
Errores a evitar al instalar una charca de jardín
Evitar y corregir errores comunes en la instalación de una charca
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Crear una charca de jardín es un proyecto tan emocionante como complejo. Recrear un pequeño ecosistema acuático exige al jardinero un conjunto de conocimientos sobre este medio. Los defectos de construcción de la charca, la calidad del agua, la luminosidad, la profundidad y el volumen serán algunos de los parámetros esenciales que conviene estudiar para obtener un resultado estable y estético.
Descubre los principales errores que no debes cometer al crear una charca de jardín o una charca natural y nuestros consejos para acertar con su diseño.
Errores principales en pocas palabras
| Error común | Por qué es un problema | Buena práctica a adoptar |
|---|---|---|
| Mala ubicación | Exposición excesiva, caída de hojas, mantenimiento difícil | Elegir un lugar despejado, luminoso sin pleno sol |
| Profundidad o forma inadecuadas | Riesgo de sobrecalentamiento, dificultad para invernar | Prever varias zonas de profundidad, al menos 60 cm |
| Lona de mala calidad o mal colocada | Fugas, desgaste prematuro, resultado poco estético | Utilizar lona EPDM y fieltro de protección |
| Ausencia de filtración u oxigenación | Proliferación de algas, agua estancada | Instalar una bomba con filtro adecuado y un chorro de agua |
| Demasiadas o demasiado pocas plantas acuáticas | Ecosistema desequilibrado, mantenimiento más complejo | Variar las plantas: flotantes, emergentes, oxigenantes |
| Introducción demasiado rápida o masiva de peces | Agua contaminada, peces estresados o enfermos | Esperar de 3 a 4 semanas antes de introducirlos, limitar su número |
| Falta de seguridad | Riesgo de caída, especialmente para los niños | Prever rejilla, bordillo visible o instalación segura |
| Mantenimiento descuidado | Acumulación de residuos, agua turbia, desequilibrio | Realizar un mantenimiento ligero, pero regular según la estación |
Elegir mal la ubicación de tu charca
Uno de los mayores errores al instalar un punto de agua es elegir una ubicación inadecuada. Colocar una charca en un lugar por su estética o por comodidad no es un criterio suficiente para garantizar la durabilidad y la buena salud de tu charca.
Estas son las peores ideas a la hora de elegir dónde ubicarla:
Colocar la charca bajo un árbol grande o un bosquecillo
Entre las malas ideas, esta ocupa un lugar destacado: las raíces de las plantas leñosas atravesarán el geotextil y acabarán perforando la lona. Un buen día te encontrarás la charca seca, con los peces panza arriba… lo cual desanima bastante, porque implicará… ¡tener que empezar de cero!
Las hojas también obstruirán la superficie del agua en otoño y acabarán enlodando la charca. Como consecuencia, el oxígeno disminuirá y las plantas acuáticas se debilitarán por falta de fotosíntesis.
Colocar la charca a pleno sol
Aunque la insolación es crucial para el funcionamiento de tu pequeño ecosistema (oxigenación del agua por parte de las plantas que necesitan luz), la falta de sombra no es deseable: la evaporación y las variaciones de temperatura del agua dificultarán la vida de los animales de tu punto de agua.
Lo ideal es colocar tu charca a unos metros de un muro, de un seto o de cualquier otro obstáculo capaz de dar sombra a tu charca en las horas más calurosas del verano (de 15 h a 18 h).

Cuidado: no coloques tu charca a pleno sol
Permitir el acceso a los niños
Independientemente de la profundidad de tu charca, un accidente puede ocurrir rápidamente si los niños se quedan sin supervisión. Instala una empalizada alrededor de la charca, por ejemplo, o colócala de modo que los niños del vecindario no la vean. Es una garantía de seguridad.
Colocar la charca cerca de plantas resinosas
Además del problema de las raíces mencionado más arriba, las agujas de estas plantas acidificarán y esterilizarán tu charca. Esto es muy nocivo para la vida de este hábitat frágil.
Vegetalizar demasiado poco su estanque
Se trata de un error clásico en las charcas de jardín. Las plantas acuáticas no son únicamente un elemento decorativo, sino también un eslabón esencial para su equilibrio y su perennidad. Las plantas depuran y oxigenan el agua al tiempo que ofrecen refugio y alimento a la fauna acuática. Permiten que numerosos organismos se escondan allí (de las garzas, sobre todo) y dan sombra a las orillas durante los episodios de calor intenso.
En caso de escasez de vegetación conjugada con un exceso de peces, inevitablemente os veréis invadidos por algas verdes, muy temidas por los jardineros. Esto es señal de una charca desequilibrada y deficitaria en vegetación.

Diseñar mal tu charca
Existen varias formas de fallar en el diseño de una charca. Aquí tienes los ejemplos plus significativos:
No comprobar el nivel antes del llenado
¡Comprueba bien que la charca esté nivelada! Si tu charca está inclinada, el agua se escurrirá hacia un lado y puede provocar inundaciones en el jardín e incluso… en la vivienda.
Desde el punto de vista estético, parte de la lona o de la pared quedará a la vista del jardinero, lo que resultará especialmente feo.
No prever niveles para la vegetación
Un Nenúfar no tiene las mismas exigencias que un iris o que un carrizo. Entenderás entonces que las plantas acuáticas no se distribuyen al azar en la naturaleza y que cada una tiene sus “zonas” de preferencia. Si olvidas crear distintos niveles, reduces considerablemente el número de plantas a introducir y tu charca resultará poco atractiva para la vista y la fauna. Evita por tanto las charcas de tipo cúbico o rectangular con paredes verticales.

Prever distintos niveles para plantas, desde las de suelos húmedos hasta las sumergidas
Dar una forma demasiado compleja a la charca
Durante la colocación de la lona de tu charca, una forma compleja te dará mucho trabajo y, sobre todo, generará multitud de pliegues que tendrás que sujetar con piedras dentro de la charca. Además, en estas condiciones es más difícil calcular la superficie de lona que comprar. Prioriza formas redondas u ovaladas.
Crear una charca diminuta
Los acuariófilos te lo confirmarán: cuanto menor es el volumen de agua, más difícil es equilibrarlo. Un volumen de agua reducido se calentará rápidamente, será sensible al aporte de materia orgánica (contaminación) y te obligará a instalar un sistema de filtración a veces costoso.

Una charca muy pequeña se volverá problemática a la larga…
Descuidar la profundidad
Además de la escasa variedad de plantas que podrás implantar en una charca poco profunda, estarás a merced de las condiciones climáticas. Las lluvias intensas o, por el contrario, el calor y las sequías extremas dificultarán mucho estabilizar el nivel de agua. También tendrás que olvidarte de las posibles ranas que hibernan bajo el agua, a una profundidad mínima de 80 cm.
No prever filtración ni sistema de oxigenación
Sin filtración ni recirculación, el agua de la charca se estanca, lo que favorece el rápido desarrollo de las algas y atrae a los mosquitos. Un agua mal oxigenada se empobrece en vida microbiana útil y se vuelve rápidamente turbia u olorosa. Este desequilibrio vuelve la charca antiestética y difícil de mantener, sobre todo en periodo cálido. Incluso en una charca pequeña, es importante instalar una bomba equipada con un filtro adecuado al volumen de agua. Una fuente o un surtidor también ayuda a oxigenar el agua a la vez que aporta un efecto decorativo y un sonido agradable.
Descuidar la estética
Las charcas aportan una nota de frescura, belleza y ensoñación a nuestros pequeños paraísos. Sin embargo, hay errores de gusto o de instalación que conviene evitar para no decepcionarse con el resultado final.
No ocultar la lona
Las lonas o las charcas prefabricadas son muy prácticas, pero no resultan precisamente glamurosas cuando sobresalen del suelo en las orillas. Para paliar este problema, existen algunos trucos para ocultarlas. Las plantas cubresuelos, telas de yute o piedras decorativas son recursos estupendos para disimularlo. Es evidente que una charca realizada en un emplazamiento llano y nivelado reducirá en gran medida este inconveniente.

Charca en proceso de finalización con enrocado sobre la lona
Colocar una lona tipo «piscina»
En cuanto a falta de gusto y fealdad, es difícil superarlo. Deja este tipo de impermeabilización para las piscinas privadas. El color negro de una lona es mucho más discreto.
Introducir un montón de peces
Recuerda: intentas embellecer tu jardín, no montar una explotación piscícola. Introducir algunos peces es muy divertido para los niños y da vida al punto de agua, pero, en exceso, ¡te traerán muchos problemas!
- Contaminarán el agua con sus excrementos y favorecerán la aparición de algas verdes debido a la cantidad de nitratos excretados.
- Las superpoblaciones de peces te obligarán a instalar un filtro y/o una charca de decantación para filtrar el agua, ¡algo muy costoso!
- Los peces en exceso acabarán enfermando por la promiscuidad en el agua. Tendrás que recurrir a diversos antibióticos y otras sustancias poco recomendables para solucionar el problema.
- Inevitablemente devorarán los huevos de ranas, sapos y tritones, así como las larvas de libélulas y de todos los demás invertebrados que encuentran refugio en tu charca. Por tanto, tu charca estará menos equilibrada y viva que con proporciones razonables de peces.

Una charca que solo alberga peces, sin vegetación… Prudencia…
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