¿Cómo podar un árbol?

¿Cómo podar un árbol?

Con respeto por lo vegetal

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Modificado el 21 de septiembre de 2025  por Olivier 6 min.

Los árboles crecen lentamente. Aun así, cuando un árbol alcanza la madurez, tendremos que podarlo. Esta operación a la vez estética y sanitaria para el árbol permite eliminar la madera muerta, equilibrar las ramas y trabajar la altura, el volumen e incluso la transparencia del árbol. Este trabajo de poda no debe tomarse a la ligera: por el bien del árbol, pero también por el del jardinero, porque puede resultar peligroso. Tanto si recurres a un especialista, un arborista titulado, como si te lanzas tú solo a una poda ligera, estos son los puntos importantes que conviene tener en cuenta.

Invierno, Otoño Dificultad

¿Por qué podar un árbol?

La poda es la operación que consiste en suprimir ciertas ramas de un árbol. Este trabajo es esencial, pero no se poda a la ligera ni sin reflexión. Estas son las distintas razones para podar un árbol:

  • Podar para mantener un aspecto estético en los árboles: la idea será eliminar todo lo que parezca «desfigurar» la forma natural de la especie. Por ejemplo, se conservará la silueta columnar de un álamo de Italia, mientras que se procurará acentuar la forma de parasol de Albizia;
  • Podar para preservar la salud de nuestros árboles: eliminando la madera muerta, enferma o mal ubicada o aligerando las ramas antes de una posible rotura;
  • Podar para contener el crecimiento de un árbol: siempre conviene pensar bien en el tamaño del árbol adulto al plantar. Pero a veces nos supera la envergadura de las ramas. Puede ser demasiado imponente, proporcionar demasiada sombra o extenderse a la propiedad del vecino o a un espacio público. No olvides en ese caso respetar la normativa vigente. Un poco de poda vale más que una multa o un juicio;
  • Podar si se vuelve peligroso: si ramas amenazan con caer o si las ramas tocan cables eléctricos o se apoyan sobre un tejado, por ejemplo;
  • Podar antes de eventuales obras o con vistas al derribo futuro del árbol; a esto se le llama desmontaje en árboles de gran porte;
  • También se poda para preservar la calidad de la madera en el marco de la silvicultura (algo anecdótico en nuestros jardines).
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Poda severa de un ciruelo (© Herry Lawford)

¿Cómo podar un árbol?

¿Qué cortar?

Al podar, conviene mantener una silueta natural de tu árbol. Para ello, conviene pensárselo dos veces antes de cortar. Se cortará sin dudar la madera muerta, rota y enferma; el resto requerirá un mínimo de reflexión:

  • la madera muerta: en primer lugar, eliminar todo lo que esté muerto en las ramas permitirá ver mejor;
  • la madera enferma, rota o dañada: todo lo que no te parezca totalmente sano deberá seccionarse hasta una parte sana con un corte bien limpio;
  • la madera mal colocada: las ramas que se cruzan o se solapan, los ramillos que desfiguran la silueta natural del árbol, las ramas que van hacia el suelo o hacia el centro de las ramas… Esta operación se hará a ojo y caso por caso. No dudes en tomar distancia para contemplar tu árbol y ver qué no funciona en la disposición de sus ramas;
  • los rechazos que salen de las raíces y los chupones en el tronco y las ramas principales;
  • por último, se reducirá la longitud de las ramas laterales y de las ramas de la parte superior (la parte superior de las ramas) si y solo si procede reducir su tamaño. Un corte así tiende a hacer que el árbol rebrote con más fuerza después y obligará a intervenir con regularidad. Además, siempre existe el riesgo de desfigurar el aspecto general del árbol.

¿Cómo cortar?

El tema de la poda de una rama o una ramita es tan amplio que aquí hablaremos sobre todo del corte de ramas de gran sección (superiores a 5 cm de diámetro). Este tipo de corte requiere un trabajo en 3 etapas:

  1. Haz un “corte con la sierra” con la sierra o la motosierra por debajo de la rama que deseas cortar y a 20-30 centímetros del inicio de esta (salida del tronco o de una rama principal). Este corte debe tener una profundidad de aproximadamente un tercio de la rama;
  2.  Un poco más allá de ese corte de sierra (unos centímetros) y por la parte superior de la rama, iniciarás el “corte definitivo” y comenzarás a serrar. Por su propio peso, la rama a cortar se partirá. Esto provocará la formación de un tocón antiestético;
  3. Recorta con un corte limpio ese tocón con un corte muy ligeramente oblicuo (para facilitar el drenaje del agua) a un centímetro del tronco o de la rama portadora. El árbol podrá entonces formar un callo cicatricial y evitarás la formación de un tocón muerto.

¡Atención!: Una poda severa es un trauma para el árbol. Y el corte de ramas de gran sección (diámetro mayor que el antebrazo) siempre supone un riesgo de debilitamiento del árbol y una gran puerta de entrada para los gérmenes patógenos antes de la cicatrización. Lo ideal es trabajar en varias veces, durante tres o cuatro años, y podar desde la edad más temprana del árbol cortando ramas de pequeño diámetro.

¿Cuándo podar?

La poda deberá realizarse preferentemente durante el periodo de reposo de los árboles. Bien en otoño, entre la caída de las hojas y las primeras heladas fuertes (noviembre-diciembre), bien en primavera, antes de la subida de la savia (finales de febrero según el tiempo o más bien marzo). Podar en este periodo también es ideal, porque se pueden ver más fácilmente las ramas (en el caso de los frondosos).

Sin embargo, se ha comprobado que una poda a principios de otoño (comienzos de octubre) o a finales de primavera (junio) permite una mejor cicatrización.

Evita sobre todo comienzos de primavera, durante la subida de la savia: un flujo excesivo agotará el árbol; y finales de verano, porque los rebrotes jóvenes pueden helarse en invierno.

Tengamos presente que la madera muerta puede retirarse en cualquier momento del año. Lo mismo con las ramas rotas o enfermas, que pueden cortarse “de urgencia” incluso fuera de los periodos de poda. 

¿Con qué frecuencia podar los árboles?

La frecuencia dependerá de la especie del árbol y, sobre todo, de su tamaño y su edad.

Podaremos cada 2 años mientras el árbol no haya alcanzado 10 años. Entre 10 y 20 años, cada 5 o 6 años. Y, por último, cuando el árbol sea adulto o de cierta edad: como máximo cada 10 años.

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Poda confiada a un profesional (© Michael Coghlan)

¿Qué equipo se necesita para una poda eficaz?

No te lances a la poda si no cuentas con el equipo adecuado.

  • Sierra arborícola o de poda: como la sierra de poda Bahco 340-6T, algunas pueden montarse en una pértiga larga (Sierra arborícola Bahco 386-6T) ;
  • Tijeras de podar y podadora de ramas: se encuentran con mango telescópico (podadora de ramas en pértiga telescópica Bahco) y podadores de altura para trabajar en altura ;
  • Motosierra y motosierra de poda, si es necesario ;
  • Cuchillo de poda para repasar limpiamente las heridas de poda ;
  • Guantes, gafas de protección, además de pantalón anticorte y protección auditiva en caso de trabajar con motosierra ;
  • Escalera de mano, andamio y cuerdas para trabajos en altura y en el centro de las ramas: te aconsejo encarecidamente recurrir a un profesional. ¡Basta de heroicidades en el jardín! No vayas a saturar hospitales (o peor) por un árbol… ;
  • Pasta cicatrizante, si procede: la pasta cicatrizante sigue siendo objeto de controversia. Antes se juraba por aplicar pasta en cada herida de poda de más de 3 cm, pero esta pasta tiende a atrapar calor, humedad y… gérmenes patógenos. Lo cual resulta perjudicial para la salud del árbol. Lo mejor es dejar que el árbol cicatrice por sí mismo. No obstante, la pasta aún se utiliza en árboles frutales y en árboles sensibles como los álamos, los Prunus (ciruelo, melocotonero, Guinda…) o los tilos.

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¡No os hagáis los héroes!

Podar un árbol puede resultar una tarea cansada, difícil e incluso peligrosa. ¡No olvides algunos puntos!

  • No subas a un árbol si es posible, prioriza el trabajo desde el suelo o, en su defecto, sobre una escalera bien estable o un andamio;
  • Prepara herramientas adecuadas para facilitar la poda. Será más seguro tanto para ti como para el árbol;
  • Prepara protecciones: guantes, gafas de protección, casco si es necesario, protección auditiva si trabajas con máquinas, pantalón y manguitos anticorte si trabajas con una motosierra de cadena;
  • ¡Nunca trabajes solo! Y mantén un teléfono móvil a mano.

Recurre a profesionales: si el árbol es joven y las ramas se pueden cortar con facilidad, puedes encargarte tú mismo, por supuesto. Sin embargo, la poda de un árbol grande no es un trabajo que deba tomarse a la ligera. En ese caso, mejor recurrir a profesionales de la poda: arboristas trepadores. Deben trabajar respetando el árbol y de forma segura para todos (ellos mismos y las personas en el suelo). Además, suelen triturar las ramas (¡Bien! ¡BRF gratis!), retirar los troncos o incluso arrancar el tocón si hace falta.

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Escalera estable, guantes de protección… hay que prestar mucha atención a la seguridad durante una poda

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