En casa, en agosto, el huerto se convierte en un auténtico cuerno de la abundancia: tomates, calabacines, judías, por citar solo algunos, se cosechan en tal cantidad que ya no sabemos qué hacer con ellos. Y ese es precisamente el problema. Así que, si tú también te ves desbordado/a por los excedentes de cosechas, aquí tienes algunas ideas para no desperdiciar tus verduras.
Idea n.º 1: Dona e intercambia tus verduras sobrantes
Compartir las cosechas es un placer compartido… siempre que se haga con mesura. Llevar a los vecinos una caja llena de calabacines es un detalle, desde luego. Pero, salvo que vivas al lado de una familia XXL, eso solo traslada el problema, porque puede que ellos tampoco sepan qué hacer con ellos. Y la próxima vez es muy probable que se hagan los suecos al verte acercarte con una cesta, incluso vacía. Da, sí, pero asegurándote de antemano de que tus amigos tendrán tiempo de preparar las verduras, y ten en cuenta que la cesta pequeña y variada (sobre todo si incluye fresas) tiene mucho más éxito.
Piensa también en ponerte en contacto con asociaciones locales y con otras tiendas solidarias; no dudarán en indicarte qué necesitan.

Idea n.º 2: Vende tus cosechas, en casa o por internet
Vender las cosechas también es una opción. Puede parecer tacaño, pero las verduras que cultivas tienen valor; no han salido solas. No he encontrado información legislativa al respecto; sin embargo, parece que Hacienda no pone pegas siempre que la superficie de tu huerto sea inferior a 500 m² y este esté anexo a tu vivienda. Por elemental respeto hacia los hortelanos profesionales, no ocupes los mercados. Colocar un cartel delante de casa, anunciarlo en «Le Bon Coin» o en un grupo local de Facebook suele ser suficiente para que las personas interesadas se den por aludidas. Otra opción es registrarse en un sitio dedicado, como Le potiron.fr o cavientdujardin.fr

Me han contado que en algunos pueblos de Inglaterra, las verduras excedentes se dejan a veces delante de la casa, acompañadas de una hucha donde cada cual deja su moneda. Ingenioso, ¿verdad? ¿Has oído hablar de esta práctica?
Idea n.º 3: Transforma... pero sé creativo
Reflexionemos: ¿qué es lo que realmente da problemas con los excedentes de la cosecha? Muy a menudo, hay que reconocerlo, es el hastío («¿Otra vez judías?») provocado por la falta de imaginación del cocinero, ¿no? Bueno, también cuenta el talento, y sobre todo el tiempo… Aun así, enfrentarse a una avalancha de calabacines puede conducir a nuevas experiencias gustativas: ¡no todo en la vida es la ratatouille! ¿Por qué no probar la ensalada de manzana y calabacín o bien los buñuelos o el bizcocho de calabacín? ¿Un gazpacho casero, quizá? ¿Lasañas 100 % de verduras? Recuerda lo agradable que resulta, en pleno mes de febrero, volver a disfrutar del sabor de las verduras de verano. Esto debería darte un poco de ánimo para abordar el siguiente punto:

Idea n.º 4: Conserva, sí, pero con criterio
Ah, el recuerdo de los botes «Le Parfait» de mi abuela, alineados con esmero en la despensa. ¿Quién no ha querido retomar la tradición de las conservas caseras? Es fácil y económico.
Sobre la conservación de frutas y verduras, hemos preparado dos fichas de consejos que te invito a consultar:
Pero eso exige tiempo, material adecuado y, sobre todo, espacio suficiente para almacenarlas.

Así que haz balance antes de ponerte manos a la obra:
- ¿cuál es el espacio del que dispones, incluido en el congelador?
- ¿Cuáles son tus hábitos alimentarios? ¿Consumes regularmente conservas o platos congelados o eres más de 100 % fresco y de temporada?
- ¿Eres más de mermelada, frutas en almíbar o prefieres smoothies bien fríos?
- ¿Tienes varios fines de semana para dedicar a la preparación de conservas?
Si las respuestas son: no tengo sitio / solo como productos frescos / no me gusta la mermelada / prefiero leer en la terraza o ir a la playa... vuelve a las ideas n.º 1 y 2 🙂
¿Y tú? ¿Cuáles son tus trucos para dar salida a las cosechas demasiado generosas? ¿Alguna receta?
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