
La deficiencia de nitrógeno: ¿Qué es? ¿Cómo evitarla y remediarla?
en jardín y en huerto
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Les han estado diciendo una y otra vez que era imprescindible acolchar el suelo y aportar materia orgánica. Así que lo hiciste, con toda la buena voluntad de siempre. Y de pronto: ¡boom, patatrás! Tus plantas no crecen ni un pelo y sus hojas se ponen amarillas. ¿Qué ha pasado entonces? ¿Has cometido un terrible error? ¿Cómo hacer para que no vuelva a ocurrir? No entres en pánico: es solo hambre de nitrógeno.
Se habla mucho últimamente de la «hambre de nitrógeno». Pero, ¿qué es exactamente? Este fenómeno, bastante simple, puede tener consecuencias desagradables para sus cultivos: un retraso en el crecimiento, por ejemplo. Pero, aunque sea natural, existen pequeños trucos para evitar este contratiempo. Te contamos todo en esta ficha de consejos.
¿Qué es la carencia de nitrógeno?
Los síntomas de la falta de nitrógeno
La falta de nitrógeno se manifiesta de dos formas:
- Un retraso del crecimiento : las plantas se ven débiles, no crecen tan rápido como deberían. En resumen, tienen claramente una necesidad de nitrógeno, cuando todo se había hecho para que no padecieran esta carencia.
- La decoloración de las hojas : la decoloración de las hojas puede ser un síntoma de muchos problemas diferentes (clorosis, sed, …) pero una falta de nitrógeno no debe descartarse.

La decoloración del follaje puede ser un síntoma de la falta de nitrógeno
Las únicas plantas que nunca se ven afectadas por una «falta de nitrógeno» son plantas que saben, a través de bacterias o actinomicetos fijar el nitrógeno atmosférico (N2) : es el caso de todas las Fabáceas (frijoles, guisantes, habas, trébol, retama, …) pero también de ciertos árboles y arbustos como el aliso o el espino albar por ejemplo.
Un poco de química para comprender el fenómeno…
El nitrógeno está presente naturalmente en forma orgánica (las proteínas) en los materiales en descomposición. Luego en forma amoniacal (NH3) durante el proceso de mineralización. Por último en forma de ácido nítrico (HNO3-) en el agua del suelo. Este ácido nítrico debe sufrir una nitrificación a través de bacterias para transformarse en nitrito (NO2-) y luego en nitrato (NO3-). No olvidemos también la amonificación: es decir, la descomposición por hongos y bacterias del suelo de las proteínas y de los aminoácidos en amonios (NH4+). Los nitratos (NO3-) y los amonios (NH4+) son directamente asimilables por las plantas. El nitrógeno es indispensable para las plantas, es este elemento que hace crecer las plantas: actúa en el desarrollo de los tallos y de las hojas. Debe estar presente de forma constante, pero en pequeña cantidad, de lo contrario se infiltra en forma de nitratos en el subsuelo.
Un exceso de nitrógeno también es perjudicial para las plantas que acaban por etiolarse o adquieren un follaje «quemado». Otros elementos son indispensables para la vida de la planta: el fósforo (P) actúa a nivel de las raíces, para la resistencia a las enfermedades y para la reproducción, el potasio (K) actúa principalmente sobre la flor y el fruto, y oligoelementos como manganeso (Mn), magnesio (Mg), hierro (Fe), cobre (Cu), zinc (Zn), …
Pero el nitrógeno también sirve para la degradación de los elementos orgánicos durante la mineralización. En realidad los microorganismos encargados de la transformación de las materias orgánicas en elementos minerales assimilables por las plantas necesitan nitrógeno para trabajar. Todo el nitrógeno está, por tanto, momentáneamente movilizado y ya no está disponible para las plantas. Esto sucede cuando hay un aporte mal equilibrado en C/N: demasiado carbono en relación con el nitrógeno. Se considera que hace falta 4 g de nitrógeno para degradar 100 g de carbono: la relación ideal debería acercarse a 100/4. Por eso, cuando produces tu compost, se te dice que mantengas en mente aportar mucho «marrón», carbono (madera, hojas secas, cartón, …) y un poco de verde (plantas, residuos de verduras, recortes de césped, …).
La hambre de nitrógeno puede durar de algunas semanas a algunos meses antes de que todo vuelva a la normalidad (a menos que se haga una corrección nitrogenada entre tanto). El efecto es más prolongado en suelos arenosos o mal estructurados.
Una carencia de nitrógeno también puede ocurrir cuando el suelo no se calienta lo suficiente al inicio de la primavera (especialmente en suelos arcillosos), las bacterias responsables de la mineralización tienen dificultad para trabajar de forma eficaz. En consecuencia, no hay suficiente nitrógeno asimilable por las plantas. Este fenómeno se corrige rápidamente cuando las temperaturas suben un poco.

Palmera que sufre una carencia de nitrógeno
¿Qué hacer ante la carencia de nitrógeno?
Evitar el hambre de nitrógeno
Se puede prevenir este fenómeno de varias maneras:
- Mantillo en el momento oportuno: en el otoño cuando las necesidades de nitrógeno de las plantas se vuelven muy bajas o a finales de primavera cuando la tierra se ha calentado lo suficiente para que las bacterias y otros microorganismos puedan realizar adecuadamente la mineralización.
- No incorporar materia orgánica fresca : aunque puede surgir hambre de nitrógeno con un mantillo BRF, pajas frescas o hojas muertas, por ejemplo, el fenómeno sigue siendo bastante anecdótico y puede prevenirse haciendo una simple aportación de compost maduro antes del acolchado. En cambio, hambre de nitrógeno aparece con frecuencia cuando se entierran materiales orgánicos frescos y muy carbonados: madera, hojas muertas, paja, cartón, … Se suele hablar también de aportar compost maduro o estiércol bien descompuesto. No son palabras al viento: un compost no maduro o estiércol mal descompuesto aportará hambre de nitrógeno.

Montón de estiércol sin descomponer
- Precompostar la materia orgánica a aportar : lo ideal es empezar un proceso de compostaje antes de incorporar la materia orgánica al suelo. El proceso de mineralización ya estará en marcha y requerirá menos nitrógeno para continuar más adelante.
→ leer, para saber más sobre el compost : Lograr un buen compost en 5 puntos.
Responder al hambre de nitrógeno
Si las plantas de su jardín muestran signos evidentes de hambre de nitrógeno, conviene responder. Para ello, puede:
- Corregir con una aportación nitrogenada ligera : aportando estiércol, purín de ortiga o purín de consuelda, Cuerno triturado, compost maduro, …
- Cultivar un abono verde de tipo fabáceas : veza, Esparceta, trébol, alfalfa, pero también guisantes, alubias y habas, …
- Dejar en barbecho: a veces dejar que la naturaleza haga su trabajo es una buena idea. Ella se encargará de corregir la relación C/N por sí sola. Además, una deficiencia temporal de nitrógeno podría aportar en ese lugar una diversidad botánica indígena que seguramente no habría obtenido con una tierra rica en nitrógeno. Paradójicamente, las tierras más pobres en nitrógeno son las más ricas en diversas especies botánicas.
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