Los lirios africanos en macetas requieren cuidados regulares y adaptados: riego, aplicación de abono y poda son gestos indispensables para disfrutar de su floración bella y duradera. Pero pasado unos años se quedan apretadas y empiezan a languidecer. Los síntomas son los siguientes: las flores se debilitan y los tallos florales son más cortos, el follaje se amarillea y se regenera con menos rapidez, la cepa se hunde en el centro y los riegos más regulares dejan de ser eficaces... Una vez establecido el diagnóstico, ¡al quirófano! Un cuchillo y esfuerzo manual y en 10 minutos, tu lirio africano ha recobrado su salud para 4 años. ¿Cuándo y cómo dividir tu lirio africano? Te lo contamos todo.

Lirio africano 'Pitchoune Blue', una variedad compacta destinada a Cultivo en maceta (crédito foto: Sapho)

La división, hay que hacerla a finales de invierno

Que tu lirio africano sea caducifolio o perenne, es a finales de invierno o a principios de la primavera (de marzo a abril, idealmente) cuando dividirás tu lirio africano. Las temperaturas siguen siendo frescas, los días son cortos y la vegetación de lirios africanos perennes está a ralentí; es la época óptima para intervenir. Dirás, "¿también funciona a finales del verano, entre mediados de agosto y principios de octubre, cuando la planta ya no produce bohores floridos!" Es verdad, pero la cepa deberá cicatrizar durante el otoño y el invierno, en el momento en que su actividad vegetativa está al mínimo, y eso, no es genial.

Se desplantar con cuidado y limpiar las raíces

Primero desplantad la planta. Si la cepa es muy vieja y las raíces sobresalen por la parte superior de la maceta, corta la mayor cantidad de raíces que salen del fondo de la maceta, dale la vuelta y da varios golpes secos para sacar el cepellón. Cuidado con las macetas de barro, son más frágiles que las de plástico y las raíces se adhieren con más facilidad a la pared porosa, habrá que actuar con delicadeza y destreza. Puedes deslizar una larga hoja de cuchillo entre el cepellón y la maceta para despegar las raíces de la pared. Una vez extraído el cepellón, desenreda la mayor cantidad de raíces a mano. Corta las raíces negras viejas y rasca el sustrato viejo.

Se corta en el centro y se divide en 2, 3, 4...

Dispón de un cuchillo largo (idealmente, un cuchillo de pan) cuya hoja haya sido previamente limpiada y desinfectada. Luego, corta en 2, 3, 4, 5... Pero cuidado, si quieres una planta que florezca de nuevo en el año, divide la cepa en 2 para evitar estrés. Si, por el contrario, quieres replantarla en varios maceteros, en el jardín, y hacerla disfrutar a tu vecina, la dividirás en tantos trozos como sea posible. En cuanto cortes y guardes un trozo de cepa con una raíz, un rizoma y un brote, podrás producir un número suficiente para replantarlo en todo el vecindario.

Una vez la cepa esté dividida en dos, aplícale ceniza de madera para favorecer la cicatrización y evitar que se pudra. Luego trasplántala de inmediato en el mismo maceta con un sustrato rico mezclado con algunas bolas de abono de liberación lenta. Riega abundantemente y guarda tu lirio africano en una habitación no calefaccionada y con luz. Prontamente brotarán nuevas hojas y, más adelante, en la temporada, aparecerán Bohordos floridos.

Si, por el contrario, has dividido mucho, trasplantad los fragmentos de cepa en un macetero o tiesto, corta las raíces a la mitad así como el follaje de las variedades persistentes a la mitad también. Riega y vigila escrupulosamente el riego diario en tiempo cálido. Tus "bebés" podrán replantarse pasadas 5 a 7 semanas.

¡Lo que no hay que hacer!

Si, como yo, has tenido la gran presencia de espíritu de plantar tu lirio africano en una preciosa maceta abombada... y bien, ni se te ocurra desplantarlo: es imposible. La envoltura de raíces formadas impide que la planta salga. ¿Qué hacer? ¿Romper esta magnífica maceta o sacrificar la planta? Eso parece más una carnicería que una división, pero la mejor opción es cortar la planta en pequeños trozos para extraerla de su maceta. ¿La lección a sacar? No plantes directamente en una maceta abombada, sino en una maceta hortícola recta, insertada dentro de una maceta abombada.