Arce japonés: podar

Arce japonés: podar

bonsái, niwaki y poda de mantenimiento

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Modificado el 5 de agosto de 2025  por Alexandra 3 min.

Los Arces japoneses son arbustos que nos maravillan por su arquitectura gráfica y su follaje que toma colores excepcionales a lo largo de las estaciones. Tienen naturalmente una silueta elegante y conviene aplicarles una poda suave para dejarlos crecer libremente, podando lo mínimo, porque una poda demasiado frecuente podría debilitarlos. Además, las heridas representan puertas de entrada para enfermedades (como la verticilliosis), a las que son sensibles. En la medida de lo posible, eviten intervenir sobre los jóvenes ejemplares, salvo para una poda en bonsái.

Puede elegir intervenir para realzar su elegante silueta y buscar obtener un efecto particular: ya sea convertirlos en bonsáis, con una poda muy severa, o podarlos en niwaki (o nubes), para un notable efecto gráfico, que hará maravillas en un jardín zen, o simplemente realizar una poda de mantenimiento.

Antes de intervenir, le recomendamos desinfectar sus herramientas: los arces japoneses son bastante sensibles a las enfermedades, por lo que evitará transmitirlas de una planta a otra. En la medida de lo posible, realice cortes limpios y netos, con unas tijeras de podar de hojas afiladas. De la misma manera, aplicar masilla cicatrizante sobre las heridas más grandes limitará los riesgos de que enfermedades o hongos se instalen y contaminen la planta. La cicatrización se facilitará.

Dificultad

La poda en bonsái

Con su arquitectura muy gráfica y su crecimiento lento, los arces japoneses son arbustos aptos para una cultura en bonsái.

  1. Realice una poda de estructura a finales del otoño, en cuanto la planta entre en reposo vegetativo. Es una poda bastante severa que le permite darle su forma general. Antes de actuar, tómese su tiempo para observar bien la silueta del arbusto y visualizar la forma que desea obtener.
  2. Durante la temporada de vegetación, realice una poda de mantenimiento para eliminar algunos brotes mal posicionados, dañados o antiestéticos. Esto permite afinar la forma del bonsái. Con unas tijeras.
  3. A principios del verano, proceda a la desfoliación: corte las hojas de su arce para estimular la aparición de hojas nuevas, más pequeñas y más densas. Atención: evite realizar esta desfoliación en un ejemplar ya debilitado o enfermo. Puede hacerlo cada dos años, evitando el año del trasplante, para no perturbar más la planta.

Cuando realice una poda importante, también habrá que cortar las raíces en la misma medida, para equilibrar el volumen radicular y el volumen aéreo.

Le recomendamos aplicar masilla en las heridas más grandes para facilitar la cicatrización.

Riegue su bonsái todos los días, especialmente en verano. Aplique un fertilizante al menos una vez al mes. Trasplante cada dos años, en primavera, podando una parte de las raíces.

Arce japonés cultivado como bonsái

El Acer palmatum ‘Kiyo-Hime’, podado como bonsái (foto: Ragesoss)

Poda de formación en niwaki

La poda en niwaki, o poda en nube, es una técnica ancestral de poda japonesa. Ella permite resaltar la arquitectura del árbol y enfatizar la forma particular del tronco. Ella refuerza ciertos caracteres de la planta, pudiendo dar la impresión de un viejo árbol con tronco torcido, tortuoso y agitado, que ha sufrido los embates del tiempo… El arbusto toma, al mismo tiempo, un aspecto muy aireado que deja pasar la luz. Las plantas podadas en niwaki se integran a la perfección en los jardines zen.

Realice una poda de estructura entre finales de otoño y principios de primavera, mientras el árbol está en reposo. Esto le permite darle su forma general. Forma nubes de hojas cuando la planta esté en vegetación, desde la primavera hasta el otoño.

  1. Preferiblemente seleccione un arbusto con tronco ya torcido o inclinado. Si tiene opción, evite los ejemplares más rectos.
  2. Antes de intervenir, tómese el tiempo de observar detenidamente la arquitectura general de la planta. Comience a visualizar con claridad la forma que desea darle.
  3. Elimine las ramas muertas o dañadas, luego seleccione las ramas maestras, preferiblemente ramas horizontales, suficientemente espaciadas entre sí. También puede curvarlas artificialmente usando cuerdas naturales o cuerdas. Elimine las demás ramas pequeñas y ramitas, cortándolas a ras, para conservar solo nubes de hojas en las puntas de las ramas maestras. Distribuya estas nubes de forma homogénea y suficientemente espaciada por todo el árbol.

Poda las nubes de hojas en los extremos de las ramas maestras. Deben formar niveles horizontales, con suficiente hueco entre ellos.

Más información Arces japoneses

Poda de mantenimiento

Los arces japoneses se mantienen muy bien sin poda; no obstante, puedes intervenir para devolverle al árbol una forma armónica y equilibrada. Poda en invierno, cuando el árbol está en reposo, para darle su forma general. Retira ramas dañadas o malformadas, y aquellas que se superponen o se cruzan. También puedes realizar una poda ligera durante la temporada de vegetación, desde la primavera hasta el otoño, para identificar y eliminar la madera muerta, mucho más visible durante ese periodo.

El grafismo del arce japonés

¡La silueta elegante y gráfica del Acer palmatum! Aquí, en el Jardín Botánico de la Universidad de Münster en Alemania (foto Rüdiger Wölk, Münster)

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