El año 2015 terminó con temperaturas anormalmente cálidas y vegetación en reactivación, y si las dos primeras semanas de 2016 hacían pensar en un invierno sin heladas, el golpe de frío que llega nos indica que el invierno no ha terminado, entonces, ¿hay que seguir protegiendo las plantas si están en plena reactivación?

Vegetación perturbada por la suavidad de noviembre y diciembre, revela flores inusuales: consueldas, bergenias, Hierba del Clavo, Helleboro, Rhododendrons, Prímula ya están en flor. Yemas florales de guindas y forsitia están listas para abrirse e incluso césped anormalmente alto estaría bueno para cortar, entonces ¿qué hacer y cómo con este frío que llega?

¡Nada, o casi! Si flores y hojas jóvenes ya formadas se quemarán por el frío, vegetación está armada para resistir temperaturas negativas, incluso tardías. Aquí tienes 3 pequeños trucos sin embargo para que tus plantas no sufran del frío que llega:

  • Yemas florales son las primeras en proteger: Expuestas al viento y al frío, yemas florales de arbustos van a ser las primeras en dañarse. Protege arbustos más frágiles (Camelias, Cítricos, Mimosas...) cubriéndolos con velo de forzado.
  • Rehacer niveles de hojas o paja: Viento y lluvia han compactado o dispersado protecciones invernales que aseguran buen aislamiento térmico sobre tocones frágiles. Vuelve a poner si es necesario un poco de paja u hojas secas para asegurar buena protección contra el frío.
  • Barre nieve sobre persistente: Si nieve es beneficiosa para viváceas, pesa un peso considerable sobre ramaje de vegetación persistente y provoca a menudo grandes daños. Sobre coníferas, nieve separa ramas y las rompe, desnaturalizando así porte, sobre Fotinia, Laurel cerezo, Laurestino... aplasta ramaje y provoca rotura de ramas estructurales. Y sobre bambús, los tumba al suelo y cuando frío dura mucho tiempo, ramas arqueadas conservan su forma, entonces un consejo, barre nieve sobre tus ramajes tanto como sea posible.