
Plantar gramíneas
Por qué, cuándo y cómo
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Las gramíneas ornamentales se han convertido en imprescindibles en nuestros jardines. Nada sorprendente en ello, porque presentan cualidades preciosas a ojos de los jardineros: ofrecen formas suaves y naturales, son fáciles de cultivar una vez instaladas, y se adaptan a condiciones variadas. Nos seducen por su grafismo y permiten realzar otras plantas, creando un magnífico fondo para un macizo o una alfombra uniforme que realza las flores más vivas. Con su follaje suave, aportan al jardín un efecto muy natural, a la vez salvaje y contemporáneo. Según las variedades, pueden ser caducifolias o persistentes. Algunas poseen hermosos follajes coloridos y abigarrados. A finales de verano y en otoño, ofrecen floración en espigas, muy ligera y vaporosa. ¡Descubre todos nuestros consejos para lograr su plantación y cultivo en el jardín!
¿Cuándo plantar gramíneas?
Las gramíneas pueden plantarse en primavera, de marzo a mayo, o en otoño, en septiembre y octubre. En las regiones con inviernos fríos y húmedos, es preferible plantarlas en primavera, porque los planteros y planteles tendrán todo el verano para establecerse antes de las primeras heladas. Por el contrario, en las regiones con un clima más suave, la plantación otoñal es ideal: la tierra todavía caliente y las lluvias regulares favorecen el enraizamiento. Solo asegúrate de evitar plantar demasiado tarde en otoño, especialmente si su suelo es pesado y mal drenado, para proteger tus gramíneas de los excesos de humedad y de heladas precoces.
¿Dónde plantarlas?
La mayoría de las gramíneas se sienten bien al sol o a la sombra ligera, pero pocas de ellas soportan una sombra densa. Se sentirán a gusto en cualquier suelo bien drenado, incluso poco fértil… Constituyen una buena solución para vegetalizar terrenos pobres y secos. O para componer un jardín económico, que no requiere ni riego ni fertilizante ni mantenimiento! Sin embargo, algunas gramíneas (por ejemplo, l’Hakonechloa) aprecian los suelos frescos, mientras que los juncos, la Caña común (Arundo donax) o las cañas (Phragmites australis) se sentirán a gusto en bordes de charca!
Por último, algunas gramíneas se adaptan muy bien a un cultivo en maceta! Elija, por ejemplo, Pennisetum setaceum, el Carex oshimensis o la Hakonechloa macra. En asociación con otras vivaces como verbenas o anthemis, aportarán estilo y ligereza a tus jardineras!
→ Leer también: ¿Qué gramíneas para suelo arenoso?, ¿Qué gramíneas para suelo calizo? y ¿Qué gramíneas para un suelo ácido?.

¡Las gramíneas aportan ligereza a las jardineras! Aquí, Pennisetum con anthémis, Sanvitalia, Bacopa y Bidens. (Derechos de autor Friedrich Strauss – Biosphotos)
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¿Cómo plantar gramíneas?
Para lograr un efecto visual exitoso, planta tus gramíneas en grupo. Las variedades más pequeñas, como las festucas, las carex o las stipa, conviene agruparlas en al menos cinco plantas para crear tapices o fondos de macizos armónicos. En conjunto, aportan estructura y ligereza a tus composiciones paisajísticas.
Para lograr la plantación de tus gramíneas, sigue estos pasos simples:
- Cava un agujero de plantación dos veces más ancho que el cepellón. Si tu suelo es pesado o mal drenado, añade grava o arena gruesa al fondo para asegurar un buen drenaje.
- Coloca el cepellón en el agujero asegurando que la planta quede a la misma altura que en su maceta de origen. No entierras la base de los tallos, ya que podría perjudicar a la planta.
- Rellena el agujero con la tierra extraída y compacta ligeramente
- Riega abundantemente para ayudar a la recuperación.
- Una vez bien instaladas, las gramíneas requieren poco riego, pero es importante regarlas regularmente durante el verano que sigue a la plantación para favorecer su enraizamiento.
Datos útiles : Algunas gramíneas, como alpiste falso caña (Phalaris arundinacea), tienen rizomas invasivos. Evita plantarlas cerca de plantas delicadas que podrían verse asfixiadas.

¿Cómo cuidar las gramíneas?
Una vez bien instaladas, las gramíneas requieren poco mantenimiento, sobre todo si su ubicación les conviene. A finales de invierno, la limpieza de los mechones es la intervención principal a realizar: las variedades caducifolias deben ser podadas a ras para estimular su crecimiento en primavera, mientras que las persistentes se contentan con un «peinado». Esta operación consiste en retirar las hojas muertas a mano o con un rastrillo para devolverles un aspecto limpio.
Algunas gramíneas vigorosas, como Arundo donax o Carex muskingumensis, pueden requerir un control puntual para evitar que invadan demasiado espacio. Si su desarrollo se vuelve excesivo, no dude en reducir su tamaño o eliminar las partes no deseadas.
Finalmente, recomendamos dividir las gramíneas cada 3 a 5 años. Esta operación, que debe realizarse en primavera o a principios de otoño, permite rejuvenecer los mechones, mejorar su crecimiento y multiplicar sus plantas para otras zonas del jardín. Las gramíneas lucen así más hermosas y vigorosas año tras año.
Para saber más, consulte nuestros consejos en video Podar una gramínea y Dividir una gramínea. Y nuestros artículos: Gramíneas, las que se podan, las que se peinan.
Descubra también el vídeo de Olivier sobre Hakonechloa macra.
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