
Jardín en forma de ojo de cerradura
Descubre este concepto integrado de jardinería y compostaje desarrollado en África en la década de 1980
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Detrás de esta denominación que despierta sin duda la curiosidad se esconde un concepto de huerto circular diseñado en torno a una columna de compostaje. Literalmente llamado Keyhole garden, este jardín en ojo de cerradura aspira a ser un huerto muy productivo, prácticamente autosuficiente, apoyándose en algunos de los principios de la permacultura. Elevado y que ocupa poco espacio, también tiene la ventaja de construirse a partir de materiales reciclados. A veces llamado jardín solar, el jardín en ojo de cerradura también permite cosechar excelentes hortalizas, incluso en un suelo pobre o infértil. En definitiva, este keyhole garden lo tiene todo para merecer el calificativo de revolucionario. Así que echemos un ojo por la cerradura para comprenderlo todo de este huerto de rendimiento excepcional: ¿dónde y cómo instalarlo? ¿Cómo fabricarlo? ¿Qué hortalizas plantar en él? ¿Qué ventajas (e inconvenientes) sacar de él?
Un poco de historia para empezar
El concepto de jardín en ojo de cerradura fue experimentado y desarrollado a partir de 1988 por la organización benéfica Send a cow, en los países más pobres de África. Con el objetivo de permitir a las comunidades alimentar a sus familias cultivando la tierra. A través de estos jardines en ojo de cerradura, las familias aprendieron a priorizar los cultivos más nutritivos, producidos según los principios de la agricultura ecológica. Muy adecuado para los medios áridos con suelos pobres, el jardín en ojo de cerradura, instalado lo más cerca posible de las viviendas, ha permitido a miles de familias sobrevivir.
20 años más tarde, nacía en Francia el movimiento de huerto urbano, Los Increíbles Comestibles. Los ciudadanos jardineros hacen suyo este concepto; el jardín en ojo de cerradura seduce y hace su aparición en las ciudades. Entonces, ¿por qué no te animas?

El jardín en ojo de cerradura necesita poco espacio
¿Qué es exactamente un jardín en ojo de cerradura?
El huerto en ojo de cerradura es un pequeño huerto redondo de unos 3 metros de diámetro y con una altura de 60 cm a 1 m. Construido con piedras, ladrillos reciclados o incluso madera de palés, no requiere obras de albañilería. En el centro se alza una torre de compostaje de 50 cm de diámetro a la que se accede por un pequeño « camino ». Este compostador integrado difunde por percolación los nutrientes indispensables para el desarrollo de las hortalizas. Por ello, debe realizarse con un material permeable, como gavillas de madera, una malla, bambúes… Esta configuración evoca un ojo de cerradura, de ahí el nombre keyhole garden. Por su relativa elevación, este huerto es accesible a personas mayores y a personas con discapacidad.
Totalmente independiente del suelo, este mini-huerto resulta muy productivo, pues está alimentado de forma continua con nutrientes por el compostador central, y ahorra agua. Alrededor de esta columna donde se depositan los biorresiduos, el sustrato, por lo general construido en lasaña, permite cultivar (en abundancia) hortalizas, frutos del bosque y plantas aromáticas.

El compostador central aporta nutrientes al sustrato
Pueden añadirse chimeneas de hidratación o de humidificación para completar la instalación. En regiones de clima húmedo, no son necesarias.
Idealmente, en África, el keyhole garden se coloca cerca de las viviendas. Para poder alimentarlo con regularidad con residuos orgánicos, no lo alejes demasiado de tu vivienda. Del mismo modo, hay que posicionarlo de forma que el ojo de la cerradura (= el compostador) quede orientado hacia el este o el norte.
¿Cómo construir un huerto en ojo de cerradura?
Nada muy complicado en el montaje de un jardín en ojo de cerradura que, idealmente, está hecho con materiales reutilizados. Aun así, calcula unas diez horas de trabajo si trabajas solo.
- Empieza por trazar en el suelo o delimitar con estacas el perímetro de unos 3 m de tu jardín. No olvides el pasillo y el círculo central de 80 cm para la compostera.
- Levanta las paredes de tu keyhole garden ya sea con palés de madera, colocados en vertical y unidos entre sí con tornillos, o bien con piedra seca, tejas de barro cocido o ladrillos apilados. Para que la estructura se mantenga, constrúyela a modo de iglú, dando un ligero efecto de bóveda.
- Fabrica la torre central de compostaje con estacas, una simple malla y ramillas trenzadas.
- Construye las posibles chimeneas de hidratación, que también sirven de ventilación, con ramas, cañas de bambú o tubos reutilizados a los que practicarás orificios a lo largo de toda su altura.
- Rellena tu jardín con sustrato. Se utiliza el método de la lasaña, que consiste en superponer diferentes capas de ingredientes: piedras para el drenaje, madera muerta, luego ramas, estiércol, tierra de jardín, paja, un poco de ceniza de madera, hojas frescas, recortes de césped, compost… Cada capa cumple una función: aportar nitrógeno y fósforo, atraer insectos y lombrices, y fomentar que los hongos beneficiosos se desarrollen bien.
- Rellena los huecos que puedan quedar en la estructura con tablones de madera o trozos de piedra.
¡Ya solo te queda alimentar tu compostera y plantar tus hortalizas!
Ver también
Cultivo en lasaña¿Qué plantar en un jardín en forma de ojo de cerradura?
En términos generales, todas las hortalizas y plantas aromáticas pueden instalarse en un huerto en ojo de cerradura. Conviene, no obstante, evitar las plantas hortícolas que crecen demasiado en altura, debido a la altura relativa del murete.

Luego, puede ser acertado organizar los cultivos según la exposición y el aporte de compost. Así, en el borde de la estructura, planta las hortalizas menos exigentes en nutrientes y riego, como las habas, los nabos, los rábanos, las judías… Y, en el centro, lo más cerca posible de la torre de compostaje, instala las que son más ávidas de humedad y de materia orgánica, como las berenjenas, los melones, los cardos…
Los tomates, pimientos, calabacines y melones se instalarán al sur, y las lechugas al otro lado, más a la sombra.
Piensa también en colocar cerca del borde las plantas hortícolas más invasivas o con tendencia a extenderse.
Al plantar, recuerda añadir un poco de sustrato en el hoyo de plantación.
Mantenimiento de un huerto keyhole
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Alimentación continua de la compostera central: El huerto en ojo de cerradura está diseñado alrededor de una compostera central que alimenta el huerto con nutrientes. Conviene añadir regularmente materia orgánica que se puede compostar, como restos de cocina y residuos del jardín, a esta compostera durante todo el año.
- Como en cualquier huerto, la rotación de cultivos es importante para prevenir el agotamiento de nutrientes y la aparición de enfermedades específicas de las plantas. Procura cambiar la ubicación de los distintos tipos de plantas cada año.
- Al final de cada temporada de crecimiento, añade materia orgánica, como compost o estiércol, a tu huerto para ayudar a reponer los nutrientes del suelo.
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Por último, revisa regularmente la integridad de la estructura de tu huerto en ojo de cerradura. Si es necesario, repara o sustituye los materiales que estén dañados o desgastados.
Las ventajas del huerto en ojo de cerradura
Construir un jardín en ojo de la cerradura ofrece numerosas ventajas. Algunas parecen evidentes, otras menos obvias:
- Se reciclan los residuos domésticos al estar muy cerca del jardín. Así se evitan manipulaciones y, por tanto, esfuerzos, ya que la zona de cultivo está adosada a la zona de compostaje.

El silo de compostaje se sitúa en el centro del jardín en ojo de la cerradura
- Es muy fácil de cultivar porque está elevado. Del mismo modo, el cavado con pala, el uso de la azada y la escarda son innecesarios. Adiós al dolor de espalda y las herramientas se reducen a lo estrictamente imprescindible.
- El jardín en ojo de la cerradura permite independizarse del suelo. Puede construirse sobre un suelo muy pobre e infértil, sobre césped, incluso sobre una losa de hormigón.
- Permite respetar la biodiversidad, ya que los insectos auxiliares atraviesan los materiales no mamposteados. Entre ellos, las lombrices, que circulan del compost al sustrato de cultivo.
- Germinación y crecimiento de los planteros y semilleros de hortalizas se ven favorecidos por el calor, acumulado por los materiales de construcción y liberado durante la noche. El nivel de inercia térmica varía según los materiales utilizados. Este tipo de estructura favorece, por tanto, los cultivos de primavera. Del mismo modo, los nutrientes alimentan directamente a los planteros y semilleros de hortalizas.
- Se ahorra agua de riego porque las chimeneas de hidratación captan el agua de lluvia o el rocío matinal. Además, el sustrato de plantación retiene el agua. Así, un jardín en ojo de la cerradura es autosuficiente en agua.
- Ocupa poco espacio y puede ponerse en práctica en cualquier lugar, incluso en un espacio muy reducido.
- Es especialmente estético, sobre todo con bonitas piedras secas. Así se pueden reutilizar restos de obra y crear armonía con la vivienda. Además, este jardín en ojo de la cerradura también puede acoger algunas flores melíferas o repelentes.
Los (pocos) inconvenientes...
El principal inconveniente radica sin duda en el tamaño del compostador. Debido a sus dimensiones reducidas, la cantidad de residuos orgánicos será limitada. Además, no hay nada previsto para recuperar el compost maduro. Para paliar esta dificultad, es posible practicar un orificio en la parte inferior del silo de compostaje, a la altura del camino de acceso. Orificio que bastará cerrar con una piedra grande.
Si las piedras o los ladrillos calientan el sustrato en primavera, en verano este corre el riesgo de resecarse. Será necesario regar abundantemente. En origen, en África, los jardines en ojo de cerradura se riegan con agua de lavar los platos. En nuestras latitudes, el uso de detergentes o la presencia del lavavajillas nos impiden utilizar este método de riego. ¿Por qué no prever un sistema de goteo, fácil de instalar gracias a la forma circular del jardín?
Por último, quienes practican el compostaje saben hasta qué punto les atrae a las babosas. Ahora bien, en un jardín en ojo de cerradura, compost y lechugas muy tiernas están al alcance de su voraz apetito. Cabe esperar que los carábidos, uno de los principales depredadores de las babosas, aprecien también este pequeño espacio de jardinería.
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