
Poda de rosales
Técnicas y consejos
Contenido
La poda de rosales es una práctica tan habitual en el jardín que a veces se practica sin ni siquiera saber por qué.
En la naturaleza, los rosales emiten tallos largos y vigorosos, que se ramifican con el tiempo y acaban agotándose a medida que aparecen nuevos brotes. Estos acaparan la savia. Las ramas viejas se secan. El conjunto se vuelve muy enmarañado y produce flores pequeñas y escasas.
Podar los rosales tiene como objetivo disciplinarlos, repartiendo la savia entre brotes jóvenes seleccionados. Así se obtienen flores más grandes y más numerosas.
¡Descubre nuestros consejos para saber cuándo y cómo podar rosales!
¿Cuándo podar los rosales?
La poda de los rosales puede realizarse en diferentes momentos clave del año, según el tipo de rosal o si son trepadores o no.
- o se poda después de la floración (julio e incluso agosto) para los rosales no trepadores (que solo florecen una vez), salvo si quieres disfrutar de frutos decorativos
- o se hace lo que llamamos la poda de otoño o bien la poda de Navidad. En este caso, se poda en noviembre para la poda de otoño y entre Navidad y finales de enero para la poda de Navidad ;
- o se poda a finales de invierno (febrero/marzo e incluso abril en clima muy frío) los rosales trepadores, ya sean de porte trepador, de mata o arbustivos.
→ Para saber más sobre el momento ideal para podar rosales, consulta nuestra ficha de consejos: «¿Cuándo podar los rosales?»

Ver también
Poda de rosales en otoño y poda navideña¿Cómo podar rosales?
Se puede uno sentir perdido ante la cantidad de información que existe sobre la poda de los rosales, a menudo contradictoria además. En realidad, no hay una sola forma de podar, sino varias que varían según el tipo y la forma del rosal. Sin embargo, puedes seguir algunos principios generales sencillos.
Material
Lo primero es equiparse con buenas herramientas. Para hacerlo bien, necesitarás:
- unas tijeras de podar de calidad y bien afiladas;
- una podadora de dos manos o una sierra pequeña para seccionar las ramas estructurales gruesas y envejecidas;
- unos guantes (existen guantes especiales para rosales o, en su defecto, que no sean demasiado finos y, a ser posible, que cubran los antebrazos) para protegerte de las espinas;
- Sin olvidar una botella de alcohol de quemar y un paño para desinfectar las hojas de tus herramientas entre cada rosal y evitar transmitir posibles enfermedades.
Podar en el lugar adecuado
Un corte demasiado largo deja trozos de tallo que se secan. Entonces se forma una necrosis que puede propagarse por toda la rama. Tranquilo, no es grave: puedes corregirlo recortando ese muñón en cuanto lo detectes. Por el contrario, un corte demasiado corto provoca una herida que, al cicatrizar, terminará por debilitar el retoño naciente. Probablemente acabará por desaparecer.
El corte correcto debe ser limpio y firme, en bisel para que el agua no se estanque en la superficie (lo que favorece enfermedades) e inclinado unos 45° en sentido opuesto a la yema para que el agua no escurra sobre ella. Recuerda cortar siempre a 5 mm por encima de una yema bien visible, preferentemente orientada hacia el exterior del rosal.

Dibujo que muestra un corte correcto y los errores que hay que evitar
Ahora que hemos visto dos detalles importantes, vamos al grano.
¿Cómo podar los rosales trepadores?
Los rosales trepadores forman flores en el extremo de los retoños que se desarrollan en el año. La poda principal se realiza a finales de invierno para eliminar la madera envejecida y estimular la producción de retoños floríferos. También es posible realizar una poda de otoño o una poda de Navidad, no imprescindible pero útil para aligerar el trabajo de finales de invierno. Por último, puedes intervenir desde el segundo año tras la plantación. Para ello:
- sea cual sea la época de poda, empieza siempre por suprimir las ramas muertas (de color pardo) lo más abajo posible, las que estén rotas o dañadas por roces e inclemencias. De hecho, las cicatrices son puerta de entrada a gérmenes patógenos y a la formación de cancros. El centro del rosal debe quedar despejado, ¡es imprescindible que circule el aire!
- elimina también las ramillas demasiado débiles para producir flores;
- solo queda acortar un tercio, o incluso a la mitad, las ramas principales en el caso de un rosal arbustivo (cf. punto más abajo: ¿a qué altura podar los rosales?). En cambio, deja las ramas estructurales tranquilas en el caso de un rosal trepador y acorta las ramas secundarias dejando solo 3-4 yemas. Piensa en poner en espaldera las ramas principales lo más horizontales posible para favorecer el desarrollo de retoños a lo largo de toda su longitud.

Dibujo que muestra un antes/después de la poda principal de un rosal trepador a finales de invierno
–> Descubre nuestro vídeo: La poda de los rosales modernos trepadores
¿Cómo podar las rosas no remontantes?
Las Rosas no remontantes producen flores en ramas de dos años. Por tanto, se podan solo después de la floración, en julio o agosto, salvo si se quieren disfrutar los escaramujos. Para ello:
- suprime las Ramas viejas, la madera muerta lo más abajo posible o elimina cada año una o dos ramas envejecidas para favorecer la aparición de nuevos retoños;
- recorta un tercio de cada rama de tu rosal;
- equilibra la silueta del rosal.

Poda de las rosas no remontantes: eliminación de la madera muerta y recorte de un tercio de las ramas
–> Descubre nuestro vídeo: ¿Cómo podar rosales antiguos no remontantes?
Algunos consejos adicionales:
- poda preferentemente con Tiempo seco para evitar enfermedades criptogámicas;
- no podes durante periodos de heladas; la cicatrización será mejor;
- si tienes dudas, mejor podar menos que pasarse.
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Preguntas de jardineros
¿A qué altura podar los rosales? ¿Conviene podar corto o podar largo?
La cuestión que surge a menudo es la longitud del corte.
La respuesta es bastante simple. La longitud del corte varía según el tamaño final deseado para el rosal. Algunos rosales forman grandes arbustos con la desagradable costumbre de florecer en el extremo de los tallos y, por tanto, con flores poco accesibles a la vista y/o con ramas completamente desnudas en la base, algo poco estético. Mejor podarlos más cortos para disfrutar las flores a la altura de la vista y animar al rosal a producir ramas bajas.
Ten en cuenta también que la poda influye en el crecimiento del rosal: cuanto más severa sea la poda, más vigorosa será la reacción del rosal. Dicho de otro modo, mejor podar corto los rosales débiles y más largo los vigorosos. Ten en cuenta además que una poda severa en un arbusto vigoroso limitará el número de flores; en cambio, serán más grandes. Es una buena idea para rosales destinados a flor cortada, pero no se justifica si se busca un buen efecto de masa.
Por último, el follaje es esencial para la absorción de nutrientes y el desarrollo del rosal. Una poda severa practicada con demasiada frecuencia puede debilitar los ejemplares. Conviene entonces limitarse a podar corto un ejemplar débil hasta que haya cogido buena densidad. Así que ajusta tu intervención según el tipo de rosal y el objetivo.
¿Cómo cortar las flores marchitas de los rosales?
Al final de la floración, elimina un tercio de las ramas que hayan florecido. Para ello, corta en bisel justo por encima de una yema orientada hacia el exterior. Esta se desarrollará y dará otra rama florífera.

Poda de las flores marchitas
¿Cómo podar un rosal viejo?
Tras unos años sin mantenimiento, la madera vieja se acumula y los rosales se vuelven poco productivos; las ramas se entrecruzan en el corazón de los arbustos e incluso pueden sufrir un ataque de hongos patógenos. Además, estas ramas viejas acaparan toda la savia en detrimento de la formación de nuevos tallos floríferos.
Es hora de rejuvenecer el rosal cortando lo más bajo posible esas ramas viejas. Utiliza un cortarramas o una sierra pequeña. En caso de heridas grandes, puedes aplicar una pasta cicatrizante (asegúrate de que la herida esté limpia antes de la aplicación para no atrapar gérmenes). El rosal debería emitir nuevos retoños.
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