
Cancro de árboles y frutales
Tratamientos y control
Contenido
El cancro se manifiesta por un desprendimiento o desecación de la corteza del tronco o de las ramas que a veces conduce a la muerte de la extremidad de la rama e incluso del árbol entero. Puede deberse a diferentes parásitos de tipo bacteriano (Cancro bacteriano en Guinda, Melocotonero, Albaricoquero y Ciruelo) o fúngico (Cancro por Nectria o Cancro europeo en Manzanos y Perales, Cancro por Phacidiella en el peral, Cancro del melocotonero, Cancro coloreado del Plátano, Cancro cortical del ciprés (Coryneum cardinale), Cancro del álamo, Cancro negro del sauce, Cancro del rosal, etc.).
La enfermedad es bastante frecuente entre los frutales que suelen estar sometidos a la poda, lo que constituye una puerta de entrada a la contaminación por los gérmenes del cancro. Una fertilización azotada demasiado tardía (julio-agosto) también puede provocar un defecto de desarrollo y generar cancros como en el rosal.
Árboles sensibles al cancro
¡Existen casi tantos cancros como especies!
El cancro es, en realidad, la consecuencia de una contaminación por un hongo o una bacteria provocada por una herida en el cambium, esa capa de células situada justo bajo la corteza, responsable del crecimiento del tronco y de las ramas y de la formación de nuevas células conductoras de savia. Puede extenderse hacia el interior a las capas de madera que ya no conducen savia.
Algunas enfermedades como el Fuego bacteriano de las Rosáceas no llevan el nombre de cancro, pero también provocan necrosis de la corteza acompañadas de escurrimientos de un líquido blanco amarillento, luego marrón y pegajoso, los tejidos bajo la corteza volviéndose de color marrón rojizo. De igual modo, la Enfermedad Criblada del cerezo (Coryneum beijerinckii) provoca, además de manchas rojizas en el follaje durante el verano, una dificultad para cicatrizar seguida de pequeños cancros acompañados de escurrimientos de goma.

Cancro bacteriano en una guinda
¿Cómo reconocer un cancro?
Los síntomas de un cancro son más o menos similares comenzando por una mancha marrón y cóncava en la corteza seguida de protuberancias que conducen al estallido de la corteza, a la formación de grietas debidas a la necrosis de la madera subyacente acompañadas a menudo de exudación de goma. La detención del crecimiento de la rama conduce a la formación de zonas planas (zonas planas en lugar de redondeadas). La exudación de goma es una reacción de defensa frente a una ataque parasitario pero a menudo no basta para erradicar la enfermedad.
Estas afecciones de la corteza se acompañan, cuando corresponde, de fructificaciones variables según el agente patógeno o de síntomas en otros órganos como hojas, flores y frutos:
- Pequeños cojines blanquecinos en primavera (conidios) y de pequeños gránulos rojos en otoño (peritecios) en el caso del Cancro por Neonectria (Neonectria ditissima, syn. Nectria galligena) llamado también Cancro europeo o Cancro de los árboles frutales a pepitas (manzanos, perales, membrilleros, serbales, espinos). La mancha marrón inicial se ensancha en líneas concéntricas que dan lugar a bultos corchosos. Los frutos de manzanos y perales pueden mostrar podredumbres secas en el ojo y en el pedúnculo antes de la madurez o durante su almacenamiento. Este hongo también ataca a hayas, abedules, alisos, arces, fresnos, magnolias…
- Pústulas negruzcas debidas al cancro por Phacidiella discolor en Peral. La mancha marrón inicial se ensancha en líneas.
- Hojas que se vuelven amarillas y se enrollan en forma de canaleta, la caída eventual de las flores, la goma en los relieves son el signo de un cancro bacteriano (Pseudomonas syringae pv. mors-prunorum) especialmente en cerezos dulces como Reverchon, Napoléon, Van.
- Un desborre (brote) difícil, desecación de los brotes, ramas, de todo el árbol asociado a lesiones negruzcas u oliváceas alrededor de los brotes y de sudoraciones gomosas rojizas son el signo del marchitamiento bacteriano (Pseudomonas syringae) en el cerezo.
Los cancros tienen consecuencias más o menos graves porque impiden la circulación de la savia y conducen a la muerte de las yemas, hojas, flores, ramas e incluso del tronco.

Rotura de la corteza tras la aparición de un cancro
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¿Cuáles son los factores que favorecen los cancros?
El otoño y las primaveras lluviosas tienden a fomentar la germinación de esporas que quedan retenidas entre las escamas de las yemas, en las fisuras de la corteza y los chancros mismos que se mantienen por sí mismos.
Todas las heridas que provienen de la poda (realizada especialmente en periodos húmedos), de la caída de las hojas, de la caída de las escamas de las yemas durante el brote, de granizo, de la helada, son una puerta de entrada para las esporas.
El estrés debido a la sequía, a una mala alimentación a nivel de las raíces (activas justo debajo de la corona), al compactamiento del suelo, etc., contribuye al debilitamiento del árbol, que tiene dificultades para defenderse.
¿Cómo luchar contra los cancros?
Las etapas del tratamiento contra el cancro se desarrollan de la siguiente manera:
- en la medida de lo posible, eliminen todas las ramas afectadas por cancro (zonas deprimidas o ennegrecidas). El tronco y las ramas grandes se conservarán, por lo que conviene intervenir temprano. Podar a la madera sana (no coloreada). Utilice una podadera desinfectada con vinagre (50 ml/L de agua) o con alcohol para quemar, si es posible entre cada corte. Queme los residuos de poda.
- Las partes que no se pueden eliminar pueden curetarse hasta la madera sana con la ayuda de una pequeña brocha metálica y de un cuchillo para quitar bien la corteza desgarrada. Recubra luego la herida con una masilla fungicida y cicatrizante (Pelton…) o, en su defecto, con aceite vegetal.
- Rocíe después todo el árbol con mezcla bordelesa a base de cobre (mezcla bordelesa, oxicloruro de cobre) que tiene como efecto inhibir la germinación de esporas de hongos y el desarrollo de bacterias.
- Realice otros tratamientos a base de cobre antes, durante y después de la caída de las hojas y otro antes de la salida de la vegetación.
- A veces es preferible eliminar un árbol y quemar sus ramas para evitar que contamine todo el frutal.
- Para los frutales de hueso, podar en tiempo seco a finales del invierno los árboles jóvenes o, mejor aún, durante el verano cuando, por ejemplo, realiza la cosecha.
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