
Podar el tejo: ¿cuándo y cómo?
¡Nuestros consejos para una poda con éxito!
Contenido
El tejo, o Taxus baccata, es una conífera de follaje denso, persistente y verde oscuro, lo que lo hace ideal para crear topiarios o setos podados. Crece lentamente pero tiene una gran longevidad. Es muy resistente, fácil de cultivar y crece prácticamente en cualquier parte. Además, tiene la ventaja de soportar muy bien las podas, incluso las más severas. Esto permite, por ejemplo, formarlo en topiario, utilizarlo para formar un seto, o incluso podarlo en nubes e integrarlo en un jardín japonés. Es perfecto para estructurar un jardín, delimitar un camino, formar un bordillo o un punto focal. Descubre todas las posibilidades que te ofrece el tejo y nuestros consejos para acertar con su poda.
¿Cuándo podar el tejo?
Por lo general, se poda dos veces al año:
- una primera vez a comienzos de la primavera, en abril, para darle la forma deseada (poda de formación),
- y de nuevo a finales de verano, entre agosto y septiembre, para cortar los brotes del año y perfeccionar la forma.
En cualquier caso, evita intervenir en periodos de heladas o de calor intenso para no debilitarlo más.
Ver también
Topiarios: ¿Cuándo y cómo podarlos?¿Cómo podar?
Empieza por dejar que el tejo crezca en altura hasta que alcance la altura deseada y, después, comienza a podarlo en la parte superior. En efecto, podar la flecha apical podría ralentizar su crecimiento.
Poda prioritariamente las ramas muertas o dañadas, así como las que sobresalen, están mal colocadas o dan sombra al resto del arbusto. La idea es armonizar el follaje para permitir que los rayos del sol se repartan bien por la planta.
Para formar un topiario
Para formar topiarios, la herramienta indispensable son las tijeras de setos. También puedes utilizar unas tijeras de podar, que te servirán más bien para los remates o para intervenciones precisas en ramas más difíciles de podar. Te aconsejamos desinfectar previamente las herramientas con alcohol de 90° para evitar transmitir enfermedades. Verifica también que tus herramientas estén bien afiladas.
Por su forma naturalmente erguida y cónica, el tejo es ideal para crear topiarios en cono, en pirámide o en forma de espiral. Para formas más complejas, puedes utilizar plantillas de malla, que encontrarás en el comercio.
- Si deseas una forma cónica, instala tutores alrededor del arbusto y átalos juntos en la parte superior de la planta. Ve girando alrededor del arbusto, podando los brotes que sobresalen y parecen alejarse de esa forma cónica.
- Para una forma en espiral, empieza por podar el arbusto en cono. Luego ata una cuerda en la parte superior y hazla girar alrededor del arbusto descendiendo progresivamente. Marca la forma de la espiral siguiendo esa cuerda.
- Para una forma piramidal, basta con colocar cuatro tutores alrededor del arbusto, dispuestos en cuadrado. Átalos en la parte superior. Después, recorta con las tijeras de setos cada lado, uniendo los tutores al cortar recto entre ellos.
En todos los casos, realiza siempre cortes pequeños, con movimientos de hoja bastante breves. No dudes en volver varias veces al mismo punto. Los topiarios exigen precisión: mejor retirar un poco de material cada vez y tomarse el tiempo de repasar, que recortar de forma muy basta en unos pocos tajos. Piensa también en tomar distancia con regularidad para apreciar la forma general del arbusto.
Descubre también nuestra ficha-consejo sobre la poda de topiarios.

Un tejo podado en pirámide, antes y después (foto Max Wahrhaftig)
Para formar un seto
Como los setos son por definición largos y rectos, la herramienta más adecuada es el cortasetos. Sin embargo, si el seto es pequeño, unas tijeras de setos pueden bastar.
Puedes utilizar un cordel para guiarte: clava dos estacas, una a cada lado del seto, y únelas con una cuerda. Te servirá de guía para cortar bien recto.
- Empieza podando la parte superior del seto, en horizontal. Reduce la altura al nivel del último corte, o por debajo si deseas un seto bajo. Puedes cortar recto o crear un ligero redondeo en la parte superior del seto.
- Después puedes podar los lados del seto, en vertical. Empieza por la base del seto y ve subiendo progresivamente hacia la parte alta. La base del seto debe ser ligeramente más ancha que la parte superior para permitir que los rayos del sol se repartan bien por el follaje. A esto se le llama dar conicidad. Así, la base no quedará sombreada por las ramas que crecen por encima.

Un seto de tejo (foto Rowan Adams)
Para una poda en forma de nube
La poda en forma de nube, o niwaki, crea un efecto armonioso al poner en valor la arquitectura del arbusto. Es ideal para crear un ambiente japonés y muy zen. Requiere varios años de trabajo para obtener un efecto óptimo.
La idea es dejar al descubierto las ramas estructurales para crear vacío y, en el extremo de esas ramas, formar plataformas de follaje, bastante densas. Hay que lograr un equilibrio entre las ramas desnudas y las nubes de hojas, entre los vacíos y las masas. Los pisos deben estar repartidos de forma regular, de manera que la luz pueda pasar entre las nubes.
- Empieza por observar bien la forma general del arbusto. Identifica las ramas estructurales, que podrás poner en valor.
- Elimina las ramas secas o dañadas, y las que crecen demasiado en horizontal. Esto permite limpiar el arbusto y eliminar las ramas antiestéticas.
- Elige buenas ramas estructurales, preferiblemente inclinadas y repartidas de manera regular a lo largo del tronco. A lo largo de estas ramas, poda a ras para destacarlas, conservando follaje solo en el extremo.
- Recortarás esos extremos en plataformas, de forma horizontal, para densificar el follaje. La parte inferior de las nubes debe ser bastante plana y despejada, mientras que la superior es más abombada, redondeada, como cojines.
A lo largo de la poda, recuerda tomar distancia con regularidad para dar al arbusto una forma equilibrada y armoniosa.
Para más información, descubre nuestra ficha-consejo sobre la poda en forma de nube o niwaki.

Dos tejos podados en forma de nube (fotos William Crochot)
La poda de regeneración
A diferencia de otras coníferas, el tejo soporta bien las podas severas porque es capaz de rebrotar sobre la madera vieja, de reformar hojas nuevas en ramas que han quedado desnudas. Este tipo de poda es útil para tejos que se han vuelto demasiado grandes o demasiado viejos. Permite regenerarlos y recuperar un follaje muy tupido y denso.
Sin embargo, si tu tejo se poda todos los años, no debería necesitar una poda de este tipo.
El caso de los tejos fastigiados
Las variedades fastigiadas (como Taxus baccata ‘Fastigiata Robusta’) tienen una forma columnar, estrecha y alta, y por lo general no necesitan ser podadas. Pero con el tiempo pueden adquirir un porte más abierto y aireado, menos compacto. En ese caso, puede ser útil atar el follaje para mantenerlo estrecho y cortar las ramas que sobresalen y se alejan de esa forma columnar.
Más información Taxus -Tejo
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¿Lo sabías?
El follaje del tejo contiene una sustancia llamada baccatina, que permite elaborar medicamentos eficaces contra el cáncer. Está presente en gran cantidad en los retoños jóvenes. Así, a veces se ven iniciativas de colectivos, empresas o municipios que se proponen recoger los residuos de poda de tejo, con el fin de suministrar materia prima a la industria farmacéutica y recaudar dinero para luchar contra el cáncer.
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