
Hacer jardinería sin dolor de espalda: posturas y adaptaciones en el jardín
Todos los consejos para evitar lesiones de espalda
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La espalda, ¡solo tenemos una! Por lo tanto, conviene cuidarla al máximo. Porque gracias al buen estado de la espalda, y en particular a su flexibilidad, mantendrás un cuerpo joven y eficaz para las «tareas» cotidianas. Ahora bien, hay que reconocerlo: la jardinería es de las peores actividades para nuestra espalda. Cavar con la pala, usar la azada pequeña, cargar, cortar… nada parece pensado para mantenernos sanos. Aun así, tengamos la edad que tengamos, o incluso si somos jóvenes, conviene hacer todo lo posible para limitar al máximo el desgaste precoz de nuestras vértebras y los problemas que de ello se derivan. ¿Cómo practicar la jardinería sin hacerse daño en la espalda? ¡Aquí tienes todos nuestros consejos!
¡Adopta buenas posturas!
- ¡No descuides un buen calentamiento! Antes de salir a correr, se calienta; al inicio de una clase de kárate, se calienta… Entonces, ¿por qué nadie piensa en calentarse antes de hacer jardinería? La jardinería es una actividad que exige el corazón, los músculos y las articulaciones… Así que no descuides nunca este paso. Y bebe antes, durante y después de la actividad, para hidratar lo mejor posible las articulaciones y los músculos;
- ¡Dobla las rodillas! Si todavía doblan, claro… Es mejor doblar las rodillas para agacharte y mantener la espalda bien recta que al revés. Evita a toda costa forzar la espalda encorvándola hacia abajo durante horas. Para los trabajos a ras de suelo, como el deshierbe por ejemplo, recuerda simplemente agacharte con la espalda recta, apoyando una rodilla en el suelo mientras la otra pierna queda flexionada. Acuérdate de ir cambiando de pierna de vez en cuando;
- ¡Trabaja sentado cuando sea posible! Lo admito, no todas las tareas del jardín se prestan a ello. Pero algunas, como hacer esquejes, trasplante, clasificación de semillas…, se pueden hacer sentado. Prioriza un buen asiento plegable y ligero, provisto de pequeños bolsillos en los que podrás guardar tus herramientas;
- ¡Mantente erguido! Sin importar la tarea realizada, intenta, en la medida de lo posible, mantenerte erguido. En el caso del porte de cargas pesadas, utiliza los músculos de los muslos, contrae bien los abdominales y colócate lo más cerca posible de la carga;
- ¡Descansa! La jardinería no es una carrera. Si te sientes cansado, ¡para! Y retoma tu trabajo mañana, pasado mañana o… Aprende a escuchar tu cuerpo y no olvides que los accidentes siempre ocurren cuando uno está cansado.

¡Equípate bien!
La principal causa de los dolores de espalda en el jardín se debe a herramientas inadecuadas para la tarea a realizar y para tu propia constitución física. También puedes invertir en herramientas y material que te faciliten la vida. Aquí tienes una breve lista:
- Prioriza herramientas bien adaptadas al trabajo, que no sean demasiado pesadas y adecuadas a tu constitución física: los mangos largos y las cabezas estrechas limitan la carga y el esfuerzo a realizar.
- Prueba las herramientas con mangos telescópicos: te evitarán, en un primer momento, hacer equilibrios en una escalera (o en una vieja silla inestable…) y además te ahorrarán agacharte para poder cortar ramas demasiado alejadas de ti, por ejemplo, en el caso de unas tijeras cortasetos.
- Prueba la grelinette o aérofourche y las garras para desherbar: las herramientas convencionales como las azadas colineales, las palas, las azadas… son muy útiles y eficaces, pero no se caracterizan por cuidar la espalda, sobre todo si se usan en exceso o de forma inadecuada. ¡Lo peor para la espalda sigue siendo la motoazada! Para preservar tanto tu salud como la del suelo, ¿por qué no invertir en una aérofourche o grelinette (el nombre cambia según los fabricantes)? Esta herramienta, compuesta por una horca ancha con púas biseladas y provista de dos mangos rectos, permite trabajar la tierra sin agacharse y manteniendo la espalda recta. Para desherbar, también puedes optar por garras de desherbado rotativas que se accionan mediante un mango largo. La «mala hierba» queda atrapada y el jardinero puede arrancarla sin esfuerzo tirando.
- Abusa de carretillas y carros de mano: las carretillas están diseñadas para mover cargas pesadas sin (demasiado) esfuerzo. Hazte cuanto antes con una o dos si aún no tienes en casa. Y mejor cargar menos la carretilla y hacer más viajes que al revés. Los carros de mano, por su parte, no tienen rival para desplazar macetas grandes, jardineras o incluso sacos de sustratos.
- Protege tus rodillas: rodilleras y protectores de rodilla serán tus aliados para todos los trabajos que se realizan de rodillas, porque está muy bien proteger la espalda, pero no debería ser a costa de otra parte del cuerpo.
- No olvides un cinturón lumbar si ya sufres de la espalda. Este te permitirá reducir la presión sobre tu columna vertebral a la altura de la articulación lumbosacra. Así podrás seguir trabajando en el jardín a pesar de todo.

¡Prueba a cultivar de otra manera!
¡La tierra está baja! Y, claro, las plantas también… Entonces, ¿por qué no acercarlas a nuestras manos? Varias soluciones se nos ofrecen para una jardinería menos cansada para la espalda:
- Huerto y cultivos elevados: se habla mucho de los huertos en bancales elevados, pero también puedes cultivar aromáticas, vivaces o anuales. La idea es crear o comprar un bancal (del tamaño que sea) y llenarlo de tierra. Para adultos, calcula una altura de alrededor de un metro escaso;
- Cultivo en caballón, en lomo o en lasaña: la idea es la misma que en el huerto elevado, salvo que aquí la acumulación de materia orgánica en forma de caballones hará que aumente la altura de cultivo;
- Jardín vertical y sacos de plantación verticales: trabajar a ras de suelo castiga la espalda, así que hagamos un poco de trampa y jardinemos en vertical. La idea es muy sencilla: plantar vegetación en una pared o soporte vertical mediante recipientes o sacos colgados de la pared;
- Mesa de jardinería: estas mesas permiten realizar diversos trabajos de jardinería como trasplante, siembra, hacer esquejes… trabajando ya sea sentado o de pie, con la espalda bien recta;
- Piénsalo: hortalizas que crecen más alto: pensaremos enseguida en trepadoras como judías, guisantes, pepinos… pero también en quenopodios y bledos para sustituir a las espinacas y, por qué no, probar con alcachofas cuyas cabezas se elevan a más de 1,50 m.

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