
Combatir enfermedades y plagas en invernadero
Nuestros consejos para prevenirlos
Contenido
En un invernadero de jardín, el ambiente cerrado tiende a facilitar la aparición de plagas y enfermedades. Una vez que se instalan, tienden a propagarse mucho más rápido que al aire libre, lo que exige una vigilancia casi diaria por parte del jardinero, sobre todo durante la estación cálida.
Un riego inadecuado, la falta de ventilación o un ecosistema desequilibrado son factores que favorecen la presencia y el desarrollo de plagas y enfermedades.
Por eso, aquí tienes ¡nuestros consejos para prevenir y gestionar los ataques de plagas y enfermedades en invernadero!
La técnica de riego adecuada para limitar los riesgos de enfermedades
El cultivo en invernadero de jardín puede permitir que las plantas sensibles, como el tomate con mildiu, sean menos propensas a las enfermedades criptogámicas. Entre las más comunes, añadamos el oídio (enfermedad del blanco), la roya o incluso la Botrytis (podredumbre gris). Lechugas, calabazas, melones y otras Cucurbitáceas también son plantas susceptibles de infectarse.

Arriba: mildiu y roya; abajo: oídio y Botrytis
En efecto, estas enfermedades suelen resultar de una alternancia de lluvia y sol, creando un cóctel de humedad + calor favorable al desarrollo de los hongos. Si las plantas bajo invernadero están protegidas del agua de lluvia que moja su follaje, es importante, en su lugar, elegir el adecuado sistema de riego.
Para limitar el desarrollo de enfermedades, opta por un riego manual directamente al pie de las plantas o por un riego automático que garantice un caudal suave y regular sin tocar nunca el follaje (goteo, tubo microporoso). También puedes optar por un sistema de riego por el fondo, mediante manta capilar o mesa de riego.
Por el contrario, evita los riegos por aspersión, que mojan el conjunto de las plantas y se reservarán para cultivos tropicales y/o aquellos cuyo follaje necesite humedecerse regularmente.
El ambiente cálido dentro del invernadero tiende a provocar con mayor rapidez la deshidratación de los cultivos y la falta de agua. Las plantas se debilitan y son menos capaces de resistir las enfermedades. Prioriza por tanto un riego moderado, pero regular.
Este riego frecuente también permitirá luchar contra otros tipos de enfermedades en invernadero, como la enfermedad del culo negro que ataca a los tomates o el rajado de los frutos.

Las mesas de riego permiten la hidratación de las plantas por capilaridad. Para prevenir enfermedades, prefiere el riego manual al pie de las plantas.
Ventilación eficaz en el invernadero
Muchas plagas aparecen y luego se desarrollan debido al ambiente cálido y seco que reina en invernadero: cochinillas, arañas rojas, aleuródido (mosca blanca).
Estos indeseables rehúyen los medios frescos y húmedos. Por tanto, una buena aireación resulta indispensable para renovar el aire, regular la temperatura ambiente y prevenir su aparición. Abrir marcos de cultivo, puertas y claraboyas a diario, sobre todo en periodo estival.
Por el contrario, la ventilación también evitará el estancamiento de un entorno demasiado húmedo, que provoca mucha condensación y resulta más propicio para el desarrollo de enfermedades.
Como prevención adicional o en caso de infestación leve, pulverizaciones regulares de agua de lluvia sobre plantas no sensibles a las enfermedades criptogámicas suelen ser suficientes. Si una planta resulta afectada, sacarla al exterior en un día fresco y lluvioso.
También debe garantizarse una buena aireación entre las propias plantas, que idealmente no deberían tocarse demasiado. Evitar, por tanto, plantar de forma demasiado densa y favorecer la circulación de aire.
Por último, mantener el invernadero limpio, retirar con regularidad las partes dañadas de las plantas (hojas, tallos, …) y limpiar las herramientas de corte después de cada poda, con alcohol o con jabón negro.

Airear el invernadero para que circule el aire y espaciar las plantas.
Plantas sanas y vigorosas, vigiladas regularmente
Cultivar plantas sanas permite naturlamente combatir la aparición de plagas y enfermedades. Más resistentes, serán menos sensibles a ellas.
En jardinería, elige plantones vigorosos o, si puedes, opta por la siembra de semillas o la compra de pequeños plantones en mini macetas.
Elige sustratos sanos, equilibrados y ricos, que permitan nutrir bien las plantas y hacerlas más robustas. Enmienda, pero sin excesos, limitando los aportes de fertilizantes y de nitrógeno, que a menudo favorecen la presencia de plagas como los pulgones.
Practica la rotación de cultivos: evita cultivar plantas de la misma familia en el mismo lugar dos años seguidos. El suelo pierde nutrientes y se agota con el tiempo. Si no es posible, opta por cultivo en maceta.
Por último, la vigilancia y observación regulares de las plantas en invernadero permiten a menudo atajar rápidamente la aparición de plagas y enfermedades, sin perjudicar los cultivos. Unos pocos pulgones o cochinillas podrán retirarse simplemente a mano y una hoja contaminada se eliminará de inmediato, sin tiempo para contagiar a las vecinas.

Vigila regularmente tus plantas en invernadero. Compra preferentemente tus plantones en mini macetas.
Ver también
¿Cómo gestionar el riego en invernadero?Un ecosistema equilibrado para evitar la aparición de enfermedades y plagas
Tanto en el exterior como en el interior del invernadero, mantener un ecosistema rico y variado es esencial. Conservar un ciclo natural equilibrado permite luchar eficazmente contra plagas y enfermedades.
Favorecer la presencia de depredadores naturales
En el exterior o en el interior del invernadero, cultiva plantas conocidas por atraer depredadores esenciales como los escarabajos sírfidos, que se alimentan de pulgones. Recurre a la borraja, la facelia o incluso las amapolas.
De forma general, anima a todos los auxiliares del jardín a instalarse cerca de los cultivos: mariquitas, crisopas, microavispas, aves, tijeretas… Instala comederos, bebederos, cajas nido, hoteles para insectos, montones de piedras, etc., y cultiva plantas melíferas.
Su presencia puede bastar para frenar un ataque de plagas en invernadero.
En caso de infestación o de un desarrollo excesivo, el control biológico es una buena solución para combatir plagas y enfermedades. La introducción de depredadores naturales resulta muy eficaz en invernadero, mucho más que en el jardín en medio abierto. Encuentra nuestros consejos para utilizar correctamente estos auxiliares, como los nematodos contra los gusanos blancos o gusanos grises.

Escarabajo sírfido, mariquita y carbonero.
Cultivar plantas compañeras
Las plantas compañeras son plantas que presentan interacciones positivas entre ellas. Su combinación puede impedir los ataques de plagas y el desarrollo de enfermedades.
Así, los claveles de la India son conocidos por ahuyentar moscas blancas, escarabajos pulga y pulgones.
Por el contrario, otras plantas tienen el papel de atraer las plagas hacia ellas en lugar de hacia el cultivo. Es el caso de la capuchina, especialmente apreciada por los pulgones, que así dejan el resto de plantaciones. Pepinos, berenjenas, pimientas o fresas, por su parte, quedarán protegidos de la chinche Liocoris por una franja de ortigas plantada cerca del invernadero.

Tagete, capuchina y ortiga
Cuidar la vida del suelo en el invernadero de jardín
Los microorganismos, pequeños animales e insectos, como las cochinillas de la humedad o las lombrices, están naturalmente presentes en suelos sanos y en buen estado. Esta vida del suelo favorece el desarrollo de las plantas y las hace más resistentes frente a los ataques de plagas y enfermedades.
Para conservar un suelo vivo bajo invernadero, apuesta de nuevo por una buena aireación, un riego eficaz, aportes de enmiendas, el cultivo de abonos verdes y la instalación de acolchado.
Un suelo fértil y bien equilibrado también animará a los depredadores naturales de las plagas a acudir al invernadero.
Si has optado por criar gallinas en tu jardín, aprovecha el periodo de fin de los cultivos en otoño-invierno para dejarlas pasear por el invernadero. Así se darán un festín con cualquier plaga que pase al alcance de su pico (orugas, caracoles, babosas, gusanos grises…) mientras airean y fertilizan el suelo.
Por último, los tratamientos naturales a base de purines (ortiga, cola de caballo…) o los insecticidas de origen natural siempre se preferirán a los tratamientos químicos, para preservar lo mejor posible la vida del suelo y el equilibrio natural en el invernadero.

Un buen acolchado, un aporte de compost, refugios para insectos y plantas melíferas contribuyen a un ecosistema de invernadero sano.
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