
Los crisomélidos
Identificación, daños y tratamiento
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Auténticas pequeñas joyas metálicas del vasto reino de los insectos, los crisomélidos (familia Chrysomilidae) son huéspedes frecuentes de nuestros jardines durante la estación cálida. Inofensivos para el ser humano, estos pequeños coleópteros fitófagos (que se alimentan de plantas) pueden, no obstante, resultar muy molestos cuando proliferan en el huerto o sobre ciertas plantas ornamentales. Su presencia puede convertirse pronto en un problema para el jardinero principiante, porque les encanta mordisquear las hojas de plantas pertenecientes a las familias de las lamiáceas (menta, romero) y las brasicáceas (coles, rábanos, rúculas).
Descubre este pequeño insecto que puedes encontrar en tu pequeño rincón verde y cómo controlarlo de la forma más natural posible.
Ciclo de vida de los crisomélidos
Los crisomélidos adultos aparecen por lo general a principios de la primavera y comienzan a mordisquear las hojas. Se observa una pausa durante los días de verano más calurosos. Desde finales de agosto hasta comienzos del invierno, según el clima, los adultos se aparean y los huevos se depositan sobre las hojas de las plantas huésped. Las larvas eclosionan al cabo de aproximadamente un mes. Se dejan caer al suelo y entonces puede comenzar la pupación. La larva se transforma en adulto en primavera. Y un nuevo ciclo vuelve a empezar.
Escarabajo del romero (Chrysolina americana)
Esta magnífica especie, de élitros (alas duras y córneas de los insectos) con reflejos metalizados rojos, verdes y violetas, se identifica muy fácilmente. Mide entre 5 y 8 mm.
Daños ocasionados
Este bicho, encantador pero voraz, siente una afición algo excesiva por tus salvias, tomillos, lavandas y, sobre todo, romeros. En caso de infestación periódica, pueden debilitar y afear tus plantas e incluso deshojarlas por completo. Sin embargo, es muy raro que esta especie acabe con tus aromáticas, ya que lavanda y romero han «aprendido a convivir con ella».
Medios de control
- La recolección manual resulta ser la más eficaz para combatir esta especie. Lo ideal es recolectarlos a finales de verano, justo antes del periodo de apareamiento de los adultos, para evitar una posible proliferación en la primavera siguiente;
- El piretro también resulta eficaz, pero lamentablemente afectará a otros insectos inofensivos de tu jardín;
- Si es necesario, poda las plantas atacadas después de la puesta para eliminar los huevos.

Escarabajo del romero
La crisomela de la menta (Chrysolina herbacea)
También muy vistosa, la crisomela de la menta es de color verde dorado metálico. Mide de 7 a 11 mm.
Daños ocasionados
Ataca principalmente a las hojas de esta planta aromática. Como suele ocurrir en las crisomelas, la fase larvaria es la más propensa a provocar daños importantes por defoliación. En colonias, los daños en la menta son considerables. Estas plagas se multiplican muy rápidamente con tiempo cálido y seco. Depositan los huevos directamente sobre la menta, de donde emergerán las larvas. Este insecto prefiere especialmente los lugares húmedos y despejados donde crecen sus plantas huésped (mentas, licopos de Europa…). Como en otras especies de estos coleópteros, el adulto apenas teme a los depredadores, pues estos evitan tragárselos, ya que tienen un sabor muy desagradable gracias a las plantas aromáticas que ingieren.

Crisomela de la menta
Medios de lucha
- La recolección de adultos es eficaz (y aún más antes de la puesta otoñal). Si este insecto prolifera en tus plantas, no dudes en colocar una lona bajo tus plantas antes de sacudirlas: éxito garantizado;
- Si la invasión está fuera de control, habrá que cortar los tallos y quemar las ramas que contengan adultos y larvas;
- Las decocciones de Artemisa tienen un efecto repelente sobre esta especie.
La crisomela del chopo (Chrysomela populi)
Crisomela del álamo vive esencialmente sobre las hojas del álamo temblón (Populus tremula) y del sauce cabruno (Salix caprea) en menor medida. El adulto se observa de abril a septiembre. Las larvas se alimentan preferentemente en árboles jóvenes o en rechazos (madera tierna). Cuando se siente amenazada, emite un líquido nauseabundo a base de ácido salicílico presente naturlamente en las hojas de las que se alimenta. Se reconoce fácilmente gracias a sus élitros rojo vivo y a un tamaño más que respetable para una crisomela (1 cm).
Daños ocasionados
Este insecto puede causar daños importantes en la populicultura o en ciertas mimbreras, al dejar el follaje como «encaje», reduciendo así el crecimiento de los árboles infestados.

Crisomela del álamo
Métodos de control
- Recolecta los adultos en cuanto aparezcan en abril-mayo. Ten en cuenta que puede haber varias generaciones hasta otoño.
- Corta y quema las ramillas infestadas y demasiado dañadas. Las larvas probablemente estén pupando en esas mismas ramillas: preludio de un nuevo ataque.
Prevención
Las crisomelas están mucho más a merced de los depredadores y de las pulverizaciones curativas en estado larvario.
A algunas especies de avispas (Polistes), de chinches, de mariquitas y de aves les encantan. Dejar un montón de madera muerta, una parte sin segar de tu césped o plantar un seto natural suponen refugios para los insectos auxiliares. ¡Es un medio de lucha indirecta muy eficaz!
Como siempre en la lucha contra las plagas, la prevención vale más que la acción: por tanto, se recogerán los adultos (imagos) de manera regular durante nuestras sesiones de jardinería. Colocaremos filamentos en el huerto desde la siembra para limitar al máximo los daños.
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