El ruibarbo (Rheum x rhabarbarum o R. rhaponticum) forma parte de esas hortalizas vivaces y resistentes, bastante fáciles de sacar adelante. Y mejor, porque nos encanta su toquecito ácido, tan agradable en mermelada, en tarta o en crumble. Sin embargo, parece que, en algunos jardines, da problemas: pies débiles, pecíolos raquíticos, floraciones a destiempo, brotes jóvenes devorados por misteriosos bichitos...

Así que, para acabar con el ruibarbo anémico, ¡aquí van algunos consejos!

El lugar adecuado y la tierra adecuada

Ante todo, reserva espacio, porque aunque tu planta parezca poca cosa en su maceta, crecerá muy rápido y se extenderá mucho: ¡un metro, e incluso 1,5 metros cuadrados por planta, no es exagerado! Es en un lugar fresco, con suelo húmedo pero bien drenado donde el ruibarbo da lo mejor de sí. Así que lo ideal es instalarlo a media sombra… evitando la cercanía de árboles grandes que, aunque aportan frescor, tienden a absorber toda el agua disponible en verano. Exigente, reclama una buena tierra, húmeda, mejorada si hace falta con un generoso aporte de compost.

Paciencia, mimos y un buen golpe de pala, de vez en cuando…

Aunque el crecimiento del ruibarbo es más bien rápido, necesita algo de tiempo para establecerse. Salvo en algunas variedades como 'Glaskins Perpetual', no cosecharás hasta pasado un año, o incluso dos, porque se aconseja, en el caso de las plantas jóvenes, no recoger nada durante el primer año (sí, es frustrante).

En cuanto a los cuidados, como hemos visto, la frescura es la mejor amiga del ruibarbo. Para conservar la humedad, la solución consiste en acolchar generosamente. En nuestro caso, no nos andamos con rodeos: al menos 20 cm de hojas secas en otoño, algo de césped de vez en cuando y, después de cada cosecha, extendemos al pie sus hojas, de las que no sabemos muy bien qué hacer (aparte de un purín insecticida...). En primavera u otoño, un buen aporte de compost siempre será bienvenido y estimulará la producción. Por último, cuando el pie envejece, puede volverse menos generoso: es señal de que ha llegado el momento de dividirlo. Para ello, espera a la primavera y, con ayuda de una pala, divide el tocón en varios trozos de una a tres yemas.

Cómo cultivar ruibarbo con éxito en el jardín

1) una planta de ruibarbo en plena salud gracias a un aporte de compost regular 2) la floración del ruibarbo 3) La "yema" a finales de invierno 4) Una planta joven de ruibarbo

Socorro, mi ruibarbo…

  • Pequeña molestia n.º 1: mi ruibarbo está en flor

Es normal que un pie de ruibarbo adulto florezca; es un comportamiento natural destinado a asegurar su descendencia. Aunque espectacular, la floración del ruibarbo no es muy ornamental y se hace en detrimento del tamaño de los pecíolos. Además, fatiga la planta: no dudes en eliminar los tallos con flores en cuanto aparezcan. Si esperas… ¡será demasiado tarde!

  • Pequeña molestia n.º 2: mi ruibarbo es muy pequeño

En el catálogo de los contratiempos del huerto, un ruibarbo enclenque es de lo más frustrante. La mayoría de las veces es porque no se plantó en el lugar adecuado o en la tierra adecuada. Si el pie te parece lo bastante fuerte como para ser trasladado a un lugar más propicio, no dudes en hacerlo… Si no, aumenta el compost, el acolchado y vigila el riego, hasta que encuentre su sitio.

  • Pequeña molestia n.º 3: mi ruibarbo está devorado

Sí, otra vez los gasterópodos… Después de tanto leerme, ya te sabes la canción, ¿no? Entonces, un pequeño cordón de ceniza si el tiempo está seco, unos cuantos Gránulos de Ferramol y asunto resuelto.

Ya estás preparado para obtener ruibarbos bonitos, vigorosos y productivos. Por cierto, ¿sabías que a los ingleses les encanta y que su pasión por él les lleva incluso a forzarlo en bodega, un poco al estilo de las endibias? ¿Cosecha a la luz de las velas, qué hay más romántico?