Viváceas despiertan poco a poco, algunos bulbos de inicio de temporada ya están bien floridos... Los primeros indicios de primavera se hacen sentir y, para acompañarlos, renacen los deseos propios de jardineros: volver a meter las manos en la tierra, reiniciar plantaciones... no faltan ideas al salir del invierno! Por eso jardineros principiantes pueden sentirse a veces un poco desamparados ante la extensión del trabajo por realizar. Aquí tienes algunos consejos y métodos para iniciar bien tu diseño de jardín:
1. Hacer el plano de lo existente
A menudo, plano no es lo primero en lo que se piensa cuando se es principiante: demasiado tedioso, demasiado restrictivo, los obstáculos son numerosos. Plano llega entonces tarde, para anotar macizos ya construidos, marcar diferentes especies... ¡y es una lástima!
En efecto, con un plano, todo parece más claro: lo que hay que poner en valor, y lo que hay que ocultar más. Levantamiento del plano puede hacerse con cinta métrica, pero lo más sencillo es recurrir directamente al catastro de tu terreno.
Levantamientos tienen una precisión infalible y casa ya está implantada, así como edificios secundarios. Podrás entonces reproducir plano a escala en una hoja aparte, o bien con ayuda de un software especializado.
Dibujo de un plano de masas a escala
Cuando establezcas plano, procura indicar bien puertas y ventanas de edificios, es muy importante para futuro diseño porque se trata de poner en valor vistas, y no de plantar un gran árbol que podría arruinarte panorama sobre macizo de Vercors…

Plano de un diseño de jardín
2. Anotar vegetales existentes
Durante esta segunda etapa, decidirás y anotarás:
- plantas que deseas conservar,
- aquellas que te gustaría trasladar,
- y aquellas de las que ya no quieres.
Enumera luego vegetales que has elegido mantener, clasificándolos por tipo (árboles, arbustos, viváceas…), luego indica sus características (suelo, color de floración...).
Este inventario te permitirá tener un estado de situación claro y no cometer errores en futura concepción. También evitará que compres plantas en duplicado…
3. Elegir un criterio de diseño
Es uno de los puntos más importantes: un jardín bonito es un jardín equilibrado, homogéneo y coherente.
Así que atención a no mezclar demasiadas atmósferas diferentes: un criterio definido es esencial para asegurar buena coherencia de diseño en su totalidad. Este puede elegirse por afinidad (si eres adepto de jardines zen por ejemplo), o para reforzar un contexto (una bonita construcción en piedra de sillería) o aún para destacar un color.
Por ejemplo, en algunos de mis proyectos contemporáneos, presto atención a colores elegidos por mis clientes para su mobiliario (o color de carpinterías...), y procuro recuperar estas tonalidades en mis diseños, en elección de revestimientos, y hasta en selección de vegetales...
4. Organizar plano por atmósfera
Criterio de diseño elegido, debes determinar "habitaciones" paisajísticas que deseas en tu jardín: huerto, terraza, piscina o charca?
Todo es posible, si espacio es suficiente. Clasifica estas atmósferas en función de su finalidad (juegos, descanso, meditación, comidas, decoración…). Toque paisajístico se desprende luego bastante naturalmente, según tus afinidades: un camino naturalista podrá conducir a una terraza un poco romántica, por ejemplo.
Piensa en no ver demasiado grande: al querer poner demasiado, si no está bien dispuesto, jardín puede parecer pronto estrecho. Lo que me lleva al punto siguiente: recorridos entre espacios.
5. Centrar importancia en coherencia y fluidez de pasajes
Un recorrido agradable, visto desde plano, se reconoce bastante rápido: curvas armoniosas, paradas en puntos de vista, y continuidad entre pasajes. Incluso en un jardín pequeño, si recorridos están bien dibujados, sensación es entonces muy positiva.
Cambios de ritmo (instaurados por cambios de materiales por ejemplo), paradas (un banco) y puntos de vista (diseño de un elemento de sorpresa, como un espejo) son tantos elementos que darán ilusión de que jardín es más grande que en realidad. Uno o varios croquis a mano alzada, si te sientes capaz, podrán darte una idea: a veces es más legible y complementa bien plano "visto desde arriba".

Croquis rápido en blanco y negro de un diseño "zen"

Croquis color de un macizo de flores
6. Hacer una lista de vegetales deseados
Es momento más esperado: ¡el de soltarse con su lista de deseos! Personalmente, tengo una lista larga como mi brazo de vegetales que sueño adquirir, algún día... Si realmente inicias de este lado, lo mejor es recorrer sitios especializados, como el de vivero, y sobre todo, navegar por blogs de jardinería. Hay muchos, algunos rebosantes de verdaderas maravillas. Y es terreno ideal para darse cuenta de cómo da una planta "en verdad". Permite también imaginar asociaciones, y sobre todo construir tu propia identidad visual: poner imágenes sobre lo que nos gusta y apartar lo que definitivamente no nos agrada permite definir jardinero y creador que seremos, simplemente.
Un plano detallado de vegetales podrá luego ayudar a jerarquizar y armonizar futuros macizos, clave de un diseño exitoso...

Plano informatizado de un huerto lúdico
7. Hacer un presupuesto...¡y jerarquizar!
Sí, un jardín cuesta caro, no son apasionados de plantas quienes me van a contradecir.
Entre materiales, mobiliario, y "caprichos" intempestivos en ferias de plantas... ¡factura puede subir rápido! Ideal es hacer un presupuesto global por zona de diseño, para poder determinar dónde deseamos enfocar primeros cambios.
Y sobre todo, hay que definir tus voluntades: ¿deseas un jardín agradable en su globalidad lo más rápido posible? En este caso habrá que focalizarse en estructura general, y menos en plantaciones, que vendrán poco a poco.
¿Prefieres diseñar un espacio en particular para recibir a tus amigos y pasar un momento agradable? Podrás entonces concentrarte en este punto en particular, y por tanto de manera más acabada.
8. Hacer un calendario
Esto es válido por supuesto si tienes un deseo preciso respecto a tu diseño (una terraza antes del verano por ejemplo). En este caso, lo mejor es clasificar tareas por orden de prioridad, y definir tiempo a asignar a cada una de ellas. Ten en cuenta que periodo ideal de plantación es en primavera y otoño, resto de trabajos dependerá por tanto de ello.
9. Pedir ayuda
Y sí, porque jardín es ante todo una pasión y a menudo nos resistimos a pedir ser asistidos. Sin embargo, trasladar un montón de adoquines de un extremo a otro del jardín es más fácil entre dos, te lo imaginas... También es más agradable, y mental sale ganando. Ser ayudado evita desánimos innecesarios, esos mismos que a veces darían ganas de dejarlo todo. Créeme, sé de lo que hablo... Así que, no dudes: lanza una llamada a tus amigos (promesa de una barbacoa al final de obra siempre es tentadora) o hazte ayudar por un jardinero profesional, al menos para preparación del terreno. Infórmate también a tu alrededor: numerosos jóvenes estarán encantados de echarte una mano cuando se trate de extender varios metros cúbicos de acolchado.
10. ¡Sobre todo, darse placer!
Finalmente, palabra clave de la historia: placer. Te gusta estar en jardín, te gustan plantas, colores y perfumes. Así que haz todo sin restricción, manteniendo en mente, sobre todo, que un jardín toma tiempo. Pero este tiempo está hecho de pasión, y ver tu jardín crecer y tomar vida es la más bella de las recompensas!


Comentarios