La leña sigue siendo un combustible ampliamente utilizado en nuestro país. Con una huella de carbono neutra y procediendo rara vez de muy lejos, no tiene por qué desaparecer de nuestros hogares y muchas viviendas están equipadas con chimeneas, insertables o estufas de leña. Bien apilada, la leña también puede aportar un toque estético al jardín. Descubre nuestros consejos para ayudarte a almacenar tu leña en buenas condiciones y sacarle el mejor rendimiento para veladas invernales acogedoras.

¿Dónde almacenar la leña?
Una vez talados, cortados y rajados los troncos, la leña debe almacenarse correctamente en un lugar seco y bien ventilado.
Para empezar, conviene no secar la leña en un cobertizo, un sótano o un garaje: son lugares propensos al estancamiento del aire y la humedad. Además de no secarse bien, la leña podría perjudicar la salubridad de la vivienda, pues contiene una buena proporción de agua. Conviene recordar que la madera es un material capaz tanto de liberar como de absorber agua. Estas propiedades obligan a secarla en exterior, al aire libre, y solo después plantearse introducirla en casa.
¿Cómo secar la leña?
Almacenar la leña bajo una lona, un plástico o una chapa en un rincón del jardín
Esta primera solución es muy eficaz. De hecho, el aire podrá circular en todas direcciones dentro de la pila, a diferencia de un almacenamiento pegado a una pared.
La leña se elevará sobre un palé o cualquier otro soporte que evite el contacto directo con la humedad del suelo. Si eliges este tipo de almacenamiento, una chapa metálica ondulada es una buena opción para cubrir la pila, ya que se calentará en verano y acelerará el secado. Si cubres la pila con una lona, procura que no retenga condensación en su cara interior, lo que estropearía la leña.
Es posible hacer este tipo de almacenamiento más estético adoptando una forma concéntrica para la pila. Es un método muy extendido en Europa del Este, pero requiere algo más de tiempo y destreza. No necesita lona porque con esta técnica el agua escurre hacia el exterior.

Almacenar la leña bajo el alero de una caseta o junto a un muro
Esta segunda forma de almacenar la leña es más costosa, pero evitará preocuparse por las inclemencias y no perjudicará la estética del jardín. La ubicación ideal para el leñero será el sur-sureste para permitir un secado más rápido. Idealmente, el cobertizo se situará en una zona “ventosa” y menos resguardada del jardín. Obviamente se excluirán las exposiciones norte para evitar la humedad.
Como en el almacenamiento de la leña bajo lona, se colocará un palé o soporte bajo la pila para evitar cualquier contacto con la humedad. Si el pavimento es de hormigón o piedra, esta precaución puede ser innecesaria.
Este tipo de almacenamiento, en cambio, puede atraer plagas como ratas o garduñas, que pueden causar daños en el jardín o en la vivienda.

¿Cuándo y cuánto tiempo almacenar la leña?
Teóricamente, la mayoría de las especies deben secarse bajo cubiertas bien ventiladas al menos 6 meses para ser utilizables. No obstante, dependerá de la densidad de la madera, de su periodo de tala, de la especie y de la situación geográfica.
Uno de los mejores momentos para almacenar la leña es el inicio de la primavera o el final del invierno. En ese periodo, los árboles presentan menor circulación de savia y contienen menos agua. La leña tendrá la ventaja de comenzar a secarse con menos agua de constitución.
Si se almacena correctamente, en principio la leña puede quemarse ya el invierno siguiente. ¡Procura no quemar nunca leña húmeda! No solo sería desastroso para el rendimiento calorífico, sino, sobre todo, para la salud. La madera “verde” emite toda una serie de compuestos muy nocivos para la salud. Si los troncos desprenden burbujas y agua, deja de usar esa leña de inmediato.

¿Cómo disponer la leña?
Al almacenar leña, cuanto mejor circule el aire, más rápido y eficaz será su secado. En la práctica, conviene apilar los troncos en un sentido y luego en el otro, de forma perpendicular. Esta técnica tiene la ventaja de que los acopios queden más aireados y sean mucho más estables. En efecto, una pila en la que los troncos se apilan en el mismo sentido tenderá a derrumbarse por los lados. Existen, además, estructuras o postes para clavar que sujetan las pilas. Estos gastos pueden evitarse gracias a la técnica de apilar los troncos en alternancia.


Comentarios