
10 viváceas de flores amarillas para incorporar al jardín
una selección de las mejores variedades
Contenido
Fuentes de luminosidad y de calor, tienen el poder de atraer todas las miradas y hacer brillar tu jardín. Del amarillo pálido al mantequilla, vainilla y canario, pasando por el bonito amarillo dorado que alegra los macizos y encanta los bordillos, seguro que encuentras lo que te va como anillo al dedo. Aquí tienes nuestra selección de viváceas de flores amarillas para incorporar sin demora en tu jardín.
Lechetrezna mediterránea subsp. wulfenii
Bonita vivácea de porte arbustivo y decorativa, esta lechetrezna mediterránea se engalana, al final del invierno, con encantadoras flores amarillas aciduladas que florecen abundantemente de marzo a junio. Deja ver imponentes inflorescencias que brotan en la parte superior de tallos glaucos. Tolera bien las temperaturas invernales siempre que el suelo esté bien drenado.
Planta de sol, Euphorbia characias ssp. wulfenii agradece suelos ricos drenados, de neutros a calcáreos. Si el emplazamiento le conviene, puede alcanzar 1 m de envergadura, sin ser exigente en agua.
Plantada sola o acompañada al fondo de macizos, quedará sublime junto a vibrantes tulipanes ‘West Point‘, o una peonía amarilla (‘Bartzella’, ‘Alice Harding’) y bonitos alhelíes arbustivos ‘Bowles Mauve’. Si te mantienes en los tonos violeta/malva, piensa en los Allium ‘Violet Beauty’ o ‘Purple Sensation’ o incluso una mezcla de ambos para un bonito degradado natural. Las combinaciones con tonos ácidos ofrecen los mejores resultados.
La dedalera amarilla
Elegante vivácea de porte esbelto, la Digitalis lutea se distingue por su longevidad, además de sus notables flores con forma de campanillas alargadas de color amarillo pálido erguidas sobre finos bohordos florales.
Florece abundantemente de junio a agosto, ofreciendo el espectáculo de una maravilla gráfica para contemplar. La dedalera amarilla también es muy resistente, por debajo de -15 °C.
Originaria de los sotobosques, aun así aprecia el sol. Prefiere suelos frescos y secos, ricos en humus y bien drenados.
Para combinar bien su color amarillo pastel, combínala sutilmente con viváceas de tonos suaves: Geranios vivaces (como el dúo de larga floración ‘Orion’ y ‘Patricia’), Euforbias de bosque, Salvias de bosque (‘Amethyst’, ‘Reine Rose’), Phlomis y Sanguisorba menziesii.
Más información Vivaces de flores amarillas
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Helleboro amarillo Guttatus
También conocida como «Helleboro de Abjasia», este Helleboro es una belleza de la naturaleza. Con su floración de finales de invierno, aporta un toque de alegría a las zonas sombreadas de tu jardín de febrero a abril. Su tonalidad amarillo claro, suave, es muy luminosa y sus pequeñas puntuaciones de púrpura la realzan en pleno corazón.
Es una planta muy resistente que no teme al frío. No obstante, conviene retirar las hojas dañadas por el desgaste del viento y las heladas prolongadas en invierno antes de la floración. Las flores del Helleboro no se marchitan, sino que se secan.
Helleboro Amarillo Guttatus tolera bien la sombra, es totalmente indiferente al pH de tu suelo. Aun así prosperará en un suelo rico, fresco y drenante.
En combinaciones, son compañeros perfectos de árboles y arbustos que les protegen del calor abrasador del sol en verano y les dejan entrever la luz en invierno: al pie de un majestuoso Avellano mágico ‘Arnold Promise‘ de floración invernal amarilla, por ejemplo.
Para crear un bonito contraste, puedes colocarla junto a los Coralitos ‘Ginger Peach’ o ‘Georgia Plum’, de follaje muy colorido, o bien junto a narcisos, muscari y otros tulipanes de tonos alegres.

Existen varios Helleboros amarillos como el Helleboro Anémona Amarillo Guttatus del que acabamos de hablar, pero también el Helleboro Doble Amarillo Prímula merece muchos elogios igualmente!
Ver también
Temperar las flores amarillas en el jardínMilenrama 'Moonshine'
Planta imprescindible de pequeños jardines amurallados, naturalista y campestre, Milenrama ‘Moonshine’ destaca por su floración silvestre amarillo limón que dura muchísimo. De junio a septiembre, despliega sus capitula de un amarillo dorado, que se recortan bien sobre el Follaje dividido plumoso verde grisáceo, con mucha ligereza.
Excelente planta cubresuelos, aprecia suelos secos y soleados, incluso de Rocalla y pobres. ¡Toda una resistente! Es muy fácil de cultivar.
Colócala en segundo plano, detrás de plantas bajas como las Stipas y combínala con tonos enérgicos como los de Eremurus ‘Pinokkio’, Aster dumosus ‘Rosenwichten’, Salvias ‘Mainacht’ o también Cosmos sulphureus ‘Cosmic Orange’.
Tanaceto 'Isla Gold'
Planta amante del sol y de múltiples virtudes, Tanacetum ‘Isla Gold’ o «tanaceto de hojas de oro» es la planta perfecta para aportar brillo al jardín. Aromática y con follaje muy perfumado, presenta una floración deslumbrante gracias a sus numerosos capitula amarillo oro que recuerdan a los de las aquileas. Esta variedad, que se desarrolla hasta 50 cm de altura, resistente, también puede iluminar y embellecer ramos, tanto en flor fresca como seca.
A pleno sol o a media sombra, expresa todo su potencial instalada en un suelo rico y ligero, fresco, suelto y bien drenado. Requiere poco mantenimiento una vez plantada.
Se integra fácilmente en jardines silvestres y campestres, asociada con Echinops ritro, Perovskias, Persicaria amplexicaulis ‘Rosea’ y ‘Alba’, Sedums ‘Purple Emperor’, Helenios ‘Moerheim Beauty’ y Eupatorium maculatum ‘Atropurpureum’ al fondo del macizo.
Corydalis 'Canary Feathers'
Un toque de exotismo con la radiante Corydalis ‘Canary Feathers’, toda una «máquina de flores» para quienes desean dar un toque de brillo a las zonas sombreadas de su jardín. Su follaje, parecido al de un helecho, azul verdoso y dentado, realza el contraste con sus vistosas flores tubulares de color amarillo canario.
Ofrece múltiples usos: como planta cubresuelos, que se extiende lentamente gracias a los estolones, en bonitas cestas floridas y también para decorar pequeños muretes en sombra.
Floración, de mayo a julio, será prolongada en suelo fresco y bien drenado, y también en clima fresco. El calor intenso del verano podría agotarla y hacerla entrar en periodo de latencia. Pero sin miedo, volverá a florecer en cuanto llegue el otoño.
¡Cuidado con las heladas!
Se desarrollará de maravilla en jardines de chalet y en rocallas. La frescura es EL punto a respetar para que Corydalis goce de plena salud, por lo que puedes instalarla en el borde de la ribera, con algunos helechos, Carex y Eulalia para un efecto muy ligero y natural.
Rudbeckia 'Goldsturm'
También llamada girasol silvestre de otoño, que, dicho sea de paso, le va de maravilla, esta asterácea está entre las plantas más fáciles de cultivar. Melífera, sorprende por su crecimiento rápido, que ofrece el espectáculo de una masa de bonitas flores amarillo limón con corazón marrón, semejantes a grandes margaritas. Su floración se extiende de mediados de julio a octubre y puede prolongarse incluso en noviembre si el clima es suave.
De tamaño más bien alto, entre 60 y 80 cm, la Rudbeckia ‘Goldsturm’ es muy resistente (hasta -25 °C) y además muy robusta. De hecho, no teme el desgaste del viento ni de la lluvia, y menos aún la sequía o el calor sofocante. Esta rudbeckia siempre ofrecerá un aspecto limpio y cuidado.
Como todas las rudbeckias, se da bien en exposición soleada para expresar todo su potencial de floración, en suelo ordinario, bien drenado.
Al marchitarse, conserva su corazón oscuro. Puedes optar por cortarlo o dejarlo en lo alto del tallo para obtener semillas.
Rodéalo de otras plantas perennes de floración tardía como sedums, eupatorios, persicarias o también dalias. Piensa también en las gramíneas (Miscanthus, Stipa…). Puedes crear un conjunto de final de temporada muy bonito con el Miscanthus ‘Kleine Fontäne’, con sus magníficas espigas púrpuras a finales de verano, o por qué no, un ejemplar de follaje variegado en amarillo para hacer un guiño de color: ‘Zebrinus’, ‘Strictus’, ‘Gold Bar’ o ‘Little Zebra’. Solo ten en cuenta el tamaño adulto para colocarlo bien en tu macizo (primer plano o fondo), ya que algunas variedades son más pequeñas que otras. Salpica tu macizo con algunas dalias en tonos amarillos o anaranjados; la dalia ‘Glory of Heemstede’ sería perfecta. Por último, añade sedums púrpuras como ‘José Aubergine’ o ‘Dark Magic’.
Solidago 'Gold King'
Al igual que sus primas, los ásteres, Solidago es muy apreciado por su floración tardía, que enlaza de forma sutil entre las floraciones veraniegas y otoñales. Pero la principal especificidad de esta variedad ‘Gold King’, de follaje verde claro tierno, es su impresionante floración en penachos de amarillo dorado que se despliega hasta 80 cm de altura y 50 cm de anchura. Tiene lugar de julio a septiembre. Original, en forma de espigas piramidales plumosas, también es muy codiciada por las abejas y otros insectos libadores por su néctar y también por su polen.
Esta variedad tiene una baza nada desdeñable: su rusticidad: soporta temperaturas inferiores a −15 °C.
Este Solidago se adapta a todo tipo de jardines, a pleno sol, en suelo rico y fresco. Aun así, procura resguardarlo del viento. En mi caso, al mío le gusta que le ponga acolchado en la base en verano, para conservar la frescura del suelo. Sus enemigos acérrimos son los excesos de calor y de agua, que provocan la aparición antiestética de oídio en el follaje.
Ideal para macizos, pues los estructura de maravilla, combina a la perfección con Perovskia y con salvias de tonos violeta azulado como la salvia ‘Crystal Blue’ o incluso con Kniphofias para un contraste de formas. El efecto también es magnífico con Rudbeckia triloba y un áster violeta oscuro como ‘Violetta’. Si tienes un estanque, plantarlo al borde de este no hará sino realzarlo.
Sus hojas y flores pueden utilizarse en infusiones con fines de Fitoterapia. Y también posee propiedades medicinales, especialmente para la función renal.

Phlomis de Russell
¡Suntuosa vivácea cubresuelos, fácil de cultivar y de poco mantenimiento, Phlomis russeliana es la planta que todo jardinero perezoso quiere tener en su jardín! Originaria de Turquía, crece en los bordes de bosques y al pie de coníferas, lo que le confiere gran rusticidad (hasta −20 °C).
Ofrece, sobre su follaje con pelusa en forma de rosetas verde grisáceas decorativas, varios verticilios de flores firmes dispuestas en pisos de un amarillo magníficamente matizado. En efecto, las flores se abren, de junio a agosto, del centro hacia el exterior; el labio superior luce un amarillo crema, mientras que el inferior está vestido de un amarillo vivo y brillante.
Con discreción, oculta la descomposición de las hojas viejas bajo las nuevas para mantener siempre un aspecto limpio y elegante.
Se desarrollará en exposición soleada a media sombra, en un suelo rico y fresco, drenante y sin exceso de agua.
Combínala con hermosos Claveles lanudos, Bergamotas silvestres, salvias de espigas azul intenso (‘Caradonna’, ‘Ostfriesland’, ‘Lubecca’), Physostegia, Stipa y Amapolas de California. Añade algunas Eulalias al fondo.
Alyssum saxatile 'Goldkugel' o canastillo de oro de flores amarillas
Lo mejor para el final, el «Canastillo de oro de flores amarillas», ¡mi flechazo! Habiendo trabajado anteriormente como investigadora en mejora varietal de colza —ya sabes, esos campos totalmente amarillos que embellecen el paisaje en primavera—, ¡esta planta me recuerda esa belleza! (de hecho, pertenecen a la misma familia, las crucíferas).
Muy florífera y melífera, se luce de abril a mayo en forma de nubes amarillas deslumbrantes, compuestas por ramilletes de numerosas pequeñas flores amarillas. Incluso tiende a ocultar su follaje verde grisáceo por su profusión.
A finales de mayo, te aconsejo pinzar los tallos de tu Alyssum para hacerlos ramificar; así conservará un porte compacto y bien tupido. Recorta también las ramas pasadas; se verá aún más bonita.
Si viajas, abre bien los ojos: a menudo se la encuentra en el sureste de Europa, aferrada a los muretes y a las rocallas, que realza de maravilla.
Amante de los jardines pedregosos y capaz de crecer sin grandes necesidades de tierra, exige, eso sí, que el terreno esté bien drenado. También puedes plantarla en cesta colgante; su encantador porte en cascada te seducirá.
Esta planta ama el pleno sol, incluso bajo un calor sofocante. No necesita riego salvo en caso de sequía prolongada.
Myosotis sylvatica, Iberis sempervirens ‘Snowflake‘, Aubrieta ‘Cascade Purple’, serán los compañeros perfectos de nuestro Canastillo de oro, creando un degradado del violeta al azul, pasando por el rosa y el blanco. Piensa en las coníferas enanas y en los brezos también para embellecer una rocalla todo el año. Por cierto, las coníferas vuelven a estar en primera línea, descubre nuestro artículo: «5 razones para plantar coníferas en el jardín«.
También visten con elegancia la base de pequeños arbustos como lavandas o las salvias arbustivas.
Para ir más allá…
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