clásico, que requiere trabajo, hay que cavar profundo, unos treinta centímetros, pero vale la pena: te quedas con tulipanes de aspecto bastante ridículo.
- Versión perezosa: plantar sus bulbos demasiado superficiales (bulbo aflorando casi), método muy económico en tiempo y esfuerzo, razón por la cual me gusta mucho. No obstante, es más aleatorio: a veces las tulipanes se instalan de todas formas, ya se sabe por qué.
Para bien plantar tus tulipanes, voici ce qu’écrirait un bon jardinier :
- Hacer un agujero de 4 veces el diámetro del bulbo (aproximadamente 20 cm)
- Rellenar un cuarto del agujero (es decir, la altura de un bulbo) con tierra suelta, incluso tierra de cultivo o tierra mezclada con arena gruesa de río si tienes una tierra pesada. Así se prolonga eficazmente el número de años de floración.
- Colocar el bulbo, punta hacia arriba, en el fondo del agujero (aproximadamente 15 cm)
Cubrir con tierra. Si no te equivocas en estos cálculos complicados, el bulbo debe quedar cubierto por el doble de su altura con tierra (unos 10 cm).
Entonces, para estropear tus plantaciones de tulipanes, póntelos cabeza abajo, muy profundos, al menos 20 cm de profundidad, o superficialmente, menos de 5 cm, en una tierra sin descompactar.
Lección numéro 4 : para estropear tus tulipanes, planta en un jardín infestados de roedores
Los ratones y otros roedores adoran roer bulbos de tulipanes que para ellos son una golosina de elección que van a rastrear por el jardín en otoño, cuando las cosas buenas escasean. Es, de hecho, la razón oficial por la que mantenemos una pequeña tropa de gatos en la vivero, como expliqué el invierno pasado a la inspectora de hacienda que, mirando con aire un poco tenso a los 3 gatos acurrucados sobre varios radiadores de la oficina, me pedía justificar las facturas de compras industriales de croquetas y las finas notas del veterinario...

Tenga también en cuenta el interés de los sangliers (en Córcega, orientaos hacia los cerdos salvajes; y en Bretaña, un cerdo robado a la cría local puede hacer el caso) : algunos clientes con jardín abierto cerca de un bosque han tenido la agradable sorpresa una mañana de encontrar el macizo que habían plantado recién laborado por estos simpáticos compañeros que, parece ser, también aprecian bulbos de tulipanes.
Si tu terreno está infestado de roedores, cinco soluciones:
- Traga tu orgullo y vuelve a ver a la chica de la vecina que había intentado venderte un cachorro de la decimoquinta camada de su horrible gata, que suele arruinar tus hermosas Nepetas.
- Utiliza jaulas para bulbos (o fórralas con malla lo bastante fina); es trabajoso, pero protege eficazmente los bulbos.
- Planta tus bulbos de tulipán en maceta. Los ratones no podrán alcanzarlos.
- Vive como un castillo, plantando entre tu macizo de tulipanes las ajedrezadas imperiales, que, además de alejar en cierta medida a los roedores, darán a tu jardín un aire de jardín de castillo a la francesa.
- Cambia de táctica y planta en su lugar narcisos: los roedores no se los comen.
Para estropear tus tulipanes, eleva jabalíes, o para jardines pequeños, instala una colonia de ratones de campo o un criadero de cerdos en el jardín
Si, a pesar de todos estos esfuerzos, tus tulipanes logran florecer, seguramente contemplarás tu magnífico parterre en flor, al borde de la desesperación… Pero no todo está perdido. Aún puedes, con algunos esfuerzos, boicotear la reflorescencia de tus tulipanes el año siguiente:
Lección numéro 5 : cómo estropear la reflorescencia de tulipanes: desenterrar o cortar pronto, hambruna o muerte por la sed
La naturaleza es mal hecha: los tulipanes en el jardín necesitan un poco de atención justo en el momento en que dejas de ocuparte de ellos, después de la floración, cuando estas bellezas se marchitan y se transforman en tallos y hojas poco estéticos que tienden a ponerse amarillos.
El periodo post-floración, generalmente abril-mayo o mayo-junio, es el momento en el que los bulbos de tulipán reconstituyen sus reservas para poder reflorescer al año siguiente: necesitan su follaje, un poco de agua (particularmente si están plantados en maceta), y valoran entonces el abono. Se puede sin daño cortar las inflorescencias, pero un buen jardinero no corta el follaje hasta su coloración completa. Al contrario, lo estimula, con un poco de abono, y riega en caso de sequía primaveral. El citado buen jardinero también planta, delante o entre sus tulipanes, plantas perennes de floración primaveral, como Brunnera, que permiten ocultar el follaje desluce de tulipanes tras la floración, sin haber de cortarlo prematuramente.
Por lo tanto, como ya habrás adivinado, para impedir que tus tulipanes reflorescan adecuadamente, hay que contrarrestar esta regeneración. Lo más fácil es pasar la cortadora justo después de la floración en tu macizo de tulipanes: los bulbos no volverán a florecer, o lo harán muy poco. Y si repites el corte en cada floración durante el segundo año, terminarás con las últimas sobrevivientes.
A tener en cuenta: era tradición entre jardineros veteranos desenterrar bulbos de tulipanes a finales de la primavera para replantarlos a comienzos del otoño. Esta costumbre cayó en desuso, porque no mejora significativamente su duración. En teoría, desenterrar y almacenar en estantería reduce el riesgo de enfermedad criptogámica (del tipo Fusarium); en la práctica, suele haber más riesgo asociado a condiciones de almacenamiento deficientes (humedad excesiva, presencia de roedores,…) que al mantenimiento en tierra en un jardín adecuadamente drenado. En claro: no es dejando tus bulbos en tierra que aumentarás significativamente tus probabilidades de fallar.
En síntesis, para impedir que los tulipanes reflorescan en el segundo año, rasura tus macizos inmediatamente después de la plantación.
* * *
En bono especial para premiar a los lectores que han tenido la paciencia de recorrer con una mirada distraída todas estas largas líneas:
Regalo Bonus: cómo hacer un macizo de tulipanes feo
Se puede lograr que crezcan tulipanes y, sin dificultad, obtener un resultado sumamente feo. Es muy fácil, aquí tienes algunos truquitos de especialista para ayudarte:
- Mezclar muchos colores no complementarios
Se dice que un bonito macizo juega con dos colores, máximo 3. Si mezclas bulbos de 4 o 5 colores no complementarios, obtendrás un resultado generalmente chillón que te recordará los catálogos de venta por correo de plantas de tu abuela (no, no citaremos nombres).
- Plantar varias variedades lado a lado sin mezclar
Te haces con, por ejemplo al azar, la magnífica colección de tulipanes «Carnaval de Venecia» de Promesse de fleurs (nuestra mejor venta desde 30 años), y en lugar de mezclar bien las 5 variedades que componen esa colección para un resultado armonioso, planta cada variedad por separado. Aún mejor: en lugar de plantar de forma natural, es decir, algo irregular, haz bonitas líneas de plantación, absolutamente rectas, como en un huerto. El resultado será… ¡extraño!
- Plantar con densidad insuficiente
Los jardineros experimentados plantan los tulipanes con una densidad bastante alta para obtener un bonito efecto de grupo. Sin plantar necesariamente en grandes cantidades, se logra un bonito efecto con 10 bulbos plantados en forma de “patata” sobre 20 cm², o incluso con 5 bulbos agrupados en “paquetes” en un mismo gran agujero de plantación, con un espaciado entre bulbos de unos 10 cm.
Leyendo en promessedefleurs.com, que se pueden plantar cientos de bulbos de tulipanes por m2, como mínimo 50, y tu suegra presume con sus macizos de 150 tulipanes por m2, pero como no te la juegas, como conoces la mente mercantilista generalmente deshonesta de Promesse de fleurs y los gastos desorbitados de tu suegra cuando no se trata de tu regalo de cumpleaños, te sueles reír y plantas tus bulbos de forma económica, 10 bulbos por m2; suena bien y da... un bulbo cada 40 cm.
¡Bravo!
El resultado será extrañamente feo: tendrás la visión de una pequeña selva de tallos (los tallos de la tulipán siempre resultan antiestéticos). Y si acumulas con los consejos anteriores, te aseguro que los vecinos y transeúntes se detendrán frente a tu jardín para contemplar tu macizo.
Te lo aseguro, porque recuerdo con nitidez, pese al pasar del tiempo, una especie de reunión de vecinas riéndose ante la espléndida primera floración de mi primer macizo de tulipanes.

Los tulipanes son, entre los bulbos de floración de primavera, los más fáciles de lograr: bulbos calibrados, normados y prácticamente siempre homogéneos en calidad: son los bulbos fáciles por excelencia; y, sin embargo, también es fácil, con un poco de atención, de frustrar su plantación. Sigan nuestra guía minuciosamente establecida gracias a una sólida experiencia […]
Tanto si eres jardinero principiante como experimentado, seguro que has oído hablar de los famosos « Santos de Hielo ». ¿Cuándo pasan? ¿Conviene atenerse a los dichos populares y esperar a que hayan pasado para empezar el Huerto e instalar las Jardineras? ¿Qué hay que temer de este periodo? ¡Te lo contamos todo!
Encuentra también este artículo en nuestro pódcast sobre los Santos de Hielo:
¿Qué son los Santos de Hielo?
Los « Santos de Hielo » designan un periodo del mes de mayo tradicionalmente asociado a la luna roja, que tiene lugar después de Pascua. En la práctica, son unos días algo delicados en el jardín, durante los cuales pueden producirse heladas tardías.
¿Cuándo es? La fecha de los Santos de Hielo
¡No hace falta buscar cuándo caen los Santos de Hielo este año! Es todos los años en las mismas fechas: 11, 12 y 13 de mayo. Estas tres fechas corresponden respectivamente, en el antiguo calendario, a San Mamerto, San Pancracio y San Servacio. En las regiones más frescas, se añade un último compañero: San Urbano, que se celebra el 25 de mayo.

¿Se puede plantar antes de los Santos de Hielo o conviene esperar?
Por supuesto, es posible plantar antes de este periodo todos los vegetales que resisten las heladas: árboles, arbustos y vivaces resistentes.
En cambio, evita instalar en el jardín las flores anuales sensibles a las heladas (petunias, impatiens...) y todas las hortalizas sensibles al frío como los tomates, las berenjenas, los calabacines, los pimientos. Otro factor a tener en cuenta es, por supuesto, la región donde se encuentra tu jardín. Los riesgos de heladas tardías son mucho menores en Niza que en Estrasburgo, donde tendrás que esperar a finales de mayo para salir totalmente de la zona de peligro.
Dicho esto, en la práctica, estadísticamente, parece que el riesgo de heladas no es tan alto.
Así que, si llevas 10 días trabajando en el jardín en camiseta y estás impaciente por empezar tu Huerto, nada te impide poner unas tomateras. No obstante, mantén un ojo en las previsiones meteorológicas, y también en el cielo, porque las noches despejadas son propicias a las heladas. Prepara algo para proteger tus siembras y plantas del frío… por si acaso… y todo debería ir bien.

En cambio, si formas parte de quienes son más bien inquietos, poco dados a jugársela o algo despistados: ¡ten paciencia! Al fin y al cabo, cada cosa a su tiempo… y, plantadas más tarde pero con el suelo bien templado, las hortalizas puestas a finales de mayo o principios de junio alcanzarán pronto a las plantadas mucho antes.
Tanto si eres jardinero principiante como experimentado, seguro que has oído hablar de los famosos « Santos de Hielo ». ¿Cuándo pasan? ¿Conviene atenerse a los dichos populares y esperar a que hayan pasado para empezar el Huerto e instalar las Jardineras? ¿Qué hay que temer de este periodo? ¡Te lo contamos todo! Encuentra también este artículo […]
La tela de acolchado o lona de plantación se ha convertido, en pocos años, en un clásico del paisajismo. Ya sea en dominio público o en los jardines de particulares, es raro que el suelo no esté cubierto. ¿Por qué? Para que las plantas crezcan más rápido, sin mantenimiento, sin deshierbe y sin riego.
¡Qué plan tan bonito! Pero, ¿la lona realmente cumple sus promesas? ¿Hay que ponérsela? No me voy por las ramas y, por riesgo de enemistarme con todos aquellos cuyos jardines así sean: la respuesta es no y te explico por qué.
¿La tela de acolchado favorece el crecimiento de las plantas?
Cuando se planta sobre lona, por lo general se observa un buen crecimiento de las plantas durante los dos o tres primeros años. Las cosas se deterioran progresivamente después. En efecto, para conservar su fertilidad, el suelo necesita ser enmendado regularmente. En el bosque, es un proceso natural de una simplicidad infantil: las hojas caen de los árboles, se descomponen y así se forma humus.
Sobre un suelo cubierto de lona, el proceso está bloqueado ya que la tela actúa como barrera a los elementos en descomposición. Resulta en un empobrecimiento de la tierra que desencadena, a medio o largo plazo, una falta de elementos nutritivos para las plantas. A medio o largo plazo, el suelo pierde su vida y, puesto a régimen estricto, árboles y arbustos acaban por debilitarse. Algunos caen enfermos… y mueren prematuramente.
En cuanto al riego, sí, la lona retiene la humedad, pero no más que el acolchado orgánico… e incluso menos, porque el agua de las lluvias tiende a deslizarse e infiltrar más despacio, lo que priva a la tierra de los beneficios de una buena tormenta.
¿La lona de acolchado es eficaz contra las «malas hierbas»?
Lo experimento cada día. En mi calle, dos macizos se plantaron al mismo tiempo: el mío y el de la municipalidad. Yo cubrí con astillas de poda y ellos colocaron una lona.
El primer año, tuve algo de trabajo, eso sí (se rieron...). Pero ya hace dos años que casi no intervengo, mientras el equipo de espacios verdes de mi municipio pasa al menos una hora al mes (¡y ahí soy yo quien se ríe!). ¿Por qué? Simplemente porque en mi macizo, el deshierbe es fácil: basta con tirar de las intrusas para arrancarlas con sus raíces. Mientras tanto, mis amigos de la comuna luchan para extraer las que se infiltran en el menor intersticio.
Finalmente, al observar lo que sucede en la tela de acolchado a largo plazo, se aprecia que rápidamente las hojas que caen, al descomponerse en la superficie, forman un sustrato listo para acoger la menor semilla: si las adventicias tienen algo de dificultad para crecer bajo la lona, se abren paso con facilidad y crecen incluso muy bien encima!

Un aspecto poco agradable / del sustrato que se forma en la superficie / un arbusto muerto dejó un hueco enorme pronto ocupado por un diente de león oportunista !
De la implementación y de la estética de la lona de plantación
Habiendo probado la instalación de lona, siguiendo las reglas del arte, durante una pasantía con un paisajista (los quince días más largos de mi vida), os digo: es particularmente difícil. A pesar de mis ligeros conocimientos de costura, adaptarla a la forma del macizo, disponerla de modo que toda la superficie quede cubierta está lejos de ser una tarea de placer. Lo peor es seguramente tener que plantar dentro de ella: hay que dejar una abertura en cruz con la ayuda de un cutter, pero no debe ser demasiado grande... Se desliza el cepellón y es imposible verificar que la planta está en contacto con la tierra y al nivel correcto!
Finalmente, por motivos económicos, las telas de acolchado rara vez están cubiertas con un acolchado decorativo. Y, por supuesto, ¡es feo... sobre todo cuando se deshilachan!
¿Cómo prescindir de la tela de plantación?
Cuando se tiene poco tiempo para dedicar al jardín y no se es un gran aficionado al deshierbe, ¿qué hacer? Es bastante sencillo: primero, no te saltes la preparación: deshierba y descompacta cuidadosamente la zona de plantación extrayendo el máximo de raíces (tienes permiso para maldecir al chiendent). Añade un poco de compost, planta, riega y luego cubre generosamente con una gruesa capa de acolchado orgánico (de comercio, tipo Fibralgo, corteza para plantas de brezo, astillas, paja...). Se descompondrá tranquilamente fertilizando la tierra. Pasado un año, renueva el acolchado si es necesario y, una vez las plantas estén bien instaladas, podrás, a elegir:
- Plantas cubresuelo formarán un bonito tapiz a los pies de árboles o arbustos,
- Si se trata de un seto recortado o de vivaces, dejar sobre el terreno los residuos que ayudarán a mantener la cobertura del suelo,
- Dejar crecer la flora espontánea... En jardín natural, ¡es totalmente aceptable!
Así, no tendrás más mantenimiento que si hubieras colocado una lona y tus plantas se desenvolverán a la perfección.
La lona biodegradable: ¿una buena alternativa?
Acolchar una gran superficie o una larga valla requiere desplazar un gran volumen de acolchado. Si no eres aficionado a la carretilla, la lona de acolchado biodegradable es una buena alternativa. Sigue siendo más cara, pero ofrece la ventaja de ser más estética, más respetuosa con el medio ambiente y, sobre todo, se descompone naturalmente! En fibra de coco o en yute, permite un buen crecimiento de las plantas. También, en asociación con plantas perennes adaptadas, arbustos cubresuelo, una buena solución para vegetalizar lugares difíciles como taludes.
Para concluir, sepan que si tienen lona en su jardín, nunca es tarde para hacerlo bien: no duden en retirarla y colocar un acolchado nutritivo en su lugar… ¡sus plantas se lo agradecerán!
La tela de acolchado o lona de plantación se ha convertido, en pocos años, en un clásico del paisajismo. Ya sea en dominio público o en los jardines de particulares, es raro que el suelo no esté cubierto. ¿Por qué? Para que las plantas crezcan más rápido, sin mantenimiento, sin deshierbe y sin riego. ¡Qué […]
Febrero marca la vuelta al huerto. La helada de enero, unida al claro deshielo de estos últimos días, ha dado a la tierra una textura ideal. ¡Una auténtica delicia! Casi parece primavera y por fin pueden empezar las primeras plantaciones. En casa, el ajo, la cebolla y la cebolla chalota abren el baile… ¡plantarlos es tan fácil que solo hay que elegir sus variedades!
Ajo, cebolla, cebolla chalota: antes de comprar, elegir la variedad adecuada
Estas tres hortalizas de bulbo, todas de la familia de las aliáceas, se presentan en un gran número de variedades. De colores y formas diversas, se diferencian también por su periodo de plantación: en otoño o en primavera. La elección se hace principalmente en función de este criterio.
Detengámonos, pues, en las variedades que podemos plantar desde hoy en clima suave y, en cualquier otro lugar, hasta marzo/abril.
Ajo
En primavera, se da prioridad al Ajo de culebra. Se dice que es algo menos productivo que las variedades de otoño, pero tiene la ventaja de conservarse durante más tiempo. Flavor, Printanor, Gayant, Arno… ¡todas estas variedades se conservan bien, e incluso muy bien!
Junto al ajo clásico (Allium sativum), citemos también una especie vivácea o "perenne" muy interesante, pues se instala para siempre, o casi: el Ajo de oso (Allium ursinum). Se cultiva a la sombra o en media sombra y se naturaliza fácilmente si el emplazamiento le conviene. Presenta hojas grandes y estrechas y luce, de abril a junio, una encantadora floración en umbelas blancas. Es una planta condimentaria y también medicinal. Y en él se come todo: el bulbo, las yemas florales y las hojas.
Cebolla: blanca, roja o amarilla
Blancas, amarillas, rosadas o rojas, la cebolla también te hará ver de todos los colores…
Al igual que el ajo, la cebolla puede plantarse en otoño. Yo nunca lo hago porque, en mi suelo pesado, la pudrición estaría asegurada. Y este año, las temperaturas bajo cero de comienzos de año han reforzado mi prudencia.
En casa cultivamos tres tipos:
- las cebollitas blancas que, recolectadas pronto, acompañan de maravilla las primeras jardineras de finales de primavera,
- la cebolla roja Red Karmen para dar sabor a las ensaladas veraniegas,
- la cebolla amarilla Paille des Vertus, de pulpa blanca, que consumimos todo el año porque se conserva muy bien.
En cuanto a las viváceas, ¿por qué no probar la cebolla de árbol (Allium cepa proliferum) ? Es una hortaliza antigua muy bonita, un poco alocada, que lleva en la parte superior de su Tallo floral unas bonitas Campanillas. También se consumen sus hojas.
Cebolla chalota
Larga, semilarga o redonda, una vez más, ¡la elección es amplia! La cebolla chalota gris se reserva para el otoño, mientras que la rosa se planta a finales de invierno/principios de primavera. En casa nos gusta la tardía Jermor… pero si buscas una variedad más precoz, inclínate mejor por Longor. ¡Ambas variedades se conservan muy bien!
¿Dónde y cómo plantarlas?
Ajo, cebolla y cebolla chalota se cultivan de la misma manera. Se colocan al sol, en suelos no demasiado ricos (¡no hagas en absoluto un aporte de compost previamente!) y que no retengan el agua. Si el drenaje deja que desear, colócalos sobre un caballón para evitar todo riesgo de pudrición que perjudicaría su buena conservación. Por último, para quien solo disponga de un balcón o una terraza para instalar su huerto, sabed que estas tres hortalizas también pueden cultivarse en jardinera o en maceta.
La plantación es muy fácil; encontrarás toda la información útil en nuestra Ficha: "Plantar el ajo, la cebolla chalota y la cebolla".
Pero en casa, nada de florituras: los plantamos con el pulgar… ¡que no vamos a privarnos de meter por fin las manos en la tierra!
Febrero marca la vuelta al huerto. La helada de enero, unida al claro deshielo de estos últimos días, ha dado a la tierra una textura ideal. ¡Una auténtica delicia! Casi parece primavera y por fin pueden empezar las primeras plantaciones. En casa, el ajo, la cebolla y la cebolla chalota abren el baile… ¡plantarlos es […]
Las temperaturas refrescan, la luz se vuelve dorada y se vela con las primeras brumas de otoño; a lo lejos, en los macizos, irradian las flores estrelladas de los ásteres de otoño que se abren en grandes matas en los macizos dejados por las flores estivales. El género Aster cuenta con varios cientos de especies y variedades; la oferta es tal que a menudo resulta difícil elegir. Descubre nuestra pequeña guía para elegirlos, combinarlos bien y tener éxito en su cultivo.
1) La elección: naturales o sofisticados, cuestión de gusto y estilo
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Para escenas naturalistas y silvestres: los Aster cordifolius y ericoides
Los Aster cordifolius y ericoides son LAS vivaces de pradera por excelencia: resisten el viento sin tumbarse, su follaje permanece indemne de oídio y su ramaje ligero pero robusto porta nubes de flores finas en pleno otoño. Forman un matorral de 80 cm a 1 m de altura al que tradicionalmente se asocian grandes gramíneas como Miscanthus o Pennisetum.

1) Aster cordifolius Blutenregen 2)Aster ericoides Herbstmyrte 3) Aster cordifolius Blue Heaven 4) Aster ericoides Blue Wonder 5) Aster cordifolius Ideal 6) Aster ericoides Lovely
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Para tus borduras mixtas: los Aster novi-belgii y novae-angliae
Los ásteres más exuberantes y coloridos son los de la familia de los novi-belgii y novae-angliae, que forman grandes matas llenas de color en pleno otoño. De media, su tamaño va de 70 cm a 1,20 m de altura, lo que los convierte en excelentes candidatos para los fondos de macizos, pero, por desgracia, los hace vulnerables al viento. No es raro verlos caerse como espigas tras una lluvia intensa. Puedes prevenirlo colocando en agosto ramillas ramificadas de al menos 50 cm de altura entre las matas. Luego, oculta por los ramos de flores, esta estructura discreta mantendrá las matas con más flexibilidad que los clásicos bambúes. También puedes pinzarlos en mayo para mantenerlos más compactos y ramificados.

de arriba abajo y de izquierda a derecha: Aster novae angliae-Andenken an Paul Gerber - Aster novi-belgii Marie Ballard - Aster novae-angliae Violetta - Aster novi-belgii Weisses Wonder - Aster novae-angliae Alma Potschke - Aster novi-belgii Schone von Dietlikon - Aster novi-belgii Porzellan - Aster novi-belgi Karminkupel - Aster novi-belgii Fellowship
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Para tus bordillos bien ordenados: los Aster dumosus
Hay suficientes variedades de ásteres enanos como para no tener que buscar otras plantas con las que adornar los bordillos de otoño. Los mejores en cuanto a compacidad y nivel de floración son los Aster dumosus. No superan los 40 cm de altura (20 cm los más compactos) y su crecimiento es relativamente contenido. Plántalos en bordillos o al pie de arbustos y sepáralos en la plantación 20–25 cm.

De arriba abajo y de izquierda a derecha: Aster dumosus Tonga, Kristina, Rosenwichtel, Silberblaukissen y Starlight
2) Combinar los ásteres: reglas de buen vecindario
Los ásteres son vivaces fáciles de asociar, pero si algunos tienen fama de tomar al asalto los macizos y desplazar a sus compañeras menos vigorosas, otros, demasiado voluminosos, se desploman al menor golpe de viento.
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Los más vigorosos, juntos
Las variedades muy vigorosas (Aster novi-belgii, novae-angliae y ageratoides) pueden, en pocos años, ocupar varios metros cuadrados y ahogar todo lo que haya alrededor. Cultívalas en grandes manchas monocromas donde puedan autorregularse, o bien con pequeños arbustos coloridos, como los cornejos (Cornus alba 'Siberian Pearls', Cornus alba 'Sibirica'...) o los Physocarpus ('Lady in Red', 'Diable d'Or').

Aster novi-belgii en mezcla

Bonita combinación, toda suavidad, entre las pequeñas flores diáfanas de Aster Porzelain y las grandes flores dobles malvas de Aster Marie Ballard.
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Dúo con encanto con vivaces de porte silvestre
A los ásteres les encanta la proximidad de las anémonas del Japón, que introducen naturalmente sus raíces en los tocones y se mezclan con las grandes matas algo rígidas de los ásteres. Los Aster ericoides y cordifolius acompañan también a los sedums, cuya floración prolongarán. Se asocian con grandes vivaces estructurantes como las agastaches, las artemisas blancas, persicarias o los cimicifugas. Por último, un maridaje otoñal feliz con gramíneas: mezcla algunos Panicum, Miscanthus o Pennisetum con tus matas de ásteres para un efecto de pradera muy sofisticado.

Ásteres en mezcla con artemisas blancas y pennisetums - Dúo entre la agastache Blue Fortune y el Aster-novi-belgii Porcelaine
3) ¿Cómo tener éxito con los ásteres? Sol y un suelo ligero
Los grandes ásteres novi-belgii y novae-angliae se desarrollan al sol. Una buena Tierra de jardín es todo lo que necesitan para ser felices. No desprecian los suelos compactos y arcillosos siempre que la tierra se mantenga fresca en verano. Como emiten chupones incansablemente, acaban clareándose en el centro: es entonces necesario Dividir matas cada 3 años aproximadamente, en primavera o en otoño tras la floración.
Los demás ásteres prefieren un suelo ligero y fresco, pero nunca encharcado. Todos, en cambio, aman las situaciones abiertas y aireadas; evítales un macizo rodeado de árboles o muros: el riesgo de desarrollo de oídio será mayor; a los ásteres les gusta tener aire para florecer abundantemente y conservar un follaje sano. Ya lo ves, los ásteres son vivaces fáciles, muy resistentes y poco exigentes; son, como los phlox o las persicarias, vivaces imprescindibles de las que no se puede prescindir para hacer florecer un jardín a final de temporada.
Y tú, ¿cuáles son tus variedades preferidas, tus combinaciones más bonitas, tus trucos y consejos para mantener ásteres sanos toda la temporada?
Para saber más, descubre nuestro dossier completo dedicado a los ásteres
Las temperaturas refrescan, la luz se vuelve dorada y se vela con las primeras brumas de otoño; a lo lejos, en los macizos, irradian las flores estrelladas de los ásteres de otoño que se abren en grandes matas en los macizos dejados por las flores estivales. El género Aster cuenta con varios cientos de especies […]
Las fresas son una de las frutas del jardín más apreciadas. Además de su delicioso sabor, los plantas de fresa se instalan fácilmente en el jardín, se multiplican con facilidad por división de estolones y a menudo ofrecen una cosecha generosa. Ahora bien, ¿te has dado cuenta de que casi siempre es en primavera, cuando hay mil cosas que hacer en el huerto, cuando nos preocupamos por plantar las plantas de fresa? El final del verano y el otoño (de finales de agosto a octubre) son periodos más favorables para su plantación; ¡te contamos por qué!
Favorecer un mejor enraizamiento
A finales de verano y en otoño, el suelo aún está lo suficientemente cálido, lo que favorece el desarrollo radicular. Un buen enraizamiento es esencial para que las plantas de fresa puedan absorber eficazmente el agua y los nutrientes del suelo. Cuanto más fuertes y profundas sean sus raíces, mejor resistirán los periodos de sequía y las condiciones climáticas adversas, como las olas de calor veraniegas.
Una plantación otoñal está en consonancia con el ciclo de la planta de fresa que, en este periodo, se instala espontáneamente en el jardín si no te has tomado la molestia de eliminar los estolones. Esto dará a las plantas de fresa todo el tiempo necesario para desarrollar una red de raíz robusta antes de la llegada del frío. Una vez pasado el invierno, ya llevarán ventaja y estarán listas para crecer con más vigor en primavera.
Para maximizar el enraizamiento de las plantas de fresa en otoño, procura preparar bien el suelo antes de la plantación. Asegúrate de que esté bien drenado y enriquecido con materia orgánica (no dudes en aportar compost o estiércol bien descompuesto). También te aconsejamos plantar las plantas de fresa dejando un espaciado de 30 a 40 cm entre cada planta para que tengan suficiente espacio para desarrollarse correctamente.

Limitar el estrés hídrico
La planta de fresa puede aprovechar las lluvias regulares en otoño e invierno para enraizar. Por lo tanto, necesitará muchos menos riegos que si se plantara en primavera. De hecho, una planta de fresa plantada en primavera tiene que enfrentarse antes a temperaturas elevadas, lo que aumenta sus necesidades de agua. Entonces es vulnerable al estrés hídrico, que puede ralentizar su crecimiento y limitar la producción de fresas.
Te aconsejamos acolchar el suelo tras la plantación de tus plantas de fresa: esto limitará el crecimiento de las malas hierbas y, al mismo tiempo, conservará la humedad del suelo.
Disfrutar de una cosecha más temprana y abundante
Si plantas las plantas de fresa en otoño, fructificarán ya el primer año porque habrán tenido tiempo de enraizar y, por tanto, reanudarán el crecimiento más deprisa en primavera. En cuanto las temperaturas se templen lo suficiente, podrán empezar a producir flores y, después, frutos. La cosecha también será más generosa. Por el contrario, si las instalas en el jardín en primavera, tendrás que conformarte con una primera cosecha más bien escasa. Y es que las plantas de fresa no pueden hacerlo todo a la vez: ¡enraizar y fructificar en abundancia!
Como las plantas de fresa plantadas en otoño florecen antes, a menudo permiten escalonar la cosecha durante un periodo más largo. Esto te dará la posibilidad de saborear fresas caseras durante varias semanas, e incluso varios meses, según las variedades que elijas.
Para saberlo todo sobre el cultivo de las plantas de fresa, no dudes en consultar nuestra ficha completa: "Fresa: plantar, cultivar y cuidar"
Las fresas son una de las frutas del jardín más apreciadas. Además de su delicioso sabor, los plantas de fresa se instalan fácilmente en el jardín, se multiplican con facilidad por división de estolones y a menudo ofrecen una cosecha generosa. Ahora bien, ¿te has dado cuenta de que casi siempre es en primavera, cuando […]
¿Un rincón verde en un espacio pequeño? ¡es posible! Las combinaciones son muchas para crear un bonito balcón florido, pero los resultados no siempre están a la altura de nuestras expectativas... Hay varios puntos que respetar, igual que en el jardín, para quedar plenamente satisfechos con tu creación: exposición, espacio disponible, etc. Por mi parte, me apetecía darme un pequeño capricho: una clemátide en el alféizar de mi ventana.
Pero ¿cómo elegir bien la clemátide?
Ante todo, hay que pensar en el tamaño que alcanzará de adulta: conviene elegir de preferencia una variedad de poco desarrollo. Es el caso, por ejemplo, de la clemátide 'Baby Star', que no supera 1,5 metros de altura y resulta ideal en maceta en un balcón. Porque cuanto mayor sea el desarrollo del ejemplar, mayor tendrá que ser la maceta que acoja a tu nueva protegida. En el sitio de Promesse de Fleurs, una selección de clemátides para maceta está disponible... pero la elección es amplia y, para decidirse, hay que saber jugar con los colores y el follaje. Por ejemplo, la clemátide 'Early Sensation' está bien adaptada al cultivo en maceta y tiene la ventaja de lucir un follaje perenne. Otras tienen una floración muy larga, otras incluso son perfumadas...
En la plantación, procura drenar bien el fondo de la maceta; a las clemátides no les gusta el agua estancada... mejor un sustrato bien fértil, incluso enriquecido con compost. Después, hay que prever un soporte para tu trepadora: por ejemplo, una espaldera de madera o una pirámide de bambú. Si tienes espacio, déjala correr a lo largo de las ramas de un arbusto plantado muy cerca... Por mi parte, simplemente instalé cables de acero inoxidable sujetos a ganchos: los zarcillos de la clemátide encontraron sin problema el modo de agarrarse.
Luego, como en el jardín: los pies a la sombra y la cabeza al sol. La mayoría de las veces, el sol es la clave del éxito de una bonita floración, siempre que respetes riegos regulares. La clemátide también agradece tener las raíces frescas: todos conocemos el truco de la teja vieja que protege la base, pero lo mejor es probar combinaciones de plantas que cumplan esa función. Por ejemplo, vivaces bien tupidas y poco exigentes pueden convivir con la clemátide en la maceta y proporcionarle la sombra necesaria. ¿Lo mejor para mí? ¡los geranios vivaces, por supuesto! Fáciles de cuidar y muy floríferos, son los compañeros ideales de la trepadora en maceta.
He probado: combinación clemátides y geranios
- A la sombra: la clemátide 'Sweet Summer Love' junto a una ventana más sombreada ha florecido bastante bien. Su tamaño medio se adapta al cultivo en maceta y, la guinda del pastel, sus flores desprenden un dulce aroma azucarado... La combiné con el conocido geranio vivaz 'Orion', incansable. El conjunto es muy bonito, incluso a la sombra. Añadí incluso una fucsia pequeña, y los tres parecen convivir sin demasiados problemas. Aun así, creo que habrá que cambiar la maceta (menos de 30 cm de diámetro) el año que viene.
- Al sol: la clemátite 'Dancing Dorien' se ha instalado en una maceta de zinc, con otro geranio, 'Dragon Heart', que me entusiasma desde hace ya un mes, sin interrupción. La floración se ralentizó a mediados de junio (me salté uno o dos riegos...) para volver con más fuerza. Combina de maravilla con las flores dobles y blancas de 'Dancing Dorien', que acaba de iniciar su floración.
¿El balance? Dos rincones de ventana floridos que, espero, aguantarán todo el verano...
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