Abono para el jardín: ¿cómo elegirlo bien?

Abono para el jardín: ¿cómo elegirlo bien?

Para fertilizar macizos de flores, huerto, árboles y arbustos...

Contenido

Modificado el 13 de agosto de 2025  por Alexandra 9 min.

Sean orgánicos o minerales, los abonos son esenciales para nutrir las plantas y fertilizar el jardín. Mejoran el crecimiento, la floración y la fructificación, así como la resistencia a enfermedades y parásitos. Hacen que las plantas estén más bellas y vigorosas, mientras que las plantas con carencias nutricionales son más débiles, con el follaje que amarillea… Si no se aportan abonos ni materia orgánica, el suelo tiende a empobrecerse con el tiempo. Hay que procurar conservar su fertilidad y aportar nutrientes. No siempre es fácil orientarse entre los distintos tipos de abonos: orgánicos o minerales, para un efecto rápido o una acción a largo plazo… Te ayudamos a verlo más claro y a encontrar el abono adecuado según las plantas que cultives. ¡Descubre también el papel del nitrógeno, del fósforo y del potasio en el metabolismo de las plantas!

Dificultad

Necesidades de las plantas

Para crecer, las plantas extraen del suelo agua y elementos minerales. Entre estos, necesitan tres elementos principales:

  • El Nitrógeno (N) favorece el crecimiento de las partes aéreas de la planta, el desarrollo de tallos y hojas. Actúa en el mecanismo de la fotosíntesis, acelera el crecimiento y favorece un follaje bonito, bien desarrollado y coloreado. Entre los abonos orgánicos, la sangre seca, el cuerno triturado y el purín de ortiga son ricos en nitrógeno.
  • El Fósforo (P) actúa sobre el desarrollo del sistema radicular. También es importante para la formación de las flores y la fertilización, y por tanto para la fructificación.
  • El Potasio (K) mejora la resistencia a las enfermedades y a los parásitos, así como al frío. Además, favorece la floración y la fructificación. En general, favorece un crecimiento sano y equilibrado.

Nitrógeno, Fósforo y Potasio son macronutrientes. Las plantas tienen necesidades importantes de ellos, y los aportes de abono buscan sobre todo proporcionar estos tres elementos.

En los abonos se indica su contenido mediante tres números, que representan el porcentaje de los tres macronutrientes… por ejemplo: 16-8-12 significará que el abono contiene 16 % de nitrógeno, 8 % de fósforo y 12 % de potasio. Evidentemente, cuanto mayores sean esos números, más concentrado está el abono.

Se considera abono equilibrado cuando estos tres valores son iguales (por ejemplo, 8-8-8).

Las plantas también necesitan, en cantidades menores, elementos secundarios: calcio, azufre y magnesio. Y, en cantidades muy pequeñas, oligoelementos: hierro, boro, manganeso, zinc, cobre y molibdeno. En general, el suelo contiene suficiente para las plantas, pero también se pueden aportar. Vuelven las plantas más fuertes y resistentes. A veces se añaden elementos secundarios u oligoelementos a los abonos: por ejemplo, un abono indicado 5-4-12 +3MgO está enriquecido con magnesia.

Es importante respetar las dosis y evitar los excesos de abono. Una sobredosis de abono nitrogenado puede volver la planta más frágil y atraer pulgones. Crece rápido pero se vuelve más sensible a enfermedades y parásitos. Del mismo modo, una dosis demasiado alta de abono mineral puede quemar las raíces. El exceso de abono también perjudica a los hongos micorrícicos, que desempeñan un papel importante en la absorción de agua y elementos minerales por la planta. Los abonos ricos en nitrógeno pueden causar contaminación por nitratos, con liberación de nitrógeno en la naturaleza…

Infórmate también sobre las necesidades de las plantas que cultivas: aunque la mayoría agradecen los suelos ricos, algunas crecen mejor en terrenos pobres en elementos minerales.

Abonos utilizables en agricultura ecológica

Se trata de los abonos más naturales y respetuosos con el medio ambiente.

¿Elegir un abono orgánico o mineral?

  • Abonos orgánicos:

Generalmente, cuando hablamos de abonos orgánicos y naturales pensamos sobre todo en los composts y estiércoles. Pero también pueden ser Cuerno triturado, Sangre seca (rica en nitrógeno), guano, harina de huesos, harina de espinas de pescado, purín de ortiga, polvo de algas marinas… Los abonos orgánicos tienen origen vegetal o animal.

Los composts y estiércoles tardan en descomponerse y liberar sus minerales. Enriquecen el suelo a largo plazo, aportando además humus. Mejoran la estructura del terreno y aumentan la retención de agua del suelo. Constituyen una enmienda. Los composts y estiércoles aligeran las tierras demasiado pesadas y compactas. Son muy interesantes para mejorar la fertilidad del suelo. Los abonos orgánicos son más a menudo abonos de fondo, ya que liberan sus minerales progresivamente al descomponerse.

Se aportan sobre todo en otoño, cuando se prepara el terreno antes de plantar, o más tarde en el momento de la plantación.

Los abonos orgánicos tienen la ventaja de estimular la vida del suelo. Nutren los Microorganismos del suelo. Ayudan a mantener un suelo vivo y fértil.

La Sangre seca y el guano son abonos orgánicos que liberan muy rápidamente los elementos nutritivos. Tienen un efecto «golpe de energía». Pueden aplicarse durante el cultivo.

Abonos orgánicos: ¿cómo elegirlos?

El compost, el cuerno triturado y la sangre seca son abonos orgánicos y naturales

  • Abonos minerales:

También existen abonos minerales utilizables en agricultura ecológica. Los elementos que los componen no proceden de la química, sino que han sido extraídos del suelo. Pueden presentarse en forma líquida, en forma de Gránulos o de bastoncillos. Son ventajosos por su formulación y su facilidad de uso. El interés es que se conoce, con más precisión que con los abonos orgánicos, la proporción de nitrógeno, fósforo y potasio que se aporta. Así, resulta más fácil corregir una carencia y favorecer, por ejemplo, la floración o el crecimiento del follaje. A diferencia de los composts, el cuerno triturado, la sangre seca, etc., estos abonos tienen una formulación específica para un tipo de plantas, a fin de aportarles los nutrientes que necesitan con prioridad.

También existe abono organo‑mineral.

Elegir en función del efecto deseado: a largo plazo o impulso

  • Para una acción a largo plazo: Para un efecto de larga duración, te aconsejamos aportar compost o estiércol, que tardan en descomponerse totalmente y liberar sus nutrientes. Puedes aplicarlos en otoño o antes de plantar. Mejoran el suelo de forma duradera. También puedes elegir un abono como «La Belle Bouse», que libera progresivamente elementos minerales durante unos tres meses. El cuerno triturado es también un abono natural que se descompone lentamente. Para saber más, descubre nuestra ficha consejo dedicada al estiércol en gránulos y su utilización en el jardín.
  • Para un efecto «golpe de energía»: para una acción rápida, por ejemplo para corregir una carencia, prioriza los abonos minerales líquidos, para diluir en el agua de riego. También puedes aportar Sangre seca o guano, que se descomponen rápidamente y son particularmente ricos en nitrógeno.

Elegir el abono en función de la planta

Algunos abonos son universales, es decir, estándar y adecuados para todas las plantas, mientras que otros son específicos, destinados a un tipo de planta en particular (rosales, cítricos, hortensias…), para cubrir necesidades más ajustadas.

Si una planta tiene carencia de un elemento en particular, es posible encontrarlo: Fosfato, Potasa, Anticarencial Hierro, Anticarencial Magnesio… Si es necesario, también se puede aportar un conjunto de oligoelementos.

  • Para rosales y arbustos con flores

Para los rosales y arbustos con flores (lilas, ceanoto, Weigela, glicinia…), se priorizan los abonos ricos en potasio, que favorecerán una floración generosa. Elige un abono de acción de larga duración, que se presenta en forma de Gránulos para incorporar a la tierra. Para las hortensias y los arbustos de tierra de brezo, existen abonos específicos.

  • Para plantas en macetas o jardineras:

Las plantas cultivadas en Jardinera o en maceta, por ejemplo para realizar composiciones floridas, tienen necesidades importantes, porque el Sustrato se agota con el tiempo. Para las plantas con flores como pelargonios, pensamientos, begonias o petunias, elige abonos ricos sobre todo en potasio, así como en fósforo, mientras que para las plantas de Follaje decorativo (Ipomea, Cóleo, Muehlenbeckia, Dichondra…), conviene priorizar los abonos ricos en nitrógeno.

Te recomendamos en particular el abono natural «La Belle Bouse», que liberará progresivamente elementos minerales durante unos tres meses. Puedes, si es necesario, completar con algunos aportes de abono líquido durante el cultivo.

  • Para el huerto:

Para el Huerto, se busca favorecer la producción de hortalizas y la Resistencia a las enfermedades. Se eligen por tanto abonos principalmente ricos en potasio. Te aconsejamos elegir un abono en forma de Gránulos, de difusión lenta, para esparcir a comienzos de primavera, antes de la plantación y la siembra de tus hortalizas. También puedes realizar algunos aportes durante el cultivo. Te recomendamos en particular el abono para huerto Solabiol, que integra un estimulador de crecimiento de la raíz, o el Abono promesse de fleurs para tomates y hortalizas de fruto, utilizable en agricultura ecológica, destinado más bien a las hortalizas de fruto (tomates, Berenjenas, Pimientas, etc.).

De hecho, es posible orientar tu elección en función de las hortalizas que cultives: las hortalizas de hoja (coles, lechugas, puerros…) tienen mayores necesidades de nitrógeno, mientras que las hortalizas de raíz (patatas, Zanahorias, rábanos…) requieren más fósforo. En cuanto a las hortalizas de fruto, como los tomates, Berenjenas, Pimientas, etc., necesitan sobre todo potasio.

  • Para los árboles frutales:

Para los árboles frutales (manzanos, ciruelos, guindas y también cítricos), lo importante es aportar potasio. También es interesante elegir un abono enriquecido con Magnesio. Elige, por ejemplo, el Abono UAB promesse de fleurs para árboles frutales, que también incorpora un estimulador de crecimiento de la raíz y se presenta en forma de Gránulos para incorporar al suelo.

  • Para las plantas de interior:

En el caso de las plantas de interior (palmeras, ficus, filodendros…), se busca favorecer el follaje, para que sea bien verde y generoso, aportando nitrógeno. Si tienes plantas con flores (Anthurium, Vriesea, Kalanchoe…), el aporte de potasio también será importante. Una solución práctica: bastoncillos para clavar en las macetas que liberan progresivamente elementos minerales. También encontrarás abonos específicos para las orquídeas y para los cactus.

  • Para el césped:

En este caso se busca obtener un césped bien verde y denso; por ello se elige un abono rico en nitrógeno, ya que este elemento favorece el follaje. Por facilidad de uso, se elegirá un abono en forma de Gránulos para esparcir.

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Abonos químicos

Aunque proceden de la química, por tanto menos naturales, estos abonos no plantean problemas cuando se dosifican correctamente. En comparación con los abonos orgánicos y naturales, por lo general están más concentrados en elementos minerales y resultan eficaces para corregir carencias o impulsar el crecimiento de las plantas.

Elegir en función del tipo de abono: sólido o líquido

  • En forma sólida: los abonos pueden presentarse en forma de gránulos o de bastoncillos. Son abonos de liberación lenta, que liberan sus nutrientes progresivamente… Los gránulos se mezclan con el sustrato en el momento de la plantación o del trasplante. También se pueden depositar sobre el sustrato durante el cultivo, o incorporarlos de forma superficial a la tierra. Los bastoncillos, por su parte, son una buena solución para Plantas en maceta. Basta con clavarlos en el sustrato y liberarán progresivamente sus elementos minerales.
  • Abonos líquidos. Tienen un efecto estimulante inmediato. Son soluciones concentradas que se diluyen en el agua de riego. Es necesario realizar un abonado regular durante el cultivo, porque no permanecen mucho tiempo en el sustrato. Se usan mucho para las plantas de interior.
Abonos minerales para el jardín, en forma líquida o sólida

Los abonos químicos se presentan en diferentes formas: abono líquido, gránulos o bastoncillos

Elegir en función del efecto deseado: ¿largo plazo o impulso?

  • Abono de fondo o de liberación lenta: Estos abonos actúan a largo plazo, liberando progresivamente elementos minerales. Los abonos químicos de liberación lenta se presentan en forma de gránulos, bastoncillos o pequeñas bolitas plastificadas. Pueden incorporarse en el hoyo de plantación para las plantas en terreno abierto, mezclarse con el sustrato cuando se trasplanta una planta, o simplemente depositarse en la superficie de la maceta.
  • Abonos de mantenimiento, o «de choque»: Estos abonos tienen un efecto estimulante, porque los elementos minerales están disponibles de inmediato para la planta. Suelen ser abonos líquidos, que se diluyen en el agua de riego. Se aplican sobre todo en el momento del crecimiento, en primavera, y después a lo largo del período de vegetación, hasta finales de verano – otoño. También sirven para corregir rápidamente una carencia.
  • También existen abonos foliares, para pulverizar sobre el follaje. Están destinados principalmente a plantas con carencias, con el fin de corregir muy rápidamente esa carencia. El abono será absorbido por los estomas de las hojas. Los elementos minerales son asimilados de inmediato por la planta. Es un tratamiento de apoyo para corregir una carencia o sostener una planta que ha sufrido estrés.

¿Qué abono para cada tipo de planta?

  • Rosales y arbustos de flor:

Para rosales y arbustos de flor, lo más importante es aportar potasio, para garantizar una floración generosa. Puedes, por ejemplo, elegir este abono. Para los arbustos de tierra de brezo (hortensias, azaleas, rododendros…), elige un abono específico.

  • Plantas en maceta o jardineras:

Elige un abono en forma de gránulos, para mezclar con el sustrato, o un abono líquido, para diluir en el agua de riego.

  • Huerto:

Para favorecer buenas cosechas en el huerto, puedes utilizar este abono rico en potasio, que se presenta en forma de gránulos.

  • Plantas de interior:

Para las plantas de interior, puedes utilizar un abono líquido, que se aplica de forma regular diluyéndolo en el agua de riego. Para las orquídeas, elige un abono específico.

  • Césped:

Para el césped, elige un abono rico en nitrógeno, que favorecerá el crecimiento del follaje de las gramíneas.

 

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