Selaginela de interior: cultivar y cuidar
Contenido
La selaginela de interior en pocas palabras
- La Selaginela cautiva por su follaje finamente disecado
- Con su porte tapizante, forma rápidamente un tapiz exuberante
- Aporta una sensación de frescura y verdor, perfecta para crear un ambiente de sotobosque
- Adaptada a estancias con poca luz solar, encuentra fácilmente su lugar en interior
- Es ideal para terrarios y composiciones tropicales
La palabra de nuestra experta
La Selaginella de interior es una planta poco conocida, muy decorativa gracias a su follaje delicado, finamente recortado, que recuerda mucho al musgo. Pertenece a un grupo botánico muy antiguo, las licofitas, que apareció mucho antes que las plantas con flores. Atrae por su aspecto denso y tapizante, su textura flexible y su verde intenso, a veces matizado con reflejos azulados, dorados o bronce según la especie. Aporta de inmediato una sensación de frescura y de sotobosque húmedo, lo que la convierte en una planta ideal para crear en casa una atmósfera natural y calmante.
La selaginela se adapta especialmente a los entornos con poca luz y a las estancias donde la humedad es relativamente alta, como el baño o la cocina. Encuentra perfectamente su lugar en los terrarios, así como en composiciones vegetales que combinen helechos y otras plantas de sotobosque. Su porte bajo y extendido permite utilizarla como cubresuelos decorativo en recipientes grandes o al pie de plantas más altas.
La selaginela requiere comprender bien sus necesidades naturales: humedad constante, luz tamizada y un sustrato siempre ligeramente fresco. Cuando dispone de condiciones adecuadas, forma rápidamente un tapiz exuberante y duradero.
Descubre todas las particularidades de esta planta, las distintas especies de selaginelas cultivadas en interior, así como nuestros consejos para lograr el éxito en su plantación, su cuidado y su multiplicación.

Selaginella martensii
Descripción y botánica
Documento de identidad
- Nombre latino Selaginella sp.
- Familia Selaginellaceae
- Nombre común Sélaginella
- Floración Ninguna
- Altura 5 a 15 cm según la especie
- Exposición Luz suave, evitar el sol directo
- Tipo de suelo Sustrato ligero, rico en materia orgánica, fresco y bien drenado
- Rusticidad no soporta el heladas
La Sélaginella pertenece al género Selaginella, que agrupa más de 700 especies distribuidas por todo el mundo. Forma parte de la familia de las Selaginellacées y del grupo de las licopodiófitas, las plantas vasculares primitivas que aparecieron hace más de 300 millones de años. En el plano botánico, están bastante emparentadas con los helechos y se reproducen como ellos por esporas, sin producir flores ni semillas.
La mayoría de las sélaginellas son originarias de las regiones tropicales y subtropicales de América central y del sur, de África, del Sudeste Asiático y de algunas zonas de América del Norte. Se desarrollan principalmente en los sotobosques húmedos, a resguardo del sol directo, sobre suelos ricos en materia orgánica. En su entorno natural, suelen crecer pegadas al suelo, formando densas alfombras vegetales en terrenos sombreados, a lo largo de los ríos, al pie de los árboles o sobre rocas húmedas. Este origen explica su marcada preferencia por la elevada humedad atmosférica y la luz tamizada en cultivo en interior.
La mayoría de las especies cultivadas como plantas de interior son poco resistentes al frío. No soportan el heladas y sufren en cuanto las temperaturas descienden por debajo de 10 °C. Su rango ideal de cultivo suele situarse entre 18 y 24 °C. Algunas especies procedentes de regiones templadas pueden tolerar puntualmente temperaturas más frescas, pero la sélaginella sigue siendo, en general, una planta delicada. En clima templado, por tanto, se cultiva exclusivamente en interior o en invernadero.
La sélaginella presenta un porte bajo, rastrero o ligeramente colgante según la especie. Forma rápidamente una alfombra compacta gracias a sus tallos finos y flexibles que se extienden horizontalmente. Estos tallos pueden enraizar al contacto con el sustrato, favoreciendo su expansión.
En interior, la planta alcanza generalmente entre 5 y 15 cm de altura, con un extendido que puede ir de 20 a 30 cm, e incluso más en buenas condiciones. Su crecimiento es relativamente rápido si la humedad es suficiente. Su aspecto general es muy denso, casi como de musgo. Esta textura compacta la convierte en una excelente planta cubresuelos en composiciones vegetales.
Su follaje es el principal atractivo de la sélaginella. Las hojas son muy pequeñas (de algunos milímetros) y están dispuestas de manera imbricada a lo largo de los tallos. Son ovaladas o con forma de escamas y presentan una textura fina y delicada.
Según las especies y variedades, el follaje se presenta en ricos tonos de verde: puede ser verde claro o oscuro, un verde esmeralda luminoso, matices bronceados o dorados, o un brillo iridiscente con reflejos azul metalizado. Estos reflejos iridiscentes, especialmente espectaculares en algunas especies tropicales, se deben a la estructura microscópica de las células foliares, que reflejan la luz.

Selaginella doederleinii
La sélaginella tiene un sistema radicular superficial y relativamente fino. También desarrolla rizóforos, estructuras especializadas capaces de producir raíces cuando entran en contacto con el suelo. Esta particularidad favorece su desarrollo en alfombras densas y explica su facilidad de multiplicación por división.
A diferencia de las plantas con flores, la sélaginella no produce ni flores ni semillas. Se reproduce por esporas, un modo de reproducción ancestral compartido con los helechos y los musgos. Las esporas se producen en estructuras llamadas esporangios, agrupadas en espigas terminales discretas. Cuando se cultiva, la sélaginella suele multiplicarse por división de mata o por esquejes de tallos.
Algunas especies de sélaginellas, como la Rose de Jéricho, Selaginella lepidophylla, tienen una capacidad sorprendente llamada reviviscencia. Pueden entrar en letargo en caso de sequía extrema, deshidratando casi por completo sus tejidos, y luego “revivir” tras la rehidratación.

La Rose de Jéricho, Selaginella lepidophylla
Las principales variedades de Selaginella
Selaginella apoda
- Altura en la madurez 10 cm
Selaginella lepidophylla - Selaginela
- Altura en la madurez 5 cm
La plantación de la Selaginella en maceta
¿Dónde colocar la selaginela?
A la selaginela le gusta una buena luminosidad, pero sobre todo necesita luz indirecta. El sol directo podría quemar su follaje muy fino. En su hábitat natural, crece bajo el dosel de los bosques tropicales, protegida del sol. En interior, os recomendamos colocarla cerca de una ventana orientada al norte o al este. Tolera una luminosidad media, pero su crecimiento será más lento.
Las especies con reflejos irisados, como Selaginella uncinata, desarrollan sus matices azulados principalmente con luz tamizada.
La temperatura ideal está entre 18 y 24 °C. Evitad las corrientes de aire frío, la proximidad de los radiadores y las variaciones bruscas de temperatura. Por debajo de 12–15 °C, el crecimiento se ralentiza notablemente.
La selaginela necesita una atmósfera húmeda (60 % como mínimo). Se siente especialmente a gusto en un sala de baño luminosa, en un terrario o en una mini-serra. En un interior seco, pueden ser necesarias pulverizaciones regulares o el uso de un humidificador.
¿Cuándo plantar o trasplantar la Selaginella?
El periodo ideal está en primavera, entre marzo y mayo, o, en su caso, a principios de verano. Esta época coincide con la reanudación natural del crecimiento de la planta, lo que facilita el enraizamiento.
Se puede considerar un trasplante cada 1 o 2 años, especialmente cuando las raíces ocupan todo el espacio de la maceta, el sustrato se vuelve compacto o la planta muestra signos de agotamiento.
Evitad intervenir en invierno, cuando el crecimiento está ralentizado.
¿Cómo plantar la selaginela?
Elección de la maceta
- Optad por un recipiente ancho y no profundo, porque el sistema radicular es superficial.
- Aseguraos de que tenga orificios de drenaje.
- Las macetas de plástico conservan mejor la humedad que las de terracota, lo cual es interesante para la selaginela.
No dudéis en instalar la selaginela en un terrario, junto con otras plantas de sotobosque (helechos, musgos, etc.) y elementos naturales como madera flotante o piedras, para un efecto muy decorativo.
Sustrato ideal
La selaginela agradece un suelo rico en materia orgánica, ligero y drenante, pero capaz de retener la humedad.
Podéis plantarla en una mezcla compuesta por 2/3 de sustrato para plantas verdes y 1/3 de fibra de coco o turba, a la que se añade un poco de perlita o arena para mejorar el drenaje.
El sustrato debe mantenerse siempre fresco, sin encharcarse.
Pasos de plantación
- Colocad una fina capa de drenaje (bolitas de arcilla o grava) en el fondo de la maceta.
- Añadid una capa de sustrato.
- Colocad el cepellón con delicadeza sin romper los tallos frágiles.
- Rellenad con sustrato alrededor de la planta.
- Compactad ligeramente con los dedos.
- Regad generosamente para humedecer todo el sustrato.
Solo os queda colocar la planta en un ambiente húmedo y luminoso, sin sol directo.
Caso particular: la plantación en terrario
La selaginela se adapta especialmente a los terrarios cerrados, donde la humedad se mantiene estable. Especies como Selaginella kraussiana o Selaginella martensii forman rápidamente un tapiz exuberante.
Si elegís la plantación en terrario, prevé una capa de drenaje y moderad los riegos para evitar el exceso de humedad a nivel de las raíces. Pensad también en ventilar de vez en cuando para reducir el riesgo de mohos y mantener un entorno saludable.

Selaginella jori
Ver también
¿Cómo hacer un terrario abierto?¿Cómo cuidarla?
En cuanto al mantenimiento, lo más importante es conservar una humedad adecuada. La Sélaginella agradece que el sustrato esté siempre ligeramente húmedo y no tolera ni la sequedad prolongada ni el agua estancada. El riego debe adaptarse a la estación: es más frecuente en primavera y en verano, y se reduce ligeramente en invierno, pero nunca hay que dejar que el cepellón se seque por completo. El follaje es muy sensible a la falta de agua y se repliega o amarillea rápidamente cuando la humedad es insuficiente.
La sélaginella agradece una atmósfera húmeda. En un interior seco, lo mejor es rociarla con agua con regularidad, colocar cerca un plato con bolitas de arcilla húmedas, usar un humidificador o instalarla en un terrario. No es muy exigente en nutrientes: con un abono líquido para plantas verdes aplicado a media dosis cada dos semanas en primavera y en verano es suficiente para sostener su crecimiento. Les aconsejamos podar las partes secas o estropeadas cuando las vean y trasplantar la planta cada uno o dos años, cuando el sustrato se empobrece o el sistema radicular se queda justo.
Las enfermedades y los parásitos
La selaginela de interior es sensible a los desequilibrios relacionados con la humedad. El problema más común es la podredumbre de las raíces, causada por un exceso de agua o un sustrato mal drenado. En este caso, los tallos se vuelven blandos, el follaje amarillea y el sustrato puede desprender un olor desagradable. El exceso de humedad también favorece las moscas de los sustratos y la formación de moho en la superficie del sustrato, sobre todo en terrarios con poca ventilación. Por el contrario, un aire demasiado seco provoca la desecación del follaje, que se vuelve marrón y quebradizo.
En cuanto a los parásitos, pueden aparecer arañas rojas si el aire es seco. Se manifiestan mediante finas telarañas y un follaje pálido. Las cochinillas también pueden instalarse en los tallos. Se detectan fácilmente por su aspecto algodonoso o ceroso.
¿Cómo multiplicar la selaginela?
La propagación de la sélaginela es relativamente sencilla y se realiza principalmente mediante la división de las matas.
¿Cuándo hacerlo?
La división se realiza preferentemente en primavera, durante el trasplante, o eventualmente a principios de verano. Intervenga con ejemplares densos y bien desarrollados.
¿Cómo dividir la sélaginela?
- Saque la planta con cuidado de su maceta.
- Divida el cepellón en varias secciones, a mano o con la ayuda de un cuchillo.
- Asegúrese de que cada fragmento tenga raíces y algunos tallos.
- Vuelva a plantarlo inmediatamente en un sustrato fresco y húmedo.
- Riegue ligeramente para humedecer bien todo el conjunto.
Tras la división, es esencial colocar las plantas jóvenes en un ambiente cálido, protegidas de la luz solar directa, con una humedad elevada. Las pulverizaciones regulares pueden ayudar a favorecer el enraizamiento y a reducir el estrés.

¿Cómo lucirla y con qué plantas combinarla?
La selaginela es especialmente interesante en composición vegetal por su follaje fino, denso y de porte tapizante. En un terrario tropical, las especies como Selaginella kraussiana o Selaginella uncinata combinan a la perfección con pequeñas helechos y musgos, creando fácilmente un ambiente de sotobosque. También puedes instalar a su lado fittonias de follaje atractivamente coloreado, miserias (Tradescantia zebrina), pileas, así como elAsparagus plumosus, cuyo follaje fino evoca las frondas de los helechos.
En maceta, puede colocarse en la base de plantas tropicales más altas, como las calateas o las espatifilos, formando un segundo nivel verde y limitando la evaporación del sustrato. Su follaje fino contrasta muy bien con las hojas anchas y nervuradas de estas plantas y realza sus formas gráficas. Es ideal para acompañar a las helechos y a las begonias de follaje decorativo, aportando un efecto natural y estructurado. Algunas variedades colgantes también pueden instalarse en suspensión, creando una cascada delicada que suaviza las líneas de la maceta.

Selaginela, fittonia, Asparagus plumosus, Tradescantia zebrina y Pilea cadierei
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